El faro de esperanza

FaroEl faro de esperanza

Por Josué Aceituno Ramos

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de vida”. (Juan 8:12). 

El Faro es una torre alta situada en las costas o en las cercanías de esta, donde se disponen las rutas de navegación de los barcos, que cuenta con un foco de luz muy potente en su parte superior cuya misión es la de guiar por las noches a los navegantes durante sus viajes, es decir, la principal función de un faro es la de guía.  La mencionada lámpara cuenta con lentes de Fresnel, que son lentes que se caracterizan por su gran apertura y una corta distancia focal y cuyos anchos, color y separación variará de acuerdo al faro que se trate. Mientras el faro está en funcionamiento en la oscuridad la mencionada lámpara emite haces de luz que giran a 360 grados. Entonces, desde la distancia en la cual se encuentren los barcos visualizarán no solamente la luz del faro sino también los colores y los intervalos de haces de luz.

Cuando Jesús dice: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12) hace referencia a que él cumple las funciones mismas de un faro para nuestra vida, las cuales son: guía, cobertura y cercanía. Esto da referencia a que tenemos que someternos a la guía, cobertura y cercanía con Jesús, la cual es atributiva-imperativa, nos da derechos pero tenemos que acatar las normas de Dios.

Claro ejemplo tenemos en Salomón el al comenzar su reinado fue delante de Jehová con peticiones (1 Reyes 3:1-15), las cuales fueron concedidas, al seguir el texto se retoma la parte imperativa el cual dice: “Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días” (v. 14). Para que un cristiano no pierda la dirección necesita ver siempre la luz que irradia nuestro faro de esperanza que es ¡Cristo!

Mirando la luz que viene de arriba, andando por el camino de la santidad y cercano a una relación constante con el Espíritu Santo, si en algún momento dejamos de ver la luz y guiarnos por ella, perderíamos su cobertura y nos veríamos naufragando.  Mas si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, aunque haya tormentas y oscuridad, lograremos llegar a un puerto seguro, porque hemos puesto nuestra vista y guía en nuestro faro de esperanza que es Cristo Señor nuestro.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos niños: Elías (31/05/03) y Sydney (12/02/05). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica.

Publicado el 20 agosto 2013 en Vida Devocional y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.857 seguidores

%d personas les gusta esto: