De Enviar a Ser Enviado (por J.K. Warrick)

De Enviar a Ser Enviado.  Por: J. K. Warrick

Las tres reglas de los bienes raíces son: 1. Ubicación. 2. Ubicación. 3. Ubicación.

Juan 1:1 dice: “…El verbo era con Dios…” y en Juan 1:14: “Y el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros…”

El Dr. Joe Knight menciona que existen tres reglas en el evangelismo:

1. Reubicacion. 2. Reubicación. 3. Reubicación.  Reubicar es mover algo intencionalmente de su ubicación a otro lugar.

El inicio de la Iglesia del Nazareno es la historia de las personas que fueron enviadas a sus comunidades, sus trabajos, escuelas, ciudades y a otras ciudades.  Mientras unos eran misioneros, otros eran pastores/evangelistas y personas entregadas a Dios.  Aunque muchos no fueron llamados a servir a otras partes del mundo, creían que fueron “enviados” – aun que fuera al otro lado de la calle o de la ciudad.

Durante el crecimiento de la iglesia, tal parece que se ha asentado en diferentes maneras de pensar.  Los misioneros son “enviados”, pero el resto de nosotros nos hemos convertido en enviadores.  Quizá nos vemos únicamente como apoyos financieros o compañeros de oración y esto ha impactado la efectividad de la evangelización de iglesias locales en varias partes del mundo.

¿Podremos recobrar el espíritu del envío?  Mientras miraba a la iglesia en Antioquía, encontré al menos cinco disciplinas espirituales que potencialmente podrían inspirarnos y capacitarnos para:

  1. Ministrar – “Ministrando éstos al Señor”… (Hechos 13:2)
  2. Ayunar – “Entonces, habiendo ayunado”… (Hechos 13:3)
  3. Oración – “Entonces, habiendo ayunado y orado”… (Hechos 13:3)
  4. Escuchar – “…dijo el Espíritu Santo…”… (Hechos 13:2)
  5. Obedecer – “Les impusieron las manos y los despidieron”… (Hechos 13:3)

Tenemos las mejores estrategias, la gente más capacitada, edificios maravillosos y muchas otras ventajas que nuestros antepasados no tenían.  Nosotros, también, hemos sido confiados con el ministerio de la reconciliación, el mensaje de la reconciliación y la misión de reconciliar (2 Corintios 5:18-20).

Movámonos al frente de la misión – vamos a reubicarnos.

“Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.  Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: ‘En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios’” (2 Corintios 5:18-20).

La Formación Misionera de Pablo: Parte III

Revisando y analizando la vida del apóstol Pablo, son tres “pasos” importantes en que Dios le guió para el servicio misionero.  El lunes hablamos del llamado de Pablo a un ministerio específico.  El miércoles reflexionamos sobre cómo Pablo fue preparado y capacitado antes de salir al campo.  Y hoy vemos que fue enviado por medio de una iglesia local.

Tercer Paso: Ser Enviado por la Iglesia Local

El paso numero tres, es que Pablo fue enviado por la iglesia local.  Dios necesita estar trabajando en su vida para enviarlo una vez que está preparado.  Dios le dijo a Pablo a quienes debía predicar; estaba profundamente convencido de que Cristo lo envió a los gentiles.  Sin embargo, Pablo esperó el tiempo indicado por Dios para cumplir con la misión.  Pasados sus años de preparación y de su ministerio activo en Antioquía, el Espíritu Santo lo envió junto con Bernabé, a ministrar a otros lugares.

Después de ayunar y orar, los líderes de la iglesia en Antioquía recibieron la dirección del Espíritu Santo, impusieron las manos sobre Pablo y Bernabé y los despidieron para que comenzaran su primer viaje misionero.  El llamado del apóstol fue confirmado por medio de la iglesia que los envió.

Somos enviados por Dios y por la Iglesia.  Esta es la carta de recomendación y aprobación de nuestro testimonio de que somos llamados.  El trabajo de ambos, reconoce abiertamente que estamos listos para ser enviados.  El misionero es llamado, preparado y se prepara continuamente.

Hasta aquí se han visto algunos pasos o el proceso de cómo ser o llegar a ser un misionero.  Sin embargo el mayor requisito para esto es ser llamado por Dios.  Es el primer e importante paso, por eso debe enfocarse en esta cualidad.

Muchos cristianos consideran a los pastores o misioneros, como hombres de respeto y les aprecian.  Existen padres cristianos que consideran un don perfecto, el hecho de que sus hijos sean pastores o misioneros.  En ocasiones, si los padres no pueden costear una carrera secular, o el muchacho no encuentra trabajo, la mejor opción es entrar al seminario.

Sin embargo, quienes consideren ser pastor o misionero, antes que nada deben preguntarse: ¿Me ha llamado el Señor para esto?

*Esta entrada será continuada el próximo lunes, respondiendo a dicha pregunta.

La Formación Misionera de Pablo: Parte II

Revisando y analizando la vida del apóstol Pablo, son tres “pasos” importantes en que Dios le guió para el servicio misionero.  Hablamos el lunes sobre el primer paso: el llamado a un ministerio específico.  Hoy reflexionamos sobre cómo Pablo fue preparado y capacitado antes de salir al campo.  Y por último, en la próxima entrada veremos que este gran misionero fue enviado por medio de una iglesia local.

Segundo Paso: Prepararnos

Pablo se dio cuenta que necesitaba prepararse para llevar el evangelio a otras personas.  Después de su conversión, el llamado y la llenura del Espíritu Santo, predicó en Damasco.  Sin embargo, sabía que necesitaba conocer más sobre la Palabra de Cristo.

Pablo estuvo en diversos lugares donde aprendió cómo presentar a Cristo a los gentiles.  Conforme el tiempo pasaba, aprendió a ministrar y predicar efectivamente.  Se dice que Pablo tuvo un entrenamiento y preparación entre 8 y 12 años, y durante ese tiempo, también maduró en la fe de Cristo y estuvo siempre dispuesto para ayudar en los ministerios de la iglesia de Antioquía.

Pablo desarrolló junto con Bernabé diversos ministerios directamente con personas, además de enseñar fue elegido para llevar una ofrenda a los hermanos de Judea que estaban pasando por una necesidad.  Esto ocurrió antes de iniciar sus viajes misioneros.

Pablo no inició su ministerio junto con los viajes, su preparación previa fue integral.  Es decir, inició a trabajar y servir en una iglesia local.  A eso se invita a todos aquellos hermanos que están siendo llamados.  ¡Prepárense e involúcrense en un ministerio, y alcancen de almas para Cristo!  Prepararse es una clave importante.

Aquellos que sientan que Dios les ha llamado a ser misioneros, les es necesario estudiar la Biblia y teología en algún Seminario Nazareno o cursos que impartan a laicos (ETED, ETASEN).  Aun cuando Dios le llame a servir por medio de su oficio o carrera profesional, necesita estudios teológicos.  Recuerde, si Pablo se preparó y es ejemplo como misionero, también los llamados de hoy debemos prepararnos.

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