Archivos diarios: 26 marzo 2008

El Viaje con la General

Durante las últimas dos semanas he estado viajando con nuestro Director Regional y con la hermana Superintendente General, Nina Gunter, traduciendo para ella en las Asambleas de MAC Central (Guatemala, Honduras, y El Salvador). Nos reímos mucho con Nina y Moody (su esposo), quienes son siervos preciosos del Señor (y a veces bromistas también). Terminamos ayer y tengo que admitir que aprendí mucho sobre liderazgo y el Manual de la Iglesia del Nazareno, cómo deben funcionar Asambleas distritales, etc. Además tuve el privilegio de conocer a más gente y más iglesias de estos tres países hermosos. Fue difícil estar lejos de la familia durante Semana Santa (como Emily mencionó anteayer en este blog), pero fue un tiempo muy bendecido a la vez.

Irónicamente una cosa que aprendí durante estos viajes tiene que ver con priorizar a la familia y cuidarse a uno mismo. Nina dice que está en su casa sólo 1/4 del año (sólo 90 días de 365 días). Tiene que viajar muchísimo, a veces con su esposo y a veces no. Ella ya tiene 70 años (oh no, ¿debo decirlo?), y es un reto muy grande para el cuerpo sin duda. Conociéndola ahora mejor, reconozco que a ella le encantaría quedarse en las asambleas o en las casas de algunos hermanos para platicar toda la noche, y a veces lo puede hacer. Pero la mayoría del tiempo ella tiene que parecer un poco “anti-social” mientras se retira a su hotel para descansar y prepararse para el próximo día de viajes, asambleas, reuniones, nuevas comidas, etc. En este sentido está defendiéndose para no desgastarse. A menudo mi deseo era permanecer con los hermanos para charlar y relacionarnos, pero yo tenía que salir corriendo también para servir como su traductor en cualquier lugar.

Creo que lo importante es un balance. Ser misionero o líder en la iglesia por supuesto significa relacionarse con gente, pero a la vez uno tiene que recargar las baterías para poder hacerlo. Jesús nos enseña esto vez tras vez (el relato en Mateo 14 me fascina–mira como él balancea las dos cosas con perfección). El Espíritu Santo nos debe estar llenando constantemente o no podremos ofrecer algo de calidad y profundidad a los que nos rodean.

Recordemos que no podemos ofrecer el agua viva a nadie si sólo tenemos gotitas restantes en nuestros vasos. ¿Cómo podremos ofrecer a los demás el pan de vida si sólo nos alimentamos con migajas?

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