Archivos diarios: 16 abril 2008

La Política, los Juegos Olímpicos, y Misiones

He estado leyendo las noticias en este vínculo y en este otro sobre las protestas que se han realizado en varios países al llegar la antorcha Olímpica. En este caso las principales críticas tienen que ver con la posición de China contra Tibet, la falta de derechos humanos, etc.

Me he preguntado en estos días: ¿serán los Juegos Olímpicos el lugar apropiado para llevar a cabo protestas políticas? Algunos dicen que los Juegos deben transformarse en un evento que nos muestra como nos podemos unir aun con culturas y países tan variados. Otros dicen, si hay algún país que está cometiendo atrocidades, no hay mejor lugar que los Juegos para hacerlo conocer al mundo. Muchos han intentado dar cuenta de lo que está pasando en Tibet en los años pasados, pero nada llama la atención como los Juegos Olímpicos y algunas personas han aprovechado el momento para compartir su perspectiva.

¿Qué piensan de todo esto? Estas noticias me hacen rumiar sobre el rol del misionero en la cultura. Muchos misioneros se han enviado a lugares donde las normas de la cultura parecen ser antitéticas al reino de Dios. ¿Cuál es la responsabilidad del misionero en estos casos? Como una iglesia muchas veces nos sentimos incómodos enfrente de cualquier cosa política, pero ¿cómo podemos permitir que mujeres sean violadas en algunos países o que el genocidio suceda por años en un lugar como Rwanda? Un amigo mío teólogo de Sudáfrica nos recuerda que la iglesia en su país en la mayoría de los casos aprobaba el apartheid o por lo menos permanecía sentada sin hablar en contra de ello.

No estoy diciendo que debemos ser militantes y empaparnos en manifestaciones como cristianos. De hecho, varios misioneros se han involucrado en la política de sus países anfitriones y han perdido todo su testimonio cristiano porque se han identificado con una causa o posición en lugar de proclamar a Cristo crucificado (1 Cor. 1:22-23). Mi esperanza es que los que lean esta entrada piensen bien en estas dinámicas porque sin duda tendrán que enfrentar estas decisiones si les toca ministrar en otro lugar. ¿Qué opinan sobre este tema? ¿Qué ofrecerían a este diálogo?

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