Archivos diarios: 5 agosto 2008

Terminando Bien

“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mi, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:6-8).

Recibí las noticias tristes hace una semana de algunas colegas y amigos, personas con un ministerio muy bonito y con mucho alcance, que fallaron espiritualmente. Al enterarme de su fracaso moral, fue como un golpe al estómago. ¿Qué estaban pensando? ¿Cómo llegaron a este punto?

Pablo en su segunda carta a Timoteo está sintiendo que sus días en la tierra son pocas. Los eruditos dicen que Pablo había escuchado rumores de su muerte pendiente y aun quizás estaba sintiendo físicamente los afectos de su vejez. Después de compartir antes en la carta varios consejos a su “discípulo” Timoteo, me imagino que él hace una pausa, respira profundamente, y con cansancio y también satisfacción escribe las palabras que leímos arriba.

Quizás él se había equivocado en algo; sin duda Pablo aprendió mucho durante su ministerio y sus muchos viajes. Dios no había terminado su obra en él todavía (Fil. 1:6; 3:12-14). Sin embargo, Pablo nunca había perdido su enfoque. Su vida, sus prédicas, y sus cartas hablan siempre de CRISTO CRUCIFICADO, una vida santa y agradable–dedicada a SU SEÑOR JESÚS. Pablo en 2 Timoteo 3 y 4 explica las perspectivas desviadas y torcidas del mundo y como Timoteo debe mantenerse fiel. Y justo antes de terminar su carta Pablo dice a su hijo espiritual, “He terminado bien. No tengo ningún remordimiento.”

¿Podemos decir lo mismo? Que triste invertir toda una vida en la obra del Señor y caernos de repente por no acercarnos diariamente a CRISTO. Pero del otro lado, que glorioso decir con Pablo cuando estamos en nuestro lecho de muerte, “He dado todo. Ha sido un maratón y una batalla, pero he guardado la fe. Y todo por la gracia de mi Señor y Salvador Jesucristo.”

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