Archivos diarios: 10 septiembre 2008

¿Qué Haces Cuando el Arroyo Se Seca? [Parte II]

Escrito por Dr. James H. Diehl, Superintendente General en la Iglesia del Nazareno

Escena Dos: Dios instruyó al profeta que caminara 150 kilómetros hacia el norte a una ciudad que se llamaba Sarepta. Allí encontraría a una viuda quién proveería para él. Otra vez, Elías obedeció a Dios, caminó la larga distancia, y encontró a la viuda cerca de la puerta de la ciudad, recogiendo leña. Ella no tenía nada más que un puñado de harina y un poquito de aceite, entonces se había hecho la decisión de recoger leña, encender un fuego, cocinar un panecito para su hijo pequeño y ella, “para que lo comamos, y nos dejemos morir” (1 Reyes 17:12). El fin había venido para la viuda y su hijo.

Elías dijo que si ella prepara el pan para el profeta, Dios la cuidaría causando que la harina y el aceite no se acabara “hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra” (17:14). La viuda obedeció. El milagro sucedió. ¡La harina y el aceite no se acabaron! Y Elías tenía un lugar donde hospedarse…en la casa de la viuda.

Verdad Dos: Cuando Querit se seca, Dios provee una Sarepta. ¿Lo puedes ver? La viuda y su hijo tenían para comer, no murieron de hambre, Elías tenía un cuarto y una cama, ¡y el profeta tenía alguien con quién platicar! ¡Aun tenía un niño chiquito con lo cual podía bromear! Después de algunas semanas, puedo escuchar al profeta diciendo a la viuda, “¡La mejor cosa que me aconteció fue cuando se secó el arroyo!”

Amigo mío, Dios lo hará para ti. Dios es más grande que el arroyo seco. El trabajo perdido. La desesperación profunda. El espíritu dañado. Dios conoce un lugar que se llama “Sarepta”. Si lo sigues, él te hará llegar allí.

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