Archivos diarios: 26 septiembre 2008

Extranjeros y Peregrinos

“…Y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra…” (Hebreos 11:13b).

A veces cuando, como ministros de Dios, nos toca mudarnos de un lugar a otro la tendencia es compadecernos de nosotros mismos. Aun como el profeta Elías (1 Reyes 19:9-10) pensamos que somos los únicos que hemos pasado por estas transiciones o dificultades. Yo he pensado esto a menudo en los últimos meses. Nadie nos entiende y estamos solos en este proceso, ¿verdad?

Quizás beneficiaríamos de buena dosis de la realidad. Ser pastor o misionero—aun ministrar en general—significa para la gran mayoría de personas que tendrán que mudarse varias veces en la vida. Nos plantamos en un lugar y después arrancamos las raíces para hacerlo todo de nuevo en otro lugar, con otra gente. Muchas veces es una parte de la vida natural de un siervo de Dios.

Esta semana pasada estaba sintiendo lástima por mi mismo un poco y Dios me trajo algunas personas claves para despertarme. Un superintendente de 60 años me dijo que se había mudado 19 veces en el ministerio. Yo estaba hablando con otros misioneros de nuestra transición de Guatemala a Costa Rica y me di cuenta que ellos justo hace un año habían experimentado todo lo mismo.

El punto es que Dios sostenía al superintendente y a esta familia misionera (y a millones más servidores suyos por los siglos). Él va a suplir cada necesidad para tú y yo también.

Y quizás otro punto es que, en tiempos de inestabilidad, debemos reconocer dónde está nuestro hogar verdadero.

“Pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esta es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Hebreos 11:15-16).

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