Archivos diarios: 19 agosto 2009

La Historia de Amin

Cuando los jóvenes de Proyecto Isaías regresaron después de pasar dos años en un país del Medio Oriente, la siguiente historia (contada acá por uno de los participantes) me impactó.  Mientras la lees, piensa en algunas preguntas importantes: ¿Qué nos enseña sobre la cultura y el contexto allá en ese país? ¿Qué nos muestra sobre la conversión o métodos de evangelismo allá en ese entorno?

Temprano en nuestro ministerio conocimos a un musulmán que se llama Amin.*  Amin trabajaba en un hospital en la nación donde nosotros estábamos viviendo, pero es originario de otro país árabe y por eso era víctima a veces de algunos prejuicios de parte de su cultura anfitrión.Crescent and Cross

Resulta que Amin empezó a perder su vista y su ceguera llegó a ser muy severa.  Un día recibimos una llamada de parte de uno de los líderes del hospital, quien nos explicó que Amin estaba muy mal y necesitaba ayuda financiera con sus exámenes de vista.  Fui en busca de Amin y al encontrarlo, lo vi con su vista fija al suelo, triste y preocupado.  Luego de que pagamos por los exámenes le expliqué a  Amin, “Tal vez no podemos pagar toda la operación ni tratamiento, pero Dios va a proveer.  Quiero orar por ti, queremos poner tu vida en las manos de Dios.”  Él aceptó y quiso que oráramos por él.

En los siguientes días, decidimos ir a todas las clínicas y pedir que los médicos le atendieran a Amin.  Todo el proceso fue bastante difícil, porque ninguna clínica quería ayudarle a él porque era extranjero.  A la vez, Amin se dio cuenta de que yo siempre andaba con él, dispuesto para ayudar en esos momentos de desesperación y aun rechazo.

Por fin en otra clínica, llegamos y la enfermera preguntó si éramos familia, pero dijimos que sólo éramos amigos.  Desde la perspectiva musulmana, ella dijo que Dios iba a darnos una recompensa grande por las obras que estábamos haciendo por este muchacho.  La clínica acordó en ayudarle a Amin y de hecho la enfermera nos dio un pequeño descuento.

Esa misma noche, Amin no paraba de decirnos con mucha emoción: “Shokran shabab,” lo cual significa, “Muchas gracias, muchachos.”  Desde ese día, todos notaron un gran cambio en Amin – era más feliz, con una actitud más cálida.  Amin había cambiado.

Algunos días después le dije: “Amin, somos tú y yo hermanos en la fe, somos hermanos en Dios.”  Y él sabía que yo era cristiano y se quedó con una gran sonrisa y dijo: “Sí, así es.”

*El nombre real de Amin no se ha usado en este sitio por asuntos de seguridad.

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