Las Éticas del Reino en la Iglesia Local: Parte I

kingdomfotoComprender un punto de vista bíblico y Wesleyano de la ética del reino nos reta a ir más allá en nuestra respuesta a la injusticia.  Nos mueve desde abordar los síntomas y resultados de pobreza (por ejemplo, carencia de comida y educación para una familia) hasta cuestionar por qué las personas son pobres y marginadas.  Puede ser complicado porque prontamente nos encontramos a nosotros mismos enredándonos en sistemas y estructuras, poderes y principados.

El compasivo puede darle a un hombre un pescado, pero otros aun toman el siguiente paso y le enseñan al hombre a pescar.  Sin embargo, preguntas justas incluyen: ¿A quién pertenece el estanque del pescado, que es el medio de producción económica? ¿Qué valor le damos al capital humano que ayuda a brindar ese buen mercado? Cuando nuestro sistema económico requiere que algunos de los que trabajan más duro necesitan de nuestra compasión solo para sobrevivir, entonces la injusticia está dentro del sistema.

Hay billones de personas que son expertos en pescar, plantadores de café, o costureras, etc. Como sea, sus niños seguirán teniendo hambre y falta de educación. Ellos viven en un suelo sucio. Ellos sólo pueden costearse una comida al día, si se puede. Ellos no tienen acceso a servicios básicos de salud. Pero, ellos trabajan más duro en un día que lo que tú y yo hacemos en una semana. Mientras tanto, muchos de nosotros podemos comprar en oferta dos camisas domingueras por el precio de uno.  Nos esforzamos en ser “buenos administradores” de los ingresos en nuestra iglesia local para comprar el café más barato y beber en nuestra hora de Escuela Dominical, mientras que estos precios bajos perpetúan e inhabilitan los salarios de los plantadores de café.  En nuestras clases de Escuela Dominical aprendemos de la salvación de Dios mucho, pero poco hablamos de su Justicia.

*Esta entrada fue escrita por Larry Bollinger, Director Mundial de Ministerios de Compasión y originalmente fue publicada en la revista Preacher’s Magazine (Adviento/Navidad 2009-2010).  Se continuará en la próxima entrada.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 9 diciembre 2009 en Compasión y Justicia y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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