Archivos diarios: 21 diciembre 2009

“Lo Espero con Toda el Alma…”

Acabo de pasar un día esperando.  Odio esperar.  Esta mañana nos tocó visitar la embajada norteamericana para sacar un nuevo pasaporte para nuestra hija.  Como algunos saben, esto implica esperar en una serie de filas mientras la burocracia logra fatigar a cualquier valiente.  Después pasamos dos horas en tráfico regresando a la casa.  Aborrezco esperar.

No obstante, Dios me está enseñando algo este Adviento.  Él sigue indicando que debo aprender a esperarle.

El único problema es que…pues… ¡no me gusta esperar!

Las palabras esperar y esperanza en español por supuesto tiene el mismo raíz.  En inglés (“wait”; “hope”) y en otros idiomas esta relación no siempre es tan obvia.  Sin embargo, los comentaristas me dicen que hebreo y griego a veces funcionan como español.  Y en ciertos pasajes de la Biblia, el mismo raíz se usa dos veces en la misma oración o frase.  Se traduce en el español actual diferente para no repetirlo, pero escucha algunos de los siguientes versículos sin cambiar el intento aparente del autor original:

“Esperamos confiados en el Señor; él es nuestra esperanza y nuestro escudo” (Salmo 33:20).

“Espero al Señor, lo espero con toda el alma; en su palabra he puesto mi esperanza” (Salmo 130:5).

“Las costas lejanas esperan en mí; y ponen su esperanza en mi brazo” (Isaías 51:5).

“Pero yo he puesto mi esperanza en el Señor; yo espero en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará! ” (Miqueas 7:7).

“Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra esperanza” (Romanos 8:25).

¡Esperamos al Señor que vino hace dos mil años y que vendrá de nuevo!  Pero Adviento nos recuerda que cada día debemos esperar al Salvador que nos da esperanza eterna.  Y este tipo de espera no nos cansa ni nos desespera.  Es un gusto esperar a este Señor que, aunque a menudo no llega cuando nos hubiera gustado, siempre viene a tiempo.

“…mientras esperamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

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