Archivos diarios: 23 diciembre 2009

El Sol y La Cueva

Había una vez una cueva que vivía bajo la tierra (como acostumbran hacerlo). Esta cueva había pasado toda su vida en la oscuridad, sin saber lo que es la luz.

Cierto día oyó una voz que le dijo:

-Cueva, te invito a que subas y conozcas la luz del sol.

-¿Qué es eso, qué es la luz? – respondió la cueva- Además estoy muy a gusto aquí.

La voz le contesta: Con mayor razón debes atender a mi invitación, para que sepas que es la luz.

Al principio la cueva tuvo temor de la invitación por no saber que es aquello que la invitaba a ver.  Pero al final la cueva salía lentamente de su lugar, recordando la confianza que la voz le brindó.

Poco a poco iba descubriendo qué era la luz. Y aunque le lastimaba un poco sus ojos, la cueva estaba sorprendida al ver que la luz era tan brillante y que estaba por todas partes, no había ni una pizca de oscuridad en ningún lugar, no había lugar donde la luz no estuviera. Se sintió extraña, pero cálida y feliz a la vez.

Conociendo ahora quien era la luz y notando la diferencia, la cueva, mirando al sol, le dijo:

-Ven ahora conmigo y conoce lo que es la oscuridad.

-¿Que es la oscuridad?- preguntó el sol.

-¡Ven conmigo y la conocerás!-replicó la cueva.

El sol, aceptando la invitación, decidió ir a conocer la obscuridad. Cuando el sol entró a la cueva le dijo: “Ahora enséñame la oscuridad”.  La cueva, atónito, no sabía que responder.

-Entra un poco más – dijo la cueva- Hace poco había mucha oscuridad acá.

El sol caminaba más, entrando más a la cueva con cautela y curiosidad.

-Bueno, estoy listo, Cueva.  Muéstrame la oscuridad – le dijo.

Tratando de responder, la cueva quedó sin palabras.  Avergonzado, explicó: ¡Es que justo antes de que vinieras acá, había mucha oscuridad!  No sé porque no existe en este momento…

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:9).

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

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