Archivos Mensuales: febrero 2010

La Droga de Yo

Durante estas dos semanas hemos estado compartiendo algunas reflexiones sobre el libro Blue Like Jazz, escrito por Donald Miller.  Hoy escuchémosle hablar sobre la raíz del pecado:

“Me pregunto si yo soy como el loro en el poema de Lewis, balanceando en la jaula, recitando a Homero, todo el tiempo sin tener idea de lo que estaba diciendo. Yo hablaba sobre amor, perdón, justicia social; tuve rabia contra el materialismo americano en nombre del altruismo, pero ¿tengo control aun de mi propio corazón? La mayor parte del tiempo lo gasto pensando sobre mí mismo, agradándome a mí mismo y cuando termino no hay nada para compartir con los necesitados.  Seis billones de gente viviendo en este mundo y yo sólo pienso en uno. Yo” (21-22).

“Yo sé ahora, por experiencia, que el camino al gozo serpentea a través de este valle oscuro.  Pienso que cada humano bien adaptado, se ha ocupado de lleno con su propia depravación. Nada va a cambiar en el Congo hasta que tú y yo descubramos lo que está mal con la persona en el espejo” (23).

“Es como una película donde el actor principal cree que la vida es una obra sobre sí mismo, que todos los demás personajes son sólo actores con papeles menores en la historia que se centra alrededor de él.  Mi vida se sentía como eso.

La vida era una historia sobre mí porque yo estaba en cada escena.  Por lo tanto, yo era el único en cada escena.  Yo estaba dondequiera que iba.  Si alguien entraba mi escena, me frustraba porque perturbaban el tema general de la obra, es decir, mi confort o mi gloria. Los demás eran personajes anodinos en mi película, personajes sin vida.  Algunas veces tenía escenas con ellos, diálogos, y hablaban sus líneas y yo las mías.  Pero la película, la gran película que se extiende de Adán hasta el Anticristo, era sobre mí.  No te lo hubiera dicho hace tiempo, pero yo vivía así” (180).

“He oído hablar a adictos sobre los temblores y ataques de pánico y las subidas y las bajadas de resistencia a sus hábitos.  Y hasta cierto punto los entiendo porque he tenido hábitos propios, pero ninguna droga es tan poderosa como la droga de uno mismo.  No carril en la mente, es tan profundo como la que dice que yo soy el mundo, el mundo me pertenece, y toda la gente son personajes en mi obra.  No hay adicción tan poderosa como la adicción a uno mismo” (182).

“Si no estamos dispuestos a levantarnos en la mañana y morir a nosotros mismos, tal vez deberíamos preguntarnos si somos o no verdaderamente seguidores de Jesús” (185).

Adorando al Becerro

*Estas dos semanas estamos leyendo extractos claves del libro Blue Like Jazz por Donald Miller.  Seguimos hoy con una anécdota que Miller cuenta sobre su misma falta de fe y concepto limitado de Dios.  En la vida diaria, desafortunadamente creo que podemos identifcarnos con él a menudo, ¿no?

A veces me imagino como el pueblo de Israel cuando Moisés bajó de la montaña:

“¿Qué haces Don?” pregunta Moisés.

“Estoy adorando a un becerro de oro.”

“¿Por qué? ¿Por qué rechazas al Dios verdadero?”

“Porque no logro verlo ni hablar con Él.  No estoy seguro de que Él exista.”

“¿Estás drogado Don? ¿No estabas tú cuando Dios nos alimentó desde la tierra, sacó agua de la roca y nos guió por una nube?” Moisés grita.

“Cálmate, Moisecito.  Escúchame, hombre. Tú siempre subes y hablas con Dios y regresas con un resplandor y tienes a Dios alrededor de tu tienda en una nube y a la vez en tu equipo como una serpiente.  Y nosotros no tenemos nada. ¡Nada! No tenemos esa misma comunicación personal con Dios—tú sabes Moisés.  Somos sólo ovejas aquí en el desierto y honestamente estábamos mejor y a salvo con los egipcios de donde Dios nos trajo. Nosotros también necesitamos un dios para adorar. Necesitamos un dios para tocar y sentir e interactuar de manera muy personal.  Por eso, yo hice una vaca.  También puedes usarlo como un collar.”

“Don,” responde Moisés.  “Antes de que te mate y te mande a reunir con el Dios verdadero, quiero que entiendas una cosa.  Quiero que entiendas que Dios nunca ha sido ni será jamás inventado.  Él no es producto de ninguna imaginación. No sigue tendencias. Y Dios nos sacó de Egipto porque tu gente le gritaba. Él respondió sus oraciones porque es un Dios de compasión. Él pudo haberte dejado con Satanás. No se quejen de la manera en que Dios responde sus oraciones. Todavía están viviendo en la tierra que está dirigida por el diablo. Dios nos ha prometido una nueva tierra y vamos a llegar allí.  Tu problema no es que Dios no está cumpliendo, tu problema es que tú estás mimado.” (91-92)

¿Cuál Metáfora Vivimos? (Parte II)

Abajo la continuación de una historia que Donald Miller comparte en su libro Blue Like Jazz.   La primera parte se encuentra en la entrada previa, el 19 de febrero, 2010.

“El Sr. Spencer nos preguntó a continuación, sobre otra área que puede causar problemas.  Nos pidió que considéramos las relaciones.  ¿Cuáles metáforas  usamos cuando pensamos en las relaciones? “Valoramos a la gente,” yo grité.  “Sí,” dijo él.  Y escribió en el pizarrón.  “Invertimos en la gente,” otra persona agregó.  Y pronto estábamos escuchando suficientes metáforas económicas.  “Las relaciones podrían quebrarse,” dijimos. “Las personas no tienen precio.” Todas metáforas económicas.  Yo estaba sorprendido.

Y fue entonces cuando me golpeó tanto como si la epifanía se estuviera desalojando de mis arterias. El problema con la cultura cristiana es que pensamos en el amor como una mercancía.  Lo usamos como el dinero.  El profesor Spencer estaba en lo correcto, y no sólo en lo correcto.  Sentí como si a través de él me hubiera sanado, como si a través de él me hubiera dejado fuera de mi jaula.  Podía ver claramente. Si alguien estaba haciendo algo por nosotros, ofreciéndonos algo, regalos, tiempo, popularidad y lo que quieras, sentimos que tienen valor, sentimos que nos valoran y así tal vez, les hacemos sentir valiosos.  Lo vi tan claro y podía sentirlo en las páginas de mi vida.  Esas fueron las cosas que olían mal todo ese año.  Usaba el amor como el dinero.  La iglesia usaba el amor como el dinero. Con amor, hemos retenido afirmación de la gente que no está de acuerdo con nosotros, pero hemos financiado abundantemente a quienes lo han hecho.

He reemplazado metáforas económicas, en mi mente, con algo diferente, una metáfora de un regalo gratis o de un imán.  Es decir, en lugar de retener amor para cambiar a alguien, lo vierto en ellos generosamente.

Espero que ese amor pueda trabajar como un imán, sacando a la gente del lodo a la sanidad.  Sé que eso es la manera en que Dios me amó.  Dios nunca retuvo su amor para enseñarme una lección” (218-220).

¿Cuál Metáfora Vivimos? (Parte I)

A continuación una historia que Donald Miller comparte en su libro Blue Like Jazz.  La dividiremos en dos entradas, hoy y el próximo lunes.

“Asistí a un discurso en Westmont College y Greg Spencer, un profesor de comunicaciones, fue quien habló.  La conferencia fue sobre el poder de la metáfora. Spencer empezó preguntándonos en cuáles metáforas pensábamos cuando consideramos el tema del cáncer. Dimos nuestras respuestas, prácticamente las mismas: combatir el cáncer, pelear contra el cáncer, reconstruir nuestras células blancas, cosas como esas.

Spencer señaló que la mayoría de las metáforas fueron una lista de metáforas de guerra.  Se trata de una batalla. Entonces él procedió hablar sobre los pacientes con cáncer y cómo, por la guerra metafórica, puede la gente sufrir con cáncer, sentir más carga, de hecho, que ellos deberían.  La mayoría tiene más temor de lo necesario, y eso afecta su salud. Algunos se sienten que han sido empujados dentro de una guerra mortal, y simplemente renuncian.  Si hubiera otra metáfora, una metáfora más exacta, tal vez el cáncer no resultaría tan mortal.

Científicos han demostrado que la manera en que la gente piensa sobre el cáncer afecta su habilidad para enfrentarse a la enfermedad, afectando así severamente su salud.  El profesor Spencer dijo que si se sentara con su familia y les dijera que tiene cáncer, ellos se sorprenderían, desconcertados, tal vez algunas lágrimas, sin embargo el cáncer no es nada cerca de la más mortal de las enfermedades.  Por la guerra metafórica, dijo el profesor, tenemos más miedo al cáncer, cuando realmente, mucha gente sobrevive y vence a la enfermedad…”

…Continuada en la próxima entrada…

“Al Polvo Volverás”

Hoy es Miércoles de Ceniza, el inicio de la Cuaresma, que es el tiempo especial en que la Iglesia se prepara durante cuarenta días a los acontecimientos que tendrán lugar en Jerusalén.

En este tiempo se invita particularmente a los cristianos a cambiar definitivamente nuestra vida, a abrirnos al Señor: “Ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de la salvación” (2 Cor. 6:2).  En las iglesias católicas y ahora en muchas tradiciones evangélicas en diferentes partes del mundo, antes del servicio se traza con ceniza una cruz en la frente de los congregantes, al tiempo que se dicen estas palabras:

“Acuérdate, hombre, que eres polvo y al polvo volverás.”

¡Vaya, cuáles palabras tan apropiadas para nuestro mundo hoy día!  Los medios de comunicación proclaman que podemos ser nuevos, más jóvenes, más bonitos, y más exitosos si sólo compramos su producto.  Los libros que se venden–aun en librerías cristianas–ofrecen la nueva estrategia para mejorar la vida o hacer crecer la iglesia.  Uno de las frases que escuchamos más en nuestras iglesias es, “Somos más que vencedores” (Romanos 8:37), mientras muchos vivimos vidas derrotadas de lunes a sábado.

El Miércoles de Ceniza nos recuerda de la necesidad que tenemos de rectificar nuestra vida y enderezar nuestros caminos, también la necesidad del amor y del perdón de Dios. La cruz de ceniza es signo de una profunda verdad. Somos polvo y Dios nos da el respiro de cada mañana.  “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra” (Habacuc 2:20).

Pero la Cuaresma es también el tiempo de reparar nuestras quiebras, tiempo de conversión, de penitencia, de defender nuestra libertad interior contra todo lo que pudiera apartarnos de nuestra misión de servicio y amor. Sí, nuestra debilidad nos inclina hacia el pecado, pero el amor de Dios nos engrandece cuando reconocemos que necesitamos de él y lo buscamos con corazón sincero y espíritu de conversión, es decir con humildad.

Esforcémonos para que hoy vivamos humildemente el reconocimiento de nuestra debilidad y del gran amor de Dios.

*Gracias a Raúl Luján por su ayuda con esta entrada.

40 Días de Compromiso

“Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (Lucas 9:51).

En dos días empezamos la Cuaresma.  He sido criticado en varias ocasiones por el énfasis que pongo en el calendario cristiano y, por eso, el Adviento, la Cuaresma, Pentecostés, etc.  Pero escribo de estas etapas fundamentales en nuestra fe por varias razones:

  1. El calendario cristiano no es unicamente católico; estamos hablando de algo que la iglesia primitiva comenzó a celebrar en muchos sentidos y variaciones desde el primer siglo.
  2. A pesar de lo que muchos pensamos en América Latina (con la gran separación a menudo entre la Iglesia Católica y la evangélica), la Cuaresma, el Adviento, y todo el calendario cristiano se celebra en muchas iglesias evangélicas de varias culturas alrededor del mundo.
  3. Creo que seguir los ritmos del calendario cristiano nos identifica más con Dios y su llamado que con los ritmos del calendario secular y sus llamados.
  4. En mi vida estas etapas han sido una parte formativa y transformativa, donde Dios me ha enseñado y moldeado más a su imagen.  De hecho ni puedo imaginar mi vida sin estos ritmos anuales.

Con todo esto como trasfondo, pongamos énfasis en los próximos 40 días de compromiso y entrega.  Como Jesús mismo hizo, afirmemos nuestros rostros para ir a Jerusalén con él.  En otras palabras, acompañémosle a él en su camino a la cruz.

Creer Cambiará el Mundo

Seguimos con nuestro vistazo del libro Blue Like Jazz por Donald Miller. Hoy veamos lo que el autor dice sobre nuestra fe y cómo debe impactar cada decisión que tomamos:

“Aun nuestras creencias han llegado a ser nada más que declaraciones de moda.  Ni siquiera creemos en las cosas porque las creemos.  Sólo creemos porque está de moda creerlas” (107).

“La cosa que debo tratar en mi mismo es ese tema de creer.  Gandhi creyó en Jesús cuando Él dijo que pusiéramos la otra mejilla.  Gandhi creyó y derribó al imperio inglés, hirió profundamente el sistema de las castas, y cambió el mundo.  La Madre Teresa creyó en Jesús cuando Él dijo que todos tenían precio, aún los feos y los malolientes, y la Madre Teresa cambió el mundo por mostrarnos que un humano puede ser desinteresado.  Pedro finalmente creyó en el evangelio después de que fue regañado por Pablo.  Pedro y Pablo cambiaron el mundo por plantar pequeñas iglesias en pueblos carnales.

Eminem cree que es mejor rapero que otros. Profundo.  Todos seguimos a Eminem.

Éste es el truco, este es el punto.  Satanás, que yo creo que existe tanto como creo que existe Jesús, quiere hacernos creer cosas insignificativas por razones insignificativas.  ¿Puedes imaginar si los cristianos de verdad creyéramos que Dios estuviera intentando rescatarnos del abismo de nuestra propia adicción? ¿Puedes imaginarte? ¿Puedes imaginarte qué haríamos si entendiéramos que más de la mitad está viviendo en pobreza? ¿Crees que podríamos cambiar la manera de vivir, los productos que compramos y los políticos que eligimos? Si creyéramos las cosas correctas, las cosas verdaderas, no habría muchos problemas en la tierra” (106-107).

La Verdad sin Sentido

Ayer empezamos un camino con Donald Miller y su libro Blue Like Jazz.  Hoy quiero que leamos una parte donde el autor está hablando con su amiga, quien quiere que Miller compruebe su fe y la existencia de Dios.  ¿Qué nos dice la respuesta de Donald y cómo puede ayudarnos en nuestros ministerios entre escépticos o relativistas?

“No tengo una explicación para Laura. No creo que exista una explicación. Mi creencia en Jesús no me parecía racional o científica, y sin embargo no había nada que podía hacer para separarme de esta creencia.  Creo que Laura estaba buscando algo racional, porque ella piensa que todo lo que es verdadero también es racional.  Pero no es así.  El amor, por ejemplo, es una verdadera emoción pero no es racional.

Lo que quiero decir es que la gente lo siente.  He estado enamorado, mucha gente ha estado enamorada, aunque el amor no puede ser científicamente comprobado. Tampoco la belleza. La luz no puede ser comprobada científicamente y todavía creemos en la luz y por la luz vemos todas las cosas.  Hay muchas cosas que son verdad que no tienen ningún sentido.  Creo que uno de los problemas que Laura tenía fue que quería que Dios tuviera sentido.  Y no siempre lo tiene.  Él no tendrá sentido para mí como yo no tendré sentido para una hormiga” (54).

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