Archivos diarios: 17 marzo 2010

El Papel del Misionero Nazareno

*En las entradas de estos días estoy publicando extractos del Reporte de los Superintendentes Generales en la Junta General hace cuatro semanas en Lenexa, Kansas, EEUU.  Creo que es sumamente importante leer y recibir estas palabras para que nos ayuden en nuestras vidas y ministerios.  Si quieres todo el reporte en español, haz clic acá: Reporte JSG Febrero 2010.

La Iglesia del Nazareno nació en las llamas de fervor por el mensaje de santidad de corazón y fervor por la tarea de ganar al mundo para Cristo.  Expresó ese fervor al enviar misioneros. Se esperaba de aquellos misioneros que predicasen, enseñasen, y cuidasen de los físicamente-necesitados en su alrededor.

Los nazarenos son un pueblo de “la Gran Comisión.”

Desde nuestros primeros días, la meta era de plantar iglesias. Estas iglesias muchas veces reflejaban la consciencia y la experiencia del misionero “extranjero” quien había sido enviado por la denominación.

Al transcurrir los años, llegó a ser más obvia la importancia de que estas iglesias locales fuesen una expresión auténtica de un cuerpo autóctono. El papel del misionero fue transformándose del misionero que era predicador pionero, al misionero que ahora facilitaba la capacitación.

Este nuevo papel para el misionero consistía de ayudar con todos los aspectos de una iglesia en desarrollo, incluyendo la preparación del clero, el desarrollo de literatura, y la integración de la teología de santidad wesleyana-arminiana en el ADN de estas nuevas iglesias autóctonas.

El envío de misioneros es responsabilidad compartida por toda la iglesia. Literalmente, cada lugar es un campo misionero, cada nación es una nación que envía. En esta expresión global, la Iglesia del Nazareno está desarrollándose en una iglesia multiplicadora – no está simplemente sumando. En algunas áreas la iglesia está experimentando crecimiento exponencial.

Tenemos líderes claves en esta empresa misionera, representando una gama amplia de naciones. Nuestros misioneros son oriundos de 34 países – esta es la mejor expresión del desarrollo de la iglesia.

La meta siempre ha sido la de plantar iglesias locales saludables, que sean iglesias de santidad. A veces esto requiere de misioneros, y a veces la iglesia deberá encontrar una manera diferente de desarrollar la iglesia. Nos encontramos en una era de transición con nuevos desafíos, uno de los cuales es un desafío económico. Otro desafío es de naturaleza legal—dificultad en la obtención de visas.

La meta, sin embargo, sigue siendo la misma—la de diseminar el evangelio de Cristo Jesús y el mensaje de la santidad bíblica a través de la iglesia—aportando al cumplimiento de la Gran Comisión “por todos los medios.”

Nunca han sido más abundantes las oportunidades. Nunca ha estado la tecnología más disponible. Cada barrera al esparcimiento del evangelio, o ha caído, o es permeable.  La Palabra de Dios está ahora alcanzando culturas que previamente se consideraban no-alcanzables, haciendo posible que se logre más ahora que en cualquier otro tiempo.

Apenas 10 por ciento de la población del mundo testifica a una fe evangélica. Los campos todavía están blancos para la cosecha.

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