Archivos diarios: 26 marzo 2010

Una Visión del Futuro Nazareno

*En las últimas entradas he publicado extractos del Reporte de los Superintendentes Generales en la Junta General en Lenexa, Kansas, EEUU.  Hoy se publicará la última entrada sobre dicho reporte.  Sin embargo, si quieres todo el reporte en español, haz clic acá: Reporte JSG Febrero 2010.

Aunque reconocemos que el futuro está en manos de Dios, debemos reconocer que en gran parte y dentro de la voluntad permisiva de Dios, el futuro también está en nuestras manos. Dios obra a través nuestro, dando forma al futuro. La Iglesia del Nazareno se encuentra en una encrucijada crítica, que requerirá del liderazgo de la iglesia que ponga atención particular a las personas, a la identidad de la iglesia, a su crecimiento en membresía, a su estructura, y al flujo de caja de la Junta General. Todo lo que se haga deberá ser examinado a través de los lentes de la misión transformadora de la iglesia…

…Nuestro compromiso fidedigno para con la Iglesia del Nazareno es el de seguir siendo una iglesia de santidad y de la Gran Comisión.  Nuestra oración es que el Espíritu Santo haga presente en la siguiente generación un deseo de:

  • Seguir predicando la gracia santificadora de Dios.
  • Seguir evangelizando y haciendo discípulos semejantes a Cristo.
  • Seguir enviando misioneros.
  • Seguir plantando iglesias.
  • Seguir ayudando a los necesitados.
  • Seguir siendo una iglesia conexional.

Los que dudan dicen que la esperanza no constituye un plan, pero tampoco constituye la desesperación una puerta al futuro. Nosotros nos adaptaremos. Haremos ajustes. Pero la Iglesia del Nazareno no abandonará su responsabilidad de llevar el evangelio completo de Cristo Jesús hasta los confines de la tierra.

La primera pregunta que Jesús hizo a sus discípulos en Caesarea de Filipos fue “¿Quién dicen ellos que soy yo?”. La segunda pregunta era aun más importante, “Pero, ¿quien dicen ustedes que soy yo?” (Mateo 16:15).

Con entendimiento dado por el Espíritu Santo, repetimos la confesión apostólica: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente” (Mateo 16:16).

Un escritor observó, “El Jesús histórico y verdadero, para nosotros, no está escondido detrás de las Escrituras, sino que es revelado por ellas, para ser visto y escuchado por los ojos y los oídos de la fe. Tampoco tenemos necesidad de ir “en búsqueda” de este Jesús, pues él nos ha encontrado a nosotros y continúa asegurándonos de su identidad al ofrecer su cuerpo quebrantado y resucitado y su sangre derramada para el perdón de nuestros pecados.”

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