Archivos diarios: 29 marzo 2010

Dios Usa a Simón de Cirene

Esta semana estamos acompañando a Cristo en sus últimos pasos hacia la cruz.  Algunos comentaristas dicen que eran unos 800 metros del palacio de Pilato al Gólgota, o el “Lugar de la Calavera.”  Muchos dicen que era un camino cuesta arriba. Ya muriendo de los golpes que había recibido, Jesús empieza su viaje doloroso por las calles angostas de Jerusalén.

“Y le sacaron para crucificarle.  Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz” (Marcos 15:20-21).

En esa época los criminales fueron forzados a llevar su propia cruz al lugar de la crucifixión.  Era una manera más de humillarles.  Recuerda, durante su ministerio Jesús había dicho a sus discípulos, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24).  Fue bastante claro: cualquiera que siga a Cristo debe estar dispuesto a morir por Él.

Su espalda hecha trizas por los azotes de los soldados, estaba experimentando dolor intenso.  La Biblia nos dice que cayó a la tierra, incapaz de llevar la cruz más.  Viéndolo, un soldado romano quizás pensaba que sería chistoso forzar a un judío que llevara la cruz de otro.  Un hombre fue seleccionado de la muchedumbre al azar; su nombre era Simón de Cirene.  Curioso que el nombre de este hombre—y los nombres de sus hijos—se anotan en la Biblia ¿verdad?  Los eruditos que han estudiado este pasaje levantan una posibilidad intrigante.  En la ironía perfecta de Dios, los hijos de Simón—Rufo y Alejandro—tal vez llegaron a ser líderes en la Iglesia Primitiva (Romanos 16:13).  Es muy posible que este evento dirigió a Simón y sus muchachos a llegar a ser seguidores de Jesús, causándoles a trastornar el mundo con el evangelio.

Dios siempre es el que ríe al último.*

*Gracias a Dawson McAllister (A Walk with Christ to the Cross) por su investigación sobre Simón y sus hijos que he citado acá.

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