Y Todos Somos Igualitos…

En la entrada anterior hablamos de la teología de elección y que somos como Israel escogido por Dios para ser luz a las naciones.  Pero hace surgir otra pregunta: ¿Estamos en nuestras iglesias enfocándonos en un grupo y excluyendo (a propósito o no) a otros? ¿Debemos hacerlo para que crezca la iglesia?

En el estudio del crecimiento de iglesias, ha estado de moda, en las últimas décadas, hablar del principio homogéneo o el principio de homogeneidad.  Básicamente este principio mantiene que las iglesias crecen más y más rápido si la gente se parece, es decir si son casi iguales. Una iglesia crece más si se enfoca sólo en traer a gente de lugares rurales, o sólo de lugares urbanos. La iglesia va a crecer más si se enfoca en atraer a una etnia y no preocuparse por las demás razas o culturas. Según este principio, casi estamos locos si pensamos en tener una iglesia con personas pobres y ricos en las mismas bancas o si intentamos atraer a los Afro-americanos y a los Anglos juntos.

La iglesia ha comprado este principio muy bien, ¿no lo cree? Mire las iglesias a donde asistimos.  Se ha dicho que la iglesia es el lugar más homogéneo en el mundo, y es cierto. Vemos en empresas, restaurantes, estadios, parques, y en la política, que muchas culturas y etnias diferentes trabajan juntos. Pero ¿cuántas etnias diferentes hay en nuestras congregaciones? Tenemos congregaciones latinas que alaban por separado y congregaciones de anglos que nunca visitan una congregación Afro-Americana.

Todo esto está cambiando poco a poco, gracias a Dios. El principio homogéneo no es un reflejo del reino de Dios. Claro, es mucho más cómodo pasar mi tiempo con personas que piensan como yo y que se ven como yo y que les gustan los mismos equipos que yo apoyo. Pero no significa que es nuestro llamado ni el deseo de Dios para nosotros.

¿Ha estado en un evento enorme donde había diversas culturas y lenguajes representados? Hace dos años estuve presente en un evento así en Pilar, Argentina con Ministerios Extremos Nazarenos.  450 laicos y pastores de todas las edades (¡había personas de 1 año a 94 años involucrados en este evento!) ministrando juntos. Más de 800 nuevos convertidos. Más de 7 idiomas. Más de 2,500 personas reunidas en un lugar el último día, jugando fútbol, comiendo, celebrando lo que Dios había hecho.

Uno puede exclamar, “¡Qué bendición!” pero ¿entiende qué gran lío es planificar y organizar algo tan grande? Una cultura no entiende a otra. Preferimos alabar en nuestro propio idioma, pero tenemos que esperar hasta que se traduzcan dos o tres idiomas más. Es mucho más fácil evangelizar en Argentina con personas que hablen el castellano, especialmente si tienen acento argentino, ¿verdad? ¿Por qué se invirtió tanto dinero, tiempo y esfuerzo en organizar un evento así?

Representantes de muchas naciones y lenguajes se unieron en enero 2008 para terminar la construcción del Centro de Convenciones Bruno Radi en Pilar, Argentina con Extreme Nazarene Ministries.

Quizás hay varias razones, pero una clave es porque es un vistazo del reino de Dios. ¡Lo que nos une es más importante de lo que nos divide! Nuestro llamamiento no es “aguantar” a personas diferentes o culturas, ¡es colaborar juntos, siendo estirados y desafiados por los demás, y disfrutando toda esa experiencia loca!  No significa que vamos a estar de acuerdo siempre o que no vamos a enfrentar algunos malos entendidos. Pero si Cristo es nuestro enfoque, podemos alabar juntos y así testificar al mundo de su Espíritu unificador.

Recordemos la visión de Juan en Apocalipsis 7:9-10: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero…y clamaban a gran voz, diciendo: ¡La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!”

*Estos pensamientos fueron adaptados de una entrada publicada el 29 de enero, 2008 en este mismo blog.

**Si alguien tiene interés en participar con Extreme Nazarene en Perú este junio, contáctanos inmediatamente por este medio.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 23 abril 2010 en Evangelismo, La Denominación Nazarena: Una Iglesia Internacional, La Iglesia, Unidad y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Amen!!!! debemos seguir a Dios, y ser su reflejo, tratar de ser como el…. en el sentido de no tener acepcion de personas, porque para el un rico y un pobre son iguales, asi debemos de ser nosotros y mirar con los ojos de cristo!!!!! 🙂

  2. Además, nuestras raíces están en el movimiento protestante del siglo 16. Esa reforma cristiana dejó varios legados ~uno de ellos, importantísimo: el sacerdocio universal de todos los creyentes… lo que debe ser hoy una realidad imperante en nuestras comunidades de fe.

    ~ Un abrazo

  3. Claudia Cruz

    Es importante no olvidar que Dios no hace acepciòn de personas.!

  4. Hilda Ceseña

    Saludos Hno Scott, el Señor le Bnediga y fortalesca.

    Asi es a mi no me cabe la menor duda de que para Dios, todos somos iguales, el nos creo a su imagen y semejanza, y ese es motivo mas que suficiente para amar a nuestros semejantes, sin reservas ni prejuicios, y lo he podido experimentar en los retiros de mujeres, matrimonios , cultos unidos, donde el amor de dios fluye de una manera tan hermosa, de unos asia otros aun sin conocernos.

  5. Buen dìa Hno. Scott y Emily.
    Reciban saludos desde Chiapas jejjej, alabo a Dios por esta entrada y el desafio que nos da Dios de vernos màs allà de nuestras diferencias…Dios nos ayude a no perder de vista la misiòn en la tierra y caminar como Cristo anduvo…
    su hermana y amiga Ale…

  6. Y que importante es tener esto en cuenta, sobre la manera en que podemos hablar a personas de otras culturas y aun cando esten en nestro pais, no siempre debemos esperara a que ellos se amolden a nosotros, tal vez debemos ser nosotros los que nos interesemos en ellos para traerlos a Cristo, y hablando de diferencias es tambien importante tener en cuenta que no importa como sean las personas en nuestras congregaciones, no debemos discriminar a nadie sea como sea, porke ante Dios todos somos iguales.

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