Archivos diarios: 1 octubre 2010

La Formación Espiritual del Misionero

Esta es la última lección escrita por la Dra. Erika Ríos Hasenauer, más no la última de la serie “La Formación del Misionero Nazareno.” Agradecemos a esta gran sierva de Dios por su colaboración con estas entradas y además por su ministerio y amistad.

¿Cuáles son los mejores manuales de instrucción espiritual?

Ya hablamos de los ingredientes necesarios para iniciar nuestra formación espiritual, pero ahora tenemos que buscar herramientas que nos ayudarán a este propósito.

Todo comienza con una vida de oración, disciplina al leer la Palabra, la alabanza, tener nuestro diario espiritual, reflexionar en la naturaleza y la Creación, etc.

  • La oración. La efectividad de la vida pública está detrás de una vida privada.
  • La Palabra. Es la mejor arma contra los ataques del enemigo que tenemos a nuestra disposición, y el mejor manual de vida.
  • La alabanza y adoración. Cuando finalmente la alabanza y adoración llegan a ser parte de nuestro estilo de vida y comprendemos que no es nuestra voz, sino la actitud de nuestro corazón lo que verdaderamente llega al Padre, vamos en buen camino.  Adoración es actitud pero también obediencia.
  • La naturaleza. Es increíble la influencia que la naturaleza tiene en nosotros y como nos trae cerca de Dios.
  • Tu diario espiritual. Dios nos ministra a través de nuestras propias historias y lecciones, así como a otro, tal vez a muchos más allá. Esto depende de Dios.
  • Otros medios. Dios puede usar cualquier medio para ministrarnos si le damos nuestro corazón, mente y espíritu; siempre y cuando estemos listos.  Libros, videos de alabanza y enseñanza, dibujo, teatro, etc.

¿Cuál es el resultado de tal formación?

  • Una nueva visión. La experiencia con Dios nos da una nueva visión a nuestra vida y servicio, a su iglesia y a nuestro mundo.
  • Crecimiento personal, poder y autoridad.
  • Crecimiento numérico en las membresías de las iglesias y en el número de misioneros.
  • Avivamiento personal, en nuestra iglesia, denominación, región y ¡aun mas allá!
  • Una sonrisa en los labios del Señor. “Finalmente me han entendido”

La formación del misionero no es después de su llamado, no se entrenan en el campo, se entrenan en la iglesia local, ni se inicia la comunicación íntima con Dios después del llamado. Esto seria una contradicción, porque ¿cómo les llamó Dios?

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