Archivos diarios: 4 octubre 2010

Los Doce Elementos Claves de un Misionero Nazareno (I y II)

Muchas personas nos preguntan sobre cuáles son los pasos para llegar a ser misionero en la Iglesia del Nazareno.  Aunque hay pasos que se pueden seguir, lo que interesa más a la denominación es el perfil del candidato misionero.  Por eso, los encargados de Misión Global y de Mobilización de la Iglesia del Nazareno han desarrollado una lista de 12 elementos que la Iglesia del Nazareno cree, como claves en “La Formación del Misionero Nazareno”.  Esta fue desarrollada para dar al candidato misionero, una manera de medir su buena disposición al servicio, reconocer las áreas de experiencia o para entrenarse en lo que necesita.

Estaremos viendo dos elementos por entrada, así que… ¡comenzamos!*

1.- Madurez Espiritual

La vida de un cristiano evangélico está llena de oportunidades para crecer espiritualmente.

La madurez espiritual se muestra a través de nuestro carácter y nuestras acciones con otros.  Como sintamos o reaccionemos cuando lleguen situaciones a nuestra vida, será la evidencia de nuestra tendencia natural.  A medida que crezcamos en nuestra relación con Dios, reflejaremos más y más la imagen de Cristo.  Esto juega un papel en nuestras relaciones con la familia, compañeros de trabajo y amistades.

Usualmente es un proceso de varios años, para que nos convirtamos constantemente en nuestra vida cristiana. Eso debe ser un deseo natural de cada cristiano, que se enfoca en proveer oportunidades para que el Espíritu Santo se mueva en la vida de las personas.

2.- Un llamado claro

La Biblia dice en Hechos 13:1-3, “Apartadme a Bernabé y Saulo para la obra a que los he llamado”.  Este es un bello ejemplo de un mensaje claro por parte de Dios, de mandar a Bernabé y Saulo a ser misioneros para quienes no han escuchado antes el evangelio.

Hay momentos en que Dios habla claramente a la gente.  Su llamado tal vez no es tan claro como este, pero es muy importante ser capaz de articular un tiempo en el que Dios ponga una carga en su corazón, para compartir su mensaje con otros, en otra cultura.

La única manera de realmente conocer lo que Dios puede estar pidiéndonos, es estar continuamente hablando con Él, involucrándonos en el ministerio.

Para la mayoría, esto es buen tiempo para renovar relaciones personales con el Señor y una nueva dedicación para ayudar a la iglesia.

*Gracias a David Cooper por su ayuda con estas entradas.

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