Archivos diarios: 22 octubre 2010

El Gran Mandamiento en la Formación del Misionero

En este mes hemos estado tocando el tema: “La Formación del Misionero Nazareno”.  Si cualquier cristiano posee la inquietud sobre llegar a ser misionero, deberá trabajar para desarrollarse en cinco aspectos principales.  Hoy empezaremos con los dos primeros (que también se pueden resumir en el Gran Mandamiento — Mateo 22:37-40):

A) Espiritual

Dios debe ocupar siempre el primer lugar en su vida. Si el misionero no ha tenido un encuentro con Cristo, si no ha tenido esa experiencia, le será imposible transmitir compasión de Jesús a otras personas.

Si hemos recibido esa salvación, lo menos que podemos hacer es compartirlo. Una forma de agradecer lo que Dios hace en nuestras vidas, es compartir con otros esa salvación tan grande.  El misionero de hoy en día puede vivir en santidad; es algo vital para quien quiera exhortar, animar y guiar a nuevos hijos de Dios hacia una vida de santidad.

Los misioneros siempre están rodeados de personas que ven en ellos un ejemplo a seguir.  Por eso es necesario que permanezcan en los frutos del amor: gozo, paz, paciencia… etc.

La comunión continua con Dios Padre se manifiesta en nuestras vidas cuando nos vemos moldeados a su imagen, cuando nuestro servicio es guiado por Él y nos fortalece en tiempos de prueba.

B) Relacional

Trabajar en equipo es parte fundamental del misionero.  Por tal motivo se hace necesario entablar buenas relaciones con los compañeros de trabajo y con los nacionales del país donde según residan.

Tristemente muchos misioneros se han retirado del servicio porque no aprendieron a trabajar con otros misioneros o con las personas del país.

Si los misioneros trabajaran solos, no existiera una visión ni objetivos que alcanzar. Se necesitan disposición para trabajar en equipo y lograr la visión y los objetivos.

Cuando el misionero va al campo, los mayores soportes son la familia y la iglesia. Si la iglesia ha enviado a un misionero, es porque ha tenido buen testimonio dentro y fuera de ella.  Por tal motivo, el misionero se ve respaldado durante el servicio.

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