Rescatando a los Rehenes

*La siguiente historia se contó por Donald Miller en su libro Blue Like Jazz.  Creo que es una bonita imagen de la Encarnación–de “Dios con nosotros.”

“Mi amigo me contó una historia verdadera una vez: El ejército estaba realizando una operación, liberando a rehenes de edificios en alguna parte oscura del mundo.  Volaron por helicóptero y se dirigieron hacia el complejo e interrumpieron en el cuarto donde los rehenes habían sido encarcelados durante meses. El salón estaba sucio y oscuro. Los rehenes estaban arrinconados, aterrorizados. Cuando los soldados especialistas entraron, escucharon los jadeos de los rehenes.  Ellos se quedaron en la puerta y llamaron a los prisioneros, diciéndoles que eran americanos.

Un soldado pidió a los rehenes que los siguieran, pero los rehenes no querían. Ellos se sentaron en el piso y se escondieron los ojos de temor.  Ellos no estaban mentalmente saludables y no creían que estaban siendo verdaderamente rescatados por americanos.

El soldado permaneció allí, no sabiendo que hacer.  Les era imposible cargar con cada uno fuera.  Uno de los soldados tuvo una idea.  Puso su arma debajo, se quitó el casco y acurrucado se dirigió hacia a los rehenes, consiguiendo acercarse a ellos.  Él se conmovió al mirar en sus rostros, y puso sus brazos alrededor de ellos.  Él estaba tratando de mostrarles que era uno de ellos.  Ninguno de los guardias en la prisión les había hecho esto.

Él permaneció allí por un momento hasta que uno de los rehenes comenzó a mirarlo.  Finalmente reconoció sus ojos.  El soldado susurró que ellos eran estadounidenses y que les estaban rescatando.  <<¿Nos seguirán?>> él preguntó.  El héroe se puso en pie y uno de los rehenes hizo lo mismo, luego otro, hasta que todos estuvieron dispuestos a irse.  La historia termina con todos los rehenes a salvo en un portaviones estadounidense” (33-34).

2 comentarios sobre “Rescatando a los Rehenes

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  1. Muy cierto! el milagro es que Dios mismo bajó hasta nosotros. No fue para Él suficiente con decir “Vengan”… Él mismo hizo el trabajo!!!! Aleluya!

  2. Lo más destacable de todo lo que acontece con la persona de Dios es que nos mira, pero no solo se queda en eso, sino que se acerca, se identifica, forma ese vínculo de empatía que es necesario para que el ser humano pueda creerle, porque a los ojos de Él se recobra la importancia perdida y pisoteada por la dureza de la vida

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