Archivos diarios: 22 julio 2011

Trepándose en la Carretilla

La prédica de Francis Chan en el Nazarene Youth Conference en Louisville, Kentucky hace poco me hizo pensar en una historia o leyenda que he escuchado antes.  Voy a explicar más el lunes que viene, pero la leyenda es así:

Alrededor de los años 1900, un hombre conocido como “El Gran Gordini” vino a los Estados Unidos.  Era uno de los mejores balancistas sobre una cuerda de su tiempo.  Para probar sus habilidades, ordenó que un cable de acero fuera puesto a través de las fronteras de Estados Unidos y Canadá en las Cataratas del Niagara.  Una vez en su lugar, anunció que iba a cruzar caminando por el cable.

Y te imaginarás, cientos de personas y noticieros se agruparon para ver.  Los vientos son muy fuertes en la cima de las cataratas.  Abajo de ellas el agua es poco profunda y hay un desorden de piedras.  Este esfuerzo no iba a favor de Gordini.

El Gran Gordini comenzó a caminar sobre el cable, un pie a la vez frente al otro, ignorando totalmente el viento y el sonido del agua caer.  Finalmente, completó el último paso.  Pisó tierra firme y el público quedó maravillado.

De nuevo anunció que caminaría por el cable una vez más, pero esta vez cargando una carretilla.  La siguiente semana, El Gran Gordini estaba caminando sobre el cable una vez más, esta vez con la carretilla llena de arena y grava.  Había muchísima más gente e incluso más cobertura de los medios.  Como la primera vez, Gordini piso el cable y puso un pie delante del otro.  La única diferencia era que ahora estaba balanceando una carretilla frente a él.  Si la carretilla se cayera del cable, el cable iría a varias direcciones por falta de peso que lo balanceara.  Gordini perdería el balance y si tenía suerte, sería capaz de agarrar el cable con sus manos si cayera.

Gordini continuó su camino, un paso frente al otro cautelosamente empujando la pesada carretilla hasta que logró llegar al otro lado.  La multitud irrumpió en aplausos a la hazaña tan excepcional que se acababa de hacer por El Gran Gordini.  Los medios llenaron a Gordini con un sin fin de preguntas.  Acababan de presenciar lo imposible.  ¡Este hombre realmente era capaz de hacer lo que el dijo que podía hacer!

En el medio de toda esta locura, El Gran Gordini pidió que la multitud guardara silencio y les pregunto: ¿Cuántos de ustedes creen que puedo volverlo a hacer? La gente empezó a romper en aplausos y afirmaciones.  Todos eran creyentes ya.  En ese momento, Gordini agarró su carretilla y tiró toda la arena y la grava y preguntó de nuevo a la multitud: ¿Quién irá conmigo?

La gente se quedó callada.  No había ninguna persona que dudara que Gordini tenía la habilidad de caminar sobre el cable otra vez.  Creían que podía hacerlo.  Pero, cuando se les preguntó si alguien lo haría con él, nadie confió su seguridad en El Gran Gordini.

Es una cosa creer cognitivamente que El Grande puede hacer milagros.

Otra muy distinta treparse en la carretilla.

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