Archivos diarios: 25 julio 2011

¿Sumo Gozo? ¿Seguro?

En la última entrada, hablamos del Gran Gordini y cómo su valentía y su pregunta espantosa nos puede retar.  La fe no es sólo pensar ni aun declarar con la boca que el Creador y Maestro puede cuidarnos y transformarnos.  La fe es actuar.

El testimonio de Francis Chan durante el Nazarene Youth Conference en Louisville, Kentucky hace dos semanas también ilustró esta verdad.  Él compartió con vulnerabilidad sobre su niñez y adolescencia y como su madre, madrastra, padre, tío, y tía murieron en diferentes tragedias horribles.  Explicó con franqueza cuán profundamente le afectó todo eso y cómo entró en momentos de depresión por muchos años.

Sin embargo, Chan sorprendió la audiencia de 6,300 jóvenes nazarenos cuando dijo que él ahora ve todas esas traumas como la bendición más grande de su vida.  ¿Por qué? Porque por medio de ellas, él se acercó a Dios.  A través de su desesperanza, aprendió a depender completamente en Dios.

El riesgo si no tenemos dificultades, pruebas, persecuciones, desafíos serios – dice Chan – es que no nos acercamos a Dios.  ¡Ojo!  Tengamos cuidado si huimos de lo difícil o si oramos que Dios nos quite todo dolor y padecimiento.  ¡¿Cómo esperamos que él nos madure si no permitimos que se usen esos medios claves para que le amemos más y más?!

Promesa: Todo aquel que en él cree, no se perderá, mas tendrá vida eterna (Jn. 3:16).

Promesa: El que en Jesús cree, las obras que él hace, él las hará también; y aun mayores hará, porque Jesús fue al Padre (Jn. 14:12).

Podemos contar con estas promesas.  Él nos salvará y nos usará para hacer grandes cosas.  Pero creerle no es sólo decir “Amén” ni llegar a estar de acuerdo en nuestra mente nada más.  Creer es una acción.  Creer es un sacrificio.  Cuando Dios permite que sufrimiento y dificultades serias llenen nuestras vidas, debemos con gozo abrazar la oportunidad dada para perfeccionarnos en amor y santidad.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.  Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4).

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