Archivos Mensuales: agosto 2013

Cuando el llamado es a enviar

Mi padre se venía deteriorando físicamente durante varios años, y finalmente culminó su travesía en el mundo hace unos días. He estado procesando el hecho de que no volveré a verlo—al menos no en esta vida. Recientemente mi hija me recordó una conversación que tuve con mi papá cuando nos encontrábamos en familia durante una de nuestras primeras asignaciones de hogar. Fue una conversación en la que papá habló acerca del día en que él falleciera.

“Por supuesto.” Mi papá frunció el ceño y frotó su mentón, lo cual era señal de que estaba por decir algo muy profundo. “Por supuesto, deseo ver a Jesús más que nada; pero existe otra persona acerca de la cual he estado leyendo, con quien me gustaría sentarme a conversar cuando llegue al cielo.”

“¿De quién se trata, papá? ” Le pregunté.

“Zebedeo.”

“¿Zebedeo?”

“Sí… Creo que sé cómo él se sentía y me gustaría hablar con él. Él era un buen padre. Tenía un negocio familiar. Educó a sus hijos para que supieran cómo ganarse la vida mediante la pesca, invertió en ellos, les enseñó, sufrió a través de sus errores juveniles, y aparentemente también a través de sus temperamentos. Todo esto lo hizo pacientemente, esperando el día en que crecieran y operaran los botes de pesca junto a él, y eventualmente entregarles la posesión de todo ello a sus hijos, Santiago y Juan. 

La autora con su padre

La autora con su padre

“Pero Zebedeo era además un hombre que había depositado su fé en el Dios verdadero, y vivía en espera de la llegada del Mesías prometido. Durante las largas horas dedicadas a enseñarle a sus hijos cómo pescar, cómo remendar redes, cómo observar el clima, él también les enseñaba acerca de un Dios con el cual ellos se encontraban en una relación de pacto, y de lo que ello significaba. Él les enseñaba acerca de la promesa de enviar a un Mesías que redimiese lo que se había perdido, y cómo observar, reconocer y esperar su llegada.”

“Así que cierto día ellos se encontraban ocupándose de su negocio como de costumbre—pescando, remendando redes, preparándose para la siguiente partida—y allí aparece un extraño, caminando a lo largo de la orilla del lago. Camina por donde ellos se encuentran y luego mira hacia atrás por sobre su hombro, asiente con su cabeza mirando a Santiago y Juan y les dice, “Síganme.” Y eso hicieron. 

“Ellos soltaron sus redes y se alejaron de su papá; ellos siguieron a Jesús. Así es que la historia cuenta acerca de estos jóvenes y de sus compañeros, y de cómo el Dios del universo los llamó a nada más que a cambiar al mundo.”
¿Y qué pasa con Zebedeo? ¿Qué fue de este hombre que había criado a sus hijos para vivir a la espera del llamado del Maestro y así reconocerlo, para que en aquél día ellos dejaran todo y lo siguieran? ¿Y cómo resultaron ser el resto de los días de Zebedeo?

Papá decía, “Puedo imaginarme a este viejo hombre: en un momento está trabajando con las redes junto a sus hijos; luego un extraño se acerca y dice, ‘síganme’ y de un momento a otro él se encuentra solo junto a su bote, con las redes desparramadas a sus pies. Se encuentra solo, con su corazón paternal lleno de emociones encontradas de dolor y alegría, agradecido por el llamado para las vidas de sus hijos, pero muy conciente del dolor mientras susurra un adiós. Jesús llama a sus hijos, quienes escuchan el llamado del Maestro y responden, ‘sí’ alejándose junto a él.”

En realidad, Papá creyó que Zebedeo también escuchó el llamado. Él lo había escuchado varios años antes—el llamado a alimentar la fe de sus hijos, el llamado a enseñar principios de integridad, paciencia y fidelidad. En aquél día, Zebedeo escuchó el llamado a enviar, a dejar ir aquéllo a lo que él más atesoraba para cumplir el propósito del Maestro. Éste fue un llamado a apoyarlos, a amarlos, a orar por ellos, a enviarlos.

Hace algunos días me encontré en la cima de una montaña en Nuevo México, donde le dije adiós a mi papá. Si pudiera decirle algo a él, le diría, “Papá, tú y Mamá, así como Zebedeo, escucharon el llamdo mucho antes de que sus hijos lo hicieran, y respondieron con un rotundo ‘¡SÍ!’”

Cindy Schmelzenbach en ministerio en Melanesia

Cindy Schmelzenbach en ministerio en Melanesia

Al crecer nuestros hijos, convirtiéndose en adultos y al comenzar sus propias travesías por la vida en respuesta al llamado del Maestro a seguirle, me encuentro extrañamente a ambos lados del llamado: el llamado a ir, pero al mismo tiempo, el de enviar. Me he familiarizado con la extraña mezcla de alegría y dolor experimentada por el que envía, y al mismo tiempo tengo una nueva apreciación por quienes me han enviado—aquéllos quienes me permitieron el privilegio de responder al llamado del Maestro para ir a lugares lejanos, respondiendo primero al llamado a enviar.

Así que para todos aquéllos quienes tienen el llamado a enviar—las madres, los padres, las hermanas y hermanos, hijos e hijas, cuyo llamado es el de enviar a sus seres queridos a tierras lejanas, a otras tribus y lenguas; a sacrificar días de sus vidas juntos y recuerdos que jamás serán creados, así como festividades que nunca serán compartidas—nosotros los que vamos, les decimos ¡gracias!  Decimos que el llamdo a ir no está completo sin, y no es mayor que el llamado a enviar, y nos regocijamos al saber que somos colaboradores junto a Dios en la tarea de redimir lo que se había perdido. Tanto a los Zebedeos como a los Santiagos y los Juanes de este mundo, ¡el llamado del maestro es igualmente importante!

Mi papá finalizó su carrera en el mundo el viernes 17 de Julio de 2013. Hablé con él unas horas antes de su último aliento—lo llamamos desde la costa sur de una isla en el Pacífico Sur y le dije gracias por enseñarme lo que necesitaba para mi salvación, por modelar lo que significa vivir en obediencia a Cristo, y por hacerme libre para seguir al Maestro donde me guíe.  

Encuentro completa paz al saber que en el momento que Papá dió el paso hacia la eternidad, el deseo más profundo de su corazón fue satisfecho al mirar al rostro de su Redentor y escuchar las palabras, “¡Bien hecho!” Pero también se alegra mi corazón al pensar en Papá, recorriendo las orillas de algún lago celestial hasta encontrarlo.

“¿Zebedeo? ¿Será que tienes tiempo para tomar una taza de café?”

— Cindy ‘Thornton’ Schmelzenbach es misionera en Melanesia, en el Pacífico Sur, junto a su esposo Harmon. Su hija, Danielle ‘Schmelzenbach’ Stephenson, contribuyó a este artículo, publicado originalmente en Engage Magazine.

*Traducción por Ed Brussa.

GPS Espiritual

GPSAl mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés”. (Números 9:23)

El GPS (Sistema de Posicionamiento Global) es un sistema que sirve para determinar nuestra posición con coordenadas de latitud, longitud y altura. Se basa en una constelación de 21 satélites que orbitan a la tierra a una altura de  20,200 Km, necesitando 11h58m para describir una orbita completa. Al receptor le da dirección, rutas y punto de llegada.  De igual manera cuando el pueblo de Israel siguió a Dios por el desierto fue guiado por una nube.  Cuando la nube se detenía muchos días se detenían ellos (v.21) y cuando partía – fuera la hora que fuera – iban con ella.  A veces se detenía meses y años (v.22), mientras el pueblo de Israel se dejó guiar por Dios y le siguió.

De igual manera nosotros tenemos que seguir a Dios, aun cuando sintamos que se ha detenido, nos mantengamos firmes y aprendamos a esperar en Él, nuestro GPS Espiritual.  Dejémonos guiar por el Espíritu Santo, el cual es el arquitecto de la obra.  Nosotros somos los obreros, los cuales trabajamos para el Señor.  Recordemos que Dios es eterno y si el permanece, nosotros permaneceremos.

“Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados.  Pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán. Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos 1:10-14).

-Escrito por Josué Aceituno Ramos.

52 jóvenes asisten a Campamento de Orientación Misionera en Honduras

1150611_627467353960066_1105660392_oDel 16 al 18 de Agosto de 2013, en el Centro de retiros de la Iglesia del Nazareno en San Pedro Sula, Honduras y con una asistencia de 52 personas, se realizó el COM, campamento que tiene la misión de encontrar, entrenar y enviar misioneros.

Personas de Honduras, El Salvador y Guatemala se reunieron para aprender más sobre las misiones, el panorama mundial de las mismas, programas y oportunidades que la iglesia provee para servir y ministrar transculturalmente por medio de charlas y talleres compartidas por el Rev. Scott Armstrong, Coordinador de Génesis Mesoamérica; Rev. Milton Gay, Presidente de la JNI Regional; Rev. Luis Flores; Alexis Bardales, Superintendente de Distrito y Odily Díaz, Coordinadora de Misión Global del Área CA-4.

Disfrutaron un tiempo de aprendizaje por medio de dinámicas, cantaron juntos alabanzas a Dios, escucharon mensajes de la palabra de Dios, recibieron talleres, realizaron juegos, celebraron cumpleaños, serenatas, entre otras cosas que los jóvenes disfrutaron juntos.

“Estamos en el semillero ahora, encontrando personas idóneas para servir con sus dones, talentos y el llamado que Dios les está haciendo, Dios dará confirmaciones en los próximos días y creemos firmemente que Dios levantará muchos siervos para plantar iglesias en los próximos años en la Región Mesoamérica.” Fueron las palabras de Odily Díaz al cierre del evento.

Invitamos a todas las personas a unirse en oración por los jóvenes que asistieron a este COM para que el Señor siga guiando sus vidas, le de fe y valor para unirse a los cientos de misioneros de nuestra Región quienes están trabajando en diferentes áreas de servicio para nuestro Señor.

Información provista por: Odily Díaz, Coordinadora de Misión Global del Área CA-4

“Génesis” llega a Honduras

Dr. Carlos Saenz ora por los nazarenos que respondieron al llamado de Dios durante el servicio de entrega en San Pedro Sula, Honduras

Dr. Carlos Saenz ora por los nazarenos que respondieron al llamado de Dios durante el servicio de entrega en San Pedro Sula, Honduras

El jueves 15 de Agosto, superintendentes, pastores y líderes del distrito noroccidental de Honduras se reunieron en la primera iglesia del nazareno en San Pedro Sula para la presentación y lanzamiento de “Génesis”.

Unos 25 líderes escucharon sobre la estrategia para la plantación de iglesias en zonas urbanas de las 28 ciudades, siendo para el año 2014 una de ellas San Pedro Sula.

Contaron con la presencia y apoyo del Director Regional Dr. Carlos Sáenz, quien dirigió a todos a una reflexión sobre el llamado y la necesidad de ensanchar nuestro territorio. El Rev. Scott Armstrong, Coordinador de “Génesis” en Mesoamérica, también les visitó y compartió con ellos la visión y animó a la iglesia a enviar y recibir misioneros voluntarios.  El Rev. Milton Gay, presidente de la JNI regional y parte de su equipo de trabajo del Área CA-4, Rev. Luis Flores y Odily Díaz, enseñaron por medio de talleres, discusiones y lluvias de ideas sobre el proyecto.

Odily Díaz compartió lo siguiente: “Damos gracias a Dios porque la iglesia en San Pedro Sula está siendo receptiva y con muchos deseos de crecer, abriendo sus puertas a nuevos comienzos por medio de Génesis”.

Información provista por: Odily Díaz, coordinadora de Misión global del Área CA-4

Superintendente Distrital Etán Alexander Bardales anima a los líderes del Noroccidente de Honduras

Superintendente Distrital Etán Alexander Bardales anima a los líderes del Noroccidente de Honduras

El poder de la obediencia

El poder de la obediencia

Por Josué Aceituno Ramos

“Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecido, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla” (Deuteronomio 11:8).

La obediencia es la sumisión de una persona a otra, prestada sin examinar motivos y razones, y tiene que ser tomada con: docilidad, acatamiento, subordinación, disciplina y respeto).  La obediencia es una cualidad que marca a los verdaderos cristianos. Usted y yo tenemos la obligación total de someternos al Señorío de Jesucristo, para que podamos decir todos los días de nuestra vida: “Escudríñame oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón” (Salmo 26:2). Esta obediencia es benéfica para nuestras vidas porque nos guardará en santidad. “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos, por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11).

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1).Josué Aceituno Ramos

El faro de esperanza

FaroEl faro de esperanza

Por Josué Aceituno Ramos

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de vida”. (Juan 8:12). 

El Faro es una torre alta situada en las costas o en las cercanías de esta, donde se disponen las rutas de navegación de los barcos, que cuenta con un foco de luz muy potente en su parte superior cuya misión es la de guiar por las noches a los navegantes durante sus viajes, es decir, la principal función de un faro es la de guía.  La mencionada lámpara cuenta con lentes de Fresnel, que son lentes que se caracterizan por su gran apertura y una corta distancia focal y cuyos anchos, color y separación variará de acuerdo al faro que se trate. Mientras el faro está en funcionamiento en la oscuridad la mencionada lámpara emite haces de luz que giran a 360 grados. Entonces, desde la distancia en la cual se encuentren los barcos visualizarán no solamente la luz del faro sino también los colores y los intervalos de haces de luz.

Cuando Jesús dice: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12) hace referencia a que él cumple las funciones mismas de un faro para nuestra vida, las cuales son: guía, cobertura y cercanía. Esto da referencia a que tenemos que someternos a la guía, cobertura y cercanía con Jesús, la cual es atributiva-imperativa, nos da derechos pero tenemos que acatar las normas de Dios.

Claro ejemplo tenemos en Salomón el al comenzar su reinado fue delante de Jehová con peticiones (1 Reyes 3:1-15), las cuales fueron concedidas, al seguir el texto se retoma la parte imperativa el cual dice: “Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días” (v. 14). Para que un cristiano no pierda la dirección necesita ver siempre la luz que irradia nuestro faro de esperanza que es ¡Cristo!

Mirando la luz que viene de arriba, andando por el camino de la santidad y cercano a una relación constante con el Espíritu Santo, si en algún momento dejamos de ver la luz y guiarnos por ella, perderíamos su cobertura y nos veríamos naufragando.  Mas si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, aunque haya tormentas y oscuridad, lograremos llegar a un puerto seguro, porque hemos puesto nuestra vista y guía en nuestro faro de esperanza que es Cristo Señor nuestro.

El Código de la Santidad

Brilliant ThroneEl Código de la Santidad

Por Josué Aceituno Ramos

El término hebreo para santo en su significado primario, es esplendido, hermoso, puro y sin contaminación. Dios es santo, absolutamente puro, esplendente, y glorioso.  Por eso Dios es luz y no hay ninguna tiniebla en Él.  Ser santo es un llamado a pertenecer a Dios y es una condición de los verdaderos cristianos.  Fue el llamado de Dios al pueblo de Israel cuando dijo en voz de Moisés: “Santos seréis, porque Santo soy yo Jehová vuestro Dios”. (Levíticos 19:2).

En todo hijo de Dios debe de reflejarse el carácter de Cristo.  Si cada uno busca santificarse por medio de la obediencia, ¡será como un incendio que está formado por miles de llamas de fuego, las cuales al unirse harán un incontrolable “avivamiento de santidad”!  Al comprender esto estaremos dando cumplimiento al mandato de Jehová: “Y vosotros me seréis un Reino de sacerdotes, y gente santa” (Éxodo 19:6).

Amar la doctrina de la entera santificación debe ser lo más importante de nuestras vidas.  Cuando en la Iglesia del Nazareno encontramos el eslogan “Llamados a santidad”, no solo es porque un grupo de líderes distritales se reunieron y eso les vino a la mente. Es el llamado del Espíritu Santo a vivir en santidad y en comunión con Él, formando una iglesia con el carácter Cristo.    

“A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. (Romanos 1:7).

¿En quién confías?

El 2 de agosto de 2013, perdimos un gran amigo y siervo de Cristo, Josué Aceituno Ramos (de Tonalá, México), quién partió a la presencia de su Señor.  En mis tiempos con Josué, me enseñó mucho sobre el deseo de servir y la pasión misionera.  Él había escrito algunas reflexiones que yo iba a publicar en este blog más adelante; sin embargo, como dedicación a una vida bien vivida, los comparto ahora.  Oremos por la familia de Josué en este tiempo.  Y aprendamos de estos devocionales y del ministerio de nuestro hermano.

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová”. (Jeremías 17:7).

En estos tiempos muchos cristianos han tendido a confiar más en su trabajo, para lograr aumentar su bienestar económico.  Sus vidas cristianas han pasado a segundo término, porque en busca de prosperidad fantasiosa, faltan a sus principios, dándole su corazón a otras cosas, olvidándose de que: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perversos; ¿Quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Participan de todos los eventos de la iglesia, pero no se comprometen más allá de solo asistir. Viven una vida frustrada, triste, y se preguntan: ¿Por qué me siento vacío, si vengo a la iglesia?

Como hijos de Dios tenemos que confiar en Él, dando todo nuestro corazón en sus manos, porque si lo hacemos, “Seremos como árbol plantado junto a las aguas, que junto a las corrientes echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”. (Jeremías 17:8).

Recuerden: “Nuestros días en la tierra son cortos, pero deben de ser días de victorias en Cristo Jesús Señor nuestro.” ¡Confiemos en Dios!

–Josué Aceituno RamosJosué Aceituno Ramos

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