Archivos diarios: 6 diciembre 2013

No Olvidemos el Adviento en Nuestro Camino Hacia la Navidad: Parte III

No Olvidemos el Adviento en Nuestro Camino Hacia la Navidad: Parte III

por Rob L. Staples

La apariencia de Dios entre nosotros es tan profunda que nunca se puede captar el misterio de la divinidad encarnada. Así que debemos seguir recordando y re-viviendo, año tras año, la realidad de la luz en medio de la oscuridad del mundo. En Adviento experimentamos el miedo, la alegría y la esperanza que el culto cristiano expresa en la historia de la venida de Dios.  Y esta venida era para juzgar al mundo en forma de un niño indefenso acostado en un pesebre, un niño que daría su vida para “salvar a su pueblo de sus pecados.”

Esto arroja luz sobre las celebraciones de Navidad. La Navidad es mucho más rica y más profunda que un mero recuerdo sentimental del nacimiento de Jesús. Por supuesto, debemos valorar la sensibilidad de la imagen del “bebé dulce, el niño Jesús, nacido en un pesebre,” pero la Navidad significa mucho más.

“¡Al Mundo Paz, Nació Jesús!” es un recordatorio de que el que vino a Belén es de hecho nuestro Redentor, Aquel en cuyas muerte y resurrección nos bautizamos (Romanos 6:4), así como él fue bautizado en el Jordán y en nuestra condición humana.

¡A medida que avanzamos hacia la Navidad, no debemos omitir el Adviento!

Más información:

Algunas iglesias usan una corona de Adviento como una ayuda a la adoración durante el tiempo de Adviento. Se trata de una ofrenda floral circular de hoja perenne con cinco velas, cuatro en el borde de la corona y una en el centro.

Por lo general, tres velas son de color púrpura (el color de Adviento), y una de color rosa. Las tres velas de color púrpura pueden representar la esperanza, la paz y el amor. El color rosa representa el gozo en la venida del Salvador.

En estas tradiciones, cada domingo de Adviento una nueva vela se enciende, acompañada de la lectura de las Escrituras correspondientes. En el centro hay una vela blanca, llamada la Vela de Cristo, que se enciende el día de Nochebuena o Navidad, o si no hay servicios en esos días puede ser encendida en el cuarto domingo de Adviento, junto con la vela rosada.

*Rob L. Staples es profesor emérito de teología en el Seminario Teológico Nazareno.  Este artículo fue publicado en la revista Holiness Today, en noviembre/diciembre 2010.

A %d blogueros les gusta esto: