Archivos diarios: 13 abril 2014

Reflexión sobre el Domingo de Ramos: Sentir o no Sentir

Entrada TriunfalUna historia bíblica que siempre me llamó la atención es la que conocemos como la entrada triunfal.  Juan nos relata que seis días antes de la pascua Jesús fue recibido y aclamado en Jerusalén como rey (Juan 12:12-13).  Seis días después ese mismo pueblo le pidió a Pilato que crucificara a Jesús (Juan 19).   Se me hizo muy difícil entender cómo era posible que un pueblo reconociera a Jesús como su rey y seis días después pidiera su muerte.

Entonces comencé a mirar mi propia vida espiritual. Cuantas veces había soñado con proyectos por realizar en el ministerio que despertaban en mí el sentir de trabajar fuerte para luego abandonarlos en el tintero.  Cuantas veces luego de un culto maravilloso había sentido nuevas fuerzas para el ministerio para luego regresar a mis viejas estrategias.  Cuantas veces luego de un campamento o un retiro había salido sintiéndome lleno del Espíritu Santo y listo para compartirlo con otros, solo para ver la aguja descender a la “E” en tan solo unos pocos días. Cuando me sentía bien gritaba: “Hosana”; cuando me sentía mal gritaba: “Crucifícale.”

Espero que hayas podido identificar la palabra clave en el párrafo anterior.  ¡Sentir! Qué mucho nos gusta sentir.  Qué fácil creemos que es la vida cuando somos estimulados por nuestras emociones.  Lamentablemente, si nuestra vida depende de las emociones, nunca lograremos nada porque ninguna emoción es permanente.  Hace falta algo más. Hace falta un verdadero compromiso. La verdadera relación con Jesús no es una emoción, es una decisión.

Déjame darte un ejemplo: Una de las decisiones más convincentes que tomé en mi vida fue respecto a mi carrera de abogado. Aquella requería una gran inversión de tiempo, dinero y esfuerzo.  Luego de mucho análisis, acepté el reto.  Recuerdo las veces que mi reloj despertador sonaba a las cuatro de la mañana para levantarme a estudiar.  Honestamente me daban ganas de tirarlo contra la pared.  Pero no lo hice. (¡Puro milagro!) Día tras día, a pesar de no querer, a pesar de no sentir, a pesar de no ver la luz al final del túnel, hice mi trabajo. Fui fiel a mi decisión y obtuve mi diploma. (¡Otro milagro!)  Que tu sí sea sí, que tu no sea no, (Mateo 5:37) no podemos depender de nuestro estado anímico.

En nuestra vida cristiana, en especial como líderes, habrá muchos momentos en que no sentiremos nada, en que vamos a pensar que la tarea no vale la pena.  Es en esos momentos que debemos recordar que tenemos un compromiso con Jesús y él siempre merece lo mejor de nosotros. Jesús es nuestro rey y no importa lo que pase, ninguna mala emoción nos hará tirar la toalla. De hecho, en lugar de gritar: “Crucifícale,” decideremos día tras día llevar su cruz en sacrificio como él nos ha enseñado.

*Gracias a Raphael Rosado por haber escrito esta reflexión significativa.

A %d blogueros les gusta esto: