Archivos diarios: 5 agosto 2016

Reflejando a Cristo: Servicio

Escrito por: Howard Culbertson

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Jesús se acercó al liderazgo de una manera muy diferente a la que la mayoría de la gente lo hace. Piensa, por ejemplo, en lo que Jesús hizo la noche antes de su arresto y crucifixión. Con el entusiasmo de la “entrada triunfal” en Jerusalén días antes de permanecer en el aire, Jesús asombró a sus discípulos al lavarles los pies. Pedro protestó, sin duda pensando en el estatus y los privilegios usualmente concedidos a los líderes. Los líderes, y especialmente los mesías, no realizaban tareas serviles como ¡lavar los pies de alguien!

Pedro y los otros discípulos debieron haberse dado cuenta mucho antes del enfoque de servicio en el liderazgo de Jesús. Durante los tres años de ministerio de Jesús, en Él no había nada pretencioso, nada de auto promoción, o de búsqueda de poder. Jesús no esperaba el mejor asiento. Él siempre se veía más cómodo relacionándose con gente pobre que con personas ricas y poderosas. Él nunca buscó los encabezados, Él nunca se promocionó a sí mismo. Ciertamente, en más de una ocasión después de sanar a un enfermo o sacar un demonio de alguna persona, Jesús decía, “No le digan a nadie.”

El Reino que Jesús anunció es un reino “al revés.” Al menos es así como lo llama Donald Kraybill. Kraybill usó esta frase como título de un libro, diciendo que capturaba la esencia de las palabras de Jesús, “Así que los últimos serán primeros, y los primeros, últimos” (Mateo 20:16).

Tristemente, los líderes cristianos a veces fallan para digerir completamente lo que Jesús dijo e hizo. Algunos asumen que a los líderes de la iglesia (incluidos los misioneros) se les deben ciertos privilegios y mejores cosas porque son “embajadores de Cristo” e “hijos del Rey.” Eso no es verdad. Nosotros representamos al rey del “reino al revés” en donde los privilegios y lujos como embajadores de este mundo están fuera de lugar. En el reino al revés, los líderes (y especialmente los misioneros transculturales) deben imitar a Jesús asumiendo un papel de siervos como Él lo hizo aquella noche hace mucho tiempo en el aposento alto.

Ser un líder siervo no se da naturalmente. Requiere un esfuerzo consciente. Sin embargo, los misioneros que consistentemente siguen el modelo de Jesús de liderazgo de servicio fomentarán y formarán movimientos en los cuales Jesús verdaderamente reine como Señor y Rey.

Artículo originalmente publicado en: http://engagemagazine.com/content/reflecting-christ-servanthood

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