Archivos diarios: 17 agosto 2016

Liderando en oración – Parte 1 de 4

Entrevista por: Drew Dyck / Trad. por: Yadira Morales

Max Lucado habla sobre cómo las buenas oraciones agitan los cielos y forman la comunidad. 

Cuando eres Max Lucado, todos te piden que ores. En la iglesia. En las fiestas. En los eventos deportivos y cumpleaños,  reuniones y eventos de puertas abiertas. Si lideras una iglesia, conoces el sentimiento. La mayoría de las personas piensan en la oración como un acto solitario, pero para ti, es mucho más. Involucra estar de pie ante otros y dirigirse a Dios en nombre de ellos. Significa dar voz a las necesidades y deseos de una comunidad entera. En su último libro, Antes del Amén Lucado comparte sus pensamientos en “el poder de una oración simple”. Nosotros quisimos saber lo que él aprendió sobre orar en público y liderar a otros en oración. 

¿Qué hace una buena oración?

orar-de-rodillas1Una oración es simplemente una conversación honesta con Dios. Una buena oración crea un sentido de comunión entre el que ora y el que oye la oración. En nuestro corazón tenemos miedo de estar solos. Desde que Adán y Eva se escondieron en el arbusto, todos hemos batallado con este sentido de distancia entre nosotros y Dios. Así que una buena oración restablece un sentido de comunión con Dios. Sabemos que no estamos solos. 

En su último libro, usted confiesa ser un “orador pelele”. ¿Cómo usted puede reconocer las deficiencias en esta área sin perder credibilidad en los ojos de las personas que usted lidera?

Las personas a menudo asumen que todos los líderes de la iglesia tienen vidas de oración muy sólidas. Así que es alentador en cualquier momento que los líderes puedan reconocer que luchan en esta área. Y yo ciertamente lo hago. 

Algunos días están muy ocupados. Estoy en medio de uno ahora mismo. Regresé temprano esta mañana de un viaje que se retrasó. Tuve problemas para levantarme de la cama a tiempo. Entonces recordé que mi hija estaba usando mi auto, y tuve que arreglármelas para que alguien me trajera a la oficina. Tuve un comienzo difícil. Me encantaría decir que me levanto temprano cada día y que tengo un tiempo de oración bueno, largo. Pero yo no. Y en los días que no lo hago, eso está bien. 

Pero es un acto de balance. Mientras yo admito que soy un pelele de la oración, también digo que soy un recuperador.  Estoy progresando. Nosotros los líderes podemos comunicar que estamos luchando en áreas de nuestra vida pero que también estamos trabajando en ellas. No queremos tirar la iglesia hacia nuestros fracasos. Lo que es saludable para una iglesia, para un grupo, es que el líder diga, “Sí, yo también lucho con esto. Aquí esta lo que he aprendido.” 

Espera más de esta entrevista en la próxima entrada.

A %d blogueros les gusta esto: