Archivos diarios: 26 diciembre 2016

La Presencia

Pastor Ken Childress

Isaías 7:14, “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”

Toda la Escritura, incluso toda la historia, apunta hacia el Hijo de Dios. Desde la perspectiva revelada de Dios, todas las cosas fueron creadas por el Hijo, la salvación de la humanidad depende del Hijo, y todas las cosas se resumen y completan en el Hijo. La Escritura termina en una boda entre el Hijo y la humanidad redimida, moldeada específicamente para su corazón. Él es principio, el medio y el final de toda la historia.

2005-13

La pieza central del universo es llamada Emanuel – “Dios con nosotros” – está cargada de significado. El nombre apunta a su deidad, apunta hacia nuestra importancia como objetos de su amor, y apunta hacia la Presencia que nos une a Él. Eso significa que toda la creación fue diseñada para traernos a un contacto personal con el afecto de nuestro Creador. Esto fue evidente cuando el Espíritu sopló vida en el primer Adán, estuvo claro cuando Jesús sopló su Espíritu en sus discípulos, y es aparente en la unión del Hijo y su esposa en la siguiente era. Aunque muchos ven el evangelio a través de un enfoque en nuestra depravación y salvación, en nuestra obligación y servicio a Él, o en la expansión de su Reino – todas las verdades importantes y valiosas – su Presencia se dirige a una verdad más alta: afecto. Él nos quiere. Nuestra existencia es el desbordar de su amor.

Nunca reduzcas el rol de la Presencia a un asunto de simplemente salvarnos, equiparnos para servir, o enviarnos en misión. Él está con nosotros para todos estos propósitos, pero Él está con nosotros para algo más. Él se acerca para disfrutarnos y expresar su amor por nosotros. Esa es la fuerza motriz detrás de la creación – y necesita ser la fuerza motriz detrás de cada uno de nuestros días.

Jesús, déjame conocer tu Presencia y sentir tu afecto, y por favor recibe el afecto que tengo por ti ahora. Ayúdame a expresarlo bien. Que esto moldee todo lo que hago todos los días de mi vida. Te lo pedimos en tu maravilloso nombre. 

Amén.

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