Archivos Mensuales: febrero 2017

Campamento de Orientación Misionera – Distrito Centro de México, 2017

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La Iglesia Centrada En La Oración – Parte 1 de 3

Por Adam Stadtmiller
Lo que se necesita para dirigir una comunidad orante.

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Las campanas sonaron, indicando que era hora de levantarse y orar. Eran las 3 a.m., yo estaba en el centro de Inglaterra quedándome con una comunidad monástica para una conferencia sobre las organizaciones líderes en la comunidad orante.

A medida que leía la literatura de la conferencia con meses de anticipación, la idea de la oración a las 3 a.m. parecía emocionante, incluso romántica. Ahora era diferente. El aire era penetrante, el tipo de frío sólo se encuentra en edificios de piedra pesada. Era la media noche, y la idea de dejar mi edredón por la caminata de 200 yardas conducida por el viento y lluvia hacia la capilla, otro edificio de piedra que carece de calefacción central, parecía mucho menos atractiva.

Así como los religiosos con quienes me quedé ese fin de semana británico y frío, la iglesia primitiva era también una comunidad que encontraba su identidad en y a través de la oración. Como lo describe Lucas en Hechos, “Todos éstos perseveraban en oración.”

Hoy tal oración es más difícil de encontrar en el paisaje de la iglesia. No estoy diciendo que las iglesias no oran. Lo hacen. Pero para muchos de nosotros, la oración es otra de las actividades que hacemos junto con todas nuestras otras ocupaciones, en lugar de ser primaria y definir a todos los demás componentes del ministerio. La diferencia es sísmica.

Ya no vivimos en las sociedades agrarias que se prestan los ritmos de la cosecha y barbecho, tiempos de trabajo arduo y tiempos de descanso, tiempos de ministerio y tiempos de oración. Nuestra cultura engendra la espiritualidad sobre la marcha. Damos a Jesús unos minutos mientras estamos en nuestro camino a otra cosa.

Hoy en día podemos encontrar iglesias conocidas por la fuerte enseñanza o el culto dinámico o la justicia social o el evangelismo. Con unas pocas excepciones, los líderes de la iglesia no se definen por la norma apostólica de la primacía de la oración y la Palabra. Fue Jonathan Edwards quien dijo: “No hay manera de que los cristianos, a título privado, puedan hacer mucho para promover la obra de Dios y avanzar al reino de Cristo como por medio de la oración.” La mayoría de nosotros tendemos a cabecear nuestra aprobación a eso, y luego nos dirigimos a toda velocidad hacia nuestro próximo plan, proyecto, o pasión ministerial.

Aquí está el problema. La iglesia se está quedando sin opciones efectivas creadas en el poder de su propia voluntad, carisma y talento. Nuestros planes enérgicamente construidos se vuelven progresivamente menos eficaces con cada generación sucesiva. Estamos en necesidad de algo más poderoso que los servicios más pulidos, actividades misionales más radicales, o formas más culturalmente inteligentes para compartir el Evangelio. Para aquellos primeros apóstoles, después de la crucifixión y la ascensión de Jesús, regresar a Jerusalén para reagruparse, su primera acción fue orar (Hechos 1:14). Después de haber llegado al final de sí mismos, oraron. Esa fue la totalidad de su plan estratégico. Hoy en día necesitamos líderes que sigan ese camino.

Espera más de este artículo en la próxima entrada.

¿Cómo Cuidar Correctamente de tu Ministerio? – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior.

Escrito por: Jennifer Catron. Trad. por: Manuel Santana.

Guiar a las personas.

El llamado a servir, es el principal llamado para un líder. Es primordial para nosotros desarrollar lo mejor en los demás, por el bien de ellos y del ministerio. Y  cuando estamos llevando a cabo la tarea de dirigir personas, nuestra motivación fundamental son ellas mismas, así obtenemos un modo de trabajo que nos permite ayudar a aquellos que servimos, orientándolos y organizándolos y darles las herramientas necesarias para que tomen decisiones acertadas.

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Agregar que tenemos un privilegio y una responsabilidad únicos, el prestarle atención a los dones, talentos y llamado de cada persona que tenemos bajo nuestro liderazgo. Y es algo maravilloso cuando logramos que esa persona con ese talento encuentre su lugar en el ministerio. Tomar decisiones de esta índole tiene repercusiones reales en el plano espiritual, al contar con la dicha de unirnos a Dios para asignarle a su pueblo los roles y responsabilidades que les permitan darle a Él lo mejor de cada cual.

Administrar el tiempo.

Una de mis costumbres en cada Año Nuevo es examinar mi calendario. Vuelvo a chequear lo que hice en el año pasado. ¿Qué estuvo fuera de lugar? ¿Tuve el tiempo necesario junto a mi esposo y familia? ¿Mis amigos? ¿Tomé en verdad algún descanso o hice vacaciones? ¿Tuve un tiempo estable con Dios? ¿Serví a otros? ¿Cuál fue mi rutina de ejercicios? ¿Me divertí?

Resulta complicado para nosotros administrar nuestro tiempo y es algo que no se puede medir. Pertenecemos a una generación que vive afanada, pero estar ocupados no significa que administramos bien nuestro tiempo. Podemos  realizar cosas que en un final no nos ayuden a cumplir con lo que deberíamos. En su exitoso libro Getting things done, (Realizando nuestras ocupaciones), David Allen dice: “lo que hagas con tu tiempo, con el conocimiento que tengas, con tu cuerpo y tu motivación en relación a tus prioridades, son las verdaderas decisiones a las que debes dedicarles los pocos recursos que tengas. Lo esencial, es descifrar la mejor opción   para hacer lo que debes en un momento dado. Lo primario es como lograr lo que nos toca.”

Mientras evalúo mi calendario laboral, analizo el ritmo con que desarrollé mis reuniones. ¿Estaba siempre apurado? ¿Dediqué el tiempo justo a las personas que lo necesitaban? ¿Cuántas veces estuve de acuerdo y cuántas no? ¿Las reuniones eran efectivas? ¿Que faltaba para que mi equipo y yo hiciéramos un mejor trabajo? Considerando estas preguntas preparo mi horario laboral para el nuevo año. Me trazo nuevas metas y objetivos y hago un calendario para cumplirlos. Como líderes, necesitamos entender que el saber administrar el tiempo, es tener hábitos que nos permitan aplicar los mismos principios en nuestro ministerio y en el rol individual que desempeñamos.

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En un momento del liderazgo, sentí como nuestro grupo estaba desmotivado en muchas reuniones. El propósito de cada reunión era bueno, mas no usábamos el tiempo adecuadamente como solíamos. Eran reuniones importantes pero realmente no llevábamos mucho a cabo, así que cancelé las reuniones por un mes y me dispuse a observar de qué forma los miembros del equipo recopilaban información y concretaban su quehacer.

En ciertos puntos fue un desastre, pero supimos identificar qué era lo que nos faltaba y necesitábamos y eso nos permitió determinar cuáles encuentros eran necesarios realizar y cuáles no. Así que;

¿Entiendes bien cuanto le cuesta a una persona que lideras hacer su trabajo? 

Mientras pasamos tiempo asegurando que el equipo trabaje eficientemente, tiene igual importancia administrar el tiempo de labor, de tal manera que las personas se sientan bien trabajando. ¿Has incluido en el programa tiempo de relajación y esparcimiento? Luego de tiempos exhaustivos de esfuerzo, gastos de energía y empeño, ¿apartaste un tiempo de relajación? ¿Apartaste un tiempo para que tu equipo planifique, prevea  y anticipe futuras tareas?

La mayordomía es una responsabilidad importante. Como líderes, estamos al frente de personas, tiempo, recursos y tesoro. La responsabilidad es mayor mientras más ocupaciones tenemos. No podemos negarla, rechazarla, ignorarla e incluso hacer mal uso de ella. Debemos recordar quien nos encargó  la mayordomía y debemos permanecer fieles. Tenemos que ser responsables en todo tiempo y cuando entendamos que nuestra responsabilidad es ser buenos mayordomos, nos daremos cuenta que tal compromiso es dar lo mejor de cada uno en la obra que nos ha sido asignada.

Semana Nazarena Mundial de Oración – 2017

Durante la semana del 26 de febrero al 4 de marzo, los nazarenos estaremos intercediendo por nuestra iglesia y nuestro mundo. ¡ÚNETE!

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Aquí puedes descargar las peticiones de oración de las regiones y también el afiche del Plan de Oración para la Semana Nazarena Mundial de Oración.

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Peticiones región África: 2017_nwwp-africa-spanish

Peticiones región Sudamérica: 2017_nwwp-southamerica-spanish

Donde todavía no hay iglesia: 2017_nwwp-wherechurchnotyet-spanish 

¿Cómo Cuidar Correctamente de tu Ministerio? – Parte 1 de 2

Escrito por: Jennifer Catron. Trad. por: Manuel Santana

¿Administras bien los recursos que Dios te ha confiado?

Los administradores y mayordomos, son personas encargadas de velar por la propiedad de otros. Supervisan, protegen y cuidan lo que les ha sido entregado. Esa responsabilidad de administración también es la de un líder. Como gente de fe, somos tomados por administradores a nombre de dos dueños distintos: el primero, Dios, quien creó todas las cosas y las entregó en nuestras manos, y segundo, el ministerio para el cual trabajamos. Un pasaje muy conocido en Mateo habla de la responsabilidad y consecuencia de la mayordomía. Jesús contó la historia de un amo quien confió a tres de sus siervos diferentes cantidades de dinero. A uno le dio una cantidad semejante a la paga de 100 años, al segundo una  cantidad semejante a 40 años y al tercero de 20 años. Esta era una exuberante suma de dinero para tres hombres que no tenían muchos recursos. ¡Qué gran oportunidad para probarse a sí mismos! Mientras su señor no estuvo, los primeros dos sirvientes fueron al trabajo y ambos duplicaron la cantidad que su amo les había dado, pero el tercero, no hizo nada y cavó un hoyo en la tierra donde puso el dinero, enterrándolo como si fuese su Tesoro.

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La  Mayordomía es una gran Responsabilidad.

Me apresuro en criticar al tercer hombre. “¿En serio enterraste el dinero?”. Te dieron una gran oportunidad, ¡No la desperdicies de ese modo!, pero me pongo en su lugar. Es un siervo, está en lo último de la cadena social y no está acostumbrado a tener tanta responsabilidad, por lo que no desea equivocarse. Cuando su amo lo confrontó acerca del porque había enterrado el dinero, respondió: “tuve miedo” (Mateo 25:25). El miedo lo tenía paralizado, por tanto no pudo administrar el tesoro  que tenía encargado.

Así también nos sucede. ¿En cuántas ocasiones el temor se ha adueñado de nosotros impidiéndonos disponer de lo que se nos ha encomendado? A cada uno de estos siervos le fue dada una responsabilidad que nunca antes habían tenido. Los dos primeros llevaron a cabo el desafío, pero el tercero permitió que el miedo le impidiera experimentar esa gran oportunidad de crecer y determinar por sí solo. 

Ese temor también lo hemos sentido en ocasiones. Tal vez al hacernos de un nuevo empleo, o movernos a través del país, o insertarnos en un grupo con una cultura diferente a la nuestra. Tal vez está en la inversión que hemos hecho para inaugurar una obra determinada, o expandir el ministerio de tu iglesia. Quizás al rehacer tú equipo de trabajo y reajustar una estructura que te prepare para el futuro. ¿Cambiarías la remuneración por un desafío así?, ¿o te quedarías de brazos cruzados con miedo al cambio y sin algo que demostrar?

Quizás el no hacer algo no va contigo. Y si eres como la mayoría de los líderes, tu determinación e iniciativa te conducirán a querer hacer más. El problema es que nunca estás conforme con lo que has  alcanzado, en cambio, administra bien lo que ya tienes, no te la pases comparando lo que has logrado con lo que otros han hecho y no centres tu atención en las oportunidades que no has tenido y aprecia el potencial de las que sí se te presentan, porque de otra manera estarías sepultando toda esperanza de alcanzar algo mejor. El principio clave de la mayordomía no se trata de lo mucho que tenemos, sino saber manejar lo que hemos adquirido.

Cuando decidimos ser mayordomos, realizamos un plan de trabajo que nos lleve a ejecutar las cosas bien hechas y tomar decisiones certeras  acerca de la mejor forma de manejar los recursos con que cuenta el ministerio. Tener control de los recursos va mucho más allá que tener dinero, también es saber guiar a las personas y administrar el tiempo.

Espera más de este artículo en la siguiente entrada.

Cómo Ministrar A Las Personas Que No Les Agradas

Por Dorothy J. Haire. Trad. por Manuel Santana
Ocho consejos para amar al “difícil de amar”
 
Con el tiempo, y después de haber cometido errores que me avergonzaron, he aprendido a guiar a personas que no les caigo bien. Tal vez a quienes nunca les simpaticé. El Espíritu Santo me ha capacitado para amar al “difícil de amar.” Las lecciones aprendidas a lo largo del camino quizá te ayuden si estás en la posición de liderar y pastorear a quienes no les agradas.
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1. Ora. Aprendí a tener comunión con mi Padre celestial antes de hacer frente a cualquier situación. Mi instinto era primeramente resolver el problema, irle de frente, confrontar a la persona y luego orar. Pero esta no es la manera más efectiva. Una vez que he ventilado, suplicado y descargado todas mis emociones delante de Dios, llego a percibir su guía y ver la situación de manera mucho más clara.
 
2. Fortalécete con la Palabra. La Escritura limpia la mente y fortalece el corazón. Es de alivio y confiable. Aprendí que la entrega diaria es crucial en momentos difíciles así como llenarme con la verdad de Dios.
 
3. Piensa antes de actuar. Mi primer instinto era censurar hablándole a la congregación entera del problema existente. Pensaba que todos tenían conocimiento de ello y nadie me apoyaba. Estaba equivocada. Realmente eran solo unas pocas personas involucradas en el asunto. A través de mi error aprendí a no predicar un mensaje cruel acusando a todos. En cambio, he aprendido a ir despacio y obtener todas las pruebas primero. Mas, en vez de defenderme a mí misma, he aprendido a dejar que el Señor sea quien pelee mi batalla.
 
4. Evalúate a ti mismo. Aprendí a analizar las quejas en caso de haber un ápice de verdad. ¿Me encontraba yo tan atareada que me había vuelto despreocupada, grosera, impaciente e imposible de querer? ¿Las responsabilidades administrativas de dirigir la iglesia estaban opacando mis responsabilidades como pastora? Por mi parte corrijo toda falta encontrada.
 
5. Las personas heridas, hieren a otras. La inmadurez espiritual, la falta de ética y la disconformidad están presentes en todo momento de la vida y la iglesia local no es la excepción. Tuve que darme cuenta de que las personas que fueron maltratadas generalmente maltratan a otras. Mi postura como pastora no me previno de ser blanco de esto. Aprendí a reconocer que la mayor parte del tiempo, las personas que actúan así es producto a su dolor, incluso a heridas del pasado y que el problema no siempre soy yo.
 
6. Brinda paz y perdón. Jesús señala los pasos a dar cuando tu hermano o hermana peca contra ti (Mateo 18:15-17). Primero, habla con la persona, solos los dos. Trata el asunto y asume tu parte. Si él o ella no te escuchan, vuelve a tratar con dos o tres personas presentes. Si ese hermano o hermana sigue rehusado a escucharte, dilo a la iglesia. Perdónalo/a para que estés en paz con Dios. Haz todo lo posible para reconciliarte.
 
7. Recuerda quien te llamó. Tuve que recordar quien me había llamado, ungido y escogido. Yo le dije “Sí Señor” a Dios, no a las personas. Mi compromiso era con Él, nunca me prometió que sería fácil, pero sí que saldría victoriosa si me apoyaba en Él. Aprendí a decir como David, “El Señor es mi escudo y mi fuerza, mi corazón confía en Él y Él me ayuda” (Salmo 28:7)
 
8. Permítele al amor de Dios que fluya. Aprendí a amar a mi enemigo, bendecir a quienes me maldicen y hacerles bien a los que vilmente me usan y persiguen (Mateo 5:43-44). Dios ha fortalecido mi corazón con su amor. Si Dios ama tanto a estas personas al enviar a su hijo unigénito a morir por ellos, yo también tengo que amarles, como pastora nombrada por Él.
 

Semana Mundial de Oración – 2017

La Semana Mundial de Oración Nazareno es un evento anual que se lleva a cabo durante la semana que incluye el Día Mundial de la Oración (el primer viernes de marzo), este año se llevará a cabo del 26 de febrero al 4 de marzo. Durante esta semana, los nazarenos se dedican a interceder por nuestra iglesia y nuestro mundo.

Descargue aquí el afiche: semana-nazarena-mundial-de-oracion-2017

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Iniciando el 7 de Marzo de 2017 se anima a las congregaciones nazarenas a unirse en oración, durante 40 DÍAS previos al DÍA GLOBAL DE ORACIÓN (15 de mayo).

Descargue aquí el afiche: dia-global-de-oracion-pentecostes

Máxima Misión en Cerritos, Guatemala

Por Luz Jiménez
(Coordinadora de Misión Global área Norcentral)

Del 21 al 29 de enero, se llevó a cabo una Máxima Misión en la aldea de los Cerritos, en Petén, Guatemala. Los ministerios de Trabajo y Testimonio y Misión Global del área Norcentral, se unieron para ayudar en la instalación del techo del templo de la Iglesia del Nazareno en dicha aldea, así como para compartir el mensaje de salvación, a través de compasión, servicio, evangelismo y discipulad0.


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15 jóvenes de diferentes distritos de la Iglesia del Nazareno en Guatemala sirvieron junto a un grupo de Trabajo y Testimonio de Springdale Ohio; más de 150 niños fueron discipulados, además 25 mujeres participaron en un taller de manualidades, y la mayor parte de la aldea escuchó el mensaje de Dios, a través del evangelismo casa por casa y la película “Jesús” en su misma lengua, Quekchí. Algunos habitantes de la aldea se involucraron y participaron en la construcción aún sin ser creyentes.

 

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