Archivos diarios: 22 marzo 2017

CUARESMA: Una Época de Arrepentimiento

Rev. Ken Childress

“Ahora bien —afirma el Señor—,

    vuélvanse a mí de todo corazón,

    con ayuno, llantos y lamentos».

 

Rásguense el corazón

    y no las vestiduras.

Vuélvanse al Señor su Dios,

    porque él es bondadoso y compasivo,

lento para la ira y lleno de amor,

    cambia de parecer y no castiga.” (Joel 2:12-13)

 

La época de Cuaresma puede ser resumida en una palabra: ARREPENTIMIENTO. Escucha esta oración congregacional del Libro Común de Oración:

Omnipotente y Eterno Dios, que no sientes aversión por nada de lo que has creado, y que perdonas a los que con verdadera fe se arrepienten; Crea en nosotros corazones contritos, y concédenos perfecto perdón ¡oh Dios de toda misericordia! a los que lamentamos nuestros pecados y reconocemos nuestra miseria; por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

cabecera.jpg

Si esa oración te parece anticuada, puede ser que no recordamos con suficiente frecuencia que nuestro pecado es una hedionda ofensa a Dios; que una vez fuimos pecadores pobres y miserables sacados de un pozo fangoso. Como un viejo Puritano una vez advirtió, “Siéntate cerca del autoanálisis.” Es la mejor manera de apreciar completamente lo que Jesús logró para nosotros en la cruz.

La época de Cuaresma es un tiempo de preparación para un examen de conciencia, antes de la celebración del día de Resurrección.

Solo una mirada honesta a nuestro pecado nos dará una apreciación completa de la misericordia de Dios. Solamente cuando entendemos lo perdida que está la humanidad, entonces comprendemos lo grande que es nuestra salvación.

Recuerda, Cristo no murió simplemente por los pecados generales del mundo. Él murió específicamente por tu pecado específico.

 Así, es el mensaje hoy de Joel 2:12-13, para mí y para ti. Y si estoy adormecido ante la ofensa de mi pecado, ayúdame a “reconocerlo y lamentarlo” Señor, me arrepiento. ¡Gracias por tu PERDÓN!

Padre de toda misericordia, ayúdame hoy a entender tu mensaje para mí de Joel 2:12-13. Y si estoy adormecido ante la ofensa de mi pecado, ayúdame a “reconocerlo y lamentarlo” ¡Muchas gracias por tu PERDÓN!

A %d blogueros les gusta esto: