Archivos diarios: 15 mayo 2017

El Corazón de Dios: Parábola de la Semilla de Mostaza

Por Howard Culbertson

“Es [la semilla de mostaza], por cierto, la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, se hace más grande que las otras plantas del huerto, y llega a ser como un árbol, tan grande que las aves van y se posan en sus ramas.” — Mateo 13:32 DHH

Mateo 13 contiene más de una docena de las parábolas de Jesús acerca del Reino. Jesús inicia con la parábola del sembrador. Después, Él habla de la invasión de la cizaña o mala hierba, la semilla de mostaza, la levadura, el tesoro escondido, la perla, la red y el dueño de una casa. 

Para explicar la parábola de la semilla de mostaza, el Pastor Leo Hartshorn usa solo diez palabras: “Un puñado de discípulos se convierte en una iglesia universal.” Sin lugar a dudas, el hecho de que el Reino de Dios va a extenderse es el punto central de la analogía de la semilla de mostaza. Hay, sin embargo, un detalle en esto que recibe poca atención: las aves. 

La transformación de una semilla de mostaza en un gran árbol, enfatiza el aspecto orgánico de expansión continua del Reino. Lo que las aves enfatizan es que el Reino está abierto a todos. Desafortunadamente, cuando las personas piensan en las aves, ellos las ven como una “fachada” o una simple indicación de lo grande que es el árbol. 

Tristemente, esto pierde la idea original de las aves. Aquí, como en un escenario similar en Ezequiel 17, las aves representan varios grupos de personas. Jesus mencionó a las aves para decir que el Reino no es solo para “mi tipo” de personas (aquellos que piensan, actúan y hablan como yo). ¡El Reino es para todo tipo de aves!

Los observadores de aves dicen que la tierra de Israel es un paraíso para ellas. Ciertamente lo es. En esta área bastante pequeña — con 70 millas de ancho y 270 millas de largo — más de 400 especies de aves han sido avistadas. Es por esto que el área donde Jesús vivió y ministró es una ruta importante de migración de aves, hacia y desde Europa y Asia, hacia el norte, y de África hacia el sur. 

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A la luz de eso, las “aves del aire” (en palabras de la versión en inglés King James) seguramente se refiere a más que solo algunos gorriones o estorninos. Palestina tuvo 70 especies indígenas de aves. Con esos diferentes tipos de aves alrededor, además de toda esa migración de aves cruzando, ¿no será que Jesús quería que pensáramos cuán inclusivo es el Reino de Dios?

Más allá, las aves ilustran que el Reino de Dios es atrayente a todas las personas. Mientras que la versión King James habla de “posarse,” traducciones como New Living y New American Standard usan “anidar.” De este modo el Reino se convierte en un “hogar.” “Anidar” significa que el Reino que proclamamos es algo atractivo. 

La inclusividad presentada en la parábola de la semilla de mostaza, para mí evoca palabras que he cantado frecuentemente: “Cristo ama a los niños, cuantos en el mundo están, no le importa su color, a Jesús, el Salvador; Cristo ama a los niños por doquier…”

Lo maravilloso para nosotros es que ¡llegamos a guiar a todas las “aves” (personas del mundo) diferentes hacia el extraordinario árbol llamado Reino de Dios!

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