Archivos Mensuales: septiembre 2017

8 Buenas Preguntas Para Evaluar a tu Iglesia

Por Dan Reiland

Es fácil estar tan ocupado haciendo el ministerio que no tomas el tiempo para evaluar tu ministerio.
Pero evaluar es mejorar.

Es como tu examen físico anual. Nadie quiere hacerse un chequeo, un análisis de sangre, y tal vez una prueba o dos, pero así aprendes lo que necesitas saber.

Entonces, por supuesto, necesitas poner en práctica lo que aprendes.

Plan de 4 puntos para mejorar:

  • Haz las preguntas correctas.
  • En un proceso grupal, da respuestas honestas.
  • Determina el plan de prioridades para mejorar.
  • Toma acción.

Comienza por hacer las preguntas correctas.

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8 buenas preguntas que ayudarán a que tu ministerio mejore:

1) ¿Cómo es que la cultura única de tu iglesia te ayuda a progresar?

Sam Chand escribió un excelente libro titulado Rompiendo el Código de Cultura de tu Iglesia. Afirma que más que la visión, los programas, el dinero o el personal, la cultura tiene el mayor impacto en el futuro de tu iglesia.

¿Cómo describirías tu cultura? ¿Esto es lo que quieres? ¿Tu cultura de iglesia, está ayudando o perjudicando mientras persigues el propósito de Dios para tu iglesia? ¿Qué cambios necesitas hacer? Si la cultura es saludable, ¿qué prácticas existen para mantenerse saludable?

2) ¿Cómo describirías la moral general de tu iglesia?

¿Están las personas felices con tu iglesia? Esa pregunta parece muy subjetiva, pero es sorprendentemente fácil de responder.

¿Confían en el liderazgo? ¿Están motivados acerca de la misión? ¿Están apasionados por seguir a Jesús? ¿Hay impulso? ¿Se resuelven los problemas con relativa facilidad (sin resistencia significativa)? Tienes la idea.

La moral y la cultura están estrechamente vinculadas. Si estás luchando y, la cultura y la moral no son ideales, te insto a verter tu energía de liderazgo allí primero.

3) ¿Cuál es tu acercamiento a la formación espiritual en tu iglesia?

¿Existe un sentido general de que la gente está buscando a Dios? No se trata de perfección, pero ¿ves progreso? ¿Qué factores consideras importantes para ayudar a evaluar la madurez espiritual? Considera cosas como la oración, el servicio a los demás, la obediencia y la generosidad financiera. ¿Qué tal el fruto del Espíritu como el amor, la alegría y la paz, etc.?

¿Utilizan grupos pequeños? ¿Cómo se desarrolla la comunidad? ¿Qué prioridad tiene la verdad bíblica? Un gran enfoque general para evaluar el crecimiento espiritual es reunir historias de cambio de vida.

4) ¿Estás desarrollando nuevos líderes?

Junto al favor de Dios, todo se eleva y cae en el liderazgo. ¿Los líderes de tu iglesia demuestran una fuerte profundidad espiritual y corazón de siervo? ¿Cuál es tu plan para encontrar y desarrollar nuevos y mejores líderes? No alcanzarás tu potencial como iglesia sin una dedicación seria a este proceso.

5) ¿Cómo describirías la fuerza de tus equipos de voluntarios?

¿Son tus voluntarios parte de equipos vibrantes y productivos o una banda de supervivientes que luchan? Mucho de eso depende de cómo seleccionas, entrenas, animas y empoderas a tus voluntarios. ¿Reclutas para una visión o simplemente para hacer una tarea?

Todas las iglesias se enfrentan a la presión de necesitar personas que sirvan como voluntarios, pero la forma en que construyas los equipos hace una diferencia significativa. ¿Cómo calificarías la conciencia de grupo de tus ministerios voluntarios? ¿Cuál es el primer y mejor paso para fortalecer tus equipos?

6) ¿Qué te dicen los indicadores financieros?

Es relativamente fácil medir los resultados cuando se trata de dinero. La oferta semanal define la realidad. Al mismo tiempo, uno de los desafíos más grandes que un líder enfrentará es inspirar exitosamente a la gente a confiar en Dios con sus finanzas y permanecer fiel para dar con generosidad.

¿Eres audaz en tu enseñanza de la verdad de Dios sobre el dinero? ¿Ofrecen formación práctica sobre la gestión del dinero? ¿Personalmente, modelas la generosidad? ¿Dónde eres más fuerte con respecto al dinero, la fe o la práctica?

7) ¿Estás en misión?

Primero debes estar claro sobre el propósito de tu iglesia. ¿Cuál es tu misión/visión – exactamente? ¿Tu congregación tiene un buen sentido de lo que eso significa? ¿Estás actuando sobre esa misión?

Es esencial que tus líderes se vuelvan y permanezcan alineados juntos en esa misión. Siempre se sentirá como si estuvieras nadando río arriba si no se dirigen hacia la misma dirección.

8) ¿Su gente invita con entusiasmo a otros a sus servicios de adoración?

He entrenado iglesias donde la gente tenía obviamente sentimientos tibios sobre el servicio de adoración. No estaban motivados para invitar a alguien, aunque tuvieran un amigo que querían traer.

No siempre es el servicio de adoración, pero comienza allí. ¿Hay algo con tu iglesia que haría que tu congregación se detuviera para invitar a sus amigos?

Esta es una enorme combinación evangelística. Si tu gente está comprometida con la visión lo suficiente para invitar a la gente a la iglesia, y su experiencia de adoración (desde la guardería para los pequeñitos hasta la manera de hacer la invitación) vale la pena invitar a la gente – ¡es la combinación por la que trabajas!

Confío en que estas preguntas te serán útiles a ti y a la salud de tu iglesia.

¡Oro por la sabiduría de Dios para tu liderazgo y su favor sobre ti!

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

 

¿Ya Vamos A Llegar?

Por Scott Armstrong

“Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron (Génesis 12:5).”

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¿Cuáles han sido las vacaciones más increíbles que has tenido? ¿A dónde fuiste y qué hiciste? ¿Fuiste con familia, amigos o ambos?

En Génesis 12 leemos que el Señor llama a Abram a irse de viaje. Pero estaba lejos de ser unas vacaciones. La mayor parte de ese viaje no fue en tierra verde y hermosa –lo cual es importante si uno está acarreando ganado. Este viaje fue largo, duro, y sin muchas recompensas.

Pero los versículos que leímos simplemente dicen “salieron…y llegaron” (v.5). Eso es como resumir una de mis vacaciones familiares más notorias, diciendo que salimos de la ciudad de Kansas y llegamos a Toronto, Canadá. Decir solamente que salimos y llegamos no incluye las peleas en el asiento trasero entre mi hermano y yo, las amenazas de castigo por parte de mis papás, y el terrible recuerdo de los baches del camino.  Bueno, ya tienes la idea.

Si eres como yo, puedes imaginar a Abram pensando, “Tal vez estoy equivocado. ¿Realmente entendí a Dios? ¿Por qué me dijo solamente “empaca y múdate,” sin decirme a dónde tenía que ir?”

Pero, como el conejito de Energizer, él siguió y siguió caminando. De tiempo en tiempo se detenía y llamaba al Señor. Vez tras vez escuchaba, “Sigue caminando.”

Hay una increíble lección aquí. Algunas veces, como Abram, tenemos que seguir dando pasos aún cuando no sabemos a dónde nos está llevando el Señor. Todos queremos saber cuál es su gran voluntad –especialmente al tomar esas grandes decisiones que afectarán nuestra vida para siempre. Pero algunas veces Él dice, “Estás en mi voluntad. Sigue recorriendo ese camino y el destino te será visible más adelante.” La voluntad de Dios no está sólo en los puntos de destino en la carretera, sino en el recorrido desde y hacia esos puntos.

¿Hay alguna gran decisión en tu vida que necesites tomar en los próximos días, semanas o meses? ¿Te has preocupado por eso? Tal vez el Señor te está mostrando que estás justo donde necesitas estar y que Él proveerá la respuesta en su tiempo. Mientras tanto, sigue viajando. Continúa acercándote al Único que compartirá su corazón contigo más y más con cada día que pasa. Descansa con la seguridad de que Él ya se ha estado haciendo cargo de eso.

Consejos Prácticos Para Liderar a Personas Difíciles

Esta es la continuación de la entrada anterior escrita por Dan Reiland. 

1) Descubre el trasfondo.

Cuando una persona se vuelve difícil, y la situación parece persistir, trata de poner el tema a un lado y llevar la conversación a un nivel más personal.

Llega a lo obvio para descubrir si hay algo más profundo. Mi pregunta favorita es “¿Qué es lo que realmente te molesta aquí?” Es importante hacer esa pregunta de una manera amable y cuidadosa.

Cuando te conectas con el problema real, es mucho más fácil amar y liderar a alguien.

2) Maneja bien tus propias emociones.

Es vital permanecer emocionalmente consciente de ti mismo y en control. Cuando pierdes el control, pierdes.

Esto no significa reprimirse o distanciarse, sino que de las cosas que aparecen en la lista del fruto del Espíritu: amor, alegría, paz, amabilidad, tolerancia, bondad, fidelidad, mansedumbre, ¡el dominio propio está incluido! (Gálatas 5:22)

Cuando te enfadas, pierdes tu liderazgo.

No puedes impedir que alguien “presione tus botones”, pero no tienes que bajar a su nivel.

Aquí está un plan práctico para cuando una persona difícil esté desequilibrándote.

  • Cuenta hasta 5.
  • Baja el volumen.
  • Siéntate en tu silla.
  • Habla deliberadamente.
  • Pide tiempo de espera, si es necesario.

A largo plazo, los impulsivos nunca ganan la carrera.

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3) Establece términos y límites.
Hasta ahora, he enfatizado nuestro enfoque con personas difíciles. Cómo manejamos nuestro corazón, pensamientos y emociones.

Pero algunas personas son simplemente difíciles casi todo el tiempo. No queremos estar cerca de ellos, y puede ser difícil amarlos.

Los términos y los límites son saludables y necesarios. Aquí están los límites que uso.

Mi primer límite es el respeto. La persona puede estar en desacuerdo conmigo y expresar su insatisfacción con mi liderazgo, pero debe ser respetuoso.

Mi segundo límite es la alineación. Necesitamos ponernos de acuerdo sobre la misión general y dirigirnos en la misma dirección. No puede llegar a ser todo acerca de su agenda personal.

Mi tercer límite es el progreso. Las conversaciones difíciles son parte del liderazgo, y no es raro quedarse atrapado por un tiempo. ¡Pero necesitamos progresar pronto!

4) Comunica expectativas claras.
Establecer claras expectativas es vital para trabajar con una persona difícil.

Piensa en lo que se necesita para una relación sana, para progresar en el ministerio y deja eso claro.

5) Llévalos a un terreno más elevado.
Esta es tu oportunidad para alentar e inspirar.

No se trata de vender y ganar, no se trata de cerrar un trato como si estuvieras en oferta.

¡Ayúdalos a verse a sí mismos y a la situación de manera distinta y para su bienestar!
• Establece un terreno en común.
• Comunica su valor. Afirma a la persona.
• Apunta hacia la visión más grande.
• Adviérteles de las consecuencias de continuar en el mismo camino.

6) Elije tus batallas.
A veces la gente llamará a tu puerta con la intención de “tener una pelea.” Y a veces la situación aumenta al nivel de una batalla.

Siempre pregúntate, ¿es necesario pelear esta batalla? A veces es importante dejarla de lado para escalar una montaña más alta.

7) Enfócate en las soluciones.
La resolución de algún tipo es necesaria.

Las soluciones productivas son las mejores.

Lo peor es dejar una situación que es un desastre. Alguien tiene que limpiarlo. Si no lo haces, alguien más debe hacerlo.

Dos preguntas cruciales que ayudan a aportar discernimiento y resolución:
• ¿Qué te gustaría que yo hiciera de manera diferente?
• ¿Qué deseas?

Cuando sabes lo que la persona quiere, puedes ser claro acerca de si serás o no capaz de acceder. Al final, a veces tienes que decir no y mantener tu terreno. Y a veces debes quitar a la persona del liderazgo.

Siempre habrá personas difíciles a quienes serás responsable de liderar. Definitivamente: ¡La forma en que los lideras puede cambiarte, puede cambiarlos a ellos y también a la iglesia!

El Desafío es Urbano

Por Scott Armstrong

La semana pasada tuve el privilegio de estar en Panamá, donde varios líderes nos reunimos para generar una lluvia de ideas con soluciones, para un ministerio más efectivo en tres áreas:

  • Misión Urbana
  • Jóvenes
  • Niños

Estas áreas han sido declaradas como nuestros énfasis regionales en Mesoamérica para el siguiente cuatrienio. Y con razón: aunque hay grandes cosas sucediendo en cada uno de estos ministerios, tenemos un largo camino por recorrer antes de ver una explosión del fruto en toda la región entre niños, jóvenes, y nuestras ciudades.

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Estoy seguro que recientemente has escuchado nuestro podcast Siervos Inútiles (y si todavía no lo has escuchado, en serio, ¿qué estás haciendo con tu vida?), y sabes que hemos abordado estos tres temas en nuestros distintos episodios. Sin embargo, por el bien de este artículo, enfoquémonos en misión urbana.

Si has escuchado que mi esposa y yo predicamos en cualquier servicio o evento, sabes que estamos hablando con mucho entusiasmo de misión urbana. Después de todo, nuestro ministerio es GÉNESIS, donde la misión es hacer discípulos semejantes a Cristo en los centros urbanos de Mesoamérica. Estamos enviando misioneros a 28 ciudades estratégicas para que planten iglesias e impacten comunidades que tienen poca o nula presencia nazarena. ¡Y está sucediendo!

Aun así, admito que la influencia que cuatro obreros pueden tener en una ciudad de más de 1 millón, es limitada. ¿Y qué pasa con las otras ciudades que no han sido identificadas como parte de los 28 lugares estratégicos, sitios urgentes que recibirán misioneros? Está claro que nuestra región entera necesita un génesis y no solamente vendrá de fuerza misionera voluntaria y comprometida.

Esta misma semana mientras que estuvimos en Panamá, recibimos de Dale Jones en Investigación Nazarena/Nazarene Research (¡les amamos!) una lista con todas las ciudades en la Región Mesoamérica con población de 100,000 o más habitantes. Los hallazgos son intrigantes y a la vez asombrosos:

  1. Las estadísticas generales muestran que el 72% de Mesoamérica vive en un área urbana (esto incluye varias ciudades con menos de 100,000 que todavía se consideran urbanas). ¡Casi 3 de cada cuatro de nosotros es un urbanita! Cuando piensas en urbano, quizá piensas en Nueva York, Beijing, o Tokyo. Pero somos la región con el porcentaje más alto de habitantes urbanos.
  2. En solo dos años hemos crecido de 169 ciudades con 100,000 personas o más, a 182 que encajan en esta descripción. En todo el mundo, la gente se está moviendo en masa a la gran ciudad, y nuestra región no es la excepción.
  3. De estas 182 metrópolis, 115 están en un solo país: México. Uno. Uno. Cinco. Alcanzar las ciudades de nuestra región significa especialmente alcanzar las ciudades de México, muchas de las cuales no tienen iglesia del Nazareno.
  4. Después de México, los cuatro países que tienen más ciudades con una población igual o mayor a 100,000 son: Cuba (16), República Dominicana (9), Haití (8), y Nicaragua (7). En otras palabras, 155 de las 182 ciudades más grandes en nuestra región están en CINCO países. ¿Podrías orar específicamente por un impacto urbano en esos cinco países?
  5. La población total en Mesoamérica es de 223 millones. 120.42 millones de nosotros vive en ciudades con más de 100,000 personas. Eso es 54%. Más de nosotros vive en una ciudad grande, que los que no lo hacen. ¿Esto no debería afectar la manera en que equipamos a nuestros líderes para el ministerio?

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  6. Si la mayoría de la población vive en una gran ciudad, entonces ahí es donde todos nuestros nazarenos también están, ¿verdad? No. Solo 32% de nuestros miembros vive en una ciudad de más de 100,000 personas. Eso es 129,354 de 406,000 nazarenos en total.

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  7. Los anteriores #5 y #6, me han hecho reflexionar: Sé que ya tenemos muchos miembros nazarenos en esas ciudades y alabo al Señor por su testimonio. Sin embargo, no hay ninguna duda de que, en la mayoría de estos ambientes urbanos, nos hace falta una verdadera presencia como Iglesia del Nazareno. Tener un templo y celebrar cultos cada semana no va a resolverlo. Para impactar la ciudad, el discipulado sacrificial, creativo, y misional es necesario en los días venideros.
  8. Un número significativo de estas 182 ciudades, recientemente han sido afectados de manera negativa, por fenómenos naturales devastadores. ¿Podría ser que nuestra entrada a estas ciudades, vendrá a través de confortar a aquellos que lo han perdido todo en huracanes o sismos? ¿Podría ser que, en cualquier caso –aun sin desastres naturales– el hecho de actuar como agentes de compasión, sería la forma saludable de impactar nuestras ciudades?

Mi intención no es abrumarte con estadísticas. Reconozco que cada una de las observaciones anteriores, debe ser digerida reflexivamente para un mejor entendimiento, y ¡oro para que lo hagas así!

Honestamente, comparto todo esto no solo para informar, pero también para invitarte a ser parte de esta iniciativa.

¿Podrías orar?

¿Podrías dar?

¿Podrías ir e impactar un contexto urbano ahí donde estás, o incluso, en un lugar lejano?

Deja un comentario si Dios está volcando tu enfoque hacia la ciudad. Comunícate con nosotros en Facebook, Twitter, Instagram, o en MesoamericaGenesis.org. Escucha nuestro podcast y cuéntales a otros, para que, la conversación acerca de estos temas, se extienda.

Necesitamos tu ayuda. Las estadísticas son claras y el llamado de Dios es más claro: traigamos un génesis a los centros urbanos de Mesoamérica.

 

Liderando Gente Difícil

Por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Probablemente sea cierto que la persona más difícil que dirijo soy yo.

Eso también podría ser cierto para ti.

Pero más allá de esa realidad, hay quienes parecen ser genuinamente inconscientes del impacto negativo que tienen sobre otros a su alrededor. Y hay algunos que parecen tener una extraña sensación de satisfacción al crear problemas y obtener reacciones de la gente.

Estas personas difíciles podrían ser un líder voluntario, un compañero de trabajo, un miembro del personal, incluso un miembro de la familia. Puede ser casi cualquier persona que tengas la responsabilidad de dirigir.

Cuando permites que la gente difícil “se salga con la suya,” cualquier ambiente puede llegar a ser tóxico.

Entonces, ¿cómo podemos liderar mejor a las personas difíciles y sobrevivir para contar la historia?

Empecemos con lo que no funciona.

5 respuestas comunes a las personas difíciles, que no funcionan:

  1. Evitar a la persona y la situación.
  2. Ceder y rendirse. Darles lo que quieren, dejar que ellos se salgan con la suya.
  3. Permitir que su comportamiento continúe. No les das lo que quieren, pero dejas que la persona continúe con la negatividad, el chisme, etc.
  4. Pasar la responsabilidad de tratar con esa persona a otra persona, para que maneje la situación.
  5. Activar y conquistar.

La Escritura nos da una visión para hacerlo de una mejor manera:

“Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.” Romanos 12:18 (NVI)

El contexto en este capítulo, comenzando con el versículo 9, es amar a la gente. El versículo 17 dice “no pagues mal por mal,” y el versículo 19 dice “no tomes venganza.”

El pasaje provee en principio, la intuición práctica que necesitamos para tratar con personas difíciles de acuerdo al corazón de Dios.

Nos dice cómo debemos ver a la gente. Especialmente cuando lees el versículo 17, “ten cuidado de hacer lo correcto.”

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He aquí un gran resumen práctico:

  • Soy responsable de cómo trato a los demás.
  • Puedo no ser responsable de cómo me tratan.
  • Soy responsable de cómo reacciono a aquellos que son difíciles.

Primero, necesitas disponer tu corazón:

A)  Difícil no es una enfermedad.

No huyas de las personas difíciles que tienes que dirigir. Es natural alejarse de la gente difícil, pero no ayuda.

Si bien puede ser contraproducente moverse hacia personas difíciles, es importante aceptar que es parte de tu responsabilidad como líder.

Es fácil amar a tus amigos y seguidores, pero la prueba real de tu liderazgo es cómo influencias a quienes te ponen a prueba.

B) Perdona y déjalo ir.

Una de las situaciones más desalentadoras en el ministerio son los líderes que se vuelven heridos, amargados y viven con remordimiento.

Esto puede verse reflejado, principalmente, en las situaciones más extremas, pero todavía sucede con demasiada frecuencia. 

El perdón no es fácil, pero siempre es el mejor camino.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

 

De Maneras Inesperadas

Por Scott Armstrong

“Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era un hombre de mucho prestigio y gozaba del favor de su rey porque, por medio de él, el Señor le había dado victorias a su país. Era un soldado valiente, pero estaba enfermo de lepra” (2 Reyes 5:1 NVI).

(Leer 2 Reyes 5:1-19)

El jefe del ejército está en el límite. La lepra ha consumido el cuerpo y el alma de Naamán. Él, desesperadamente, necesita sanidad, así que él va al profeta Eliseo. El único problema es que Eliseo hace las cosas un poquito diferentes (¿no me crees? Lee 2 Reyes 4:32-35). Naamán espera que Eliseo diga “Abracadabra” y que cure su lepra agitando su mano. Pero en lugar de esto, Eliseo le dice que tiene que sumergirse siete veces en el río Jordán. El Jordán era un río sucio que se localizaba en Israel. ¿Por qué Naamán no podía sumergirse en un río más limpio y más cerca de su casa?

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Jennifer era una chica de uno de los grupos de jóvenes que teníamos hace varios años. Ella era una cantante sobresaliente, quien había usado su talento para el grupo de alabanza de la iglesia y varios musicales escolares. Un día, se enteró de que tenía ganglios en sus cuerdas vocales. El tratamiento requería un descanso completo de su voz por 2 a 3 meses. Evidentemente, Jennifer estaba frustrada. ¡Una de sus alegrías en la vida le había sido arrebatada! Aun así, ella decidió que usaría este tiempo para enfocarse en lo que el Señor quería enseñarle a través de esta experiencia. Ella terminó usando su tiempo regular de ensayo en el templo, para comenzar un nuevo ministerio de oración con el grupo de jóvenes. Ella había anhelado una relación más profunda con Dios, y ciertamente Él respondió esa oración de forma muy distinta a lo que ella había esperado.

Dios no siempre trabaja de la forma en que estamos acostumbrados. Él sabe lo que es mejor para nosotros, a pesar de que en el momento tiene poco sentido para nosotros. Eventualmente Naamán decidió intentar sumergirse en el Jordán, y su enfermedad “incurable” ¡fue curada! ¿Qué es lo que Dios quiere hacer en tu vida? ¿Le permitirás que trabaje de maneras inesperadas?

¡Buena Enseñanza, Jesús!

Por Scott Armstrong

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca…Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena…” (Mateo 7:24, 26). 

(Leer Mateo 7:21-29)

El Sermón del Monte es la famosa enseñanza de Jesús que abarca desde capítulo cinco hasta el siete, del libro de Mateo. En estos tres capítulos somos testigos del más grande predicador que ha vivido predicando el más grande sermón de la historia. ¿Y cómo supones tú que podría concluir Jesús tan increíble mensaje? 

Él termina este asombroso sermón hablándonos de dos constructores. Uno tenía sentido común y construyó su hogar en un fundamento sólido y consistente. El otro –bueno, él muy tontamente construyó su casa en la arena. Cuando la tormenta vino, sólo una casa permaneció en pie. Es una historia bastante básica.  No muy complicada. ¿Por qué Jesús termina un sermón tan maravilloso con esta historia?

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En esta sencilla parábola, Jesús enfatiza la obediencia. El hombre prudente es como “cualquiera que me oye estas palabras y las hace”. El hombre insensato representa a “cualquiera…que no las hace”. Aparentemente es posible que escuchemos las palabras de Jesús sin nunca hacer algo como respuesta. Santiago dice que si escuchamos o leemos las enseñanzas de Jesús y no cambiamos nuestras vidas después, es como si miráramos nuestro rostro en el espejo, y luego nos vamos e inmediatamente olvidamos cómo nos vemos (Santiago 1:22-25). No sé ustedes, pero si yo viera en el espejo que tengo suciedad en mi rostro o un pedazo de comida en mis dientes, ¡arreglaría el problema en ese mismo instante!

Entonces, ¿por qué escuchamos las palabras de Jesús y no las obedecemos? ¿Por qué nos vamos de los cultos en los que la Palabra de Dios ha sido predicada y le decimos al pastor, “buen sermón pastor”, como si se tratara de un sabroso postre? ¿Nos damos cuenta de que estas enseñanzas pueden –y deben– cambiar nuestras vidas? ¿Reconocemos que el lugar donde pasaremos la eternidad depende de cómo respondemos a la Palabra de Dios (v. 21-23)?

Lee Mateo 7:28-29 otra vez. Al final del mayor sermón alguna vez predicado, Mateo nos deja la incertidumbre, ¿quedó la muchedumbre solamente asombrada por las enseñanzas o las pusieron en práctica? No tenemos idea. Pero la pregunta es ahora para ti. ¿De verdad escucharás lo que Él te está diciendo hoy y en esta semana? ¿Lo pondrás en práctica y lo obedecerás?

Corre Hacia Él

Por Scott Armstrong

“En ti, Señor, busco refugio; jamás permitas que me avergüencen; en tu justicia, líbrame. Inclina a mí tu oído, y acude pronto a socorrerme. Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación” (Salmo 31:1-2 NVI).

(Leer Salmo 31:1-5, 19-24)

Un tiempo atrás las camionetas Chevrolet tenían un eslogan llamativo. Mostraban un enorme pickup 4×4 deslizándose en el lodo o remolcando a un tráiler tres veces más grande que él. En ese momento empezaba la canción y un hombre con voz imponente diría, “Chevy: Como una Roca”.

Pero, ¿por qué elegirían ese eslogan? Obviamente, una roca evoca una imagen de fuerza y solidez. También las palabras “refugio” y “fortaleza,” las cuales (al igual que “roca”) se utilizan varias veces en los versículos que acabamos de leer. Sabemos que cada Salmo es una oración, y éste no es la excepción. Aparentemente, David está tratando de dibujar a Dios como algo más que una flor que es mecida por el viento.

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No sabemos con exactitud por cuáles circunstancias estaba atravesando David  cuando hizo esta oración. Pero sus palabras son poderosas: “En ti, Señor, busco refugio…Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación” (v. 1-2 NVI). Cuando David no podía depender de nadie más, Él podía depender de su Dios, quien es inalterable e inamovible. ¿Hacia quién podía acudir David cuando parecía que todo el mundo lo perseguía? A su Señor, por supuesto.

Hemos estado en situaciones como esa antes, ¿verdad? Situaciones donde necesitábamos a Aquél que es constante, la torre, y es la fortaleza a la que podemos correr para estar a salvo. Estoy escribiendo esto ahora a miles de kilómetros de donde tú estás. Así como no tengo idea de lo que David estaba viviendo, tampoco tengo idea de lo que tú estás experimentando. Pero escucha esto: Dios es tu refugio. ÉL no te va a fallar. ÉL es un lugar seguro.

Vuelve a leer estos versículos muy despacio. Hazlos como una oración; haz la misma oración que David oró hace tres milenios. Y, lo más importante, cree las palabras que estás pronunciando. Porque siempre han probado ser verdaderas.

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