Archivos diarios: 4 mayo 2018

Miedo…y Palomitas

Por Cathy Spangler

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Tim. 1:7).

El miedo es algo que se construye. Enseñamos a nuestros hijos a tener “miedo” a una estufa caliente o al tráfico. El miedo nos protege del peligro algunas veces; en otras palabras, muy frecuentemente es saludable tener miedo.

Entonces ¿por qué la Biblia dice millones de veces “No tengas miedo”?

Hace unos momentos dejé que mi caballo, Palomitas, fuera a pastar. Cuando abrí la puerta, él me miró como si yo lo estuviera amenazando. Él resopló y se hizo para atrás. Entonces me di cuenta que mi abrigo estaba agitándose por el viento y eso lo estaba asustando. Ninguno de los otros caballos notó mi abrigo…solo estaban emocionados por la libertad de poder salir. Mientras lo animaba con cariño, mi caballo finalmente consiguió que pasaran sus nervios y galopó tan rápido como pudo.

Palomitas es un caballo de 21 años, cuarto de milla, que compré hace 6 años. Él había tenido problemas de “confianza” cuando comencé a montarlo; siempre estaba asustado por algo. Una vez, cuando mi esposo y yo estábamos en una cabalgata, un sistema de riego automático se acercó a nosotros – uno de los que va y viene. Palomitas estaba aterrorizado y giró en círculos porque yo no lo dejaba escapar. Él tropezó, cayó y clavó mi pierna debajo de él.

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Después de pasar una noche en el hospital, me recuperé. Pero me di cuenta que ahora yo también tenía un problema con el miedo. Cuando monté a Palomitas y se asustó, yo también me asusté. Un año después, ¡Palomitas se asustó y cayó conmigo otra vez! Esta vez no me lastimé, pero el miedo era algo que había dominar incluso para montarlo.

Cuando le presenté toda esta situación al SEÑOR, Él señaló que mi miedo no solo estaba relegado a montar a Palomitas. De hecho, mi miedo estaba impidiendo que Él me usara en diferentes áreas de mi vida.

Me da miedo manejar en ciudades.

Me da miedo no agradarle a los demás o de no ser efectiva.

Me da miedo pararme frente a las personas.

Me da miedo el conflicto o la confrontación.

Parecía que Dios estaba diciendo, “Te digo ‘no tengas miedo’ porque el miedo se interpone entre nosotros. Tu miedo necesita ser rápidamente reemplazado por confianza o este espíritu de cobardía encontrará un punto de apoyo. ¡Te está robando tu poder, tu amor, tu dominio propio! ¡Deshazte de tu miedo a través de estirar tu fe!”

Debido a su miedo continuo, no puedo montar más a Palomitas. ¡Es tan decepcionante! Ese caballo es pequeñito, bonito y dulce pero no puedo usarlo para nada. Ojalá que nunca se diga de mí que Dios me ama, pero que no puede usarme por mi miedo abrumador. No – Estoy arrepintiéndome y renunciando a mis miedos. Estoy reemplazando la cobardía por la fe y diciéndome a mi misma cada día, “NO TENGO un espíritu de cobardía, ¡sino de poder, amor y dominio!”

¿Y qué hay de ti?

 

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