Archivos Mensuales: julio 2018

El Poder de la Oración y la Presencia

Escrito por Cheryl Paden

Valerie se unió a nuestro grupo de escritores con el entusiasmo de una abeja en el panal. Instantáneamente ella se convirtió en la animadora de todos y nos motivaba a escribir y enviar nuestro trabajo para que fuera publicado. Nos gozamos con ella cuando publicó su primer artículo, y agradecimos a Dios por el nacimiento de su tan esperado hijo, Jack.

Jack tenía seis semanas de nacido cuando los doctores le diagnosticaron cáncer a Valerie. Todos comenzamos a orar por sanidad. Ella comenzó el tratamiento y sufrió los efectos secundarios. Después de perder su cabello, ella pegaba lentejuelas en un gran pañuelo rosa. Ella llegó a nuestro grupo de escritores esa noche y anunció: “Nadie notará que soy calva, ellos solo verán mi precioso pañuelo.”

Nos reímos mientras observábamos sus exageradas técnicas de modelaje y admirábamos su nuevo estilo.

Al finalizar esa noche Valerie agregó: “Siento que viene un resfriado; mientras oramos para que sane del cáncer, oren por eso también. Podría orar para que sane todo por completo.”

Aceptamos, y nuestra oración continuó.

Asistimos a nuestro retiro anual del grupo de escritores en el Centro de Retiro San Benedict. Valerie dejó la reunión para visitar al Padre Thomas, el director del centro de retiro. Ella explicó que quería pedirle a él que orara por su sanidad. Mientras Valerie y yo caminábamos esa noche, ella me confesó, “Solo puedo sentir el amor de las oraciones de todos. Es un sentimiento asombroso. ¡Es maravilloso!”

La condición de Valerie continuó empeorando. Seguimos orando, pero el milagro por el que pedíamos no sucedía. Llamé a Valerie para preguntarle qué podía hacer. “Solo ven y toma mi mano.”

img-20180402-5ac1d5960a645.jpg

Así que eso hice. Me senté al lado de su cama y sostuve su mano. Ella me susurró acerca de sus miedos por dejar a su Jack de tan solo dos años.

Valerie murió al siguiente día. Nuestro grupo de escritores asistió a su funeral. Las oraciones por sanidad—por lo menos nuestra idea de sanidad física completa—no fueron respondidas.

Las palabras de Valerie, “puedo sentir el amor,” creo que fue la respuesta de Dios a nuestras oraciones. Nuestra petición por el milagro de sanidad no fue respondida, pero amamos a nuestra amiga mientras atravesaba su enfermedad, y yo creo que ella lo sabía.

Años después, cuando padecí una enfermedad propia, pasé tiempo en la sala de urgencias, las oficinas de doctores, y completando exámenes médicos. Incapaz de ir al trabajo, realizar funciones sociales, o mantener mi rutina regular, me senté en casa, preocupada, y esperé por respuestas médicas. Durante todo ese mes, nadie supo detalles de mi situación.

Entonces recordé las palabras de Valerie.

Fui hacia mi computadora y envié correos electrónicos a cada amigo que sabía que era un guerrero de oración y pedí que oraran por mí. Por la tarde, la carga de mi enfermedad había sido levantada. Aún no tenía respuestas médicas, pero sentí el amor de Dios y de mis amigos.

A través de las oraciones compartidas y la simple presencia, aprendí el significado de lo que Valerie nos transmitió: Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo (Gálatas 6:2).

Este artículo fue publicado originalmente en: graceandpeacemagazine.org

Pies

Por Frederick Buechner

“Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas…” dice Isaías (52:7). No cuán hermosos son los labios del mensajero, quien proclama las buenas nuevas, ni sus ojos mientras las anuncia, ni siquiera las buenas nuevas en sí mismas, sino cuán hermosos son los pies—los pies sin los cuales él nunca hubiera podido subir las montañas, sin los cuales las buenas nuevas nunca hubieran sido proclamadas.

pexels-photo-723997.jpeg

Quién sabe de qué forma inspiradora el corazón, la mente o el espíritu del mensajero llegó a recibir las buenas nuevas de paz y salvación en primer lugar, pero en cuanto a la pregunta de si él haría realmente algo acerca de ellas—puso su dinero donde estaban sus palabras, su calzado donde estaba su inspiración—sus pies fueron los que finalmente tuvieron que decidir. Tal vez es así siempre. Cuando los discípulos se encontraron por primera vez con el Cristo resucitado ese domingo por la mañana, con su confusión y terror, no tocaron sus manos sanadoras, o sus labios con palabras de enseñanza o su corazón santo. En lugar de eso, fueron esos mismos pies cansados que lo llevaron a los discípulos tres años antes, cuando estaban en sus asuntos y sus redes, esos pies que lo llevaron todo el camino desde Galilea hasta Jerusalén, donde tropezó con la colina donde lo que iba a suceder, sucedió. “…se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron,” dice Mateo (28:9; énfasis del autor).

En general, si quieres saber quién eres en realidad, a diferencia de quien te gusta pensar que eres, fíjate a dónde te llevan tus pies.

Este artículo fue publicado originalmente en Wishful Thinking y después en Beyond Words.

¿Orar por los misioneros hace alguna diferencia?

Escrito por el Dr. Clark Armstrong

¿Orar por los misioneros hace alguna diferencia?

Siempre hay testimonios que respaldan en alguna manera dinámica o dramática que, ciertamente, la oración sí hace la diferencia. Pero hoy quiero testificar que también hace una diferencia continua y diaria. Las personas que más nos apoyan en oración son los padres de Connie, mi esposa. Pero Hannah Babin, la pequeña niña en esta foto tenía seis años cuando vinimos a su iglesia en Baton Rouge durante la gira misionera en abril 2014 y ahora ella tiene 10 años. Ella y su madre, Heidi, nos dijeron que ella iba a orar cada día por nosotros y ella ha mantenido fielmente su promesa.

Hannah Babin.jpg

Mientras reflexionamos sobre el año pasado, estamos asombrados de que ni Connie ni yo hemos tenido que visitar al doctor más que para chequeos de rutina. Tampoco hemos estado realmente enfermos. Tenemos 60 años y esto es inusual entre nuestros contemporáneos.

Hemos manejado (bueno, Connie es la conductora designada) en el peor tráfico del mundo en Manila, Filipinas sin ningún choque o incidente. Hemos encontrado cada templo o ubicación a donde necesitamos ir durante este tiempo, en lugares que no tienen direcciones y donde, consecuentemente, el GPS es casi inútil.

Un día de abril tuvimos un tiempo realmente difícil, y estábamos cansados, agobiados y sobrecargados. Siempre sabemos que Dios tiene a los papás de Connie, y a muchos otros a quienes tal vez no conocemos por nombre, orando por nosotros cada día. Pero esa noche le dije a Connie que no perdiera la esperanza porque una niña de 10 años en Luisiana está orando por nosotros hoy.

prayer-2544994_960_720.jpg

Si Dios puede levantar a una jovencita como ella que nos apoya en oración, debemos animarnos porque Él nunca nos deja o nos abandona. ¿Cómo es que Él podría fallar a las oraciones de una jovencita sincera? Nuestros corazones fueron fortalecidos, y procedí como profesor para corregir la tesis que se tenía que terminar para la mañana. Yo terminé a las 5am y me levanté a las 7am para vivir otro día lleno de ministerio. Estoy convencido de que ese estudiante se graduó ese año por las oraciones de Hannah.

No he llegado a otra conclusión, solo a que las oraciones diarias nos han estado sosteniendo. Gracias, mamá y papá, Hannah y la familia Babin, y a todos quienes nos apoyan en oración. Todo lo que ha sido logrado a través de nuestras vidas este año para Cristo y su reino, ha sido posible y es igual al mérito de sus oraciones edificantes. ¡A Dios sea la gloria! ¡Somos un equipo y no podríamos hacerlo sin todos ustedes!

–El Dr. Clark Armstrong es Profesor en Seminario Teológico Nazareno de la región Asia-Pacífico en Manila, Filipinas.

Cuando tu Llamado se Siente Demasiado Pequeño

Por Alison Dellenbaugh

El éxito se mide en obediencia.

Últimamente, estoy escuchando mucho sobre “el llamado” y seguir a donde sea que conduzca Jesús. Y he estado allí en la primera fila, empapándome. Mientras tanto, mi iglesia se está enfocando en lo que significa ser realmente un discípulo, sin importar el costo.

Cuando escuchamos estos llamados al discipulado radical y al liderazgo audaz, muchos de nosotros tenemos el espíritu traspasado y queremos firmar, como deberíamos. “Aquí estoy. ¡Envíame!” decimos con Isaías. “¡Como sea! ¡En cualquier lugar!” Estamos listos para dar nuestras vidas, tomar nuestras cruces y seguir a Jesús incluso en aguas turbulentas. ¿Ir a África? ¿Comenzar un ministerio de cuidado de huérfanos? ¿Plantar una iglesia en el centro de la ciudad? No importa cuán grande sea, Señor, ¡lo haremos!

Pero, ¿y si Dios nos pide que hagamos algo pequeño? Ese puede ser el llamado más difícil de todos, especialmente para aquellos de nosotros que sentimos pasión por seguirlo con abandono y hacer una diferencia en el mundo.

Le dije a Dios que haría todo lo que me pidiera, luego esperé a la siguiente tarea. Y pareció decirme: “¿Serás fiel para seguir escribiendo estos anuncios de la iglesia?”

Um, por supuesto, Señor, pero… ¿no tienes nada más? ¿Más fuerte? ¿No tan seguro?

Para ti puede ser algo diferente. “¿Te quedarás en tu puesto actual? ¿Trabajarás en la guardería? ¿Estarás en el comedor de beneficencia local en lugar de en Haití? ¿Dirigir otro estudio bíblico con las mismas cuatro personas?”

El año pasado, sentí fuertemente que Dios me estaba llamando a un nuevo ministerio, aunque no tenía detalles. Esperaba que se abriera una puerta cualquier día, pero vi puertas cerrarse. Después de unos meses, grité en oración tarde una noche, ¡pidiéndole a Dios que por favor me llamara de alguna manera al día siguiente! Y a primera hora de la mañana siguiente, me pidieron que hiciera una nueva tarea ministerial. Una tarea que parecía pequeña. Una tarea que resultó ser tediosa y estresante, requiriendo varias horas de voluntariado a la semana, muy detrás de escena. Dado el momento, casi se sintió como una broma divina.

Sin embargo, el mismo día que obtuve la tarea, uno de mis devocionales fue sobre Zacarías 4:10, que dice en parte, en la Nueva Versión Internacional: “…se alegrarán los que menospreciaron los días de los modestos comienzos…” O en la Nueva Traducción Viviente, “No menosprecien estos modestos comienzos.” Mensaje recibido.

Decidí ser fiel en lo que me dieron, y en el camino busqué a Dios intensamente. Eventualmente fui relevado de esa tarea, pero mientras tanto, nada nuevo se presentaba, y mi esposo, que ni siquiera estaba buscando una nueva oportunidad para el ministerio, ¡se le dio una grande, desafiante! Al menos en Zacarías, los pequeños comienzos dieron sus frutos. Los míos no parecían llevar a ninguna parte.

Durante este tiempo, un estudio de la Biblia solicitó mi definición de éxito. Reflexioné sobre lo que me haría sentir exitosa, y me golpeó: el éxito no logra un resultado particular. El éxito es la obediencia y la fidelidad a Dios: hacer lo que él quiere que haga, donde sea que me haya puesto.

pexels-photo-1000498.jpeg

No se mide por lo que logro en relación con lo que creo que debería haber logrado, sino por cómo respondo a Dios y si he hecho lo que me pidió. Incluso si lo que ha pedido parece menos valioso de lo que esperaba darle.

Yo digo: “¡Pero Dios, podría hacer esto por ti!”

Y Él responde: “Sí, pero ¿harás lo que te pedí?”

Si cumplimos grandes cosas en el nombre de Jesús–separados de su dirección–, serán huecas y no durarán. Si hacemos cosas pequeñas, imperceptibles para otras personas–gracias a su dirección y por amor hacia Él, esas cosas tendrán valor eterno. A menudo somos probados en las cosas más pequeñas: las decisiones momentáneas a seguir, paso a paso, en lo alto o en lo bajo. Por supuesto, deberíamos estar dispuestos a morir por Él, pero también a vivir para Él como sea que nos dirija,, incluso si no es lo que habíamos imaginado. Un ministerio más grande nos puede dar gozo o permitirnos usar nuestros dones de manera más plena, pero no nos traerá más éxito que seguirlo en cualquier otro llamado.

Aún así, todos estamos frustrados cuando sentimos que tenemos más para ofrecer, o dones que no están siendo utilizados. Cuando lo que estamos haciendo no coincide con nuestras pasiones, podemos temer que Dios nos permita desperdiciar. Pero Dios, que comenzó un buen trabajo en nosotros, será fiel para completarlo, está creciendo y dándonos forma para sus propósitos en esos momentos. Escuché a Jill Briscoe decir en una conferencia reciente que a veces aprendemos más de Dios cuando trabajamos fuera de nuestros dones y pasiones. En efecto.

No pasé un día esa temporada sin aprender más de Dios. Si Él me hubiera dado un ministerio más grande cuando lo esperaba, ¿lo habría buscado tan intensamente, o habría dejado de confiar profundamente en Él hasta que tuviera o percibiera otra necesidad? ¿Hubiera visto la oportunidad como una señal de su bondad y amor, olvidando que Él es bueno y amoroso incluso sin eso? Probablemente hubiera pensado que me lo había ganado por mi súper-espiritualidad. Y podría haber encontrado mi seguridad en eso, en lugar de aprender de nuevo a encontrarlo solo en Él.

No me malinterpreten. Todavía estoy orando para que Dios abra nuevas puertas, incluso cuando hago lo que Él me llama a hacer hoy. Pero mientras tanto tengo esta confianza: siempre y cuando sea obediente a Dios, lo estoy complaciendo sin importar lo que estoy haciendo, lo importante que parece, o incluso el fruto que lleva. Y eso no es un llamado pequeño en absoluto.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

Regalos al Adorar con una Iglesia Multiétnica y Urbana – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo anterior.

La mayoría de las iglesias de las que he sido parte están diseñadas para alguien como yo.

Así como disfruto el sabor caribeño de nuestra adoración, es un recordatorio constante de que nuestro servicio y programas no están diseñados para alcanzarme–están diseñados para hablar el lenguaje del corazón y satisfacer las necesidades de otras personas en nuestra comunidad.

Por supuesto, así es como debe ser. Pero me golpea que durante toda mi vida he sido parte de iglesias que activamente estaban complaciendo a personas como yo–personas de mi edad, mi raza y mi estatus socioeconómico. Y nunca pensé en nuestra adoración y programas como algo que definiera la manera en “cómo hacemos iglesia.” Pensaba que esas cosas eran la manera en “cómo las personas deberían hacer iglesia.”

Las implicaciones de esta lección no se detienen con mi experiencia del pasado con la iglesia. Se ha vuelto más claro para mí en los últimos meses que la gran mayoría de los recursos del ministerio, incluso más ampliamente los recursos cristianos, son producidos teniendo en mente a personas como yo. He disfrutado de un estatus privilegiado por largo tiempo y nunca me había dado cuenta. Lo percibo tan pronto me encuentro con algo que no está hecho a la medida de mis gustos.

36387.jpg

El regalo que viene de adorar en un servicio que no está diseñado para mí es que revela la profundidad de mi relación consumista con la iglesia. No es una lección divertida, pero es una muy importante.

La diversidad no solo “ocurre.”

Pensamos que mudarnos a una de las ciudades más diversas en Estados Unidos significaría que encontraríamos diversidad confortable en todos lados. Estábamos equivocados. Mientras más vivo en la ciudad de Nueva York más me sorprende lo segregado de la ciudad. Los barrios e incluso cuadras dividen denominaciones étnicas. Las escuelas pueden ser monoculturales incluso en un barrio con diversidad cultural. Es más difícil de lo que pensé encontrar iglesias en la ciudad que están comprometidas con la diversidad radical.

Todos nuestros sistemas sociales y cívicos trabajan contra la integración étnica y socioeconómica. Es posible que yo supiera esto intelectualmente esto antes. Pero vivir donde vivimos y adorar donde adoramos ha enfatizado el mensaje: la diversidad no solo “ocurre.” Se necesita una intencionalidad deliberada e incómoda. Se necesita un grupo de personas que están felices de escuchar dos veces los anuncios de la iglesia–una vez en inglés y después otra vez en español–felices de cantar las canciones en dos idiomas. Se necesita un grupo de personas dispuestas a sacrificar sus preferencias para que alguien que se siente cerca de ellos pueda escuchar a Dios hablándole de la forma en que ellos necesitan escucharlo.

Supongo que el verdadero regalo de adorar con una iglesia multiétnica y urbana ha sido la hospitalidad tangible. Mientras nuestro servicio no está diseñado para atraer mis gustos, constantemente soy conmovido por cómo personas serviciales se aseguran de que mi familia se sienta bienvenida. Hemos sido los recipientes de una enorme gracia y bondad. Esa gracia y bondad ha hecho que esta nueva y gran ciudad se sienta pequeña y familiar.

Este artículo fue publicado originalmente en: City to City

Regalos al Adorar con una Iglesia Multiétnica y Urbana – Parte 1 de 2

By Brandon O’Brien

Cuando nos mudamos de Arkansas a la ciudad de Nueva York, nos instalamos en Washington Heights en la parte alta de Manhattan. Nuestra decisión de vivir en Washington Heights estuvo principalmente determinada por la economía. No podía imaginar pagar mucho dinero por un espacio tan pequeño en algún lugar de la zona Oeste del Alto Manhattan.

Así, de manera totalmente ingenua, nos mudamos a Heights e inmediatamente nos convertimos en una minoría étnica.

should-every-church-be-multiethnic-american-bible-society-leadership-blog-church-communities-racial-reconciliation-diversity-black-history-month.jpg

Además de ser blancos en un vecindario predominantemente dominicano, mi esposa y yo también tenemos dos hijos adoptivos. Ambos son étnicamente diferentes a nosotros y entre ellos. Somos todo un espectáculo. Y hemos recibido una buena cantidad de miradas en los últimos meses–no solo en Heights. Pero un lugar en el que nos sentimos totalmente normales es con la iglesia.

Adoramos con una nueva iglesia llamada Iglesia de Heights Comunidad Cristiana. Nuestro servicio es bilingüe con música y anuncios en español e inglés, y un sermón en Inglés, traducido en vivo por hablantes hispanos. En su mayoría la congregación es latina, pero muy diversa. De hecho, la congregación refleja la diversidad étnica del vecindario (apróximadamente 60% son latinos y 40% son “otros”). El número de parejas trans-raciales es igual al número de parejas de la misma raza.

Para una familia como nosotros, estar rodeado por familias diversas es un regalo en sí mismo. Hemos recibido otros regalos al adorar en una iglesia multiétnica y urbana. A continuación algunos, expresados como lecciones aprendidas. Por ejemplo, he aprendido:

Puedes usar tus caderas para adorar.

He levantado mis manos en adoración. He doblado mis rodillas en adoración. Me encanta, hasta he aplaudido y me he movido un poco. Pero nunca antes mis caderas habían sido tentadas a involucrarse en la adoración. Y la verdad es que: son muy malas para eso.

En algún lugar aquí hay un punto muy serio. El estilo de adoración es más que cuestión de gustos. Formas diferentes de música abren diferentes posibilidades, incluso posibilidades teológicas. Por ejemplo, he cantado la canción “Bendito sea Dios” en muchas iglesias en los últimos quince años. En todas ellas, el tono de la canción ha variado de reflexiva, a ser de arrepentimiento, y a triunfante. Pero cuando la canto sobre una línea de bajo y una sección de ritmo caribeño, se abre una nueva posibilidad. La canción se convierte positivamente en celebración.

En este caso, el estilo musical es el reflejo de valores profundos y personalidad cultural. Nuestros hermanos y hermanas dominicanas saben cómo hacer una fiesta y saben cómo traer esa fiesta a la iglesia. Nunca pensé que podía cantar “Tú quitas y Tú das” con una sonrisa en mi rostro. El hecho de que lo puedo hacer ahora es un regalo de parte de mi congregación tan diversa.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Reflexionando Sobre la Pasión Después de la Copa Mundial

Por Scott Armstrong

Muchos lectores de este sitio saben que mi familia y yo pudimos ir a la Copa Mundial en Rusia el mes pasado. Fue un tiempo memorable y una experiencia única en la vida. Quizá la cosa que recuerdo más es la pasión que mucha gente tenía por sus países y por el futbol.

d94d7dd5-1f12-4a50-a1dd-6d05d2d6e7d7.JPG

Lo vi en, literalmente, las decenas de miles de mexicanos y colombianos que viajaron, se disfrazaron y gritaron para sus equipos en todo momento, de día o de noche. Lo vi cuando el equipo de casa, Rusia, inesperadamente goleó a España en la ronda de los 16, y las calles de Moscú estallaron de alegría.

d914d948-dab1-48bc-a3bf-e4b5f9abe92b.JPG

3b82a9d3-3dc3-4ede-bf09-c01fac30c42f.JPG

Pero tal vez no experimenté personalmente los muchos niveles de pasión en la Copa Mundial más que en los dos juegos a los que pudimos asistir. Antes del primer juego, el 26 de junio, estábamos atrapados en el fervor de los aficionados daneses quienes llenaron las estaciones del metro y las calles, gritando y cantando para su equipo y país. Tristemente, la pasión que ellos y sus contrapartes franceses mostraron antes y durante el juego no la compartieron sus equipos nacionales. Francia vs Dinamarca ha sido ampliamente reconocido como el peor juego del torneo.

e98d97ee-1a14-4d60-b91f-ef7ffdba734c.JPG

Sabíamos que algo andaba mal cuando salieron las alineaciones y casi ninguno de sus jugadores estrellas comenzaron. ¡¿No Pogba ni Mbappe?! ¿Ni siquiera Lloris o Umtiti? Bueno, por lo menos los sustitutos dejaran todo en el juego ¿cierto? No. Ambos equipos sabían que solo necesitaban un empate para pasar hacia la siguiente ronda. Entonces, jugaron como si fuera un partido amistoso. Sin urgencia. Ninguno intentando demasiado. Todos los aficionados neutrales se inquietaron e incluso se enojaron durante esas dos horas. ¿Pagamos por esto? ¡¿Viajamos hasta aquí para ver esta farsa?!

¿Sabías que la palabra “pasión” se origina de la palabra en latín “passio” que está íntimamente relacionada con la raíz griega “path” que significa “sufrir”? Para cuando el juego terminó en 0-0, en todo el estadio llovían abucheos para los equipos debido a su vergonzosa actuación. De verdad es muy difícil explicar qué tan desanimados estábamos todos. De hecho comencé a llorar, estaba muy triste porque nuestra familia había elegido ir a ESE partido.

Pero no todo estaba perdido. El juego final al que asistimos fue el 3 de julio en Moscú. Ronda de los 16 – Colombia vs Inglaterra. No te miento: reuní a mi familia antes de que saliéramos al estadio y oramos que Dios nos diera un gran partido. No me importaba cuál era el resultado: Solo quería que fuera memorable.

2e12ab37-ab4d-429b-a01b-893239a701ce.JPG

¡Y sí que lo fue! La controversia fue una constante con un penal concedido y con ambos equipos presionando y compitiendo por la posición en cada tiro libre. Yerri Mina, un defensa colombiano, empató el partido 1-1 en tiempo extra al final de la segunda mitad mientras el estadio lleno, mayormente de aficionados colombianos, se volvía loco. Después, se fueron a penales, donde Inglaterra tiene historia de precipitarse y quemarse. Pero ¡no esta vez, amigos! Casi tres horas después de la primera patada, Inglaterra clavó su último penal y pasaron a la siguiente ronda mientras que, tanto aficionados como equipo, celebraban eufóricos. Fue un juego fenomenal y la mayor energía que he experimentado en un juego de futbol por mucho (¡y he ido a docenas de partidos en diferentes países!).

1002c407-dfda-4e78-9dc9-a3df1977923f.JPG

Debo añadir esto, mientras nos preparábamos para los penales y los aficionados de cada equipo estaban apoyando, abrazándose e incluso orando, comencé a llorar de nuevo. Pero esta vez fue por la felicidad desenfrenada de haber sido parte de un evento como éste.

¿Cuál fue la diferencia de los dos juegos? Esencialmente una cosa: pasión.

Sé que las circunstancias dictan que hay menos en juego en ciertas ocasiones del torneo. Pero esta es la Copa Mundial. Si vas a pisar el terreno de juego, ¡debes darlo todo!

Esta es una creencia que me impulsa en mi vida diaria y me guía en mi caminar espiritual. Si vale la pena hacerlo, vale la pena hacerlo bien. Vivir apasionadamente, y especialmente dejar que la fuente de esa pasión sea más que futbol, o comida, o películas, o trabajo, o incluso tu familia.

La única fuente de pasión que nunca se secará o te decepcionará es Jesucristo. El ofrece vida abundante (Juan 10:10) y salvación gloriosa (Juan 3:16). En mi caso, Él ha puesto un llamado en vida a predicar – y a hacerlo transculturalmente – así que no puedo contenerlo; como Jeremías, es un fuego en mis huesos (Jeremías 20:9).

Cualquiera que me conoce sabe que soy un apasionado del futbol. Pero mi oración es que todos sepan que estoy más apasionado por Cristo y su misión. Después de todo, Él se dio a sí mismo por nosotros en la cruz, en lo que se conoce como – adivinaste – la Pasión.

Si todavía no has experimentado esa fuerza convincente e impulsora en tu vida, permite a la única y verdadera fuente de pasión que inyecte su fuego. Tú – y todos aquellos que te rodean – ¡nunca volverán a ser iguales!

10 Grandes Principios de Relación que Aprendí de John Maxwell – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo anterior.

6) Admitir errores y perdonar rápidamente.

Asumir la responsabilidad de sus acciones es esencial para las relaciones saludables y productivas.

Si te equivocas, sé el propietario. Si tratas mal a alguien, pide perdón. Ponerse a la defensiva o hacer una reverencia nunca mejora la relación. Puede que tengas razón, pero si necesitas ganar, perderás en el largo plazo.

Cuando recibas una injusticia, perdona rápidamente. Vivirás con menos estrés y disfrutarás la vida más plenamente.

pexels-photo-943630.jpeg

7) Siempre da más de lo que tomas.

Puede haber algunas personas en tu vida que pienses que es imposible darles. Entiendo. John sería una de esas personas en mi vida. Pero eso no significa que no deberíamos tratar de ser generosos de todos modos.

Y con la mayoría de las personas, nunca sabrás, puedes establecer tu objetivo para dar más de lo que tomas. Sin embargo, esto no se trata de una tabla de puntuación. Si haces un seguimiento, te has perdido el punto. Es una cosa del nivel del corazón. Es una forma de vida, y cuando tus motivos son puros, te traerá una gran alegría.

8) Agregar valor a las personas.

Puedes agregar valor a las personas de maneras simples y grandes. Agregar valor no es más complejo que la idea de cómo contribuyes a su vida, para que su vida sea mejor.

Puede ser tan simple como una palabra amable y alentadora, y puede ser tan complicado como una vida de tutoría. A veces implica suficiente amor y coraje para tener una conversación dura y honesta.

El mayor valor que puede agregar a cualquier persona es el mensaje de Jesucristo. El regalo de la vida eterna es el mayor y más alto valor que puedes aportar a alguien.

9) Nunca puedes alentar a nadie demasiado.

Los dos sabemos la respuesta, pero déjame preguntarte de todos modos. ¿Alguna vez te ha animado demasiado alguien? Por supuesto no.

El estímulo es el combustible emocional que permite a las personas aguantar más tiempo, llegar más lejos y cavar más profundo de lo que se creía posible.

Ya sean tus hijos, un empleado, voluntarios en la iglesia, un compañero de trabajo o tu vecino, tómate el tiempo para darles un estímulo frecuente y sincero. Tu liderazgo aumentará por eso.

10) La confianza es el alma de todas las relaciones.

Cuando se trata de una relación, la confianza es como una promesa. Y nunca debes romper una promesa.

De hecho, esa es la esencia de la confianza. La gente cuenta contigo para cumplir tus promesas. Esto refleja tu personaje y, finalmente, quién eres.

Ninguna persona razonable espera la perfección, pero sí espera honestidad, amabilidad y hacer lo que dices que harás.

Este artículo fue publicado originalmente en: Danreiland.com

A %d blogueros les gusta esto: