Pies

Por Frederick Buechner

“Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas…” dice Isaías (52:7). No cuán hermosos son los labios del mensajero, quien proclama las buenas nuevas, ni sus ojos mientras las anuncia, ni siquiera las buenas nuevas en sí mismas, sino cuán hermosos son los pies—los pies sin los cuales él nunca hubiera podido subir las montañas, sin los cuales las buenas nuevas nunca hubieran sido proclamadas.

pexels-photo-723997.jpeg

Quién sabe de qué forma inspiradora el corazón, la mente o el espíritu del mensajero llegó a recibir las buenas nuevas de paz y salvación en primer lugar, pero en cuanto a la pregunta de si él haría realmente algo acerca de ellas—puso su dinero donde estaban sus palabras, su calzado donde estaba su inspiración—sus pies fueron los que finalmente tuvieron que decidir. Tal vez es así siempre. Cuando los discípulos se encontraron por primera vez con el Cristo resucitado ese domingo por la mañana, con su confusión y terror, no tocaron sus manos sanadoras, o sus labios con palabras de enseñanza o su corazón santo. En lugar de eso, fueron esos mismos pies cansados que lo llevaron a los discípulos tres años antes, cuando estaban en sus asuntos y sus redes, esos pies que lo llevaron todo el camino desde Galilea hasta Jerusalén, donde tropezó con la colina donde lo que iba a suceder, sucedió. “…se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron,” dice Mateo (28:9; énfasis del autor).

En general, si quieres saber quién eres en realidad, a diferencia de quien te gusta pensar que eres, fíjate a dónde te llevan tus pies.

Este artículo fue publicado originalmente en Wishful Thinking y después en Beyond Words.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 27 julio 2018 en Fe, Vida Devocional y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: