Archivos diarios: 31 agosto 2018

Viviendo Simplemente, Para que Otros Simplemente Puedan Vivir

Entonces les contó esta parábola: —El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha.Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha.” Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida.” Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” »Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios». (Lucas 12:16-21)

¿Alguna vez has estado fuera de tu país? ¿Alguna vez has visitado a los más pobres de los pobres en otro país o en las ciudades del interior de tu propio país? Si has visto la realidad de la pobreza en nuestro mundo hoy, así como yo lo he visto, verás este pasaje diferente.

Tengo que ser honesto. Hace años, leí estos versículos en Lucas y pensé que otras personas eran los avaros. Algunas de las parábolas de Jesús son confusas, pero esta la explica al instante en el versículo 15. La razón de contar la historia de un hombre rico que guarda todo “su grano y sus bienes” para él mismo, es para advertirnos acerca de todas las formas de avaricia. Y hace un tiempo pensé que eso hacía referencia a otros. Realmente no soy rico, ¿verdad? No tengo que preocuparme de esto.

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Ahora estoy convencido que ese rico insensato soy yo—y tal vez tú. He visto muy de cerca a muchas personas que están sufriendo de pobreza, enfermedad, desastres, guerras sangrientas, que no puedo fingir más. ¿Cómo puedes decir o cómo puedo decir que no soy avaro si comemos tres grandes comidas por día, mientras un tercio de la población mundial está hambrienta? ¿Cómo podemos vivir en nuestras grandes y cómodas casas mientras millones de millones no tienen nada? Hace poco comí un helado que cuesta lo mismo que un campesino en algunos de nuestros países gana en una semana para alimentar a su familia.

Entonces, ¿qué vamos a hacer con eso? Podemos continuar siendo ricos insensatos o podemos empezar a vivir más simplemente para que otros simplemente puedan vivir. Podemos almacenar nuestras posesiones o podemos aprender a compartir y sacrificar para de verdad cambiar el mundo.

“¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.”

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