Archivos Mensuales: octubre 2018

Pastores, la Iglesia no es Nuestra Plataforma Personal

Escrito por Karl Vaters. Traducido por Yadira Morales.

 

La iglesia no existe para darnos una audiencia para nuestras ideas, proyectos o egos. Existe para cumplir los propósitos de Cristo.

La iglesia le pertenece a Jesús.

No es propiedad de su denominación, sus donantes, sus miembros, su personal o su pastor principal.

Jesús dijo que edificaría su iglesia, y que no va a renunciar a esa propiedad para dárnosla a nosotros ni a nuestras ideas.

Como pastor, esta es una lección que necesito recordar constantemente, así que pensé en compartir ese recordatorio contigo también.

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Por qué existe la iglesia

La iglesia no existe para darnos una audiencia para nuestras ideas, proyectos o egos. Existe para cumplir los propósitos de Cristo. Nuestro papel es equipar a los miembros de la iglesia para promulgar esos propósitos, tanto dentro como fuera de los muros de la iglesia.

La iglesia existe para dar a conocer a Jesús, no para hacer famosos a los pastores.

Sin embargo, seguimos cometiendo los mismos errores una y otra vez. Nosotros (tratamos de) tomar el control porque sin nuestra fuerte mano en la rueda (creemos) la iglesia se derrumbará. El presupuesto no se cumplirá. La membresía no crecerá. La visión de diez años no se realizará.

El papel del pastor

Esto sucede en iglesias de todo tipo y tamaño. Desde el carismático pastor fundador de la mega-iglesia interdenominacional y dinámica, hasta el pastor patriarcal a largo plazo de la congregación tradicional de siglos de antigüedad.

Tenemos grandes ideas. Grandes proyectos. Oportunidades emocionantes. Y es tentador utilizar los recursos a nuestra disposición, es decir, las personas, la construcción y las finanzas de la iglesia que pastoreamos, para lograrlos.

Pero no es nuestro trabajo lograr que un grupo de personas esté de acuerdo con nosotros y cumpla nuestra visión. No importa cuán buena sea esa visión.

Como pastor, nuestro llamado es ayudar al cuerpo de la iglesia a que juntos (re) descubramos los propósitos de Dios, luego que participemos en ellos a medida que el Espíritu Santo nos guíe a todos.

Si queremos construir una plataforma, un proyecto o un ministerio basado en nuestras ideas, debemos comenzar un ministerio paraeclesiástico, o un negocio con fines de lucro. No usar un cuerpo de iglesia para llevar eso a cabo.

El enfoque del pastor

El enfoque nunca debe estar en el pastor, sino en Jesús.

• No en la predicación, sino en el equipamiento.

• No en la presentación, sino en el discipulado.

• No en la música, sino en la adoración.

• No en el edificio, sino en la reunión.

• No en la plataforma, sino en las personas.

• No en los asientos llenos (o vacíos), sino en la cruz vacía.

Siempre y solamente.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

Ofrenda de Acción de Gracias: Compartimos el Amor de Cristo en 162 Áreas Mundiales

Como seguidores de Cristo somos llamados a ser embajadores del Reino en todo el mundo y, como Iglesia del Nazareno global, estamos haciendo precisamente eso. No solamente al demostrar el amor de Cristo en nuestro vecindario, sino que también a miles de kilómetros de distancia.

El aporte de su iglesia a este fondo hace posible las iniciativas de la Iglesia del Nazareno para alcanzar a las personas en el nombre de Jesús, y hacer de ellas verdaderos discípulos semejantes a Cristo en todas las naciones.

La historia de redención de Nargiza comenzó después de sobrevivir dos intentos de suicidio cuando ella tenía 13 años. Poco tiempo después, una compañera de clases la invitó a la iglesia, mostrándole un camino que cambiaría su vida para siempre.

“La razón por la que quería suicidarme era porque creía que nadie me amaba”, dijo Nargiza. Pero cuando conocí a Cristo, me di cuenta de cuánto me ama. [Así que] no solamente iba a la iglesia por ir, sino que realmente le entregué mi vida a Jesús”.

Hoy, Nargiza no solamente está viva y saludable, sino que también es un ministro de la Iglesia del Nazareno.

“La diferencia entre mi vida antes de Cristo y después de recibirlo es que ahora tengo esperanza. En medio de todas las dificultades, Dios está conmigo y siento su amor en mi vida.”

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Cuando usted ora por la iglesia, contribuye con la ofrenda para misiones nazarenas, o participa en viajes misioneros, usted comparte el amor de Cristo en 162 áreas mundiales y más allá, dando como resultado vidas transformadas. 

Promueva la Ofrenda de Acción de Gracias en su congregación utilizando los materiales que estamos poniendo a su disposición.

El sitio web de la ofrenda, nazarene.org/es/givethanks, incluye materiales promocionales, como gráficos para redes sociales, carteles, folletos, un gráfico de PowerPoint y material para insertar en los boletines para apoyar a la iglesia local.

Asegúrese de seguir la página oficial de la Iglesia del Nazareno en Facebook, Twitter, e Instagram para compartir las publicaciones de la ofrenda con sus seguidores en las redes sociales.

Para más información, visite Ofrenda de Misiones Nazarenas 2018.

Testimonio de la Dra. Natalia Nikolova

Hace cuatro meses recibí la noticia sobre el fallecimiento de una amiga y colega en el ministerio.  He estado pensando mucho en su legado desde ese día.  El Seminario Nazareno de las Américas en Costa Rica produjo un tributo lindo a ella que se puede encontrar en su sitio web.

Dra. Natalia Nikolova nació en Rusia y fue adoctrinada en el comunismo y ateísmo.  Pero Dios tenía otro plan para su vida.  Tuve el privilegio de conocerla en Costa Rica, y después viajamos de corto plazo a Ucrania en abril de 2006 en un viaje misionero con Ardeo Global. Después de conocerla más en esas dos semanas, pedí que escribiera su testimonio. Aquí, en sus propias palabras escritas algunas semanas después del viaje, está la historia asombrosa de la fidelidad de Dios.

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Yo nací en Ucrania en 1973 en Ciudad de Bolgrad en la región de Odessa. Mi padre fue un líder comunista, y nosotros vivíamos bien económicamente. Desde preescolar yo fui enseñada en la doctrina comunista. Se nos inculcó que el mejor niño del mundo fue Lenin, y que todos los niños de la Unión Soviética debían ser como él. Él era muy obediente con sus padres, no decía malas palabras, era muy educado. Por eso todos los niños queríamos ser como él. La profesora del preescolar escogía a los niños que tuvieran la capacidad de retener los versos y poderlos recitar de memoria. Claro, la mayoría de los versos eran sobre Lenin. Muchos años después del preescolar, en mi memoría todavía sonaban aquellos versos que la profesora me ponía a recitar en la reunión de padres y maestros en preescolar.

También en la escuela pasamos leyendo mucho sobre Lenin, su infancia, sobre el contexto histórico de su tiempo, sobre su heroísmo, su carácter revolucionario, y que a él es al que debemos que nuestro país sea el mejor país del mundo: libre, donde no existen ni ricos ni pobres, donde cada persona puede llegar a ser lo que quiera ser. Esa imagen se les proyectaba a todos los niños y jóvenes, y todos sabíamos que él era una persona perfecta. Este era Lenin. Resultó que él era no solamente el mejor niño del mundo, sino también el mejor joven y el mejor hombre del mundo. Yo quería ser como él. En mí había un deseo genuino de ser una buena persona. Y se me enseñó que la única forma de llegar a ser muy buena persona era ser como Lenin. Por eso yo pasé las diferentes etapas del discipulado comunista: octyabryata, pioneros y komsolmolsyu. Aun había llegado a ser líder de los jovenes comunistas.

En mi familia a Dios se le veía como algo basado en la superstición. En mi conciencia luchaba con lo que había dicho Marks y Engels: que la religión era el opio para el pueblo, que estaba diseñado para tener al pueblo dominado, y que era para los débiles.

Cuando tenía 16 años en 1989, yo terminé el colegio e ingresé a la Universidad Estatal de Medicina de Odessa. En 1993 me casé con un estudiante de medicina quien era de Costa Rica. Él estaba estudiando medicina en Ucrania con una beca de su país. Fue algo raro, yo fui educada en el espíritu comunista y siendo novios le dije que amaba mucho a mi país y no estaba dispuesta a abandonarlo. Él insistía en casarnos, y después de 9 meses de su insistencia, creo que por compasión, yo cedí a su presión. Desde muy pequeña soñaba con tener un bonito hogar, donde mi futuro esposo y yo nos amáramos y criáramos a nuestros hijos en un ambiente de amor. Y por eso, si al fin y al cabo, para cumplir mi sueño, tendría que viajar tan lejos, estaba dispuesta a hacerlo.

Ese mismo año nació mi hija Linda. En 1995 yo terminé la Universidad de Medicina y viajé con mi hija a Costa Rica, donde hacía un año me esperaba mi esposo. Él tuvo que irse un año antes, porque al terminar, tenía que salir del país inmediatamente para no perder el pasaje que les daba Ucrania. Y como él era de una familia pobre, no podía darse lujo de perderlo.

Al llegar a Costa Rica y al pasar el primer mes yo quería regresar a mi país, porque toda aquella persona amorosa y atenta que era mi exesposo, se convirtió en alguien muy orgulloso y repugnante. Él no estaba preparado para recibir grandes cantidades de dinero ni ser alguien importante en la sociedad, cuando antes era alguien insignificante y pobre. Yo quería que él cambiara y que fuera como antes, yo le reclamaba esta frialdad y la falta de cariño, pero él simplemente me culpaba a mí y a mi carácter y decía que yo no le hacía caso.

Mi familia en Ucrania estaban muy en contra de mi matrimonio y de que yo me hubiera mudado a otro país. Me advertieron el riesgo de fracaso, pero mi exesposo me prometía el cielo y la tierra, que siempre me iba a ser fiel y me amaría toda la vida. Le creí a él y no a mis padres y me arriesgué a viajar tan lejos para formar un hogar feliz.

Así que la idea de regresar a mi país parecía muy vergonzosa para mí. Por eso traté de luchar por mi hogar. Sin embargo, la situación empeoraba cada día. Llegó a tal grado que estando embarazada de mi segundo hijo, Leonardo, decidí irme de la casa. Le escribí una carta de que ya no aguantaba ese infierno y que le daba una semana para que pensara. A la semana él me prometió que iba a cambiar, y entonces volví a casa. Pero debido a todo este sufrimiento que pasé viviendo en mi hogar, que de ninguna forma resultó feliz como me lo imaginaba en Ucrania al casarme, inicié con contracciones, y tenía apenas 7 meses de embarazo. Era 1997. Debido al riesgo elevado de mortalidad infantil en los niños prematuros, de la ciudad donde vivíamos, me trasladaron a la capital de Costa Rica, a uno de los hospitales centrales. Para evitar la hipoxia neonatal, allí me hicieron la cesárea.

Recuerdo muy bien cuando me levanté después de la cesárea para ir a ver a mi hijo. Era un cuadro muy conmovedor para mí. Mi pequeño hijo, solo de 1725 gramos,   estaba conectado a la máquina de ventilación asistida, tenía varios cateteres venosos con varias soluciones, estaba conectado al monitor y estaba en área de los niños más críticos.

Me solté en un inconsolable llanto. No podía aguantar el dolor que había inundado todo mi ser. Me sentía impotente, sin poder ayudarle en algo. Mi hijo estaba grave, y aunque yo soy médico, yo entendía que nada podía hacer por él. Cada madre quiere que su hijo viva. Yo también quería que mi hijo viviera. Pero al entender la gravedad del asunto, me sentí aplastada por el dolor y por la impotencia personal.

Todos los días en la mañana yo llegaba al hospital y pasaba con mi hijo hasta las 10 de la noche. Y cada noche al llegar a la casa de unos amigos en San José, la capital de Costa Rica, me ponía a llorar, para luego levantarme en la mañana para ir al hospital. Siempre llegaba corriendo hacia la incubadora de mi hijo, tenía pavor de encontrarla vacía y que me dijeran que falleció.

Una mañana que llegué al hospital, el neonatólogo me dijo que mi hijo aspiró 5 mililitros de sangre en sus pulmones. Fue la peor noche para mí, sabía que estos niños podían morir de una hemorragia pulmonar masiva. Al llegar a la casa de mis amigos, les conté que mi hijo estaba más grave. El amigo me dijo que me preparara porque el niño ya no iba a sobrevivir. Pero su esposa, que era cristiana, me dijo: “Pídale a Dios.”

Yo no sabía cómo pedirle a Dios, ella tampoco me explicó, por eso mi primera oración fue muy primitiva, pero sincera: “Dios, ayúdale a mi hijo. No lo dejes morir.” Yo no entendía lo que Cristo hizo por nosotros. Así que decir que le tuve mucha fe a este Dios, es falso. Más bien, en uno de los momentos dije: “Si Dios no salvó a su propio hijo y lo dejó morir en la cruz, cómo va a salvar al mío.”

Mi hijo pasó 22 días en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatalogía. Había riesgo de que quedara muerto o ciego o sordo o paralítico. Pero mi hijo sobrevivió. Y yo lo acompañé todos estos días. Fui testigo del poder de Dios. A los 2 meses era un niño hermoso y gordito, y nadie que lo hubiera visto podía imaginar lo difícil que había sido para él sobrevivir.

Ver que mi hijo no solo sobrevivió, sino que también ahora era un niño sano, me dejó muy sorprendida. Entendí que algo extraordinario había pasado. No sabía cómo pasó todo eso, solo podía comprender que estaba viendo un milagro de Dios. Mi mente ateísta había sufrido un giro de 180°. Quedé tan profundamente agradecida con este Dios que salvó a mi hijo, que quería encontrarlo para decirle: “Gracias por lo que hiciste.”

Mi vida empezó a cambiar. Me fui apartando de algunos pecados: malas palabras, malos pensamientos.

Mi relación con mi exesposo había cambiado. Los dos nos sentíamos culpables de que el niño, debido a nuestras discusiones, nació antes de tiempo y todo lo que tuvo que sufrir. Pero el cambio no duró mucho. Pronto otra vez discutíamos como antes.

En septiembre de 1998 unos amigos nos regalaron una Biblia. Al ver que la situación en mi hogar estaba ya casi insalvable, empecé a buscar en la Biblia cómo salvar el matrimonio. Me dije a mí misma: “Este Dios una vez salvó a mi hijo, tal vez Él pueda hacer lo mismo con mi matrimonio.” Como no conocía la Biblia, busqué atrás del libro, en la concordancia, los versículos que dijeran “esposo”, “esposa”, etc. De esta forma fue que encontré el versículo 5:23 de Efesios y leí que Dios decía que el esposo debe ser la cabeza de la esposa. Descontenta y enojada cerré la Biblia. “No puede ser,” me dije a mí misma. “No ha nacido todavía el que me va a mandar,” no podía creer que esto fuera la voluntad de Dios, cuando en el comunismo se nos enseñó la igualdad del hombre y la mujer. No podía aceptar que tenía que tener al esposo como mi cabeza.

No volví a tocar la Biblia por más de 3 meses. Aunque me sentía muy agradecida con Dios y en mí había un profundo deseo de buscarlo, pero no estaba de acuerdo con este versículo. Muchas veces durante este tiempo volvía a pensar “¿Por qué Dios invertaría algo así?” Pero la situación de mi hogar siguió empeorando. Y lo que más me dolía no era el perder a mi esposo, la idea de volver a casarme no me asustaba. Pero me dolía que mis hijos no iban a vivir con su padre. Yo entendía que yo podía elegir a otro esposo para mí, pero mis hijos no podían elegir a otro papá. Así que al cabo de estos 3 meses sentí el deseo de volver a buscar el versículo que me causó tanto desacuerdo. Y empecé a convencerme a mí misma: “¿De qué me vale querer mandar? Si cuando él hace lo que yo diga, y sale bien, él dice que de él fue la idea. Y cuando sale mal, me culpa a mí.” Así que decidí obedecer a Dios, y le dije a mi esposo que a partir de ese día él era el que iba a mandar. Claro, él quedó muy impresionado. Pero para mí era el fin de una dura prueba. Si la prueba con mi hijo fue muy dura, esta no lo fue menos para mí. Se estaba quebrantando mi voluntad para someterla a Dios. Muchas veces sentía dentro de mí como un volcán que no estaba de acuerdo con Dios, pero recordaba lo que Él había hecho por mi hijo, y con mucho costo me sometía a Él. Por muchos años fui una persona muy dominante, por eso no fue fácil permitirle a Dios que Él me dominara a mí.

La prueba con mi hijo trató con mi parte afectiva, la prueba de someterle a mi esposo trató con mi voluntad.

De vez en cuando ganaba Dios y de vez en cuando ganaba yo. Hasta que finalmente me cansé de luchar con Dios, me cansé de la vida de pecado, y le dije a Dios: “Dios, quiero hacer Tu voluntad.” Fue abril de 2000. Esta fue mi conversión. A partir de allí mi vida empezó a cambiar más rápidamente. Todavía no entendía cuál era el plan de Dios a través de su Hijo. Pero Dios tuvo mucha misericordia de mí a pesar de mi gran ignorancia.

En este tiempo fue que entendí que los líderes comunistas habían quitado al Dios verdadero y en su lugar habían puesto a los ídolos del comunismo. Si antes yo quería hacer desaparecer a cualquier persona que hablara mal del comunismo porque me sentía parte de ello, ahora comprendí que fui víctima del comunismo. ¡Fuimos engañados! Me sentí traicionada. Mi corazón se inundó de mucho dolor por mi pueblo. ¡Mi pobre gente, cómo pudimos aguantar tanta mentira y tanto engaño! Solo en 1991 habían 250 millones de habitantes en la Unión Soviética. ¡Cuánta gente se fue al infierno durante eso 74 años de idolatría! No lo podía creer, que todo en lo que creía sinceramente, fue una gran falsedad.

Debido a esta desilusión, tuve gran temor de ser otra vez engañada por alguna secta. Quería congregarme en alguna iglesia, pero quise saber algo de Biblia antes de elegir una iglesia. Por eso cuando supe de que la Iglesia del Nazareno de Ciudad Quesada, donde yo vivía, iba a dar un curso de Antiguo Testamento I, me interesé mucho y me inscribí para recibirlo. Era septiembre de 2002. Después del curso de Antiguo Testamento I, me invitaron al curso del Antiguo Testamento II que iban a dar al mes siguiente.

Cuando llegué a recibirlo, nos explicaron que era un programa de 30 cursos de 3 años, 10 cursos por año. Me gustó la doctrina de la Iglesia del Nazareno. Oré a Dios y de esta forma tomé la decisión de congregarme. Solo que el primer día mi esposo me siguió. Y cuando llegué a casa, me hizo un escándalo de cómo yo siendo médico podía ir donde los cristianos y que si yo volvía allá iba a matar al pastor y a poner una bomba en la iglesia. Toda su familia era católica. Pero él era más ateo que creyente.

Duré varios meses desanimada, pensando que antes de que él se convertiera, no podría congregarme. Veía a otros hermanos que pudiendo ir a la iglesia no iban, y yo que quería ir, no lo podía hacer para no crear problemas en mi hogar, no sentía que era el tiempo de Dios. No tenía fe de que me iba a congregar en poco tiempo. Pero Dios me tenía una sorpresa, Él siempre me sorprende. Recibí una palabra de parte de Él que pronto iba a empezar a congregarme. Sentí esta palabra que de verdad era de Dios. Era aquella seguridad que llegaba a mi corazón. Entonces empecé a orar a Dios que preparara a mi esposo para la noticia que le iba a dar.

Y Dios respaldó su palabra. El día cuando le hablé, le dije: “Yo no sabía, pero, resulta que desde hace tiempo yo me convertí. Dios está en primer lugar para mí, y tú en el segundo. Así que voy a ir a la iglesia. Tú puedes ir a matar al pastor, puedes ir a poner una bomba en la iglesia, pero no vas a matar la fe que yo tengo.” Mi esposo había quedado perplejo. Llegó a reaccionar como a los 15 días. Terminó alegando porqué yo iba a la iglesia. Pero ya era demasiado tarde. Ya yo iba cada domingo a la iglesia y no iba a soltar la posición que Dios había entregado en mis manos. Para mí era ver lo imposible, porque nunca me imaginé yendo a la iglesia, cuando mi exesposo estaba radicalmente en contra de la iglesia evangélica. Aunque él nunca iba a ninguna iglesia, si yo hubiera ido a la iglesia católica, no hubiera sido tanto problema para él. Pero la iglesia evangélica era la iglesia que él detestaba. Era un milagro para mí. Dios hacía posible algo antes inadmisible.

Por muchos años viví un cristianismo clandestino: de leer la Biblia o escuchar canciones evangélicas o de ver canal cristiano solo y únicamente cuando mi esposo no estaba. Sufrí muchas agresiones verbales de que no tenía nada en mi cabeza ya que me había vuelto una fanática religiosa. Nunca imaginé que fuera posible servirle a Dios, siendo mi esposo una persona inconversa. Aunque él vio un gran cambio en mí, y aun lo admitía, nunca llegó a aceptar mi fe. Dios me había cambiado, pero mi hogar seguía mal. Mi exesposo siempre me culpaba. Y por muchos años llegué a aceptar la culpa. Le dije a Dios que estaba dispuesta al dolor y trato duro conmigo de parte de Él, con fin de que Él me cambiara. Ya no quería ser igual. Y de verdad Dios había cumplido mi petición.

Todavía mi exesposo seguía en su alcoholismo y rebelión contra Dios. Yo ya no aguantaba más este sufrimiento. Le dije a Dios que lo cambiara o lo quitara, porque ya había llegado al borde de mi aguante. Sin embargo, Dios me permitió aguantar un año más. Ya yo estaba en un callejón sin salida. Quería un esposo amoroso, pero tenía un esposo agresor, tanto conmigo como con nuestros hijos. Además, entendía que no podía tener un ministerio serio para el Señor, mientras mi hogar me robaba ánimos y fuerzas. Pasé por una depresión bastante seria, que enmascarababa en mi trabajo, para poder sobrevivir y no encerrarme en mi casa. El Señor fue mi único refugio. Finalmente, hace año y medio Él me guío a una decisión crucial. Después de muchas oraciones, le dije a mi exesposo: “Ya no aguanto una gota más de tu licor. Te doy 15 días de tiempo. Piénsalo y escoge entre el licor o la familia. No te presiono. Toma tu tiempo.” A los 8 días mi exesposo delante de nuestros hijos, tiró el anillo de matrimonio y dijo: “Yo me voy de la casa. Voy a seguir tomando. Nadie me manda.” Sentí que Dios mismo me estaba liberando de esta persona monstruosa. Más tarde Dios me reveló que mi exesposo deseaba poseerme como si fuera mi dueño, anulando toda mi decisión personal. En todo él quería decidir por mí. El Señor de verdad llegó a ser mi Libertador de esa posesión.

A los 5 meses de estar separada me di cuenta de la verdadera causa del porqué nunca funcionaron las cosas en mi hogar. Todos los años desde que llegué a Costa Rica, y posiblemente antes, mi exesposo me fue infiel con varias mujeres. Como médico me ha tocado a atender a muchos pacientes que han vivido en infidelidad. Ellos testifican de que es una vida de infierno, es vivir una doble vida, llegan a un punto donde ni ellos mismos saben a quien aman. Es una vida infeliz. Esto fue lo que viví con mi exesposo.

Creo que fue la prueba más dura de mi vida. Antes de casarnos habíamos hablado del tema. Aún durante el matrimonio también. Mi posición siempre fue que si él algún día deseaba buscar a otra mujer, nada más me avisara, y allí terminaba todo. Que yo no iba a hacerle escándalo, ni le iba a estorbar en su vida. Cada uno se iría por su lado. Lo único que yo le pedía es que fuera honesto y nunca me engañara. Él juraba que siempre me era fiel y que me amaba demasiado. Así que aunque a veces tenía mis dudas, al no haber nada de pruebas, seguía creyendo sus mentiras.

Cuando me di cuenta, mi corazón realmente se quebrantó. Pasé un mes de agonía, de un dolor insoportable. Pude comprender a aquellos que terminan su vida suicidándose debido a una traición de estas. En mi vida sufrí 2 terribles traiciones: con  el comunismo durante 27 años, y con la infidelidad de mi exesposo durante más de 10 años. Pero el  Señor fue fiel en levantarme de esta prueba tan dura. Así que otra vez puedo testificar de su poder, de que Él levanta a aquel que tiene el corazón hecho pedazos. En Él encontré esta verdad genuina, santidad y mucho amor tierno y eterno. Él es mi Rey. Es la razón de mi vida, es el sentido de mi caminar. Gracias a Él puedo vivir una vida de amor y de santidad. Alabado sea Su Nombre. Amén.

Lo que Desearía Haber Sabido Sobre la Mayordomía

Escrito por Dave Briggs. Traducido por Yadira Morales.

Cinco ideas que cambiaron mi relación incómoda con esta parte central de la vida cristiana y el ministerio de la iglesia.

Crecí en la iglesia y mi familia rara vez se perdía un domingo. No recuerdo un solo sermón, pero recuerdo haberme sentido nervioso acerca de la palabra mayordomía.

Cada septiembre, nuestra iglesia organizaba el Domingo de la Mayordomía, donde el ministro predicaba un sermón emocional que enfatizaba la necesidad de que todos dieran más. Funcionó; salía de esos servicios sintiéndome culpable. Para empeorar las cosas, cuando estaba en la escuela secundaria fui reclutado para visitar las casas de los miembros de la iglesia y presentarles una tarjeta de compromiso de mayordomía. Era mi trabajo obligarlos a completar su compromiso de donación para el próximo año. Se sentían incómodos. Yo también.

Afortunadamente, a mis 25 años estuve expuesto a algunas enseñanzas sobresalientes sobre la perspectiva bíblica de la mayordomía. Cambió la trayectoria de mi vida. Las cosas que nunca antes había visto llamaron mi atención. Descubrí que la Biblia habla sobre el dinero y las posesiones más que de cualquier otro tema, excepto del amor. Jesús habló a menudo y abiertamente sobre nuestra relación con el dinero.

Durante los últimos 14 años, he servido en el personal de dos grandes iglesias que lideran sus ministerios de mayordomía. Durante ese tiempo, me di cuenta de que un sorprendente número de líderes de la iglesia también tenían una relación incómoda con la mayordomía, un trasfondo similar al mío. Esto es lo que desearía haber sabido sobre la mayordomía.

  1. “Mayordomía”, “generosidad” y “dar” no son sinónimos.

Ahora me doy cuenta que usar estos términos confunde indistintamente a las personas. La mayordomía es un rol, dar es un acto, y la generosidad es una actitud. En tiempos bíblicos, un mayordomo era una persona respetada de alta integridad a la que se le confiaban las posesiones del maestro. El mayordomo administró las posesiones de acuerdo con los deseos del maestro. Como Dios creó y aún posee todo lo que tenemos, la mayordomía es reconocer que Dios es el dueño y nosotros somos sus administradores, responsables de usar las posesiones de Dios para complacerlo. Esto eleva la “mayordomía” para las personas.

La generosidad implica la voluntad de sacrificarse en beneficio de los demás. Dar es simplemente el acto de liberar algo de valor. Dar se puede hacer sin generosidad (los fariseos son un ejemplo), pero no se puede ser generoso sin dar. Sin embargo, la generosidad es solo una característica de un mayordomo bíblico. La responsabilidad principal de un mayordomo es administrar los recursos que no se regalan. Eche un vistazo a la parábola de los talentos en Mateo 25:14-28 para ver un buen ejemplo de mayordomía positiva y negativa.

  1. La mala administración es peligrosa para ti; la buena mayordomía es para tu beneficio.

 Cuando me comunico con la gente sobre el dinero, los guío para que comprendan que quiero algo para ellos, no algo de ellos. Si mi enseñanza sobre el dinero solo se trata de dar a la iglesia, la gente revisará sus teléfonos, y perderé una gran oportunidad para ayudarlos a crecer.

La mala administración es peligrosa para ti. Entre el 25 y el 50 por ciento de los asistentes a la iglesia no dan nada o casi nada. Este no es un problema financiero sino espiritual. Dios es un dador Nuestra disposición a dar revela nuestra relación con Dios.

Se pueden encontrar ejemplos en toda la Escritura, pero dos de los más fuertes se encuentran en Lucas 12 y Apocalipsis 3.

En Lucas 12:15-21, vemos a un rico agricultor bendecido con una abundante cosecha. Él no le da crédito a Dios, ni piensa en ser un mayordomo. Él solo piensa en sí mismo. Jesús lo llama tonto, no porque tuviera grandes posesiones, sino porque sus posesiones lo tenían a él.

En Apocalipsis 3:14-17, escuchamos a hurtadillas la carta de Dios a la iglesia en Laodicea. La gente en la iglesia creía que sus bendiciones materiales indicaban que estaban bien con Dios. Pero Dios expuso su ceguera, desnudez y depravación.

En ambos casos, una relación dañina con la riqueza se convirtió en la raíz de la ceguera espiritual.

Por otro lado, la mayordomía rica beneficia a todos.

La iglesia de Hechos 2 proporciona un contraste alentador a la iglesia en Laodicea. En Hechos 2:42-47, la iglesia primitiva vive una cultura de mayordomía. El versículo 45 dice: “Vendieron propiedades y posesiones para dar a quien lo necesitara”. Esta iglesia del primer siglo es una hermosa imagen de la generosidad en acción, incluso en su escasez.

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  1. La mayordomía se trata de corazones, no de causas.

Vivimos en un mundo lleno de causas para apoyar. Sin embargo, el objetivo de la mayordomía no es sobre causas, por importantes que sean. Jesús sorprendió a sus discípulos con este principio. La historia de María y el perfume costoso en Marcos 14:3-9 es un ejemplo. Durante una visita a la casa de Simón el Leproso, una mujer sale con el valor de un año de perfume precioso y lo derrama sobre Jesús. Algunos de los discípulos gruñeron, imaginando todo lo que podría haber logrado para los pobres. Pero Jesús quería centrar su atención en el corazón del dador. Esta mujer mostró su profundo amor por Jesús a través del uso de sus recursos. Los discípulos perdieron el punto. Cuando hacemos de Dios nuestra más alta prioridad, nuestro deseo es honrarlo. Esto libera un espíritu de amor, que libera recursos para satisfacer las necesidades reales.

En 2 Corintios 8:8, Pablo aborda este mismo concepto al desafiar a la iglesia macedónica primitiva: “No es que esté dándoles órdenes, sino que quiero probar la sinceridad de su amor…” La generosidad, incluso en medio de la pobreza, revela nuestro amor por Dios (2. Cor 8:2).

  1. Necesitamos más enseñanza sobre el dinero, no menos.

Cuando me convertí en pastor de mayordomía, me sorprendí al descubrir cuánta gente tenía problemas financieros. El dinero es un tema emocional, por lo que la gente quiere esconder sus problemas financieros. A menudo sienten que no están en condiciones de ser generosos. Evitar el tema del dinero solo profundiza el problema. Predicar con frecuencia sobre el dinero crea una mayor disposición en su gente para abordar su salud financiera.

Aquí hay tres aspectos del dinero para ayudar a su gente a crecer como mayordomos:
El aspecto práctico: esto implica enseñar a las personas cómo organizar sus finanzas y administrar su dinero. Todos hemos predicado en algún momento sobre el Buen Samaritano, pero ¿has enseñado esta parábola desde una perspectiva financiera? En Lucas 10, el Buen Samaritano no solo dio de sí mismo, sino que también fue un buen administrador. Ahorró dinero por adelantado para una necesidad desconocida e imprevista. Como era un ahorrador, tenía un excedente para expresar su generosidad al viajero herido.

El aspecto emocional: esto rara vez se aborda y generalmente conduce a malas decisiones financieras. Cuando se trata de dinero, si el corazón prevalece sobre la cabeza, el resultado suele ser desastroso. Solo sigue a los adolescentes por el centro comercial para ver a qué me refiero.

El aspecto espiritual: Tu gente nunca será un buen administrador si no alinea su decisión financiera con la sabiduría de la Palabra de Dios. Es así de simple.

Un poderoso ejemplo de cómo nuestra relación con el dinero impacta nuestras vidas espirituales se encuentra en la parábola de las cuatro semillas y los cuatro terrenos en Marcos 4. Comenzando en el versículo 18, Jesús explica el significado de la tercera semilla: “Otros son como lo sembrado entre espinos: oyen la palabra, pero las preocupaciones de esta vida, el engaño de las riquezas y muchos otros malos deseos entran hasta ahogar la palabra, de modo que esta no llega a dar fruto.” No te pierdas el sorprendente mensaje aquí. Una relación equivocada con el dinero le roba a la Palabra de Dios su fecundidad en nuestras vidas.

Sin embargo, Jesús nos da buenas nuevas para explicar la cuarta semilla: “Pero otros son como lo sembrado en buen terreno: oyen la palabra, la aceptan y producen una cosecha que rinde el treinta, el sesenta y hasta el ciento por uno.” ¿No es este el tipo de multiplicación que queremos ver en cada área de nuestras vidas e iglesias? Enseñar a tu gente a resistir el engañoso poder de la riqueza, dejará las puertas de sus corazones abiertas a aceptar la Palabra y experimentar algo fructífero.

  1. Tu relación con el dinero afecta tu relación con Dios.

Esto me dio energía para dejar atrás la aprensión financiera de mi niñez y comprometerme a ayudar a las personas a crecer en esta área. La mayordomía no es un ministerio financiero; es un ministerio de discipulado. Si las personas no escuchan la enseñanza y la predicación sobre el dinero, quedan expuestos a una de las herramientas favoritas de Satanás.

En Mateo 6:24, Jesús dice que es imposible servir a dos maestros. O seguiremos y serviremos a la poderosa fuerza de Mammon (búsqueda codiciosa de riqueza) o serviremos al único Dios verdadero. No es posible hacer ambas cosas.

En uno de los pasajes más tristes de las Escrituras, experimentamos una conversación entre Jesús y un joven y rico gobernante. En Lucas 18, el hombre inteligente e influyente le pregunta a Jesús qué debe hacer para obtener la vida eterna. Jesús entabla una conversación con él y descubre que el hombre cree que ha guardado los mandamientos desde una edad temprana. Sabiendo la única cosa que detiene al joven gobernante, Jesús le pide que se separe de su riqueza y lo siga. Cuando se enfrenta con priorizar a Jesús o su riqueza, el joven rico elige su riqueza.

Las apuestas son altas. No podemos dejar a nuestra gente sin una comprensión clara de las implicaciones espirituales de su relación con el dinero.

Como he aprendido con el tiempo, si construyes una cultura de mayordomía saludable, tu iglesia nunca será la misma. Tu gente se acercará más a Dios, tu congregación experimentará una mayor vitalidad espiritual y mayores recursos serán desplegados para el impacto del reino.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

Fondo de Evangelismo Mundial

Una de las cosas que nos caracteriza como denominación es nuestro corazón misionero.  La manera principal de impulsar la obra misionera alrededor del mundo economicamente es por el Fondo de Evangelismo Mundial (FEM). ¿Pero qué es el FEM?

El Fondo de Evangelismo Mundial sostiene la misión de la Iglesia del Nazareno uniendo las ofrendas de cada persona e iglesia para financiar ministerios en todas partes. A cada iglesia se le pide que ofrende una porción de sus fondos anuales para aportar a la meta de hacer discípulos semejantes a Cristo en todas las naciones.

¿Por qué existe el Fondo de Evangelismo Mundial?

En el año 1923, la Iglesia del Nazareno se movió a un sistema de financiamiento centralizado llamado Presupuesto General. En el año 1997, el nombre fue cambiado a Fondo de Evangelismo Mundial, pero el propósito se mantuvo igual: sostener ministerios valiosos por medio del financiamiento constante de la misión. El Fondo de Evangelismo Mundial provee la red misional y el dinero no designado que todos los ministerios nazarenos necesitan. Sus ofrendas crean y sostienen ministerios, y permiten que el personal ministerial extienda el evangelio.

¿Cómo funciona el Fondo de Evangelismo Mundial? 

Cuando usted ofrenda, el dinero va a la Oficina del Tesorero General donde los fondos son distribuidos a varias regiones, misioneros y ministerios alrededor del mundo. El Fondo de EvangelismoMundial no solo le provee a los ministerios activos el dinero que necesitan, si no que también se utiliza este dinero para asegurar que se está cumpliendo con proveer para las necesidades legales, federales y de apoyo para que los ministerios estén asegurados lo mejor posible y puedan sostenerse en los años venideros.

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Aquí hay algunos ejemplos de ministerios que funcionan bajo el financiamiento directo o la red de ministerios del Fondo de Evangelismo Mundial:

Puede leer Engage Magazine para conocer las historias de personas que han sido ayudadas por ministerios nazarenos. ¡Todo esto es posible gracias a las ofrendas de personas como usted!

¿Cómo se recibe el Fondo de Evangelismo Mundial?

Mucho del dinero recibido viene directamente de iglesias locales como parte del plan de Financiamiento de la Misión. Cuando usted ofrenda, su iglesia da el diezmo de ese dinero a la Iglesia del Nazareno a nivel global. La meta del Fondo del Evangelismo Mundial para cada iglesia es de 5.5% de sus ingresos del año, excluyendo las ofrendas misioneras.

Algunas iglesias deciden recaudar fondos por medio de la Ofrenda de Semana Santa y la Ofrenda de Acción de Gracias para el Fondo para la Evangelización Mundial. Estas dos ofrendas se colectan todos los años y los Ministerios de Mayordomía proveen recursos promocionales e informativos para ayudar a las iglesias a promover las ofrendas con sus congregaciones. Las iglesias también usan las Promesas de Fe para recaudar fondos durante el año. Animamos a las iglesias a que activamente involucren a sus congregaciones en conocer acerca del trabajo misionero y responder donando a través del Fondo de Evangelismo Mundial. Muchas iglesias escogen invertir más de la meta de 5.5% para el ministerio y esas ofrendas hacen una gran diferencia. 

Gracias

Cuando una iglesia cumple su meta de diezmo para el Financiamiento de la Misión, incluyendo el 5.5% para el Fondo de Evangelismo Mundial, es reconocida como una Iglesia de Evangelismo Mundial. Todas las Iglesias de Evangelismo Mundial reciben un agradecimiento especial por su fiel generosidad a la misión. Además, Misiones Nazarenas Internacionales reconoce a las iglesias que han cumplido con su meta de 5.7% para el Fondo de Evangelismo Mundial. Haga clic aquí para leer más acerca del reconocimiento de estas iglesias.

Ningunos de los ministerios sostenidos por el Fondo de Evangelismo Mundial serían posibles sin las ofrendas de personas como usted. Es un placer colaborar con usted para llevar el evangelio alrededor del mundo. Le damos las gracias por su fidelidad al dar y orar por la obra misionera nazarena en todas partes. 

Esta información fue publicada originalmente en el sitio web de la Iglesia del Nazareno.

Recomendaciones de un Misionero del Caribe

En la entrada previa, Cleon Cadogan compartió el testimonio de su tiempo en Granada como misionero voluntario en GÉNESIS. El objetivo principal de su tiempo ahí fue plantar y organizar una nueva Iglesia del Nazareno en la comunidad de Content. En el primer año de su llegada, Dios había hecho el trabajo y el objetivo fue cumplido. Ahora hay una congregación próspera en esa comunidad que está preparándose para empezar otra iglesia y así alcanzar su isla.

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Al concluir su tiempo en GÉNESIS, Cleon compartió varios consejos que él daría a cualquier persona que está diciendo sí a un llamado a misiones. Aquí están sus 15 recomendaciones:

1: Asegúrate que Dios te ha llamado a ir a las personas a quienes estarás sirviendo.

2: Ama y aprende de las personas con quienes vivirás; está dispuesto a desechar las ideas preconcebidas que tienes de ellos.

3: El respaldo en oración es vital para tu salud física y espiritual.

4: Ayunar y pasar tiempo personal con Dios es necesario para mantener la cordura.

5: No dejes que el dinero sea un factor que determine tu capacidad para cumplir con la tarea.

6: Recuerda: Dios provee para la misión en todos los sentidos.

7: Sé creativo en los métodos que usas para compartir con personas que estarán dando para la misión.

8: Demuestra un nivel de transparencia y rendición de cuentas con tus patrocinadores.

9: Comunica la visión claramente a tus donadores y a quienes oran por ti.

10: No falles en usar diversos medios para comunicarte y mantenerte en contacto con tus patrocinadores.

11: Escucha las necesidades de las personas con quienes están trabajando.

12: Permite que la creatividad fluya dentro de ti en todo tiempo.

13: Descansa cuando Jesús dice que descanses.

14: No abandones a tus amigos y familia por el bien de la misión.

15: Nada debe ser hecho sin consultar a Dios.

Viendo Crecer la Cosecha

Enviado de Georgetown, Guyana a la isla de Granada como parte de la iniciativa GÉNESIS, Cleon Cadogan sirvió como misionero voluntario por dos años. Hace un mes terminó su tarea principal de plantar una nueva congregación en la comunidad de Content, y recientemente ha compartido sus pensamientos sobre los desafíos y bendiciones de esta asignación:

Trabajando en la isla de Granada, los desafíos fueron muchos. Dejar familia, amigos y trabajo para vivir en un lugar de incertidumbre fue ciertamente un desafío. Pero tú debes saber que quien te ha llamado es capaz de guardarte y proveer para ti. Él solamente puede hacer lo que ha prometido si tú estás dispuesto a atravesar por la experiencia del valle de sombra de muerte como dice el Salmo 23:4, “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (RV1960). Debemos atravesar desafíos para experimentar el poder de Dios. Uno se acuerda de Jesús, quien atravesó dificultades, grandes tentaciones y salió victorioso. Él (Jesús) tomó los pecados del mundo, pero salió adelante.

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En el ministerio uno puede encontrar situaciones negativas como: quién está a cargo, crisis de identidad, heridas inestables y luchas de poder, solo por nombrar las que mayormente prevalecieron. Estas solo son estrategias que el enemigo usa para distraer al misionero del panorama completo que está a la mano: almas para el reino. Michael Youseff escribe lo siguiente en Conquista: Tu Plan de Batalla para la Victoria Espiritual: “Si el enemigo puede llevarte a debatir sobre cualquiera de los temas que están establecidos en la Palabra de Dios, Él está dos tercios adelante del camino” (p.34). El enemigo busca que cuestionemos los motivos del otro. Él desea usarnos como un medio para sembrar semillas de negatividad, discordia y confusión. Sin embargo, la Palabra de Dios nos recuerda en 1 Pedro 5:8, “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar” (NVI). Debemos estar alerta, sobrios y en un espíritu de batalla por la misión que está delante de nosotros. Jesús fue y es nuestro máximo ejemplo. No debemos permitir la negativa de superar lo bueno. Algunas de las herramientas que usé para vencer la negativa fueron la oración, escribir, compartir con otras personas que tienen un corazón por la visión, ayunar y equiparme a mi mismo con la Palabra de Dios. Sin escuchar continuamente la voz de Dios, vas a desgastarte intentando lograr la misión.

Había otras iglesias que habían ido al área de misiones donde nosotros estábamos ubicados, pero fallaron en regresar. La comunidad de Content es vista por el gobierno local como un “punto de acceso” y ha sido conocida como “nada bueno.” Supongo que puedes decir que es su “Nazaret.” Pero Juan 1: 46 nos dice: “‘¡De Nazaret!’ —replicó Natanael—. ‘¿Acaso de allí puede salir algo bueno?’ ‘Ven a ver’ —le contestó Felipe” (NVI). Incluso los hombres de edad tenían problemas con lugares que no encajaban su orden establecido. Sin embargo, Jesús vino por toda la humanidad. Verdaderamente reflejaremos a Jesús en una sociedad posmoderna cuando cambiemos la manera en que SOMOS y HACEMOS iglesia. Esto no significa que el evangelio cambia de acuerdo con nuestras distinciones o preferencias doctrinales y teológicas, sino que debemos mostrar a Jesús.

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Reflexionando sobre nuestro tiempo en Content, recuerdo que los mismos miembros de la comunidad trabajaron junto conmigo y los nuevos creyentes para celebrar nuestra primera cena comunitaria. La congregación ahora tiene una junta de iglesia establecida, un ministerio de damas, ministerio juvenil, Escuela Dominical, estudio bíblico, reunión de oración e intercesión, grupo de liberación, y ya están planeando en los próximos seis meses el lanzamiento de un alcance evangelístico. Si no estamos dispuestos a confiar en Dios, y dejar que la gente se desarrolle, somos sembradores insensatos que plantamos semillas y no les ponemos atención, o plantamos semillas y las desenterramos al siguiente día. Debemos estar dispuestos a ver crecer la cosecha.

El FEM y la Región Mesoamérica

Hace una semana estuve en la Ciudad de Panamá para nuestras reuniones del Concilio Regional Consultivo. Uno de los temas que se mencionó varias veces durante los cuatro días fue nuestra respuesta como región al ofrendar para el Fondo de Evangelismo Mundial. El Fondo de Evangelismo Mundial (FEM) apoya a casi 700 misioneros nazarenos y respalda el trabajo de la Iglesia en 162 países alrededor del mundo. El FEM es crucial para financiar las misiones en nuestra denominación. En futuros artículos, explicaremos más lo qué es el FEM y cómo comenzó, de igual manera compartiremos recursos para la Ofrenda de Acción de Gracias, uno de nuestros métodos más significativos para apoyar el FEM.

Durante la última década, la meta establecida por nuestros líderes ha sido que cada iglesia nazarena local dé 5.5% del total de sus diezmos y ofrendas al FEM. Como frecuentemente dicen nuestros Superintendentes Generales, la meta no es igualar la cantidad que se ofrenda (respecto a la cantidad total de dinero que levanta cada iglesia), sino igualar el sacrificio. Imagina lo que se podría hacer si todas las 26,000 congregaciones nazarenas en cada uno de esos 162 países apoyaran ofrendando de esta forma. ¡Nuestro alcance sería exponencial!

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Me ha animado escuchar que en años previos hemos visto a los Distritos de EE. UU. y Canadá involucrarse al 100% en el FEM. ¡Esto es increíble! ¡Gloria a Dios! Pero aquí viene la patada en el estómago: en nuestra Región Mesoamérica estamos viendo solo un 37% de involucramiento. En otras palabras, aproximadamente una de cada tres iglesias en el Caribe, México y Centroamérica está dando NADA al Fondo de Evangelismo Mundial. No estamos diciendo que casi dos tercios no están dando completo el 5.5% de su ingreso. Estamos diciendo que casi dos tercios no están dando ni un solo peso, ni un solo dólar, ni un solo gourde. ¿Y adivina qué? Fuera de EE. UU. y Canadá, esa participación del 37% ¡es la más alta comparada con las otras regiones!

No quiero ahogarte en estadísticas, pero quiero poner esto de otra forma:

  • 200 iglesias locales alrededor del mundo proveen 70% del FEM.
  • 6,000 iglesias locales proveen el resto del FEM.
  • 20,000 iglesias locales no proveen nada para el FEM.

Inconcebible.

No puedo hablar por otras regiones, pero en nuestras reuniones del RAC nos unimos como líderes de toda la región Mesoamérica para comprometernos a hacer nuestra parte. Nuestra meta regional para 2030 es llegar a ofrendar $1.5 millones de dólares al FEM. Si hacemos eso, se predice que sea un poco más alto que 5.5% (actualmente estamos dando 2.7%). ¿Orarías con nosotros para que podamos alcanzar esta meta? Queremos dar generosamente para otros, así como otros han provisto generosamente para nosotros a través de los años.

Me gustó mucho lo que el Dr. Gustavo Crocker dijo hace algunos meses: “Antes de 1990, el lema de las misiones era, ‘El Oeste para el resto.’ Pero ahora tenemos un nuevo lema: ‘Lo mejor para el resto.’” Realmente no importa de dónde vengas; Dios está llamando misioneros de todo lugar a todo lugar.

Y eso también significa que todo lugar tiene el privilegio de enviar y apoyar económicamente a los misioneros. En la Iglesia del Nazareno, el Fondo de Evangelismo Mundial es la forma principal en que hacemos eso. El FEM ha sido una estrategia impresionante y exitosa para alcanzar las naciones. Ahora nosotros, como las naciones, tenemos el honor de retribuir también para ver un asombroso impacto global.

Pero ustedes, así como sobresalen en todo —en fe, en palabras, en conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros —, procuren también sobresalir en esta gracia de dar.” (2 Co. 8:7).

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