Archivos diarios: 14 diciembre 2018

No Morirás sin Antes Verlo

Por Hiram Vega

Profetas, sacerdotes, reyes y plebeyos; esperaron por siglos la llegada del Mesías. 

Una pregunta constante era ¿cuándo vendrá el Mesías? el Ungido de Dios que acabará con todas las desgracias del pueblo de Dios. Habían pasado ya 400 años del profeta Malaquías y Dios no hablaba más. 

Bueno, sí hablaba, pero con unos pocos escogidos. Parecía que uno en particular, un enigma llamado Simeón, tenía línea directa al cielo. ¿Qué persona tan importante podría ser para que Dios mismo le indicara lo que iba a pasar? Humanamente hablando, su importancia era nula. Era un anciano común, con un nombre más común aún, desconocido para todos, pero conocido y respetado en el Cielo. Su carácter era del mismo calibre que el de José y María. El evangelio dice que era un hombre justo. No solo eso, era un buscador sincero de Dios. El Cielo toma nota y Dios derrama su Espíritu Santo sobre él. ¿No se supone que el Espíritu Santo vino en Pentecostés? Dios dice en Jeremías 29:13, Me buscarán y Me encontrarán, cuando Me busquen de todo corazón.”

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A este anciano del que no sabemos casi nada, el Espíritu Santo le confirma que no moriría hasta que viera al Ungido del SEÑOR. Esas son estupendas noticias para alguien que ha estado esperando ver el cumplimiento de las profecías de antaño.

Hoy día los cristianos esperamos el Regreso del SEÑOR y nadie sabe el día ni la hora de su segunda venida. Pero Simeón sí estaba enterado de su primera venida. Llegado el momento el Espíritu Santo lo guía al templo justo a tiempo para encontrar a un humilde carpintero de Belén y a su esposa presentando a su recién nacido. En la tierra no hubo fanfarrias ni coros ni homenajes reales que resaltaran ese momento, y sin embargo el Cielo daba a un anciano adorador un privilegio anhelado por Reyes y Profetas: ser el primero en reconocer al Mesías.

Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios diciendo:
«Ahora, Dios mío, puedes dejarme morir en paz. »¡Ya cumpliste tu promesa! »Con mis propios ojos he visto al Salvador, a quien tú enviaste y al que todos los pueblos verán. »Él será una luz que alumbrará a todas las naciones, y será la honra de tu pueblo Israel.»

Hoy día, el pueblo sigue habitando en tinieblas. Millones no conocen la salvación del SEÑOR. Hoy Dios sigue hablando a sus Simeones, hombres y mujeres cuya prioridad es conocer a Dios y darlo a conocer. Los corazones de ellos anhelan que más gente sea salva, hasta que toda la tierra sea llena de la gloria del conocimiento de Dios, como las aguas cubren el mar.

 

 

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