Archivos diarios: 11 febrero 2019

En las Ciudades

Saludos desde Kansas City, Missouri, EEUU. Estoy participando en una Conferencia de Liderazgo Regional y he sido invitado a ser parte del panel enfocado en “Misión a las Ciudades.” Es un gran honor hablar sobre este tema junto con varios líderes de misión urbana y Superintendentes Generales, como parte de este panel.

Cada uno de nosotros estará compartiendo una breve introducción de nuestro contexto ministerial, y quisiera compartir con ustedes lo que estaré diciendo durante la apertura del panel:

Good morning! ¡Buenos días!

Soy un misionero nazareno en Santo Domingo, República Dominicana. Mi familia y yo hemos vivido en cinco países diferentes en los últimos 15 años, y ahora estamos coordinando una iniciativa llamada Génesis. Génesis busca traer un nuevo comienzo a las ciudades grandes de la Región Mesoamérica, lo que es irónico, porque justo hace 8 años, casi no me preocupaba la misión urbana.

Empezamos nuestra carrera misionera viviendo en la ciudad de Guatemala, Guatemala y San José, Costa Rica: dos grandes ciudades con mucha, mucha necesidad. Y, por supuesto, como misionero, ¡yo estaba apasionado por ganar el mundo para Cristo! Pero durante ese tiempo, si me hubieran preguntado por qué las ciudades son importantes para Dios, hubiera titubeado. ¿No se supone que todos los lugares son importantes para Dios? ¿Qué tienen de especial las ciudades?

Fue hasta el 2011 cuando mi familia y yo nos mudamos a la ciudad de Panamá, Panamá, que empecé a entender. Verán, pasamos de vivir en una casa a vivir en el piso 19 de un gran edificio. La vista era asombrosa. Debido a un temor saludable a las alturas, no salía al balcón muy a menudo, pero una noche lo hice. Pensé en que todas esas luces representaban una persona, o incluso una familia. Y en ese momento – no sé de dónde vino – pero por primera vez estiré mis brazos y susurré esa oración que, ahora, he orado miles de veces: ¡Señor, dános la ciudad!

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En aquel momento nuestra región estaba investigando dónde estábamos como Iglesia nazarena, dónde éramos fuertes y dónde éramos débiles, hablando geográficamente. Nos dimos cuenta que el 79% de nuestra región vive en un contexto urbano, pero ¡solo 29% de nuestros nazarenos están ahí! En otras palabras, en los lugares más poblados tenemos menos nazarenos. Nos dimos cuenta que el ministerio en nuestra región tiene que ser ministerio para el centro urbano. Hemos pasado los últimos ocho años entrenando a misioneros urbanos y equipando a nuestras iglesias existentes para alcanzar creativamente sus ciudades. Quizá después exploraremos cómo el ministerio urbano necesita verse diferente, comparado con el ministerio rural y suburbano.

Algunos de ustedes quizá pregunten: “Pero esa es tu región. ¿Qué tiene que ver eso con nosotros?” Bueno las estadísticas en Estados Unidos y Canadá son un poco diferentes. Esta región es, de hecho, la más urbana en el mundo. ¡Casi 9 de cada 10 personas en estos dos países viven en una ciudad de 100,000 habitantes o más!

Como Iglesia del Nazareno en EEUU/Canadá, no somos tan rurales y suburbanos como la Región Mesoamérica. Aún así, ¿sabían que la membresía nazarena es .17% del total de la población en nuestras ciudades grandes? En otras palabras, ni siquiera uno de cada 500 habitantes urbanos en Canadá y los Estados Unidos es un nazareno.

Tal vez son más estadísticas de las que esperaban. Así que simplifiquémoslo.

Tenemos mucho trabajo que hacer.

Y ese trabajo tiene que ser en las ciudades.

Como dice el autor y pastor de Nueva York, Tim Keller, “No necesitamos iglesias solo en las ciudades. Las necesitamos dondequiera que hay personas. Por lo tanto, las necesitamos especialmente en las ciudades.”

 

 

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