Archivos diarios: 14 junio 2019

Causa y Efecto

“A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. 2 Y sus discípulos le preguntaron:—Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? —Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.” (Juan 9:1-3)

Por Scott Armstrong

No soy un científico, pero recuerdo algunas cosas de mis clases de física en secundaria. Recuerdo que la Ley de Causa y Efecto es muy importante. En química, cuando mezclé químico A con químico B (causa), hubo una pequeña explosión (efecto). ¡Genial! Cuando estamos enfermos, tomamos medicina (causa) para sentirnos mejor (efecto). La Ley de Causa y Efecto está por todas partes, y ayuda a que nuestro loco mundo tenga sentido.

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Así que no deberíamos estar sorprendidos cuando queremos reducir todo lo espiritual a una simple causa y efecto. Ya has escuchado antes: si confías en Dios, Él te hará rico con casas, carros y mucho dinero. Del otro lado, si una cristiana desarrolla cáncer (efecto), tiene que haber una causa espiritual, ¿cierto? Ella está carente de fe. O quizá secretamente ¡ha estado pecando (¡ah!)!

En los días de Jesús, la gente llevó esta ley aún más lejos. En Juan 9, Jesús y sus discípulos pasaron por el camino donde estaba un hombre ciego. Obviamente estaba ciego por su propio pecado–o incluso el de sus padres, ¿cierto (v.2)? Esto tiene más sentido–si la gente solo sufre o experimenta dificultades en la vida por las cosas tontas que hacen, eso encaja en nuestra idea de lo que es justo y correcto. Él o su familia había pecado (causa). Por lo tanto, este hombre es ciego (efecto).

Jesús descarta esa teoría. Ni él ni sus padres han hecho algo malo. Este hombre nació ciego ¡para que la gente pudiera ver la obra de Dios en su vida (v.3)! Había un propósito divino incluso en la incapacidad de este hombre para ver.

Me pregunto si vemos las dificultades en nuestra vida de la misma manera. Seguro, muchas veces traemos malas cosas sobre nosotros como resultado de nuestras decisiones tontas o por el pecado en nuestras vidas. Pero algunas veces suceden malas cosas a la gente buena simplemente para que la obra de Dios se muestre en nuestras vidas. No siempre lo entendemos. De hecho, algunas veces aquellos a nuestro alrededor, reaccionarán con incredulidad o sorpresa (vean el resto del capítulo 9). Pero Dios tiene un plan. No sé tú, pero esto hace que la oscuridad del momento se vea mucho más manejable. Él estará con nosotros y trabajará en nosotros hasta que su propósito se cumpla en nuestra vida.

*Esta reflexión pertenece a una serie de devocionales escritos por Scott y Emily Armstrong, para adolescentes y jóvenes. 

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