Archivos diarios: 10 septiembre 2019

Paso Siete: El Desarrollo del Liderazgo: Modelo 222

A continuación, el paso siete de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

Cómo reconocer y capacitar a líderes emergentes (2 Timoteo 2:2)

Este paso es sobre descubrir y desarrollar a los hombres y las mujeres que son capaces de implementar los distintos niveles de liderazgo que requiere el buen funcionamiento de una iglesia.

Al llegar a esta etapa, el fundador de iglesias comenzará a dejar de estar tan activamente involucrado como en los pasos uno al cinco, a fin de invertir su tiempo y trabajo en los líderes emergentes, poniendo en marcha planes de capacitación para ellos.

Identifique, por medio de situaciones ministeriales reales, a los que demuestran ser “de confianza” y “capacitados” (2 Timoteo 2:2), para comenzar un programa sistemático de entrenamiento para que sigan desarrollando su carácter, conocimiento bíblico y habilidades prácticas. Es transmitir o vaciar su experiencia y conocimiento en sus líderes.

Principios:

Identificamos hombres y mujeres que sean “de confianza, que a su vez estarán capacitados para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2). Así que, habiendo visto su liderazgo, comenzamos un programa de entrenamiento básico en el que nos invertimos en ellos, que hace énfasis, para cada líder emergente, en las áreas de carácter, conocimiento y habilidades prácticas que él o ella necesita desarrollar.

El entrenamiento es lo que ofrecemos al hombre o la mujer que demuestra cualidades espirituales y un llamado divino para el liderazgo. Entonces, la pregunta no es “¿quién podría ser un buen líder?,” sino más bien, “¿quién está liderando?” y “¿quiénes demuestran patrones de crecimiento espiritual adecuado y un verdadero amor a otros?”

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La capacitación para el liderazgo debe incluir tanto el carácter como el conocimiento y la práctica.

El entrenamiento para el liderazgo debe ser instrumentado de tal manera que asegure un crecimiento simultáneo en tres áreas:

– SER (el carácter): Se desarrollará por medio de las Disciplinas para el Crecimiento Cristiano (1 Timoteo 4:12, 15-16), el Servicio (Mateo 20:25-28), la Fidelidad (Mateo 25:14-20), etc.

– SABER (el conocimiento): No se trata de conocer verdades bíblicas solamente, sino saber cómo estudiar, interpretar y aplicar la Biblia a la luz de las necesidades de la gente (Esdras 7:10, Hechos 20:20).

– HACER (la práctica): Los líderes potenciales deben saber bien cómo manejar el evangelismo, el discipulado y la creación de una misión en la práctica, antes de proseguir con un entrenamiento avanzado en el liderazgo.

Los líderes deben crecer en carácter (SER), habilidades prácticas (HACER) y en información (SABER).

***Descubre el paso #8 en la siguiente entrada.

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