Archivos diarios: 21 enero 2020

“Y Dios Creó Al Misionero”

Mi nombre es Victoria Natividad Trujillo Ríos. Mi membresía pertenece a la Primera Iglesia del Nazareno en Ocozocoautla de Espinosa Chiapas, Distrito Sur de México.

Al iniciar el proyecto, anhelaba que Dios me permitiera escucharlo, poder rendir todo mi ser al decir: “Sí, Señor, hágase tu propósito en mí”.

Llegando a Comitán, fue muy sorprendente lo que vimos. Tuvimos la oportunidad de ir a un hospital maternal donde los hermanos prepararon alimentos para repartir. Hubo testimonios, cantos y una pequeña reflexión. Nunca en mi vida había visto esto: la mayoría de las personas al ver que llegamos, rápidamente se acercaron a donde estábamos, muchos de ellos con peticiones deseando que pudiéramos orar por ellas. Se levantó una lista de oración al ver la fe que cada uno de ellos tenía, y Dios nos enseñó muchas cosas.

Continuando con el viaje en Trinitaria, llegamos a casa de una hermana llamada Ayda que vive en Michoacán (una colonia de ahí). Su testimonio de cómo ha servido a Dios como plantadora de iglesias durante toda su vida fue algo realmente hermoso. En Trinitaria aprendí a romper ciertos límites que no sabía que tenía.  Además tomaba tiempo para contemplar la grandeza de Dios al ver el cielo y sentir esa paz, esa calma y tranquilidad, que será nuestro hogar, que somos parte de ello y que un día estaremos allí.

En Unión Juárez y Lázaro Cardenas conocimos a hermanos con corazones hermosos y una disposición increíble para todo. Visitamos y evangelizamos hogares en esos dos lugares y realizamos campañas evangelísticas.

Para concluir el viaje tuvimos un culto unido donde asistieron la mayoría de los hermanos de los lugares donde estuvimos. Hubo tiempo de testimonios donde cada hermano compartió lo que había recibido de parte de Dios.  Fue sorprendente cómo Dios obró en cada lugar de maneras distintas, pero con un mismo fin.

Amo a Dios, porque en el transcurso del culto de clausura de este viaje tocó mi corazón, pude oír una frase que necesitaba escuchar y llenó todo dentro de mí, es: ¡y Dios creó al misionero!

Sé que me faltan muchas cosas por aprender. Estoy segura que cada día Dios me guiará para cumplir y dar lo mejor de mí conforme a Su propósito. Antes de iniciar este viaje, Dios acomodó todas las cosas: la escuela, lo económico, mi familia.  Sin duda, esta experiencia ha sido de gran bendición para mi vida.

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