Archivos Mensuales: abril 2020

Un Cambio en Querétaro

En abril de 2018, cuatro misioneras de culturas diferentes llegaron a la ciudad de Querétaro, México como parte de la iniciativa Génesis.  Dos años después, muchas familias – y ellas también – han sido cambiadas.  En el futuro estaremos publicando algunos testimonios escritos mostrando el impacto allí.  Pero hoy recibimos de ellas un video (enlace abajo) que han producido y que nos puede dar un sabor hermoso de lo que Dios ha hecho en estos dos años.  Damos gracias a Dios por su fidelidad, y a Maritza, Jhoselyn, Marielos, y Marlene por decir “sí” al llamado de Él.

Génesis Mesoamérica, Querétaro

 

Ausente Pero Presente

Por:  Rev. Craig Shepperd

Hace unas semanas celebramos el Domingo de Resurrección. En esta temporada se nos recuerda que, en la resurrección, tenemos una gran esperanza. Jesús ha vencido el pecado, la muerte y la tumba. La Iglesia, por lo tanto, sirve al mundo al proclamar esta esperanza. Señalamos a la gente esta verdad: a pesar de la ausencia corporal de Jesús, Él todavía está muy presente entre nosotros. Al mismo tiempo, estamos lidiando con la realidad de una pandemia que parece sofocar esta esperanza. Es un recordatorio de que nos encontramos en medio de lo que “ya está hecho” y lo que “todavía no está hecho”.

La obra de Jesús en la cruz y su culminación en la resurrección es final. No hay nada que podamos agregarle, y ciertamente no hay nada que podamos quitarle. La Iglesia es a la vez participante en este Reino existente y también espera lo que aún no se completa y que está por venir. Lo anticipamos; imaginamos la superación definitiva. Es el papel de la Iglesia proclamar la esperanza de que Dios se moverá para presentar la posibilidad máxima junto a lo que se siente como la batalla final. Debemos continuar buscando y proclamando la promesa de que Dios está actuando para transformar la posibilidad en una realidad de amor y paz, una realidad en la que se elimine la lucha que parece estar siempre amenazándonos.

El trabajo de la cruz y la victoria de la resurrección engendran esperanza. La esperanza confía en las promesas de Dios. La esperanza busca la acción de Dios que produzca una nueva realidad. Esta realidad es la continuación del Reino venidero de Dios. Es más que optimismo. Andrew Root afirma: “El optimismo se sitúa en la realidad actual, deseando aprovechar al máximo cada experiencia individual. Pero la esperanza se arrodilla frente a la historia de esta realidad, anhelando que la acción de Dios produzca una nueva realidad en la que todo se reconcilie y se redima”.[1]

Así que, para que la Iglesia sea fiel proclamadora de esta esperanza, debemos estar activos. Busquemos participar en la acción de Dios, colocando nuestras acciones en línea con las acciones de Dios. La Iglesia no solo debe desear el futuro venidero de Dios; debe ser una encarnación de ese futuro en el mundo al participar en su sufrimiento y ser testigo de la acción de Dios en él. Jesús no quiere que su Iglesia se comprometa racionalmente con un conjunto de creencias y hechos. El discipulado no se trata simplemente de la Escuela Dominical. Desafortunadamente, nos hemos convertido en acumuladores de conocimiento bíblico y hemos abandonado nuestra misión más allá de los muros. Jesús nos está llamando a probar una nueva realidad, “a reconocer que, como sus discípulos, estamos participando en la acción misma de Dios[2] para traer el Reino tal y como está en el cielo. Somos colaboradores, no lo hacemos realidad. Nosotros vivimos en ello. Lo re-creamos, incluso si aún no está completamente aquí.

La ausencia física de Jesús no significa que nos abandone. No es una pérdida de esperanza. Es un cumplimiento de la esperanza, y para la Iglesia, es una invitación a proclamar esa esperanza. Nuestra presencia, nuestra actividad en el mundo como portadores de la esperanza de Dios, es la encarnación de Jesús en el mundo que dice: “Yo soy la resurrección y la vida[3].

Entonces, debemos estar presentes.

 

[1]Andrew Root. Unlocking Mission and Eschatology in Youth Ministry. (Grand Rapids, MI: Zondervan), 2012.  64

[2] Ibid. 34.

[3] Juan 11:25

Una Iglesia Con Crisis de Identidad

Por: Rev. Craig Shepperd

Resumen:  Este ensayo trata sobre la oportunidad que la crisis actual de COVID-19 presenta a la iglesia para reclamar su identidad misional. Sugiere que la Iglesia se ha vuelto tan cómoda haciendo Iglesia que olvidamos ser la Iglesia. Desde entonces, esto se ha convertido en lo que queremos decir cuando nos referimos a la Iglesia. Es muy individualista y con muchos compartimentos, y está impulsada por programas.

El carácter chino para expresar la idea de “crisis” combina otros dos caracteres: uno para “peligro” y el otro para “oportunidad”. Sugeriría en términos de identidad, que esto es exactamente lo que la crisis COVID-19 también proporciona a la Iglesia: peligro y oportunidad. Sin entrar en los detalles necesarios sobre cómo llegamos aquí, la Iglesia ha caído en algunos patrones peligrosos que deberían hacernos cuestionar nuestra identidad. Después de todo, ¿qué debe hacer la Iglesia si no puede reunirse para pasar por la rutina religiosa? Si bien estoy muy a favor de que nos congreguemos, parece que algunos hábitos realmente buenos han comprometido nuestra razón de existir.

En su libro, Adoptive Youth Ministry, Chap Clark describe cómo evoluciona una idea. “Para que una idea pueda ir a cualquier parte, debe tener algún tipo de estructura que le dé piernas”.[1] Las estructuras no solo son importantes; son buenas, es decir, siempre que la idea siga siendo dinámica y se le dé espacio para generar otras ideas. La Iglesia fue / es idea de Dios. Una idea que capacitaría al Cuerpo de Cristo a través de la obra del Espíritu Santo para dispersarse en el mundo como Sus agentes de misión, justicia y gracia. Sin embargo, la idea de la Iglesia se ha institucionalizado, sofocando así el movimiento dinámico del Espíritu que trae un foco de creatividad por el bien de la misión. Entonces, hoy, muchos de nosotros estamos más preocupados acerca de cuándo será la próxima vez que podremos volver a estar juntos en nuestro edificio, en lugar de como Dios puede movilizar a la Iglesia para la misión en el presente. ¿Por qué? Porque nuestra práctica individualista, un tanto privatizada, de la religión tiene como rehén la identidad de la Iglesia.

Claro, decimos que sabemos que la Iglesia es la gente y que el edificio es solo un lugar, pero, a decir verdad, estamos unidos por un lugar de residencia. Darrell Gruder sugiere: “la iglesia se debe preguntar, ¿nuestras estructuras y nuestras suposiciones sobre la naturaleza y el propósito de la Iglesia ya no son adecuadas para el tiempo y el lugar en el que vivimos actualmente? ¿Podría ser que tanto nuestra organización como nuestras presuposiciones se hayan desalojado de los amarres del mensaje bíblico?”[2]

Si perpetuamos el statu quo, la Iglesia en muchos aspectos seguirá siendo obsoleta (no el mensaje). Sin embargo, esta crisis nos ofrece la oportunidad de volver a imaginar lo que significa estar unidos por el bien del mundo[3], no solo el nuestro. En estos días podemos volver a aprender quién es Cristo y de qué se trataba su vida en el ministerio.[4]

Quizás la Iglesia resurja como una presencia en nuestra cultura, no desde un lugar de privilegio,[5] sino desde una vocación que nos llama a encarnar el amor de un Jesús comprometido con la misión y la restauración de las relaciones. La Misión no es un programa, y ​​no es opcional. “La esencia de la iglesia es misional, ya que la acción de Dios de llamar y enviar, forma su identidad[6]. Entonces, como Iglesia, vivamos como lo que somos: enviados de Dios.

[1] Chap Clark. Adoptive Youth Ministry. (Grand Rapids, MI: Baker Academic), 2016. 13

[2] Darrell L. Gruder. Missional Church: A Vision for the Sending of the Church in North America. (Grand Rapids, MI: Eerdmans), 1998. 78-79.

[3] Génesis 12:2; Oseas 1:10; 1 Pedro 2:9.

[4] Lucas 4:18-19; Lucas 19:10; Juan 4:34; Juan 6:38-39; Juan 10:10; Juan 17; Filipenses 2:6-11.

[5] La iglesia en los Estados Unidos insiste en regresar y restablecer su lugar como la brújula moral en la sociedad. Sin embargo, la avenida que se usa comúnmente no es misional. Es política. Esta es rara vez, si es que alguna vez, la postura de la Iglesia de Jesucristo. Por lo tanto, no debemos navegar nuestra misión con la esperanza de que el imperio nos otorgue autoridad, recuerda que nuestra misión se demuestra y el poder se otorga a través del trabajo de Jesús en la cruz y culmina con su resurrección.

[6] Gruder, 82.

Tomado del sitio web del Reverendo Craig Shepperd

 

Epístolas de la Pandemia: Reflexiones Sobre la Iglesia Durante el COVID-19

Los últimos dos meses nos han parecido muy surrealistas a todos. El virus COVID-19 ha afectado a todos los países del mundo y ha causado que muchos de nosotros nos quedemos en casa. No hay reuniones de grandes cantidades de personas. Nuestros horarios y nuestras finanzas se han visto afectados, y la Iglesia tampoco ha estado exenta de los cambios radicales.

Un querido amigo y compañero ministro, Craig Shepperd, ha estado escribiendo una serie de reflexiones sobre lo que este extraño tiempo podría significar para el futuro del cuerpo de Cristo en la tierra. Sus artículos me han resultado extremadamente útiles para pasar del malestar general de estar en cuarentena, a entablar un diálogo profundo sobre quiénes somos y quiénes podemos ser durante y después de este período.

Craig ha servido como misionero y pastor de jóvenes antes de convertirse en el pastor principal de la Iglesia del Nazareno de Guymon, en Guymon, Oklahoma, donde actualmente sirve. Craig nos ha dado permiso para reproducir sus breves ensayos en este espacio, y lo haremos durante el próximo mes.

Los artículos originales se pueden encontrar en: “Pandemic Epistles: Reflections on the Church During COVID-19.”

Un agradecimiento especial también para Ariadna Romero Moreno por su excelente traducción de estas reflexiones al español.

40 Días de Oración

Cada año, como Región, animamos a todas las congregaciones a unirse en oración durante 40 días previos al Día de Pentecostés.  Para ello, el ministerio de Misiones Nazarenas Internacionales (MNI) ha preparado peticiones de oración para cada día, a las cuales se puede acceder en este link 40 DÍAS DE ORACIÓN PREVIOS AL PENTECOSTÉS – 2020.
 
Estos 40 días inician HOY, 22 de abril y concluyen el 31 de mayo, día en que a nivel global se celebra el Día Global de Oración del Pentecostés, por lo que les animo a unirse y tener un tiempo de agradecimiento a Dios el último día. No como lo hemos hecho en otros años, con concentraciones masivas, sino celebrando en las redes sociales y compartiendo el mensaje de salvación por los diferentes medios sociales.
 
Hemos incluido peticiones especiales para continuar orando por sanidad, provisión y la predicación de la Palabra con denuedo, en nuestra Región y nuestro mundo en este tiempo de pandemia del Covid-19.
 
Gracias por compartirlo con sus iglesias, pastores, líderes y congregaciones.  Continuamos pidiendo al Señor que sane nuestra tierra.

Diez Estrategias Misionales Para Un Misionero En Cuarentena

¿Viste el video que lanzamos hace una semana en este blog? Aquí está el enlace a YouTube, o literalmente puedes leer mi publicación anterior. El punto del video es claro: incluso en este momento de -quédate en casa- COVID-19, ¡todavía somos la Iglesia! ¡Todavía estamos en misión!

Este es el mensaje que he estado compartiendo durante el último mes con nuestros misioneros sirviendo en Génesis. De hecho, en los primeros días en que nuestras naciones comenzaron a exigir que nos quedáramos en casa, compartí un devocional con cada equipo de plantación de iglesias, acerca de que las puertas cerradas en realidad están acompañadas (si nos fijamos lo suficiente) por otras puertas más creativas que se están abriendo. También les ofrecí varias formas importantes y prácticas para mantenerse comprometidos y en misión, incluso durante los toques de queda y las cuarentenas. Muchos de ustedes han preguntado cuáles son, así que aquí está lo que llamo…

Diez Estrategias Misionales Para Un Misionero En Cuarentena

  1. Acércate a Dios más que nunca. “Oye, eso no es misional”, me dirás. Al contrario. Esto es siempre lo más misional que podemos hacer. La única forma en que cualquiera de nosotros puede alcanzar un mundo perdido y quebrantado es sentándose primero a los pies de Cristo. De hecho, Jesús mismo designó a los doce como sus apóstoles (“enviados”) con un doble propósito: 1) que pudieran estar con él y 2) que los enviara a predicar y expulsar demonios (Marcos 3:14-15). No puedes tener uno sin el otro. Cuando pasamos tiempo con Jesús, ese es un esfuerzo expresamente misionero.pray-3611519_1280
  2. Ora y prepárate para un avivamiento. “Espera”, me dirás. “Estas dos primeras sugerencias son cosas que deberíamos hacer todo el año, incluso cuando no hay una pandemia”. ¡Correcto! Pero, ¿lo hacemos? En las últimas semanas he tenido docenas de conversaciones con pastores y líderes cristianos que están sintiendo un despertar espiritual en nuestra gente. Finalmente nos estamos dando cuenta de que la Iglesia no es el edificio, y que la Palabra de Dios no se limita a un santuario. ¿No odiarías llegar al final de este evento que altera la vida y haberte perdido el movimiento de Dios porque pasaste semanas y meses viendo gatos tocar el piano (u otra tontería) en YouTube?
  3. Cultiva y bendice a tus contactos (es decir, relaciones) en la comunidad. Muchos de nuestros misioneros habían llegado a conocer e incluso evangelizar a cientos de niños, jóvenes y adultos en las semanas previas al ataque del virus. ¿Nos olvidamos de ellos ahora que no podemos visitarlos? De ninguna manera. ¡Nuestros misioneros están usando las redes sociales y las aplicaciones de mensajes de texto para llamar y mantenerse en contacto con un montón de personas en estos días! De hecho, algunos de ellos se han acercado a líderes cívicos como médicos, enfermeras y policías y se han ofrecido a orar por ellos todos los días por teléfono. ¡Wow! ¡Dios está abriendo puertas para el ministerio en este tiempo desesperado que quizás nunca antes habíamos notado!
  4. Discipula a los nuevos convertidos a través de la tecnología de videoconferencia. Nuestro equipo de Génesis en Quetzaltenango, Guatemala, acababa de tener un evento de evangelismo el fin de semana antes de que el gobierno abruptamente interrumpiera toda actividad. Un joven llamado William llegó a conocer al Señor. Le habían dado una Biblia, y luego, BOOM, no pudieron hacer un seguimiento de ninguna manera. ¿O tal vez sí? Ahora el equipo de cuatro se reúne dos veces por semana con William y le enseña la Biblia y lo que significa ser cristiano. ¡De eso estoy hablando!
  5. Continúa tus estudios. ¿Qué mejor momento que ahora para inscribirse en clases en línea para aprender más sobre misiones, teología, ministerio, etc.? En nuestros países de la Región Mesoamérica, ofrecemos programas de licenciatura, maestría e incluso doctorado a través de SENDAS, la mayoría en línea. Esta semana incluso lanzamos un nuevo programa: Escuela de Liderazgo Para Ministros Laicos, para aquellos interesados ​​en las misiones. Nuestro objetivo era tener 40 estudiantes matriculados. Tenemos 133. Se están dando cuenta de que un llamado a servir en el futuro es un llamado a prepararse (y también a servir) ahora.
  6. Fortalece las relaciones con tu equipo misionero y los líderes de la iglesia a tu alrededor. Nuestros equipos de Génesis son de múltiples naciones y culturas, y generalmente están formados por hombres y mujeres jóvenes. Sin duda, es una aventura para todos vivir juntos, cocinar juntos, y mucho más ministrar juntos. Incluso si eventualmente forman un vínculo cercano similar a una familia (que a menudo sucede), también se encuentran diariamente en contacto con pastores y líderes que viven y trabajan en la misma ciudad. A veces, el ajetreo hace que no cultivemos esas relaciones. Ahora más que nunca podemos invertir en estas personas más cercanas (literalmente) a nosotros, animándolos y orando por ellos.webinar-4216601_640
  7. Fortalece la relación con tus donantes (e intercesores). ¿Cuántas veces como misioneros nos resulta difícil estar en buena comunicación con las personas que constantemente nos dan y oran por nosotros? “Vaya, no escribí ese boletín este mes; trataré de encontrar tiempo para hacerlo el próximo mes”. Como mi esposa y yo hemos sido relegados a casa desde el mes pasado, nos hemos encontrado más que nunca contactando a esas personas fieles que financian y alimentan la misión. A través de videos, servicios en línea con iglesias locales, notas de agradecimiento, etc., los estamos actualizando más intencionalmente que nunca. Otra ventaja: contactarlos también termina siendo un estímulo para nosotros.
  8. Evalúa, sueña y planifica de forma creativa y estratégica. Hace cuatro semanas, contacté a nuestro equipo de Génesis en Monterrey, México, con la esperanza de inspirarlos a seguir participando en la misión. Me sorprendió escuchar que ya estaban creando nuevo material de discipulado para los nuevos cristianos en su vecindario, y un plan de estudios completo para el ministerio de niños que usarán una vez que se levanten las regulaciones de cuarentena. ¡Así se hace, chicos! En este tiempo, cuando estamos “atrapados en casa”, en realidad puede terminar siendo una forma de evaluar nuestra eficacia y nuestras estrategias, para que podamos “despegar” en el ministerio. He hablado con muchos colegas que están reconociendo durante esta pausa que en ciertas facetas de nuestras vidas necesitábamos de todas formas un “reinicio”.
  9. Conéctate con la familia. ¿Alguna vez has escuchado el dicho: “cuando mamá no está feliz, nadie está feliz”? Eso va para todos los miembros de la familia, en realidad. Si tienes un padre que lucha con su salud o un niño que lucha con sus calificaciones, puedes sentir que todo se consume. Del mismo modo, si las cosas son geniales en casa y con nuestra familia extendida, esto afecta positivamente nuestra misión. Parece una locura, pero COVID-19 nos está ayudando a darnos cuenta de que una dinámica familiar saludable ayuda a nuestro ministerio y, de hecho, ES NUESTRO MINISTERIO. Ya sea que la familia esté lejos o en el mismo hogar, no podemos caer en la mentira que dice que la familia y el ministerio deben competir constantemente entre sí. Realmente podemos estar saludables en ambas áreas al mismo tiempo, y la salud en uno puede levantar al otro.
  10. Utiliza tu carrera y títulos para ayudar a otros. Todos nuestros misioneros en Génesis han estudiado teología en algún momento, pero la mayoría de ellos poseen un título universitario en otra cosa. Durante esta cuarentena, he sido testigo de cómo nuestros psicólogos plantadores de iglesias escuchan y aconsejan a los vecinos en línea, así como los maestros ofrecen tutoría en línea a los niños de la comunidad. Y luego está la pareja de Tuxtla Gutiérrez, México, que está utilizando sus títulos y habilidades de ingeniería para crear máscaras protectoras para el personal médico, de forma gratuita. Dios sabía que nuestras carreras serían necesarias en este momento difícil. ¡Utilicémoslas para obtener el máximo efecto en Su reino!

Así que, hay diez estrategias misionales para los misioneros en cuarentena. ¡Seguimos siendo la Iglesia! ¡Todavía estamos en misión!

¿Cuál es tu perspectiva sobre este extraño momento de las misiones? ¿Tienes alguna otra sugerencia que me perdí?

¡Todavía Estamos en Misión!

Recibí el mensaje de texto a las 11 de la noche hace tres semanas. Un compañero misionero me había enviado una imagen impresa con las palabras, “Aviso: por instrucciones de la Junta de Superintendentes Generales de la Iglesia del Nazareno, toda actividad misionera alrededor del mundo ha sido cancelada”.

Me senté en la cama. Sabía que esto era falso. A medida que el virus COVID-19 comenzó a afectar a todas las naciones, habíamos recibido actualizaciones directamente del Director de Misiones Globales y de los Superintendentes Generales que nos decían que debíamos posponer grandes eventos o reuniones y dejar de viajar de país en país durante los próximos meses. Sin embargo, siempre nos animaron a seguir adelante, a seguir inspirando, a seguir buscando formas creativas para cumplir con la Gran Comisión. ¡Sí! ¡Ese es un gran liderazgo, y así es como nos sentimos también! Mi familia está aún más apasionada en este tiempo en el que Dios se sigue moviendo, y en el que debemos acompañarlo, incluso si parece diferente ahora.

Pero la imagen parecía tan oficial. Tenía los logotipos oficiales de Misiones Nazarenas Internacionales y la Iglesia del Nazareno. ¿De dónde la sacó mi compañero misionero? Alguien más que lo obtuvo de alguien más que lo obtuvo…tienes la idea. Se la envié a nuestra Coordinadora Regional de MNI. Estuvimos de acuerdo en que estas eran “noticias falsas” con toda seguridad, pero era importante, incluso a esa hora, desacreditar una idea errónea tan peligrosa. Al día siguiente, y con la ayuda de otras autoridades de la Región y de la denominación, habíamos aplastado con efectividad tales rumores. La Iglesia del Nazareno definitivamente se comprometerá con los esfuerzos misioneros durante este tiempo de “quedarse en casa”, ¡y SIEMPRE lo haremos! ¡Es parte de nuestro ADN!

Aún antes de que esa imagen apareciera en mi teléfono, ya me había reunido con nuestros misioneros en el campo, ministrando con Génesis. Los animé, pero también les compartí varias formas en que pueden aprovechar e incluso avanzar en sus ministerios en este tiempo tan extraño de cuarentena (en unos días, publicaré esas sugerencias, ya que muchos de ustedes se han preguntado cuáles son). Algo que decidimos hacer mientras tanto, es enviar un mensaje a todos aquellos que han orado, dado o apoyado a Génesis de alguna manera. Gary Faucett (junto con su esposa, Naomi, quienes se desempeñan como facilitadores de cuidado para miembros del ministerio) merece todo el crédito por lo que verás a continuación. ¡Compártelo con alguien hoy! ¡Hacer este video nos ha animado, y esperamos que también te inspire!

 

 

Entonemos Un Cántico Nuevo

Cada vez que los israelitas experimentaban una temporada en la que Dios hacía algo trascendental a su favor, ellos entonaban un nuevo cántico.

¡Bendito sea el Señor!

Canten al Señor un cántico nuevo,
alábenlo en la comunidad de los fieles.

(Salmo 149: 1)

Como pueblo de Dios en este Domingo de Resurrección, nos preparamos para celebrar la nueva vida que Jesús nos trae a todos. Incluso en medio de esta crisis global, estamos escribiendo una nueva canción. Cuando lleguemos al final de esta temporada de duelo y dolor, entonaremos un nuevo cántico, porque sabemos que Jesús ha resucitado de entre los muertos.

Este es el mensaje de esperanza que recibimos de un Dios vivo y amoroso. De las cenizas de la muerte y la desesperación, los primeros discípulos fueron testigos del poder de resurrección de Dios. Era hora de escribir una nueva canción; un comienzo del reino de Dios y una invitación a participar en la misión de Jesús en el mundo.

Con el salmista, entonemos el cántico de que las promesas de Dios son para todos nosotros: el SEÑOR “restaura a los de corazón quebrantado y cubre con vendas sus heridas.” (Salmo 147:3). Unimos nuestras voces con el profeta Isaías, quien declaró el propósito de un Mesías venidero: “El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros,a pregonar el año del favor del Señor y el día de la venganza de nuestro Dios, a consolar a todos los que están de duelo, y a confortar a los dolientes de Sión. Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto,traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento.” (Isaías 61: 1-7).

Nuestro mundo necesita urgentemente el mensaje esperanzador de la resurrección y el poder y la promesa que este ofrece. Aun cuando nos afligimos por el dolor y el sufrimiento que vemos y experimentamos, sabemos que Jesús, el Siervo Sufriente, conoce nuestro dolor y está allí con nosotros. Este mismo Jesús, acompañó a María y Marta en la pérdida de su ser querido, y Jesús lloró, pero luego vino algo completamente inesperado: una nueva vida arrebatada del control de la muerte (Juan 11).

Y así, entonemos un nuevo cántico al Señor en este Día de Resurrección, y dejemos que nuestras voces hagan eco de este estribillo: ¡Cristo ha resucitado! Ciertamente, ¡Cristo ha resucitado!

Gracia y paz para todos,

Junta de Superintendentes Generales

Sitio Web de la Iglesia del Nazareno

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