No es un Programa, es un Estilo de Vida

Por: Jerry D. Porter

“Hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones” no es un programa; es un estilo de vida. Cada nazareno debe responder dos preguntas: ¿Quién te está discipulando? ¿A quién estás discipulando?

He adaptado estos principios que son pedazos de oro de Mike Henderson:

Ayuda a tu familia y a tus amigos a seguir a Jesús.

Recuerda siempre el objetivo: la semejanza de Cristo. ¿Cómo usted talla un elefante? ¡Corte y retire todo lo que no sea el elefante!

Aprende a escuchar.

Como predicadores y maestros a menudo somos discipuladores pobres porque no escuchamos. Lo que dice el discípulo puede ser más importante que lo que dice el discipulador. Deje que el silencio haga el trabajo pesado. Mientras más emocional sea el asunto, más difíciles son los pasos, y más silencio se necesita. Si es necesario, haga preguntas de análisis; una buena pregunta vale más que mil palabras.

Los grandes líderes surgen de grandes amistades.

¿Quiénes son sus amigos? ¿Cuán a menudo se reúnen? “Se logra más en una hora de conversación intima que en diez horas de predicación” (John Wesley). El discipulado se basa en el amor genuino. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13, RV60)

Todo el equipamiento que necesitas es la Palabra de Dios.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12, RV60). Enseñe a las personas a ser enseñados por el Espíritu Santo. Nosotros no somos los maestros. Nuestros discípulos son enseñados diariamente por el Espíritu Santo.

Nuestra pasión de ser como Cristo—y de hacer discípulos semejantes a Cristo—no es un programa o un currículo, es un estilo de vida. Es una peregrinación con Jesús para toda la vida que es intencional, relacional, que nos capacita mutuamente.

“Lo esencial en “el cielo y la tierra” es que debe haber una gran obediencia en la misma dirección; así vienen los resultados, y a la larga siempre ha resultado algo que ha hecho que valga la pena vivir la vida.”— Friedrich Nietzsche, Beyond Good and Evil (Más Allá del Bien y el Mal)

No es un programa, es un estilo de vida. Hacer discípulos semejantes a Cristo es el componente esencial de esa “obediencia en la misma dirección”.

“Jesús dijo, “Yo edificaré mi iglesia…ustedes hagan discípulos”. Muchos de nosotros, sin embargo, estamos intentando edificar la iglesia en tanto pocos hacen discípulos.” — Michael Henderson

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