Archivo del Autor: Scott Armstrong

Aprende Lo Que Puedes Y No Puedes Hacer #4

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

Esta es la quinta y última publicación de nuestra serie, en lo que se refiere a cómo los pastores pueden desarrollar límites para tener un ministerio saludable.  Son cuatro claves del proceso, pensando en ellas como cuatro vallas que delimitan un ministerio saludable.

Ya he compartido las primeras tres vallas “Reconoce Tu Rol En La Iglesia, Busca Límites Emocionalmente Sanos y Cuida El Rebaño…Incluso De Otros Cristianos.”

En una iglesia que planté hace muchos años, sabía que poner en práctica esos límites iba a ser vital si continuaba trabajando a tiempo completo en LifeWay Research. Desde el principio, mi equipo de  liderazgo y yo creamos la descripción de mi trabajo tomando en cuenta esos límites.

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Conoce tus límites.

La cuarta publicación apoya que un ministerio saludable involucra conocer lo que puedes y no puedes hacer.

En aquella iglesia hice tres y SOLO tres cosas: me reunía con mi staff/aprendices, oraba cerca del 70% del tiempo, y lideraba un pequeño grupo en mi casa.

Uno de los beneficios que este límite trajo a la iglesia fue que éramos claramente una iglesia que no estaba centrada en el pastor. Estaba a la vanguardia con mi rol en la iglesia. Expliqué que no podía oficiar funerales, ir a visitar, hacer llamadas o realizar juntas. Esto abrió las puertas para que nuestra congregación notara áreas de servicio en las que eran necesitados, y para que respondieran a ellas. 

Escoge los límites de acuerdo a tu situación, iglesia y dones.

Entonces surge la pregunta: ¿Por qué esas tres cosas? Porque esas eran las tres cosas que SOLAMENTE YO podía hacer. Puede que mi límite no se parezca al tuyo, pero Dios me llamó a enseñar y orar, y eso es parte de lo que hago.

Liderar el grupo pequeño era un componente realmente importante de mi descripción laboral. Estaba orientado a la misión e incluía a muchos de mis vecinos.

Mi grupo pequeño me brindó la facilidad de conectarme con la gente que necesitábamos alcanzar. Me previno de desarrollar una visión de túnel y solo predicar y hablar con mi staff cada semana, y al mismo tiempo me recordaba que no podía enseñar lo que no estaba viviendo.

El otro componente importante que me trajo mi grupo pequeño fueron las interacciones personales de manera regular. Cuando tu iglesia crece, necesitas sacrificar algo de interacción personal. Eso puede ser difícil porque mucha gente busca la ministración pastoral  debido a que los pastores son apasionados y poseen dones para servir, proveer cuidados generales etc.

Una sola persona no puede cuidar a la gente de esa manera si pasan de 100. Es por eso que la típica iglesia americana es en tamaño menor de 100 miembros. Cuando una iglesia crece por encima de esa cifra significa que debes estar dispuesto a permitir que algunas de esas relaciones cercanas cambien y se transformen a lo largo del camino.

Un grupo pequeño es un perfecto lugar de encuentro para conocer la necesidad  de cuidado pastoral cuando tu iglesia ha crecido más allá de tu habilidad para proveer a la congregación entera. Ahí es donde el verdadero pastoreo y relaciones de amistad pueden ocurrir.

Ser pastor es un asunto solitario. Interactúas con mucha gente, pero no estás en comunión con muchas de ellas. Un grupo pequeño es una parte integral para la solución de ese problema.

Sé claro y consistente en lo que puedes y no puedes hacer.

La clave para establecer este límite es conocer lo que puedes y no puedes hacer. Las iglesias querrán que hagas todo. Deberás hacer algunas cosas, pero trata de que sean las cosas correctas.

Típicamente, “lo correcto” se alineará con tus dones. Es en las demás otras áreas  donde debes invitar a otros a trabajar a tu lado y formar un equipo. Este equipo es el que en realidad te ayudará a alcanzar lo que Dios te ha llamado a hacer como líder.

Cuando estableces estas cuatro vallas – Reconoce Tu Rol En La Iglesia, Busca Límites Emocionalmente Sanos, Cuida El Rebaño…Incluso De Otros Cristianos y Aprende Lo Que Puedes Y No Puedes Hacer- habilitarás y alentarás el crecimiento en ti y en tu iglesia. Sin estas cuatro reglas, es muy probable que experimentes el agotamiento en el ministerio y obstaculices el desarrollo de aquellos bajo tu cuidado y la iglesia en general.

Debes ser intencional sobre la viabilidad a largo plazo de ti, de tu familia, tu ministerio y tu iglesia. Si no lo eres, tus límites estarán comprometidos y tu agenda estará saturada y sobre todo tu cuerpo y tu espíritu estarán exhaustos.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Cuida el Rebaño…Incluso de Otros Cristianos #3

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

Esta es la cuarta publicación de nuestra serie con respecto a pastores que desarrollan límites saludables en su ministerio. Estoy compartiendo cuatro puntos clave en el proceso, pensando en ellos como cuatro vallas alrededor de un ministerio saludable.

Ya he compartido las dos primeras publicaciones: Reconoce tu rol en la iglesia y Busca límites emocionalmente sanos.

La siguiente quizás sea la más difícil de implementar en nuestra cultura. También me imagino que generará mucho desacuerdo. Sin embargo, creo que demuestra un enfoque bíblico sobre el pastoreo de una congregación, en lugar de convertir a la iglesia en un lugar donde un grupo de clientes exige que su área de interés sea la primordial.

La tercera valla que apoya un ministerio sano es cuidar tu rebaño, incluso si es de otros cristianos.

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Quizás pueda parecer irónico, pero algunas de las personas de la que debes cuidar tu iglesia más tenazmente son, en efecto, otros creyentes. Si no lo haces, el enfoque del ministerio será responder a los intereses especiales de los clientes cristianos. Eso significa que tu ministerio (y sus límites) estarán concentrados en mantener clientes felices –y no existirán límites-.

Escribí sobre esto en otra publicación llamada “Por qué no tengo problemas para ayudar a los cristianos a avanzar”.

La inspiración para ese tema vino de un incidente que ocurrió después de un servicio en “Grace Church”, la iglesia que planté y pastoreé cuando trabajé tiempo completo en “LifeWay Research” (algo que me fue posible hacer gracias a muchos límites).

Básicamente animé a un visitante que estaba claramente bien preparado en cuanto a las profecías del Apocalipsis (y disfrutaba compartiendo sus interpretaciones con cualquiera que conocía) a salir de nuestra iglesia y moverse a otra que encajaría mejor con su pasión y creencias.

Ahora, permíteme clarificar el pensamiento detrás de mis acciones. Si alguien de mi congregación acude a mi después del servicio diciendo: “He estado leyendo y tengo algunas dudas sobre las profecías ¿podemos platicarlo?” Me tomaría un tiempo enseguida para discutir sobre ello. Sin embargo este no era el caso.

Esta persona era obviamente un profesional. De hecho, me comentó que sus amigos lo llamaban: “el Terrorista de las Profecías”. Esa fue su presentación. Él no tenía preguntas. Quería entrar en mi iglesia para encontrar gente que le diera la atención que deseaba. Quería que tuviéramos una conversación solo para debatir conmigo- y convencerme.

Y yo tenía mis límites. No hago ese tipo de cosas. Además, en ese entonces pastoreaba una congregación que también tenía límites. No necesitábamos al “Terrorista de las Profecías” distrayéndonos de nuestra misión.

Quizás tu no hayas conocido al “Terrorista de las Profecías”, pero te apuesto que has conocido a otros cristianos similares. Hay “Calvinistas”, “Carismáticos”, Maestros Particulares”, Cristianos Políticos”, y la lista continua y continua.

Tu iglesia no es una plaza pública para que la gente debata u opine. Es un lugar que debes proteger y pastorear. Tú creas los límites – tanto personal como congregacionalmente.

A la gente no le gustará eso, pero si tú permites que tu iglesia se convierta en una reunión de grupos con intereses especiales, entonces tu ministerio estará construido sobre una base que será el mantenerlos contentos. O en mantenerlos separados. Además de prometerles atención y pasar el resto de tu vida tratando de cumplirles.

Hay una mejor manera, aunque no a todos les guste.

Crear límites saludables para tu iglesia significa saber quiénes  son como iglesia, en dónde están, hacia dónde van y qué significa eso para la gente de afuera. Tu iglesia no es un lugar para cristianos conflictivos que quieren dominar tu tiempo para que les des la libertad de hacer lo que quieran. Aprovecha ese tiempo para dar consejerías, no para argumentar con ese tipo de personas.

Por otra parte, una plática de ese tipo con personas no cristianas siempre será bienvenida, podría hacerlo todo el día. Si alguien se me acerca y dice: “He estado leyendo a Deepak Chopra y me puso a pensar profundamente.” Me sentaría y hablaría con él en un dos por tres sobre lo que Jesús dice acerca de Deepak.

Hay una gran diferencia entre esas dos situaciones.

Los cristianos que quieren discutir quieren entrar a la iglesia para que se les preste atención, y eso destruye los límites. Los no cristianos que quieren discutir necesitan ser llevados a la iglesia para que puedan escuchar el evangelio de Jesucristo.

La realidad más importante es que “los Terroristas de las Profecías” y otros cristianos problemáticos no van a dejar de caminar con Jesús porque no estén mi iglesia. Encontrarán un lugar –probablemente una iglesia (y un pastor) que no tenga límites establecidos.

Sin embargo, si es en tu iglesia, supongo que hay mucha gente que va a ser expulsada, incluyendo a muchos que necesitan a Jesús.

Los límites son establecidos por los cuidadores del rebaño. Esos son los términos usados en muchos lugares de la Escritura. Debes ser un cuidador del rebaño. Tu iglesia no es una sociedad voluntaria de opiniones o grupos de intereses personales. Es un cuerpo que necesita estar en una comunidad en la que sirvan el uno al otro, guiados por pastores y líderes enfocados en una misión en común.

Así que, esta es una valla valiente dentro del ministerio, pero es esencial. Tú y tu iglesia deben reconocer que la misión es más importante que los grupos con intereses especiales. Tu iglesia necesita límites para que no pases tu tiempo tratando de mantener a los cristianos problemáticos felices y tranquilos.

Esos límites te costarán que algunas personas se vayan, pero guiarán a tu iglesia de maneras poderosas y te liberarán para ministrar sobre el dolor, que de otra forma será pasado por alto.

En la conclusión de esta serie, explicaré la valla final del ministerio: Aprende lo que puedes y no puedes hacer.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Busca Límites Emocionalmente Sanos #2

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

En la introducción a esta serie, hablé acerca de cómo tus horarios no son el problema principal que te conduce al agotamiento, en lugar de eso, no establecer límites saludables en el ministerio si es un problema. La última vez dije que la primera valla era “reconocer tu rol en la iglesia.”

Para esta segunda publicación tenemos que entender que un pastor insalubre crea límites insalubres.

Mira, se siente bien sentirse indispensable. Cuando la gente de la iglesia te busca para todo, y  lo haces, creen que eres lo máximo. Querer que los demás piensen que eres lo máximo no es necesariamente malo. Puede ser perfectamente normal. El disfrute de la alabanza merecida, sin embargo, puede rápidamente convertirse en una dependencia poco saludable de la alabanza.

Tu congregación no va a ayudarte con esto de forma natural. En la mayoría de los contextos eclesiales, muchas personas miran a los pastores como “un distribuidor de bienes y servicios religiosos.”

La congregación siente que te ha elegido y que te están pagando regularmente por tu servicio. Como resultado, tienen ciertas expectativas sobre lo que debes hacer. Esas expectativas pueden incluir cosas como por ejemplo realizar visitas personales a todas las personas enfermas. Si esto no se hace, la gente puede enojarse o decir que su caminar espiritual ha sido comprometido.

La segunda valla apoya que un ministerio saludable busca límites emocionalmente saludables.

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Con el objetivo de crear límites apropiados, los pastores deben ser saludables y lo suficientemente confiables para decir “No” cuando la gente quiere que digan “Si”, aun y cuando no comprendan por qué el pastor tiene que decir que no.

En una ocasión cuando servía como pastor interino, una familia de la iglesia que eran miembros desde hacía mucho tiempo, me preguntaron si podía hablar con el pequeño “Johnny” para que pudiera recibir a Cristo. Tranquila y amablemente les dije que no. Los padres se quedaron un poco confundidos de que no pudiera reunirme con ellos, pero les expliqué que no quería quitarles esa oportunidad a ellos.

Protestaron de nuevo, explicándome que el niño tenía muchas preguntas. A decir verdad, el pequeño apenas tenía 8 años. ¿Estaría luchando con algún argumento ontológico sobre la existencia de Dios? Expresé que estaba seguro de que las preguntas del niño serían básicas, que ellos serían capaces de contestarlas porque habían sido parte de una gran iglesia desde hacía 15 años.

Si la gente necesita de ti como pastor para conocer a Jesús, su entendimiento del evangelio es bastante limitado.

Desafortunadamente, los padres de Johnny no lo vieron de esa manera. De hecho, lo vieron de manera tal que llamaron a dos pequeños grupos de personas para explicarles que el pastor interino era, a lo menos, un diablo yankee.

En las siguientes dos semanas, sin embargo, me buscaron después del servicio y me agradecieron por no quitarles la oportunidad de orar con su hijo. No siempre resulta de esa manera pero en este caso los límites propiciaron un momento sumamente especial para esta familia. Aunque nunca llamaron a las familias con la que se quejaron 2 semanas atrás.

Crear límites es difícil para todos, pero es necesario para la longevidad en el ministerio.

Al final del día, los pastores no deben permitir que la gente de sus congregaciones añada expectativas culturales a sus límites. En lugar de eso, deben buscar que la Biblia sea la que forme sus implementaciones y límites saludables. Aunque la Biblia manda y describe lo que los pastores deben hacer, la mayoría de los límites que se establecen no están relacionados a los mandamientos bíblicos, sino que son dirigidos por las expectativas culturales de la iglesia.

El establecimiento apropiado de los límites crea pastores e iglesias más saludables. Parte de la salud de la iglesia viene de nuestra tercera publicación, la cual examinaremos seguidamente.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Reconoce tu Rol en la Iglesia #1

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

En la primera publicación de esta serie, empecé a discutir sobre la importancia de que los pastores establezcan límites saludables para su ministerio.

Dado que es un área con la que personalmente he luchado mucho, una en la que sigo creciendo, me apasiona compartir lo que he aprendido, con la intención de ayudar a otros a no cometer los mismos errores que yo.

En las siguientes cuatro publicaciones compartiré las claves para establecer estos límites. Piensa en ellos como cuatro vallas delineando un ministerio saludable.

La primera valla para desarrollar un ministerio saludable es: reconocer tu rol en la iglesia.

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Tú como el pastor, no eres el absoluto responsable de la iglesia. Aunque eres parcialmente responsable, solo el Rey Jesús tiene la responsabilidad final.

Cuando este límite es ignorado, la iglesia termina siendo construida alrededor del pastor, quien entonces comienza a ser parte del problema en lugar de ser parte de la solución.

En mi segunda iglesia plantada, habíamos crecido para ser una congregación de 125 personas luego de 18 meses. Aunque esto puede parecer un desarrollo positivo, se convirtió en mi talón de Aquiles. El número de asistentes llegó a ser mi fuerza motora semana a semana.

Me tomaba el tiempo cada sábado para llamar personalmente a todos nuestros miembros regulares y ocasionales para animarlos a estar en la iglesia el día siguiente. Estaba convencido de que si no llamaba a todos, la iglesia se desmoronaría el domingo. Debido a que mi identidad estaba tan apegada a nuestra asistencia semanal, si el número de miembros de la iglesia colapsaba, mi vida, en efecto, colapsaría con ella.

Cuando los pastores no comprenden su rol, como me sucedió a mí, tienden a fijar toda la atención en una visión predeterminada de éxito, en lugar de en aquellas cosas a las que somos bíblicamente llamados, como el pastoreo y equipamiento.

Afortunadamente, una combinación de mi esposa y un pastor amigo de otro poblado, amorosamente me señalaron que necesitaba hacer algunos cambios. El resultado fue mi renuncia. Bueno, más o menos.

En realidad, me levanté un domingo y “renuncié” (sí, entre comillas). Le dije a mi congregación que iba a renunciar a ser el único pastor y cuidador de la iglesia.

Me disculpé por no haber creado los límites adecuados y les expliqué que iba a hacer una reestructuración. Usando un lenguaje muy de los 90’s (lo cual no fue muy terrible porque eran los 90’s) les expliqué que iba a cambiar hacia un rol más “ranchero” y que designaría a los “pastores” que trabajarían ahora. Fue un gran paso hacia el crecimiento para ambos, para la iglesia y para mí.

Aunque cambiar a un modelo de  ministerio descentralizado fue un buen paso, fue difícil.

La siguiente publicación examinará la dificultad de crear límites saludables: el pastor tiene que ser lo suficientemente sano para crear ese tipo de límites.

Esta serie de artículos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

No Culpes a tu Agenda de tu Agotamiento

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero

Vivimos en un mundo que está definido por límites. Nuestros caminos están delimitados, los juegos deportivos están diseñados de acuerdo a ciertos límites, y nuestros psicólogos nos dicen que necesitamos expandirlos alrededor de esa loca tía co-dependiente nuestra.

Quizás sea cierto que el término “límite” ha sido modificado en los últimos años de acuerdo a los programas de televisión, sin embargo pienso que es un área vital en la vida de los plantadores de iglesias y los pastores.

La gente a menudo señala el tener demasiada actividad como la culpable inherente de la fatiga y la retirada temprana del ministerio. El problema, sin embargo, va más allá de una agenda ocupada.

Los pastores y líderes ministeriales que experimentan el agotamiento tienden a exhibir estilos de vida que desatienden la disciplina necesaria para manejar sus actividades. Sin límites establecidos y defendidos adecuadamente, las personas experimentarán el agotamiento tanto del cuerpo como del espíritu.

Cuando planté mi primera iglesia al interior de la ciudad de Búfalo, junto con todo lo que eso conlleva, era esposo de Donna, ahuyentaba a la soledad para sostenerme, y era también estudiante de seminario en Pittsburgh, manejando cuatro horas en la nieve cuesta arriba en ambos sentidos. Puede que haya exagerado esa última parte, pero era Búfalo después de todo.

Sorprendentemente, fui capaz de mantener todos esos roles hasta que fallé en la creación de límites fuertes. Eso fue lo que al final me hundió. Si un coche atropella a un perro, el perro no ha sido lastimado porque estaba corriendo muy rápido. Es lastimado porque no respetó los límites establecidos para él.

De manera similar, no fue la velocidad de mis actividades lo que me hirió, sino la falta de límites sólidos en mis horarios, particularmente en la iglesia. Me convertí en el punto focal de todo el ministerio. Era con el que todos necesitaban hablar si querían seguir a Cristo, recibir consejería, o recibir una visita después de una cirugía de las uñas de los pies.

Tenía una congregación llena de gente que se apoyaba en mí en todas direcciones para su crecimiento espiritual. Fue esta falta de límites que deshabilitó cualquier ministerio efectivo y me condujo al agotamiento.

El hecho de que estoy en el ministerio hasta ahora, debe decirte que he aprendido algunas lecciones a lo largo del camino.

Me apasiona compartir los 4 pasos que aprendí de mi propia experiencia con otros pastores y líderes.

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Piensa en ellos como cuatro vallas que definen los límites alrededor de un ministerio saludable.

Son las cuatro publicaciones que verás en los próximos días.

Esta serie de artículos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

El Punto de Pilot Point

Por Dr. David Busic

Se ha dicho con frecuencia que la unión de tres diferentes grupos para formar la Iglesia del Nazareno en Pilot Point, Texas, USA, fue para promover la doctrina bíblica de la santidad expresada en la enseñanza de John Wesley y el Movimiento de Santidad Americana. Aunque esto es cierto, lo que es menos conocido es que justamente al mismo tiempo, cerca de 30 prominentes grupos diferentes en Estados Unidos sostenían la misma convicción. Así que, ¿Por qué solamente tres de esos treinta grupos se fusionaron para formar nuestra denominación?

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Los tres grupos que se unieron en Pilot Point tenían muchas ideas en común que fueron esenciales para su unidad:

  • La sólida afirmación del ordenamiento de las mujeres.
  • La teología bautismal que incluía el bautismo de infantes y creyentes, y que no estaba restringido a un modo específico de bautismo.
  • La voluntad de permitir la libertad de conciencia con respecto a la escatología. La iglesia del Nazareno primitiva incluyó post-milenialistas, pre-milenialistas y a-milenialistas.
  • Una visión de la sanidad divina que no excluía la medicina moderna.
  • Una eclesiología compartida entre los creyentes.

Mientras que otras denominaciones enfocadas en la santidad sostenían puntos de vista excluyentes y muy reducidos sobre estos aspectos, la Iglesia del Nazareno escogió reunir gente de santidad en torno a prácticas equilibradas. Cuando se ha vivido en los extremos no se ha estado en el mejor momento como iglesia.

Pero quizás lo más extraordinario sobre Pilot Point fue que la Iglesia del Nazareno fue capaz de hacer lo que muy pocas iglesias evangélicas hicieron durante los años de división que siguieron a la Guerra Civil Americana: superar los problemas de la política regional, los prejuicios y el odio persistente que siguió al horrible conflicto.

Nombres como Bresee, Jernigan y Reynolds se unieron desde el norte, sur y este de los Estados Unidos para abrazar esta idea transformadora: La santidad cristiana puede romper cualquier muro de separación. Fue un movimiento de Dios sin precedente en la historia de la Iglesia en Estados Unidos.
 
El historiador Nazareno Stan Ingersol resume poderosamente el milagro de Pilot Point: “La unión de iglesias en Pilot Point fue un brillante ejemplo de la realidad social en la santidad cristiana. En el corazón del mensaje cristiano hay una palabra de reconciliación: primero entre pecadores y el amor divino; y segundo, entre los miembros de la familia humana que a veces se resultan extraños. Pilot Point significa la realidad de que la santidad sana los corazones y unifica a la gente que de otra manera estarían separados por el pecado, las políticas, y el conflicto. (Stan Ingersol, “Born In Hope, Borne Onward In Love.” Un documento entregado el 26 de Junio de 2017 por los delegados fraternales de Luncheon en Indianapolis, Indiana USA.)

En tiempos como estos, en un mundo lleno de contiendas políticas y polaridades extremas, ¿puede la Iglesia del Nazareno regresar al espíritu de nuestros fundadores en Pilot Point? Era improbable que pasara en esa época, pero por la voluntad y el poder de Dios, se formó esa unión. Nuestros fundadores no fueron capaces de hacerlo todo, pero nos han dado esperanza de que también nosotros podemos lidiar con los problemas que nos dividen hoy en día.

Servimos al mismo Dios y tenemos el mismo propósito. Este es nuestro legado de santidad. Regresemos a ese inicio en Pilot Point.

*Estoy en deuda con el historiador nazareno Stan Ingersol por estas reflexiones.

40 Días de Oración Previos al Pentecostés

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En el siguiente enlace puede descargar los recursos para los 40 días: 40 DIAS DE ORACION PREVIOS AL PENTECOSTES – 2018.

La Iglesia del Nazareno en Curazao

Algunas cosas emocionantes están sucediendo con la Iglesia del Nazareno en la isla de Curazao. Este trabajo fue iniciado hace unos años atrás, pero recientemente ha sido reconocido oficialmente por la denominación, lo que es un acontecimiento muy importante. Reconocemos que los lectores de este blog quizá no han escuchado de los orígenes del ministerio de la Iglesia en este país caribeño de habla holandesa. Por ello, sin más preámbulos te presentamos un artículo que fue publicado originalmente en NCN News:

La Iglesia del Nazareno llega a Curazao

Cuando Jonathan y Lissett Petrus se mudaron de Holanda a Curazao —una isla sin presencia nazarena— sintieron que Dios les llamaba al ministerio cristiano. Hoy en día, gracias a la sociedad con iglesias en los Estados Unidos, el trabajo de la denominación ha sido reconocido oficialmente en la nación insular.

Curazao, una de las “islas ABC” —Aruba, Bonaire y Curazao— que se encuentran frente a la costa norte de Venezuela, recibe la llegada de la Iglesia del Nazareno. Esta es una historia de nuevos comienzos, para un país, para un pastor joven y su equipo de plantadores de iglesias, y para un pastor estadounidense y su iglesia local.

En el 2010, el liderazgo de la recién formada región de Mesoamérica —constituida por las regiones de México, América Central y el Caribe— hicieron una seria evaluación. Lo que descubrieron presentaba un desafío: la presencia de la Iglesia del Nazareno era más débil en las áreas con mayor población. Cincuenta y ocho por ciento de la población de la región vive en 169 grandes ciudades e islas, pero sólo 28 por ciento de la membresía de la iglesia se encuentra en esas áreas. Esto requería un nuevo pensamiento y una nueva estrategia.

La esperanza surge de otro factor. En toda la región, se está produciendo un avivamiento, con jóvenes y adultos jóvenes que están experimentando un llamado a las misiones. “No necesitamos depender solo de los misioneros provenientes de América del Norte,” dicen. “Llevemos el evangelio a estas nuevas áreas.”

El Proyecto Génesis es la respuesta de la región. Veintiocho lugares con gran número de población están destinados a recibir equipos de cuatro misioneros para 2020. Los misioneros Scott y Emily Armstrong en la República Dominicana fueron nombrados para desarrollar la estrategia y un programa de capacitación.

La isla holandesa de Curazao presenta su propio desafío. El alto costo de la vida hace que sea difícil para los misioneros de México u otras partes de la región vivir allí.

Sin embargo, su población diversa de 150,000 necesita el evangelio. Hay alrededor de 80 iglesias protestantes en la isla, casi todas con membresías inferiores a 50. Ninguna iglesia evangélica de habla holandesa está proclamando el mensaje de la santidad del corazón.

Un equipo internacional está respondiendo a este desafío con una estrategia para plantar una nueva Iglesia del Nazareno en la isla. Gracias a la intervención divina, un equipo se ha unido para comenzar una Iglesia del Nazareno en Curazao: Kevin Hardy, pastor de la Iglesia del Nazareno Crossroads en Ellicot City, Maryland; Larry Orwig, presidente de Misiones Nazarenas Internacionales en Crossroads; Richard y Karen Brash, miembros de Crossroads, quienes han sentido un llamado al ministerio de tiempo completo; Jonathan y Lissett Petrus, jóvenes inmigrantes holandeses también con llamado, y Scott Armstrong, misionero responsable del desarrollo e implementación de Génesis en la región de Mesoamérica.

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Para saber más sobre esta extraordinaria historia, visite nazarene.org/es/generosidad y continuemos orando para que Dios siga abriendo puertas en donde la iglesia aún no está.

 

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