Archivo del Autor: Scott Armstrong

Anna Akhmatova

“La palabra cayó como una piedra
en mi pecho viviente.
Lo confieso: estaba preparada
y de algún modo lista para la prueba.
Tanto que hacer el día de hoy:
matar la memoria, asesinar el dolor,
convertir el corazón en roca
y todavía disponerse a vivir de nuevo. ”
Anna Akhmatova 

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Escrito por Scott Armstrong. Trad. por Ariadna Romero

El 23 de Junio es el cumpleaños de la poeta rusa Anna Akhmatova, nacida en el suburbio de Odessa, en 1889. En 1912 cuando tenía 22 años, se puso un seudónimo y publicó su primer libro de poesía. Fue un volumen de poemas de amor, y la convirtieron en una celebridad. Pero la vida en Rusia era cambiante. Antes de que pasara una década el país había vivido la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique; la poesía de Akhmatova también cambió. 

Perdió a su marido en 1921 cuando fue ejecutado por presuntamente tomar parte en el complot anti-Bolchevique, y al año siguiente, le dijeron que no le sería permitido publicar su poesía. Ella entonces la dejó de lado y se dedicó a hacer principalmente críticas y traducciones.

Pero cuando su hijo fue repetidamente encarcelado en Leningrado, se dio cuenta que no podía permanecer más en silencio. Se paró entre las mujeres afuera de la prisión, todas ellas tratando de enviar paquetes de comida y palabras de esperanza a sus seres queridos en el interior. Una mujer la reconoció. “Una mujer con labios azulados de pie detrás de mí… se despertó del estupor a que todos habían sucumbido y susurró en mi oído, “¿Puede describir esto?” escribiría Akhmatova después.

En 1935, inició lo que se convertiría en un ciclo de 10 poemas para las víctimas de Stalin, llamados Requiem (1935-1940). No pudo publicarlos, ni siquiera se atrevió a guardar una copia escrita, así que ella y sus amigos memorizaron los poemas y luego los quemaron. Finalmente se publicaron en 1963, 10 años después de la muerte de Stalin. Anna murió en 1966, y una colección completa de su poesía no fue publicada en la Unión Soviética sino hasta finales de los 80´s.

Puntos de conversación:

  1. Aunque leemos las historias y escuchamos las noticias sobre los sufrimientos alrededor del mundo, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos involucrarnos para ayudar a los refugiados, a aquellos que son perseguidos y torturados?
  1. ¿Qué nos enseña la memorización que hicieron los amigos de la poesía de Akhmatova sobre Las Escrituras y sobre “guardar la Palabra en nuestros corazones”? ¿Crea mayor significado e influencia la Palabra hablada y escrita cuando la memorizamos?
  1. ¿Qué es el valor? Con frecuencia pensamos que la valentía es un soldado solitario tomando un puesto contra todo un ejército en una película de acción. Sin embargo, ¿será que a veces que la cosa más valiente que podemos hacer sea escribir y describir el mundo que nos rodea, donde Dios y el mal están presentes?

 

Para leer el Requiem completo, haz clic aquí: Poema Anna Akhmatova

Entonces, ¿Qué Es Un Nazareno?

Hoy es el primer día de las Convenciones y Asamblea General de la Iglesia del Nazareno. Estos eventos son celebrados cada cuatro años, y esta vez en Indianápolis, Indiana estamos esperando más de 15,000 asistentes y delegados para tener tiempos de adoración corporativa, entrenamiento, compañerismo y negocios. Sin embargo, quizá nos estamos adelantando. Algunos pueden preguntar, “En todo caso, ¿Qué es un Nazareno?” En un día tan emocionante como hoy, el Rev. Daron Brown nos recuerda nuestros, igualmente emocionantes, comienzos. 

Escrito por Daron Brown
De su columna Pressing On

Al cabo de unos días en mi primer año en la Universidad Nazarena Trevecca, uno de los chicos en mi dormitorio me hizo a un lado. Él no era parte de la iglesia, estaba en Trevecca por una beca escolar de béisbol. Él pasó su primera semana asombrado, viéndonos como los muchachos de la Iglesia del Nazareno, preguntándose a él mismo en qué se había metido. Con voz baja, medio avergonzado y medio distraído, él susurró, “¿Qué es un Nazareno?”

Desde entonces he hecho esa pregunta docenas de veces. A pesar de que hay diferentes formas de responderla, quizá la mejor respuesta es mirar en retrospectiva cómo recibimos ese nombre. 

En el primer siglo, la ciudad de Nazaret en Galilea era considerada una comunidad de segunda clase. Esta actitud se puede apreciar en la respuesta de Natanael a Felipe cuando él habla a su amigo acerca de “Jesús de Nazaret.” Felipe evidencia el escepticismo de él: “¡De Nazaret!…¿Acaso de allí puede salir algo bueno?” (Juan 1:46, NVI). La respuesta que se asume para la pregunta retórica de Felipe era “Por supuesto que no. Nada importante sucede en Nazaret.”

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En Lucas 4 cuando Jesús regresó a Nazaret, él fue físicamente rechazado y casi asesinado por los habitantes de su misma ciudad de origen. La respuesta de ellos puede ser descrita como, “¿Por qué deberíamos escucharte? No eres mejor que nosotros.” Ser un “Nazareno” en el primer siglo no te hacía ganar mucha credibilidad. 

Es notable que la segunda persona de la Trinidad viniera a nosotros por medio de un lugar remoto como Nazaret. Dios mismo elige residir en una comunidad donde la gente creyó que la bondad no existía. Al hacer esto, Él nos recordó que no somos muy rápidos en distinguir entre el bien y el mal. Es un problema que hemos tenido desde los primeros capítulos de Génesis. 

Unos 700 años antes del nacimiento de Jesús, Isaías anticipó la vida de Cristo con las palabras, “Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos.” (Isaías 53:3, NVI). Al adoptar el rol de un marginado, Jesús el Nazareno mostró su solidaridad con aquellos que eran excluidos, perseguidos, y sin esperanza. 

Diecinueve siglos después, en Los Ángeles, California, un predicador de la Iglesia Metodista Episcopal llamado Phineas F. Bresee sintió el llamado a llevar el mensaje de Santidad a las familias pobres—las personas marginadas de la ciudad, quienes no eran bienvenidos por la gente adinerada en asociaciones importantes. Dejando su denominación sobre el tema, él se asoció con un conocido médico y ex-presidente de la Universidad del Sur de California, Joseph P. Widney. En 1895, ellos se unieron con otros en la comunidad para empezar una nueva iglesia. El difunto historiador Timothy Smith dijo que al hacer esto Bresee “declaró que la única cosa nueva en el movimiento era su determinación de predicar el evangelio al necesitado, y ofrecer esa clase de iglesia, la cual ellos podrían llamar suya” (Called Unto Holiness, Vol. 1, p. 110). El nombre que eligieron para su movimiento fue sugerido por Widney, quien dijo que el término “Nazareno” simbolizaba “la esforzada, humilde misión de Cristo…a quien el mundo se vuelve, en su miseria y desesperación, para tener esperanza” (Ibid. p.11).

Desde esa fecha, casi 122 años después, nuestro compañerismo se ha expandido a más de 160 áreas alrededor del mundo. Encontrarás Nazarenos de diversas etnias y contextos socioeconómicos, adorando en hermosos santuarios, edificios construidos con bloques de cemento y centros comerciales. Nuestras miles de iglesias tal vez tengan diferentes personalidades y programas, pero seguimos compartiendo una aspiración en común. Primero y ante todo, nos motiva llevar al mensaje de Santidad al pobre y al necesitado a nuestro alrededor. Segundo, abrazamos la identidad de Dios quien se convirtió a sí mismo en un marginado para alcanzar a los marginados de este mundo—gente como nosotros. 

Desde mi primer año en Trevecca, he mejorado en responder “¿Qué es un Nazareno?” Estos días la mejor respuesta que puedo dar es: “Ven con nosotros a los vecindarios. Déjanos mostrarte el ministerio en la cárcel, el jardín comunitario, el banco de alimentos, los programas de mentores y alimentación escolar. Únete a nosotros mientras trabajamos junto a los que sufren—los enfermos, los ancianos, y los adictos—y después tú entenderás claramente lo que significa ser un Nazareno. 

Daron Brown vive y pastorea en Waverly, Tennessee.

Este artículo fue publicado originalmente en: pbusa.org

Dios Creador

Por Emily Armstrong

Él entró a la habitación, me dio una cajita y dijo: “Feliz Navidad, espero que te guste”.

Tomé la pequeña caja cuadrada en mis manos. Recorrí sus bordes y la sacudí un poco, solo para ver si podía adivinar lo que estaba escondido dentro antes de sacarlo de ella.

“Adelante… ¡ábrelo!” Me urgió mi esposo.

Apenas levanté la pequeña tapa, supe inmediatamente lo que era. Era un collar. Pero no cualquier collar: era el collar que yo había querido durante todo el año pasado.

Era un collar que tuvo que ser diseñado solo para mí. Los cuatro pendientes únicos atraparon mis ojos instantáneamente, el primero era una pequeña luna de plata con las palabras: “hasta la luna y de regreso” grabadas en ella. El segundo era un pequeño círculo con los nombres: “Elijah” y “Sidney” grabados en él. Los otros dos eran unos pequeños círculos de plástico, uno color esmeralda y otro de color amatista.

Era el collar “para mamá” que atrapó mi atención cuando lo vi. Había soñado con usarlo todos los días, pensando en mis hijos cada vez que lo usara. Era el complemento perfecto para usar con jeans y camiseta, o con mi vestido de domingo. “Hasta la luna y de regreso” era la frase de un libro infantil que leímos una y otra vez cuando ellos no rebasaban mi cintura. No había nada más perfecto en mi mente.

“Entonces, ¿te gustó?” Me preguntó mi esposo con expectación en sus ojos. Él sabía que había sacado la pelota del estadio con su regalo y esperaba ansiosamente que yo asintiera como confirmación, y quizás incluso que algunas lágrimas de alegría corrieran por mis mejillas.

“Me encanta” respondí. “Es exactamente lo que siempre quise. De hecho, sobrepasa lo que siempre creí que quería. ¡Escogiste los pendientes perfectos! Recordaste el libro que leíamos juntos cuando eran más pequeños y elegiste los colores que combinan con sus meses de nacimiento. Es hermoso”.

Tomando el exquisito collar en mis manos, le agradecí a mi marido y después rápidamente tiré el precioso regalo en el bote de la basura.

Espera, ¿qué?

Eso no tiene sentido. ¿Esto es en serio? ¿Qué cosa en el mundo puede poseer a alguien para que tire a la basura un regalo tan precioso diseñado solo para él o para ella? Mi respuesta sincera es: no lo sé, pero sucede todos los días. 

El primer puñado de palabras en la Biblia nos presenta a nuestro Dios, el Creador. Enlazadas a través de los poéticos escritos de los Salmos, vemos proclamadas las alabanzas al Creador. Este Creador, NUESTRO Dios, amorosamente diseñó todo con un propósito. La creación no fue solo utilitaria; era estéticamente agradable. Dios el Creador le entregó a la humanidad – una parte de la creación de Dios – un regalo.

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El mundo que Él creó era un ecosistema perfecto que fue una imagen perfecta cuando todo funcionó al mismo tiempo – esa es la imagen del Jardín del Edén en los primeros capítulos de Génesis. La tierra era mojada por las lluvias que caían y los arroyos que corrían a través de ella. El sol, la luna y las estrellas gobernaban las estaciones para que cayera la perfecta cantidad de lluvia y creciera la lozana vegetación que a su debido tiempo alimentaría a los animales y a la gente para siempre. 

La gente y los animales comiendo los frutos de la tierra crearían un proceso de podación natural, lo que provocaría cosechas más abundantes en el futuro. El hombre necesitaba a la naturaleza tanto como la naturaleza necesitaba al hombre. Era perfecto.

Sin embargo, la perfección se detuvo en seco cuando Adán y Eva pecaron. Génesis 3:21 dice: “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.” La muerte vino a ser natural para la creación, y ahora la vergüenza debía ser “cubierta” matando a los animales que previamente habían estado en perfecta armonía con el hombre. La naturaleza es “explotada” y la perfecta relación que el divino Creador había puesto en marcha, está estropeada.

Una de mis partes favoritas de ser Nazarena es que somos optimistas. Creemos que Dios está restaurando la relación perfecta entre el Creador y su creación. Y como consecuencia de que Dios está restaurando activamente su relación con nosotros, eso nos compele a restaurar también esa perfecta relación. ¿Puede significar esto que deberíamos estar buscando tener una relación perfecta con la naturaleza? Obviamente sí.

¿Recuerdan el collar que tiré a la basura, a pesar de que mi esposo lo creó cuidadosa y tiernamente para mí? En realidad no lo hice, lo atesoré. Lo uso casi todos los días, y pienso en la bendición que mi familia es para mí. He tenido que cambiar la cadena dos veces. He tenido que comprar una tela especial para pulirlo. Me esfuerzo para apreciarlo.

¿Será que restaurar la relación perfecta con la naturaleza no es una parte opcional de la cristiandad? Propongo que no tengamos que elegir entre si nos debe importar la creación de Dios o no, pues eso es parte del pacto que hacemos cuando le pedimos que sea nuestro Salvador.

Quizá pienses que reciclar es cosa de política, que poner la basura en su lugar es un inconveniente, o que cultivar tus propios vegetales es un poco exagerado. Quizá nunca has siquiera pensado sobre por qué un cristiano debe priorizar su cuidado hacia la creación de Dios. Bueno, ahora lo sabes. Nos debe importar. Dios compartió su creación especial con nosotros como un regalo perfecto. Y es por esa razón que debemos honrar a nuestro Creador al cuidarla.

3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo anterior.

Repítela.

El púlpito (o mesa en mi caso) será siempre un lugar clave para dar forma a los valores y la cultura de la iglesia. Cuando el pastor inserta repetidamente la idea de servir a otros en los mensajes, escritos, o conversaciones, eso tiene un impacto en los oyentes y se trabaja para corregir el enfoque equivocado.

Por ejemplo, en Grace Church, hablé sobre cómo trabajar en la cultura que queremos tener. Nuestra iglesia usa los conceptos: Inicio, Conexión, Prosperidad y Compromiso. Esos son nuestros cuatro valores. Hemos tenido mucha gente en el Inicio y  la Conexión. Pero luego, ¿cómo movemos a la gente a las siguientes dos, Prosperidad y Compromiso, creando una cultura en la que nuestra pasión sea hacer discípulos? ¿Cómo se logra eso?

Tenemos que martillarlo sin descanso (y no somos perfectos todavía en hacerlo; necesitamos hacerlo más).

Conforme las iglesias crecen, aparece con más frecuencia un alto porcentaje de gente que obtiene la cultura deseada cuando se le enseña al inicio, mientras que menos gente la retiene cuando se le trata de inculcar después de cierto tiempo. Se debe ayudar a aquellos que llegaron después (no importa si la iglesia tiene 200 años o 2 años) a tener el nivel de servicio que tenían al principio.

Es esa consistente repetición de la cultura y sus valores lo que nos ayuda a crear una mentalidad de discipulado.

Para perpetuar este valor cultural (o llevar a cabo un cambio cultural) se debe reiterar continuamente a través de líderes claves, los cuales deben ser los primeros en comprometerse. Después hay que motivarlos a repetirlo en sus grupos pequeños y dentro de su círculo de influencia. Usted que trabaja con varios ministros de su iglesia, téngalos a todos consistentemente concentrados en desarrollar una cultura de servicio.

Este no es un proceso de seis meses, es un proceso de muchos años. Hará eco de los valores de su cultura una y otra vez. Aquellos que no estén a bordo al principio, no permitirán que la repetición penetre en ellos y seguirán la nueva cultura o se fastidiarán de escuchar repetidamente sobre el servicio y se irán. A veces eso es lo mejor que puede suceder.

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Celébrala.

He dicho repetidamente que “te conviertes en aquello que celebras.” La Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal celebra la plantación de iglesias dándoles a los pastores broches por plantar o promocionar la plantación de iglesias. No es de sorprender que las últimas dos décadas hayan sido las mejores para ellos en mucho tiempo.

Cuando prediqué en la Iglesia Primitiva Bautista Progresista noté  claramente que celebraban los logros educativos de sus miembros, incluyendo a un joven que tenía una larga lista de logros académicos desde la secundaria hasta su maestría.

Las denominaciones y las Iglesias deben afianzar lo positivo al menos tanto como rechazan lo negativo. La gente en la iglesia debe saber que usted está en contra de lo que no es bíblico, y no debe haber lugar a dudas sobre el tipo de cultura eclesial que apoya.

Usted celebra aquello en lo que quiere convertirse.

Si quiere que su iglesia mantenga una cultura de servicio, debe celebrarla en cada oportunidad. Haga labores de reconocimiento para los voluntarios que colaboran con los niños. (¡Quizá sea apropiado darles algunas medallas!) Cree un artículo mensual en su página web para resaltar a algún miembro que sirvió a otros de alguna forma extraordinaria. Anuncie una gran celebración en la iglesia por cada miembro que se involucre en un viaje misionero durante el año. Cualquier idea que se le pueda ocurrir para continuar recordándole a la iglesia cuál es su valor, ¡llévela a cabo!

Nosotros premiamos a algún trabajador voluntario en nuestras noches de adoración. La semana pasada, hice que todos le aplaudieran al equipo que instaló el montaje para el cine. Hemos tenido cenas de reconocimiento para quienes se ofrecen a hacer algunas labores. Y la lista puede continuar.

Aquellos que visiten su iglesia deben irse con una imagen clara de cuál es su valor, a través de lo que ahí se celebra. Los miembros y los asistentes sabrán que el servicio es apreciado, lo cual los motivará a adoptar la cultura de servicio que usted haya inculcado y repetido en todo el Cuerpo.

La Cultura Desayuna Estrategia.

Así es la cosa, la cultura desayuna estrategia todos los días. Eso no lo digo yo, la cita se le atribuye al último gurú de negocios Peter Drucker. La frase nos recuerda que nuestros planes carecen de sentido si el ambiente en nuestra iglesia los debilita. Su estrategia se convierte entonces en un tipo de complemento con el que muy pocos están comprometidos.

En Juan 20:21 Jesús dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío.” Eso nos dice que todos los que son de Dios han sido enviados a una misión. 1 Pedro 4:10 nos recuerda que los hijos de Dios son llamados al ministerio.

Así que no te equivoques, todos los que son de Dios son enviados en misión y todos los hijos de Dios son llamados al ministerio. La única pregunta es ¿Dónde? ¿Entre quiénes? y ¿Haciendo qué? 

Tener una cultura de servicio establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras. (Hebreos 10:24).

Con esa cultura aplicada, la gente no se estará preguntando si deberían servir. Las preguntas serán dónde deben servir, entre quiénes y de qué formas lo harán.

Eso creará una cultura de servicio —parte de un enfoque misional— en su iglesia.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2014/march/moving-to-missional-part-i-3-steps-to-develop-culture-of-se.html

3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 1 de 2

 Escrito por Ed Stetzer. Trad. por Ariadna Romero

Tener una cultura misional establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla, provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras.

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¿Por qué las iglesias con frecuencia se estancan y se encierran en sus cuatro paredes?  ¿Qué se puede hacer para revertir este enfoque centrado en el interior?

Muchas veces, cuando una iglesia crece en número (o también cuando se hace más vieja) tiende a enfocarse en el mantenimiento y servicio de lo que ya existe. Los ministerios internos agobian la misión hacia el exterior. Cualquier iglesia es susceptible de caer en esa abrumadora tentación.

Sin embargo, en muchas partes de la Escritura se señala a la iglesia como un cuerpo de sirvientes —usados por Dios para ministrarse unos a otros y a un mundo herido. Por ejemplo, 1 Pedro 4:10 dice: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

La frase clave aquí es “a otros.” Cada uno de los miembros de la iglesia está para servir a los otros. La mayor parte del tiempo leemos versículos como estos y entendemos que hay que servirse unos a otros dentro del cuerpo, pero hay muchos otros versículos que hablan sobre los pobres y heridos que conocemos; muchos son llamados a servir también fuera del cuerpo. Me gusta decir que podemos servir en, a través y más allá de nuestra iglesia local. Pero desgraciadamente, hay un gran abismo entre este pasaje y nuestra práctica.

De acuerdo a la investigación para el libro del que soy co-autor junto a  Thom Rainer, Transformational Church, muchas de las personas en la mayoría de las iglesias no están comprometidas con algún ministerio o misión significativos. Llegan por el show —y eso puede suceder en una iglesia contemporánea, tradicional, litúrgica etc. porque los números no muestran diferencias— pero no se quedan para servir.

Así que, ¿Cómo podemos evitar tener una iglesia llena de clientes en lugar de tener una iglesia llena de colaboradores en el Evangelio? 

Desarrollamos una cultura e implementamos una estructura.

Las iglesias necesitan una cultura que los motive y una estructura que le permita a la gente moverse de la pasividad a la actividad, de ser espectadores pasivos a ser participantes activos de la misión de Dios. 

Hoy quiero concentrarme en el desarrollo de la cultura. Aquí hay 3 pasos para desarrollar una cultura con mentalidad de servicio: incúlcala, repítela y celébrala.

Incúlcala.

Un pastor que conozco lo dijo de una forma que considero que fue realmente de mucha ayuda. Dijo que puede ver cuatro categorías de gente que llegan a la iglesia: tres categorías que le agradan y una que no:

  • Categoría uno: El visitante o que anda buscando.
  • Categoría dos: El discípulo en crecimiento que empieza a caminar.
  • Categoría tres: El discípulo maduro que sirve a otros.
  • Categoría cuatro: Las personas que piensan que son maduros pero que no quieren compromisos y no sirven a otros.

Y esto es lo que les dijo a los de la última categoría: “necesitamos sus lugares para los de las otras tres categorías.”

Con algunas contadas excepciones (alguien en transición, con problemas personales, etc.) creo que esa mentalidad es de mucha ayuda. Mientras más rápido se aplique ese enfoque en el ADN de la iglesia, será mejor, porque cuando se alcance a nuevos individuos se querrá que lleguen a un lugar donde la norma sea servir. La persona nueva llegará a ser lo que la mayoría de los miembros ya es.

Se puede ayudar a desarrollar esto dentro de la iglesia. Como Mike Dodson y yo descubrimos en nuestro libro Comeback Churches, el factor principal para la revitalización de la iglesia es el liderazgo. La misma verdad se aplica para el desarrollo de la cultura de servicio. Los líderes, incluidos pero no limitados al pastor y su staff, deben trabajar intencionalmente para injertar la nueva mentalidad en el cuerpo. ¿Cómo se puede lograr eso? Repitiendo una y otra vez los valores de la cultura que se quiere inculcar.

Predíquelo regularmente. Explique por qué es importante. Exprese la idea de que se puede ser maduro y aun así no estar sirviendo a otros. Enseñe servicio.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Tres Cosas que los Musulmanes Pueden Enseñar a los Cristianos Acerca de la Oración

Por Sofya Shahab

Solo porque nuestras creencias son diferentes, no significa que no debemos poner atención. 

Yo sabía que Afganistán me iba a encantar incluso antes de llegar a ese país. Como estudiante de artes, es muy fácil pensar románticamente en el Medio Oriente, atraídos por su misticismo exótico, su historia y cultura. 

Mis primeras noches en Kabul, las pasé escuchando adormilada a los helicópteros pasando sobre mi cabeza, preguntándome qué es lo que estaba pasando y a dónde iban. A las 4 a.m., la ciudad se despertaba, cada Mezquita hacía oír su llamado a la oración, incitando a los afganos así como a los expatriados. 

En cada país, el llamado a la oración es un poco diferente, y mientras Afganistán está lejos de ser lo peor, ciertamente yo no di la bienvenida al muecín local interrumpiendo mi sueño. 

Pero no tomaría mucho tiempo a mi cuerpo silenciar el coro nocturno de Kabul, muy parecido a aquellos viviendo cerca de las vías ferroviarias aprendiendo a acostumbrarse al ruido de los trenes cuando pasan. Ahora, diez meses después, aprecio la intromisión del tiempo de oración a lo largo de mi día, mientras me he dado cuenta cuánto hay que aprender de mis colegas musulmanes, acerca de mi propia fe. 

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Los cristianos y musulmanes obviamente tienen creencias muy diferentes. Como cristianos, necesitamos ser firmes en esto, y no comprometer lo que sabemos que es verdad en la Biblia. Pero tiene que haber dedicación para aprender de nuestro vecindario, mientras sostenemos la verdad hacia nuestra fe. 

Piensa en las declaraciones de Malala Yousafzais hacia Jon Stewart, acerca de la importancia de poner la otra mejilla. O en el tremendo trabajo de Eboo Patel en el area de crear un diálogo religioso. Estos son musulmanes que han vivido algo que es maravillosamente verdad. Y, como es dicho comúnmente, toda la verdad es la verdad de Dios. 

En ese interés, he visto tres cosas que los cristianos pueden aprender de los musulmanes acerca de la Oración: 

Disciplina

La mayoría de los cristianos que conozco pasarían la primera parte de su día en devocionales matutinos, despertándose quizá 30 minutos antes de que comiencen las prisas para alistarse y así pasar tiempo con Dios. Pero no estoy segura cuántos de los que conozco, se despertarían al amanecer, sin importar lo temprano que esto sea, para orar. 

Para mí, levantarme con el sol cada día demuestra una emoción incontenible por Dios. Hay muchas mañanas donde es demasiado fácil presionar el botón de repetición y simplemente relegar a Dios para más tarde en el día. 

Utilizar el llamado a la oración como un recordatorio para tomar tiempo fuera e invertir en una relación con Dios que enseña una disciplina que a menudo está ausente. No importa dónde tú estés o lo que estés haciendo, debes detenerte para leer, adorar o reflexionar. Esto pone a Dios en el centro de tu vida y físicamente demuestra que Él es más importante que cualquier otra de las preocupaciones que tú pudieras tener, mientras ellas toman el segundo lugar. 

Reverencia 

Al observar los preparativos que realizan los musulmanes para la oración, puede cambiar la forma en que nosotros nos acercamos a Dios. Quitan sus zapatos y lavan sus manos, su rostro y sus pies; se están purificando. 

Mientras la sangre de Cristo ha hecho esto ya por nosotros, es un recuerdo emotivo de que nuestro Dios es un Dios Santo, a quien debemos acercarnos con reverencia. Él es nuestro Padre que nos ama, pero eso no significa que nuestro acercamiento hacia Él debe ser a la ligera. 

Una de las cosas bellas de la cruz es que ha removido las barreras entre nosotros y Dios, para que podamos alzar nuestra voz a Él compartiendo nuestras necesidades y gozo, cuando nos ataca. Pero quizá también veamos quién es Dios verdaderamente cuando le hablamos. Él es el Dios que dijo “Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa” (Éxodo 3:5). Y el Dios de Apocalipsis 4, quien brilla desde su trono como piedras preciosas.

Comunidad

Orar cinco veces al día, ya sea en la Mezquita, en la oficina o en el hogar, crea un sentido de unidad entre los musulmanes, ya sea que estén todos juntos literalmente o esparcidos en todo el mundo. 

Fui criado en una iglesia Bautista evangélica, así que no fue hasta que vine a Afganistán que experimenté por primera vez la liturgia. Y me sorprendió lo mucho que lo disfruté. 

Una amiga que recientemente ha estado trabajando en su camino por “Las Divinas Horas” (The Divine Hours), explicó cómo, orar una oración que tú sabes que alguien más en algún lugar retomará, después de que tú aportes a una comunidad que representa el verdadero cuerpo de Cristo, sin importar la denominación o ubicación, crea “una cascada de alabanza ante el trono de Dios,” como Phyllis Tickle dice en su libro The Divine Hours.

En cierta manera, es más fácil ser un cristiano en Afganistán que en Inglaterra. Hay un valor ubicado en la religión que frecuentemente es desestimado en las culturas seculares. A pesar de que los cristianos y los musulmanes obviamente están en desacuerdo en muchos aspectos acerca de quién es Dios y cómo nos relacionamos con Él, hay mucho que podemos aprender los unos de los otros. 

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/worldview/3-things-muslims-can-teach-christians-about-prayer

Los No Alcanzados

Por Greg Crofford

Jesús tenía un corazón por los perdidos. La parábola del Buen Pastor relata la historia de un pastor con 100 ovejas. Cuando descubrió que faltaba una, dejó a salvo las otras 99, entonces se dispuso a rescatar a la oveja perdida (Lucas 15:1-7).

Esta parábola pone de relieve el corazón de Dios, un Padre que quiere que ninguno de ellos perezcan en sus pecados, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

En enero de 1989, este deseo de “cooperar” con el plan de Dios para alcanzar a los perdidos, resultó de la primera Consulta Mundial para la Evangelización Mundial, celebrado en Singapur. Durante la próxima década, el Movimiento AD 2000 (más tarde llamado “AD 2000” y años subsiguientes) estableció la visión de “Una Iglesia para la Población”, y “el Evangelio para cada persona” en el año 2000.”

Aunque en los últimos tiempos el pensamiento ha sido motivado por alguno de los implicados, el movimiento hizo mucho para centrar las energías de las denominaciones y agencias misioneras “de los marginados” o “para los alcanzados”. “Proyecto Josué define estas agrupaciones como culturales que son menos del 2 por ciento “evangélico” o el 5 por ciento inferior a “cristiana adherentes”.

(Para obtener más información, consulte las misiones del Dr. Howard Culbertson en el sitio Web: http://home.snu.edu/~hculbert/).

¿Dónde viven los pueblos no alcanzados? De acuerdo con un artículo en el World Watch (01 de septiembre 2008) el año 2008, por primera vez en la historia, más de la mitad de la población del mundo está en las ciudades.

Mientras que muchos pueblos no alcanzados viven en zonas remotas, la juventud va cada vez más hacia las ciudades en busca de trabajo o educación. Al darse cuenta de esta tendencia —y en armonía con la estrategia urbana centrada con la de Pablo en el libro de Hechos— la Iglesia del Nazareno ha centrado sus esfuerzos misioneros recientes en las grandes ciudades.

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Así como Pablo primero dirigió Corinto o Éfeso como capitales regionales, así nosotros centramos nuestros esfuerzos iniciales en los principales centros económicos y culturales.

Cuando los jóvenes encuentran a Cristo en la ciudad, a menudo están ansiosos de compartir su nueva fe con los familiares de vuelta a casa durante las vacaciones, o los descansos de la escuela. En África, por ejemplo, en ocasiones éstas se convierten por exposiciones rurales de la película “Jesús”, o por un campamento de fútbol juvenil. De esta manera, los marginados son alcanzados para Cristo, el Reino de Dios crece, y nos ayuda a cumplir el sueño de “una iglesia para cada pueblo.”

El AD 2000 y más allá del movimiento de la llamada “Ventana 10-40”, estos países entre 10 grados y 40 grados de latitud norte del planeta, son donde vive la mayoría de la gente no alcanzada. En lugares donde la plantación de iglesias abiertas es imposible, estamos encontrando maneras creativas de llegar a los marginados, para hacer realidad la visión del Evangelio “para cada persona.”

En nuestra preocupación por los marginados que viven lejos, no debemos olvidar a los que viven cerca. Incluso en los Estados Unidos hay muchos que nunca han escuchado una presentación clara del evangelio. ¿Cómo podemos ser “sal” y “luz” a los marginados que viven en la calle?

Jesús vendrá en un momento elegido por el Padre (Mateo 24:36). Nuestro trabajo es simplemente estar ocupados con la tarea confiada a nosotros, ya sea que el Señor venga mañana o retrasa su regreso otros mil años. Llegar a los no alcanzados por Cristo es nuestra tarea sagrada, y nuestra gran alegría.

Crofford Greg, Ph.D., es Director del Instituto Nazareno de Teología. Él y su esposa, Amy, viven en Nairobi, Kenia.

La Arrogancia de Saber

Por Richard Rohr

En Génesis 3, se les dice a Adán y Eva que hay un árbol del que no comerán, con el nombre más inusual: el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Ahora, ¿por qué sería algo malo comer de él? ¿No es bueno conocer la diferencia entre el bien y el mal? 

Aquí está el problema: nota que dice, “Si tú comes de este árbol, serás como Dios.” Solo Dios sabe lo que es realmente bueno y lo que es realmente malo. Y el gran orgullo y arrogancia de la religión…es pensar que nosotros sabemos. 

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La arrogancia de saber. “Yo sé quién irá al cielo.” “Yo sé quién irá al infierno.” “Yo sé quién está en lo correcto; yo sé quién está equivocado.” Déjame decirte algo: lo que caracteriza al mal es que el mal siempre tiene “la razón”. El mal no experimenta la duda en sí mismo. No admite crítica. “Tengo la razón y lo sé.”

Quienes intentamos vivir lo que esperamos sea una buena vida, tenemos que vivir en el territorio llamado fe, donde nunca estamos absolutamente seguros de tener la razón. ¡¿Quién quiere eso?! 

Y si piensas en la mayor parte de la religión que te ha decepcionado — y hay mucho de ella que debería decepcionarte — siempre es dirigida por personas quienes están seguras de tener la razón. Ellos no experimentan duda en sí mismos. Ellos tienen la verdad absoluta. Ellos saben quién va al cielo y quién al infierno. Ellos saben quiénes tienen la razón y quiénes están equivocados. Ellos, claramente, han dividido al mundo. Y, por supuesto, ellos siempre tienen la razón, el resto del mundo y las otras religiones siempre están equivocados. 

Qué pérdida de tiempo. 

Qué absurdo.

Y se nos advierte acerca de esto en los primeros capítulos de la Biblia. 

*Esto es un fragmento del sermón predicado por Richard Rohr en la Iglesia Familias Sanas en Albuquerque, Nuevo México, en el primer domingo de Cuaresma: 5 de marzo, 2017.

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