Archivo del Autor: Scott Armstrong

Cuenta Una Buena Historia Cuando Predicas/Enseñas – Parte 1 de 2

Escrito por: Mary S. Hulst. Trad. por: Yadira Morales

Cómo enseñar de una manera que conecte, impulse y construya confianza.


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Mis hijastros entran empujando la puerta después de ver una película con su padre. Están riendo, hablando y citando líneas de la película mientras exploran la alacena para comer algún aperitivo.

“¿Como estuvo la película?”

“¡Estuvo realmente buena! Muy divertida.”

Entonces hago esta pregunta: “¿De qué se trataba?”

Por lo general, ellos hacen una narración del relato “jugada por jugada,” uno de ellos hablando encima del otro para aclarar un punto en la trama. Me hablan de los actores, de los carros y de las partes divertidas. Me dicen quién ganó en el final y si este era mejor que el otro que era un poco como este pero que protagonizó ese otro tipo. Por supuesto todo esto se dice a través de bocados de queso cheddar y patatas fritas de crema agria.

Nunca, en todas las veces que me han hablado de películas, ¿alguna vez me miraron y me dijeron: “No puedo recordar. Había un tipo, y tal vez era un detective o algo así, y tenía un coche. Algo estalló. No lo sé.”

Siempre lo saben. Siempre pueden recordar. Siempre pueden decirme. Ese es el poder de una historia. Podemos recordar una película porque alguien nos está contando una historia. La historia comienza con personas que necesitan algo, o algo les sucede, o existe la promesa del amor, la amenaza de la extinción global, o una batalla épica entre el bien y el mal. La historia se desarrolla a medida que los personajes responden a lo que venga en su camino. Una buena historia nos atrae porque queremos saber cómo resulta: ¿El acusado cometió el crimen? ¿Los alienígenas destruyen la vida en la tierra? ¿La chica encuentra el amor?

Nuestro desafío como predicadores y maestros es que casi todos los que nos escuchan saben cómo se desarrolla la historia. Dios está en voz baja y sutil. El muchacho mata al gigante. Jesús cura al ciego. Tomás profesa la fe. Pablo, una vez más, le dice a la gente qué hacer. Bostezo. ¿Por qué nuestra gente debe seguir escuchando si saben cómo esto va a terminar? Hay un problema. Dios lo resuelve. Toma la ofrenda.

Necesitamos crear tensión, o tenemos que reconocer la tensión que ya existe. Porque aunque la mayoría de nuestros oyentes saben cómo resultan las historias bíblicas, no saben cómo están saliendo sus historias. No pueden leer hasta el final de sus libros. Todos nosotros, predicadores y asistentes, escuchamos las palabras de la Biblia y pensamos: ¿Es esto cierto? ¿Es importante? ¿Me sucederá a mí?

Esa es la tensión. ¿Es esta verdad para mí? ¿Es Dios el Dios real para mí? ¿Mis pecados están realmente perdonados, y cómo puedo saberlo? ¿Realmente importa una vida de obediencia cuando me está costando tanto?

Y ahí está nuestro anzuelo. Todos entran en la iglesia esperando, orando, pidiendo que algo que se diga o se cante les ayude, los consuele, los asegure, y a veces los desafíe, los condene o los empuje. Para decirlo simplemente: quieren verse ellos mismos en la historia.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Mil Preguntas

El siguiente video fue publicado hace varios años pero todavía comunica nuestra realidad poderosamente.  ¿Alguna vez has sentido que Dios no estaba presente? ¿Has preguntado si de verdad habrá esperanza para nuestra raza humana tan adolorida y desesperanzada? Que tu pasión sea tal como la de Sharon Irving quien recita esta obra maestra.  Y que tu respuesta también sea “Heme aquí.”

La(s) Reforma(s) de la Iglesia

*Durante el mes de octubre estaremos enfocándonos en el 500 Aniversario de la Reforma Protestante. 

Por Charles W. Christian

Al mirar hacia la Reforma Protestante, recordamos el deseo continuo de Dios de tener una correcta relación con su Iglesia.

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La Reforma antes de Lutero

Aunque el catalizador para la serie de eventos conocidos hoy como la Reforma Protestante se desencadenó en 1517 cuando Martín Lutero publicó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenburg, hacía tiempo que la Iglesia estaba ya vinculada al proceso de reforma. De hecho, uno podría decir que, desde la caída de Adán y Eva en el Jardín del Edén, Dios ha estado reformando. Hoy en día, la Iglesia continúa su proceso de reforma.

La venida de Jesús y el nuevo Reino que Él encarnó fue una confirmación de la reforma que Dios había estado intentando realizar a través del Antiguo Testamento. Incluso después de la resurrección de Jesús, sus discípulos sintieron la necesidad de una reforma en curso. La experiencia del Pentecostés en Hechos 2 apoyó a la Iglesia en el cumplimiento de el mandato de Jesús (Mateo 28) de “ir a todas las naciones,” porque el Reino de Dios desafía limitaciones y fronteras sociales.

La obra de Dios entre los gentiles por medio de los ministerios de Pedro y Pablo añadieron otra dimensión de reforma, culminando en acuerdos clave entre los líderes de la iglesia primitiva en Hechos 15. A través de las palabras de Pablo y otros escritores, el resto del Nuevo Testamento demuestra una variedad de “mini-reformas” que se necesitaban en medio de una creciente y cambiante feligresía. Dios, amorosa y continuamente, reforma la Iglesia.

La “siguiente generación” de creyentes, comúnmente denominados como los Padres y Madres de la Iglesia, experimentaron oportunidades innumerables de reforma, de las cuales, las más conocidas fueron los Concilios Ecuménicos y la formulación de credos en los primeros ocho siglos de la historia de la Iglesia. Estos pasos hacia la reforma los guiaron a la unidad entre varios grupos, pero también resultó en escisiones. Principalmente, en las ramificaciones orientales y occidentales de la Iglesia (los grupos Ortodoxo y Católico Romano, respectivamente) experimentaron un separación oficial en 1054 d.C.

En el Umbral de Lutero y Más Allá

En la época de Martín Lutero, el escenario había sido apartado especialmente para un renuevo estremecedor. Un siglo antes de Lutero, por ejemplo, un sacerdote y profesor checo llamado Jan Hus (1369-1415) había sido condenado a muerte por escritos y protestas acerca de las acciones de importantes líderes de la iglesia. De hecho, después de que Lutero publicara sus 95 tesis, muchos comenzaron a referirse a Lutero como un ”Hussita moderno.” Muchos factores rodearon la contribución de Lutero a la reforma en los inicios del siglo XVI; su educación, la invención de la imprenta de Gutenburg, y los influyentes amigos de Lutero, permitieron que su mensaje trascendiera los confines de su pueblo y de Alemania, y que se convirtiera en un catalizador clave de las reformas que ya estaban teniendo lugar alrededor del mundo. Desde ahí vinieron otros movimientos: calvinistas, arminianos, anabautistas, cuáqueros, puritanos y wesleyanos, solo por nombrar algunos.

Este artículo fue publicado originalmente en: Holiness Today

La Peor Marca de la Historia

Por Rev. Brady Wisehart

Muriendo para vivir

Mientras depuraba mi bandeja de entrada esta mañana, me encontré con un correo electrónico con el título: “Podemos AYUDAR a la marca de tu Iglesia,” este e-mail fue enviado por una compañía de marketing para iglesias. Yo no había solicitado ayuda de esta compañía y estaba a punto de mover el correo a la papelera cuando me detuve y quedé cautivado por los siguientes pensamientos…

¿Cuál es la marca de la iglesia? No solo de mi iglesia local pero de la Iglesia de Jesucristo. ¿Hay alguna diferencia entre la marca de la Iglesia de Jesucristo y mi iglesia local? ¿En nuestra cultura occidental, hemos puesto las marcas de nuestras iglesias locales por encima de la marca fundamental del Cristianismo?

Mis pensamientos no estaban debatiendo distinciones denominacionales, o volcándose sobre el marketing como herramienta. Mis pensamientos eran todo lo contrario. Yo creo que las más grandes noticias en el mundo, el evangelio, es digno de nuestros mejores esfuerzos para comunicarlo tan efectivamente como podamos.

Los asesores de marketing nos dicen que tu marca es muy importante. Es lo que cuenta la historia de tu mensaje principal. Es lo que tú presentas al mercado como quien eres, lo que eres, y lo que tienes para ofrecer.

Por siglos, la marca de la Iglesia de Jesucristo fue encarnada por la cruz. Encima de una catedral o la iglesia en cierto país, la marca era consistente, una cruz. Por siglos, la imagen de la cruz ha sido universal. Sin estar limitada a una cultura, alrededor del mundo, la cruz comunica el mensaje del Cristianismo.

Pero piensa en esto junto conmigo, por un momento. La marca fundamental de la imagen del Cristianismo es un artefacto de ejecución. ¿Puedes imaginar un consultor de marketing motivándote a que tu identidad institucional sea una silla eléctrica? Bienvenido a nuestra Iglesia, ¡la iglesia de la muerte! ¡Pero este es el mensaje! Cuando Pablo dice “No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes… Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado…” (1 Co. 2:2-4) El mensaje de la cruz es uno de muerte al pecado y vida en Cristo (Ef. 2:16; He. 12:12; 1 Co. 1:17-18; Gl. 5:11-14; Fil. 3:18). 

Es en la muerte de Cristo que encontramos libertad del pecado y vida en Él. Esta marca de la cruz no solo es un símbolo de lo que Cristo hizo por nosotros. Jesús aclara este mensaje cuando dice “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará.” (Mr. 8:34-35). Jesús nos llama a elegir. Cuando elijo aceptar a Cristo solamente por gracia y fe, camino con Él como una nueva creación. Lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado (2 Co. 5:17).

El apóstol Pablo escribe, “Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.” (Gá. 5:24) “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.” (Gá. 2:20-21).

Para ser una marca principal, esto habla mucho de la muerte. Puedo ver cómo algunos serán tentados a “actualizar” la marca y dar un pequeño giro al mensaje. Pero Pablo nos ayuda a ver que en Gálatas 2:21 si la justificación pudiera obtenerse de otra manera distinta a Jesús, entonces Cristo murió por nada.

En pocas palabras, una marca “actualizada” o “retocada,” desinfectando las partes incómodas del mensaje y reemplazándolas con una narrativa “amistosa” no solo es peligroso, sino que perjudica completamente al evangelio. Dejándonos con un “producto” que no tiene poder.

Me topé con este gráfico hoy que plasma cómo murieron los apóstoles. De repente me golpeó, ¡ellos vivieron la marca! Todos ellos dieron su vida por Cristo. Esto no fue simplemente una evidencia su devoción a la marca, pero más allá…ellos “vivieron” la marca en sus muertes.

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No estoy sugiriendo que Dios está llamando a cada uno de nosotros a ser físicamente martirizados por nuestra fe en Cristo, sí creo que esta marca es clara. A través de la cruz encuentro vida en Cristo. Cuando estoy en Cristo lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado. Seguir a Jesús verdaderamente nos lleva a morir a nosotros mismos y al pecado. El punto es…si no estás listo para morir, no estás listo para vivir de verdad.

¿Eres cristiano? ¿Eres un verdadero seguidor de Jesucristo? Si es así, ¿estás viviendo la marca de la cruz de Cristo? ¿O te has envuelto en una fijación formulada de tu “idea” preferida de Cristianismo? ¿Tu fe se ha vuelto más enfocada en tus preferencias, tus intereses y tu agenda? ¿Ha existido una erosión del llamado que Cristo nos dio de amarlo tanto que, en comparación, es como si tú odiaras todo lo demás? (Lucas 14:26).

¡Tengo excelentes noticias para ti, mi amigo! ¡No hay mejor manera de vivir que morir! Cuando permitimos que Cristo nos salve de nuestro ser pecaminoso, cuando permitimos que el poder de su Espíritu nos lleve a crucificar nuestros deseos para que podamos abrazar los deseos de Dios…¡Empezamos a VIVIR DE VERDAD! ¡Lo viejo se ha ido y lo NUEVO HA LLEGADO!

 

Jóvenes en Misión – Haití

El siguiente es un reporte escrito por Estefania Amador, Valeria Narvaez, Elsie Rodríguez y Rubí Piñón, quienes están sirviendo durante dos meses en Haití a través de Jóvenes en Misión.

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Campamento Sureste.jpgHemos participado en tres campamentos para hijos de pastores, el primero realizado en Puerto Príncipe (Distrito Central), donde participaron 22 niños y adolescentes. El segundo se realizó en Blek (Distrito Sureste) con una asistencia de 26 tambien, y el último en Gonaives, donde participaron cuatro Distritos (NorCentral, Alto Artibonite, Baja Artibonite y Noreste), asistieron 56 hijos de pastores. Agradecemos a Dios por lo que está haciendo en cada una de las vidas de los hijos de pastores.

 

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En los campamentos, hemos ayudado a compartir clases bíblicas y enseñamos a los niños y jóvenes manualidades con materiales reciclados. Varios de ellos han compartido su testimonio y uno de los que más nos bendijo es el de Clelie una joven de 20 años que nos agradeció el enseñarle a reutilizar una camiseta y transformarla en un bolso, ella nos compartió que quiere reproducir lo que aprendió con su iglesia y amigos. También, han brindado palabras de motivación entre los hijos de pastores y en el último de los campamentos tres de ellos decidieron aceptar a Jesús. Es un gran gozo para nosotras formar parte de este proyecto.

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Clase más pequeños en los campamentos.jpgAdemás, estamos trabajando en una Misión Tipo Iglesia, tres días de la semana, hacemos evangelismo, trabajo con niños y jóvenes, visita a hermanos de la congregación, talleres formativos y clases de Español. Estamos muy felices de ver lo que Dios hace cada día en nuestras vidas y en las de las personas con quienes compartimos. Uno de los testimonios que ha impactado nuestras vidas es que los hermanos nos han agradecido las herramientas de evangelismo que les hemos brindado como: el cubo evangelistico y el libro sin palabras, los cuales los hermanos ya han puesto en práctica y estamos viendo los frutos, pues 5 personas han aceptado a Cristo.

 

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Queremos finalizar diciendo que la voluntad de Dios no nos lleva, donde su gracia no nos pueda sostener.

 

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 Bendiciones a todos y gracias por su apoyo en oración.

Un Verano Misionero y Multicultural

Las comunidades de Cecara y Banegas en Santiago, República Dominicana, fueron bendecidas con las experiencias en torno a los proyectos de Misión Global: “Máxima Misión y 4×4: Todo Terreno,” a través de las misioneras de Génesis Wendy Rivera, Sugey Barrón, Joselyn García, y el respaldo de otros hermanos en Cristo de Estados Unidos, Puerto Rico, México y República Dominicana.

Del 7 al 9 de julio, 32 jóvenes pertenecientes a cuatro de los cinco distritos de Dominicana participaron en Máxima Misión, asistidos por el equipo misionero.

Posteriormente, se desarrolló el “4×4 Todo Terreno,” para hacer un total de 17 días en los que se realizaron evangelismo casa por casa, y visitas a nuevos contactos. Además, se llevó a cabo el taller para mujeres: “Ser mujer es maravilloso,” otro taller para matrimonios, Escuelas Bíblicas de Vacaciones, una noche de talentos, así como la proyección de la película: “Cuarto de Guerra.”

Durante la primera semana, el proyecto contó con la colaboración de nueve personas de la Iglesia del Nazareno de Worthington, Estados Unidos, quienes apoyaron con manualidades y regalos para los niños de las dos comunidades, y un programa de Escuela Bíblica de Vacaciones. El apoyo para recibir este grupo vino del ministerio de Trabajo y Testimonio en República Dominicana y de su coordinadora Beverly Brown.

En conjunto, los misioneros también trabajaron a través del servicio comunitario como la limpieza de casas y calles, entrega de ropa y alimentos a familias necesitadas, charlas sobre el cuidado del medio ambiente e higiene personal, lavado de cabeza para niños, reparación y pintura para cinco casas, así como actividades deportivas para adolescentes.

El grupo estuvo conformado –además de las misioneras de Génesis– por Ángel Méran, Reidyn Amador, Elba Duson, y Cristóbal Urbáez de República Dominicana. También participaron Kimberly Vazquez, Keneth Robles, Desireé Pérez, Diana Cruz, Yolanda Avilez y Julio Mercado de Puerto Rico, así como Freya Galindo, de México.

Las Iglesias del Nazareno del Distrito Norte: Ingco, Manahaim, Bella Vista y Cienfuegos, también apoyaron en el desarrollo de las actividades.

“Fue un tiempo de mucha bendición,” relató uno de los participantes. “Pudimos impactar las dos comunidades donde trabajamos. La misma gente se unió al trabajo que estábamos haciendo, por ejemplo, cuando lavamos las cabezas a los niños o cuando limpiábamos las calles.  Durante las reparaciones de las casas la misma comunidad también se acercó a ayudar. No sólo nosotros fuimos a servirles a ellos; ellos también colaboraron para su comunidad.”

Elba Duson dijo: “Yo defino esto como un proyecto de amor, fe y valentía…los días en aquel lugar me enseñaron a ver a Jesús en el rostro de los niños, en la necesidad de las personas, en el clamor de afecto y amor en sus miradas.”

Escrito por Adriana Carreón. Con información de Freya Galindo, coordinadora de Misión Global Área Central.

10 Cosas Que He Aprendido De La Gente Difícil

Escrito por Steve Dunmire. Trad. por Ariadna Romero

Cuando inicié en el ministerio, fui advertido que como pastor tendría que lidiar con gente difícil. La realidad es que no estaba preparado para lo venenosas que pueden llegar a ser estas personas.

He sido receptor de cartas anónimas vengativas, llamadas telefónicas de regaño en tonos violentos. He observado a mucha gente difícil literalmente salir furiosos de las iglesias en las que he servido (sin mencionar su comportamiento pasivo – agresivo, comentarios sarcásticos, chistes cortantes y cumplidos a las espaldas).

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Pero también he aprendido mucho de esta gente difícil. Aquí hay algunas lecciones que me han enseñado:

1. La Gente Difícil Tiene el Carácter Para Decir Lo Que Todos Están Pensando.

A veces, (no siempre) la gente difícil es la que te dice a la cara lo que otros solo murmuran por lo bajo. Ellos son a veces los únicos que tienen el carácter para decir lo que los demás están pensando. La gente difícil puede ser el equivalente pastoral a cuando un médico le ordena un análisis de sangre a un paciente: una forma eficiente de averiguar lo que está pasando en la sangre de la iglesia.

2. La Gente Difícil Me Ayuda A Tener La Piel Más Gruesa. 

Tratar con gente difícil es una de las formas más efectivas de desarrollar la piel gruesa que un pastor necesita para encajar en el ministerio. Quizás no haya un sustituto. Lidiar con gente difícil es a nuestras almas lo que el entrenamiento con pesas es a nuestro cuerpo, así que he aprendido a amar a la gente difícil, porque ellos me hacen más fuerte.

3. La Gente Difícil Revela Mis Inseguridades.

La gente difícil nos fuerza a enfrentar nuestras inseguridades y nuestra necesidad de ser queridos. Nos hace escoger ser firmes en algunas circunstancias en lugar de alimentar nuestra necesidad de ser aceptados. Su criticismo golpea la mentira que el Enemigo ha plantado en nuestros corazones: “Esto es lo que realmente eres, y todas las cosas bonitas que la gente te dice, es solo porque están siendo educados”. La gente difícil y los críticos en nuestra vida pueden ser como espejos carnívoros que critican una versión exagerada y distorsionada de nosotros mismos. Reconocemos inmediatamente que la imagen distorsionada no es lo que somos, y esto puede proveernos la oportunidad de ver nuestras vidas y a nosotros mismos como realmente somos. 

4. La Gente Difícil Me Hace Clarificar Lo Que Estoy Haciendo.

Justo como una cuerda desafinada en una guitarra nos hace afinar de nuevo las seis cuerdas, una persona difícil  en la iglesia puede llevarnos a clarificar todo lo que hacemos.  Nos fuerzan a hacer las cosas más claras y más precisas a causa de sus quejas y a veces, en anticipación a las quejas. En este sentido, la gente difícil hace nuestro ministerio mejor  debido a que nos fuerzan a ser claros y precisos acerca de lo que queremos hacer, y cómo lo vamos a hacer.

5. La Gente Difícil Me Muestra Que Estoy Haciendo Algo Bien.

Hay un hilo común que atraviesa cada punto de inflexión importante del ministerio, cada avance, cada éxito visible, cada vez que puedo señalar algún resultado medible, o incluso cada vez que recibo algún nivel de reconocimiento. El elemento común en cada uno de esas situaciones es la molesta presencia de la gente difícil que se opone a mí a cada paso del camino. Amo a la gente difícil porque son uno de los más confiables indicadores que he podido encontrar para saber que estoy haciendo algo bien. 

6. La Gente Difícil Crea Partidarios.

Un pastor necesita amistades significativas para poder resistir. Y en mi caso, algunos de mis más significativos amigos y colegas del ministerio han sido forjados en respuesta a la gente difícil de sus iglesias. A veces he visto a la gente hacerse mucho más partidaria mía como pastor debido a que han visto los ataques severos de los críticos. Estoy agradecido de tener muchas amistades significativas que fueron fraguadas en respuesta directa a la gente difícil.

7. La Gente Difícil Me Hace  Mejor Jefe Y Mejor Subordinado.

La gente difícil me ha ayudado a ver lo importante que es reconocer el buen trabajo, aplaudir el trabajo duro y expresar el reconocimiento. También me ayudan a ver que no se deben expresar todas las opiniones. En conjunto, me gustaría creer que soy menos crítico con aquellos que sirven por encima de mí gracias a mis experiencias con la gente difícil.

8. La Gente Difícil Me Lleva A La Oración.

Desearía que esto no fuera cierto, pero lo es. Y si la gente difícil me lleva a estar de rodillas en oración, entonces sé que son un gran regalo. A.W. Tozer escribe: “Cualquiera que se defienda a sí mismo se tendrá a sí mismo para su defensa, y a nadie más. Pero vuélvase indefenso ante el Señor y tendrá como defensor a nada menos que a Dios mismo”. La gente difícil me vuelve loco, así que me hacen arrodillarme en oración, y esa es una de las razones por las que he aprendido a amarlos.

9. La Gente Difícil No Es Un Obstáculo A Conquistar.

Escuché una vez a alguien que dio un sermón sobre Eliab, el hermano mayor de David, quien se puso furioso contra David  cuando éste  le preguntaba a los soldados sobre Goliat. El pastor señaló el hecho de que David había escogido en ese momento presionar sobre cómo derrotar a Goliat en lugar de detenerse a pelear con sus críticos.

Los críticos no son indicadores de éxito ni de fracaso, así que he elegido por adelantado pelear contra gigantes, no contra críticos. He aprendido a amar a la gente difícil porque amarlos es una opción. No quiero ser recordado como el hombre que triunfó sobre sus críticos; quiero ser recordado como el hombre que triunfó sobre gigantes.

10. Soy La Gente Difícil De Alguien.

Sé que he sido la gente difícil en la vida de alguien. A veces le parezco difícil a otras personas debido a un desacuerdo, a veces es solo por conflictos de personalidad, y a veces eso viene junto con ser una persona con liderazgo. Pero he aprendido a amar a las personas difíciles porque amarlas es una forma de hacer a otros lo que me gustaría que hicieran conmigo.

Aprender de las personas difíciles y aprender a amarlas es aún un trabajo en proceso, pero espero algún día ser capaz de amar verdaderamente a la gente difícil como Dios ama al difícil de mí. 

Oraciones de Santidad Peligrosas

Por David A. Gallimore


Hace muchos años me embarqué en un viaje personal para buscar más de Dios. Estaba hambriento de una Palabra fresca. Un día mientras leía el Salmo 139:23-24, descubrí lo que yo llamo las “5 Oraciones Peligrosas” que literalmente han revolucionado mi relación con Jesucristo. He hecho estas oraciones todos los días por los últimos 20 años y ha sido un viaje increíble. Sin embargo déjame advertirte…¡Estas oraciones son peligrosas! ¡Te perturbarán! Y digo eso en el mejor de los sentidos. Al final, estas oraciones producirán una vida completamente santificada y rendida.

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Oración Peligrosa # 1: Examíname

Imagina que vas al doctor y estás en la cama para que te examinen. Te pones en una posición vulnerable para que el doctor pueda llevar a cabo la examinación. Cedes el control, tu privacidad etc. Puede ser una experiencia realmente incómoda. ¿Estarías dispuesto a ir a la cama de examinaciones de Dios y decir, “te doy permiso de buscar en cada área de mi corazón, mente y alma”?

Oración Peligrosa # 2: Pruébame

Debo confesar que la primera vez que hice estas oraciones mi actitud era en el mejor de los casos, arrogante. “Anda Dios, examíname…creo que lo estoy haciendo bastante bien. He crecido en el Movimiento de Santidad. ¡Se cómo hacer las cosas en la iglesia de la manera correcta!”. No tenía idea de lo que había estado almacenando. Comencé a hacer estas oraciones y Dios empezó a probarme en lo que llamaré, a falta de un mejor término, “el orgullo espiritual”. Me di cuenta que el crecimiento ocurre cuando se rompe con los viejos hábitos y actitudes. Para decirlo más claramente, hay espacio para el arrepentimiento incluso en una vida que ha sido salvada y santificada.

Oración Peligrosa # 3: Estírame

Cuando inicié estas oraciones, Dios me llevó de un cómodo pastorado, a una iglesia multicultural de vanguardia que cambió para siempre mi perspectiva del ministerio. Los himnarios fueron reemplazados por The Hillsong, los trajes y corbatas ahora eran shorts y camisetas, y los testimonios cambiaron de “he sido salvo y santificado por 50 años” al de un inocente pero entusiasta ciclista que gritó desde el altar a un templo lleno: “Este es el mejor día de mi vida… ¡Dios me salvó del infierno esta mañana!”. Me pregunté si alguna vez había estado tan fuera de mi zona de confort. Tuve el privilegio de bautizar a 50 nuevos convertidos un domingo. ¡Tres mujeres se aproximaron al bautisterio en trajes de baño de dos piezas! Estaba tan confundido. Pensaba: “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ¡¿A qué voy a aferrarme?! El siguiente  lunes por la mañana hicimos una llamada desde la oficina de la iglesia y encargamos batas bautismales. Con eso solucionamos el problema. Ten cuidado cuando hagas estas oraciones. ¡Son peligrosas!

Oración Peligrosa # 5: Guíame

El Rey David oró: “guíame en el camino eterno”. Durante los últimos veinte años he orado para que Dios diariamente me guíe fuera de mi zona de confort y seguridad, hacia una vida de obediencia radical. Luego de servir como pastor de iglesia durante muchos años, Dios me llamó a un ministerio de tiempo completo en evangelismo. Traté de razonar con Dios acerca de esto… no es 1950, muchas de las iglesias no tienen reuniones de avivamiento, ¡nos moriremos de hambre! Hice las cuentas en la calculadora y no me salían. Pero seguí  haciendo estas oraciones: “Guíame Señor… yo te seguiré”. Dimos este gran paso de fe y dejamos la seguridad de una gran iglesia que cuidaban maravillosamente de mí y mi familia, y descubrimos que cuando confías y obedeces, Dios siempre provee. En los últimos 10 años he predicado en un promedio de 45 reuniones evangelísticas al año aquí y en el extranjero. Lo que quiero decir es que puedes confiar en Dios, con tu vida de por medio.

Oración Peligrosa # 5: Úsame

Cuando todo está dicho y hecho, ¿Tu vida cuenta para el Reino? 

El mantra de este mundo es “el que tenga más juguetes al final, gana”. 

Mi oración para ti hoy es que Dios nos libre de la sabiduría de este mundo y que estemos dispuestos a rendir completamente nuestras vidas, que vivamos vidas que expresen: “estoy disponible hoy para ti Dios…guíame hacia la persona que te necesita más y úsame para ser un testigo ganador…”

¿Tendrás el coraje suficiente para hacer estas cinco oraciones cada día? Recuerda la renuncia…la letra pequeña…son peligrosas, pero tienen el potencial de revolucionar radicalmente tu vida.  

¡Que Dios te bendiga al comenzar esta aventura!

Este artículo fue publicado originalmente por: Holiness Legacy.

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