Archivo de la categoría: Compasión y Justicia

Ministrando a los Pobres y con los Pobres

Por David A. Busic

El énfasis del ministerio de Juan Wesley hacia los pobres está bien documentado. Sin embargo, es importante recalcar que Wesley creía que trabajar con y entre los pobres no es meramente un acto de compasión; es un aspecto necesario de la formación de cada cristiano. De este modo, Wesley sostenía que vivir con el pobre es una obra de misericordia y una obra de piedad.

Wesley creía que el evangelio eran buenas noticias para los pobres. Él convirtió la práctica de visitar a los pobres en una disciplina espiritual, y animó— en realidad, les insistió—a los metodistas para que hicieran lo mismo. Incluso ya como un hombre anciano, Wesley arriesgó su propia salud y bienestar en el frío invierno, caminando con dificultad sobre la nieve profunda, para mendigar públicamente por fondos para los necesitados. Teodoro Jennings sugiere “Cada aspecto del metodismo estaba sujeto al criterio, ¿de qué manera esto beneficiará a los pobres?” Sin embargo, como Jennings señala, era más que una preocupación por la comodidad de los pobres lo que motivaba a Wesley; era vitalmente importante para él porque no veía otra manera de entender o identificarse con los pobres sino estando entre ellos. Por esa razón, Wesley creía que era mucho mejor “llevar la ayuda al pobre, en lugar de enviarla,” por el impacto espiritual que resultaba en la vida de quien llevaba esa ayuda.

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Así, el entendimiento de Wesley sobre el ministerio hacia y con los pobres marginados, enfermos y presos, era más que compasión; como un medio de gracia para los cristianos, es indispensable para la espiritualidad wesleyana. Estos actos de misercordia se vuelven maneras por medio de las cuales Dios obra para establecer el carácter de santidad en el pueblo de Dios y para dar crecimiento en la gracia hacia la recuperación de la imagen divina.

El énfasis en los pobres como un medio de gracia comienza a menguar después de la muerte de Wesley y mientras maduró el metodismo americano. Los metodistas ya no eran los nuevos o una secta excluida. Los metodistas se habían vuelto exitosos en los negocios, finanzas, política, educación, etc. Los edificios de la iglesia metodista empezaron a cambiar para acomodar la afluencia recién adquirida. Órganos tubulares y vitrales fueron instalados en los santuarios metodistas, seguidos rápidamente por la práctica de bancos de iglesia como una manera de levantar fondos de la congregación para pagar por sus elaboradas instalaciones, lo que posteriormente segregó a los miembros metodistas más prestigiosos de otros miembros. Incluso la doctrina de la entera santificación empezó a disminuir para dar lugar a preocupaciones éticas más progresistas.

El cambio en la atmósfera fue notable. Metodistas prominentes empezaron a hablar en contra de la injusticia. En un esfuerzo para no perder su conexión vital con los pobres, líderes francos como Phineas Bresee empezaron a llamar a recuperar la visión original hacia los pobres. Bresee dejó una distinguida carrera eclesiástica para regresar a su pasión de ministrar a los pobres y con los pobres. Los edificios de las iglesias nazarenas y la vestimenta formal fueron intencionalmente menos pretenciosos y más simples para que los pobres se sintieran bienvenidos y cómodos. La pasión de Bresee por el pobre se podía sentir fuertemente, él escribió a los primeros nazarenos, “La evidencia de la presencia de Jesús en nuestro medio es que llevamos el evangelio, particularmente a los pobres.”

Los actos de compasión para servir al pobre y oprimido son una parte importante de abrazar el ministerio encarnacional de Cristo y engrandecer el reino de Dios. Además, lo que Dios hará en esas interacciones es un medio de gracia para cada creyente. El discipulado en la eclesiología wesleyana de santidad depende de la búsqueda de la semejanza de Cristo y de ministrar a los marginados y con los marginados.  

Ante el Sufrimiento y los Problemas Sociales

Escrito por: Rvdo. Leonel de León, Coordinador de Estrategia del Área Norcentral de la Iglesia del Nazareno

Amados y amadas, ante el sufrimiento y los problemas sociales que vivimos, comparto:

Nuestras oraciones por las circunstancias, son súplica al Señor para que intervenga en cuidar, proteger y asistir a su pueblo. También oramos por un milagro, pero las circunstancias no cambiarán mientras la naturaleza caída del ser humano prevalezca.

Si leemos e interpretamos la historia, descubriremos que los problemas sociales han sido parte de la naturaleza caída del ser humano, y que el Señor a quienes ha cambiado y movilizado es a su pueblo en el AT y a su iglesia para producir los cambios.

A veces nos frustramos al ver que no hay respuestas “concretas” a nuestras oraciones, esperamos una “revolución angelical” para que impere la justicia, la igualdad y el amor, pero lamentablemente no se da. Por lo tanto cuando pedimos oración es para que la iglesia se fortalezca e intervenga no con pancartas de protesta a favor de un sector político o social extremo, sino con el mensaje poderoso de justicia, y arrepentimiento. “El Reino de Dios se ha acercado…” y este Reino es diferente al del hombre.

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Nos duele mucho ver niños, jóvenes y adultos masacrados, nos lastima el corazón ver el deterioro social, infraestructural y cultural por el odio, el vandalismo y la represalia, pero nuestras oraciones, solo ayudan para que el Señor toque, sane e intervenga para que la iglesia haga su papel de sal y luz.

Cuando Inglaterra logró salir adelante de la inminente destrucción, Winston Churchill puso a orar al pueblo y el milagro fue que el pueblo cambió su actitud y la victoria fue el resultado. Por lo tanto, oremos, NO para que caigan misiles del cielo en contra de los malos, oremos, NO para que se muera la gente pervertida, pero SÍ, por favor oremos para que el Señor cambie nuestra actitud, nuestra estrategia, ante esas circunstancias que vivimos y dejemos que el Dios a quién oramos nos dirija. No le impongamos a Dios nuestros deseos o nuestras intenciones. El silencio de Dios, muchas veces es el SELAH de la iglesia. (Selah significa quedarse quieto meditando en el mensaje de Dios)

América Latina, ha sufrido la guerra civil, los saqueos, el vandalismo, el dolor de la pérdida de seres queridos. Hermanos entre hermanos se han matado, porque unos pertenecían a un bando y otros a otro. La iglesia no es un partido político, ni pertenece a ningún bando humano específico, la iglesia es de Cristo, su mensaje es diferente a cualquier mensaje ideológico extremo, la iglesia está inmersa entre culturas, pero ni la cultura, ni las ideologías deben estar sobre el mensaje del Reino ni sobre el gobierno de Cristo. La misión de la iglesia es alcanzar a los buenos y a los malos, su mensaje NO es discriminatorio, no se ajusta a ningún tinte político o ideológico, el mensaje del Reino es JESUCRISTO, dando oportunidad al caído para que se levante. Por eso la iglesia PROTESTA A FAVOR DE LA PAZ Y LA JUSTICIA, y no de una ideología humana caída.

Creo poderosamente que el Dios de la historia está con nosotros y llora al ver esta situación, pero ESE DIOS DE LA HISTORIA, espera que la iglesia haga su papel de luz y sal. Juntos, bajo la bandera de Cristo y en el Poder del Espíritu Santo, podemos intervenir para que nuestros pueblos sufran menos.

Este artículo fue publicado originalmente en: mesoamericaregion.org

El Último Discurso de Martin Luther King Jr.

Hoy conmemoramos el 50 Aniversario de un día triste en la historia de los Estados Unidos – y del mundo. A las 6:01pm el 4 de abril de 1968, el Dr. Martin Luther King Jr. recibió un disparo en el balcón del Motel Lorraine en Memphis, Tennessee. Teniendo solo 39 años, fue pronunciado muerto a las 7:05pm en el hospital St. Joseph’s.

King fue predicador y activista de los derechos civiles, y ha servido como un ejemplo poderoso de valentía y justicia para millones alrededor del mundo, incluyéndome.  Aunque reconocemos sobriamente que todavía falta mucho trabajo con respecto a la igualdad de razas y otros asuntos de justicia social por los cuales él luchó, la voz del Dr. King todavía nos habla y nos impulsa 50 años después.

El día antes de ser asesinado, Martin Luther King Jr. se dirigió a miles de personas que estaban apoyando una huelga difícil y tumultuosa por trabajadores de saneamiento en Memphis.  Él hablaba por los desempleados y empobrecidos.  En honor de su legado, reproduzco la transcripción de su último discurso acá.  Que las palabras y la vida de Martin Luther King Jr. nos inspire y nos inquiete hoy, y en los años venideros.Martin Luther King Jr.

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Les agradezco muy bondadosamente, amigos míos.

A medida que escuchaba a Ralph Abernathy en su elocuente y generosa introducción, me hizo pensar en mí, y me preguntaba de quién estaría él hablando. Siempre es bueno oír a tu mejor amigo y socio decir algo bueno acerca de ti, y Ralph Abernathy es el mejor amigo que tengo en el mundo. Estoy feliz de ver a cada uno de ustedes aquí esta noche a pesar de la advertencia de una tormenta. Me demuestran que están determinados a seguir de cualquier manera.

Algo está pasando en Memphis, algo está pasando en nuestro mundo. Y ¿saben qué? si estuviera parado al comienzo de la era, con la posibilidad de echarle una vistazo general, tipo panorámica, a toda la historia humana hasta ahora, y el Todopoderoso me dijera, “Martin Luther King, ¿en que era te gustaría vivir?”

Yo abordaría mi vuelo mental hacia Egipto, y vería a los hijos de Dios en su magnífica travesía, desde los oscuros calabozos de Egipto cruzando el…, mejor dicho, pasando a través del Mar Rojo, a través del desierto, hacia la tierra prometida. Y a pesar de la magnificencia, no pararía ahí.

Me iría hasta Grecia, y llevaría mi mente al Monte Olimpo. Y vería a Platón, Aristóteles, Sócrates, Eurípides, y Aristófanes, reunidos en el Partenón, y los vería en el Partenón hablando de los grandes y eternos asuntos de la realidad. Pero no me detendría ahí. Incluso iría a los tiempos de auge del Imperio Romano, y vería los progresos de allá, a través de diversos emperadores y líderes. Pero no me detendría ahí.

Incluso aparecería por los días del Renacimiento y echaría una mirada rápida a todo lo que el Renacimiento hizo por la cultura y la estética en la vida del hombre. Pero no me detendría ahí.

Incluso iría por los caminos del hombre por quién yo he sido nombrado, en qué ambiente vivía, y observaría cómo Martín Lutero clavaba sus noventa y cinco Tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Pero no me detendría ahí.

Incluso llegaría a 1863 y vería a un vacilante presidente llamado Abraham Lincoln finalmente llegar a la conclusión que tenía que firmar la Proclamación de la Emancipación. Pero no me detendría ahí.

Incluso llegaría a los primeros años de la década de los 30’s, vería a un hombre batallando con los problemas de la bancarrota de su país salir con un grito elocuente, diciendo “No hay nada que temer, salvo al temor mismo.” Pero no me detendría ahí.

Extrañamente, me volvería hacia el Todopoderoso y le diría: –Si me permitieras vivir solo unos cuantos años en esta segunda parte del siglo veinte, seré feliz.

Ahora, esto es hacer una declaración extraña, porque el mundo está hecho un embrollo. La nación está enferma, el problema está en la tierra, confusión por todas partes. Pero yo sé, en cierta forma, que solamente cuando está lo suficientemente oscuro puedes ver las estrellas. Y veo a Dios obrando en este período del siglo veinte de tal modo que los hombres, en alguna extraña manera están respondiendo.

Algo está pasando en nuestro mundo. Las masas de gentes se están levantando. Y donde quiera que hoy estén reunidos, ya sea que estén en Johanesburgo, en Sudáfrica; Nairobi, Kenia; Accra, en Ghana; la ciudad de Nueva York, Atlanta, Georgia; Jackson, en Missisipi; o en Memphis, Tennessee, el grito es siempre el mismo: “Queremos ser libres.”

Y otra razón por la que estoy feliz de vivir en este período, es que hemos sido arrastrados al punto donde vamos a tener que luchar con problemas con los que el hombre ha intentado luchar a través de la historia, pero las exigencias no lo forzaban a hacerlo. La supervivencia exige que luchemos con ellos. Ahora bien, el hombre por años ha hablado de la Guerra y la Paz. Pero ahora ya no es posible tan solo hablar acerca de ello. Ya no se trata de una opción entre la violencia y la no-violencia en este mundo; es no-violencia o no-existencia. Y en eso estamos hoy.

Y también, en la revolución de los derechos humanos, si algo no se hace, y se hace de prisa, para sacar a las personas de color del mundo de sus largos días de pobreza, sacarlos de sus largos años de dolor y abandono, el mundo entero está condenado a muerte. Pues ahora simplemente estoy feliz de que Dios me haya permitido vivir en este período, para ver lo que se está desarrollando. Y me siento feliz que me haya permitido estar en Memphis.

Puedo recordar, – puedo recordar cuando los negros iban por ahí, como a menudo ha dicho Ralph, rascándose donde no les pica y riéndose cuando no les hacen cosquillas. Pero ese día se ha terminado. Ahora vamos en serio y estamos determinados a ganar nuestro justo lugar en el mundo de Dios.

Y de esto es de lo que se trata. No estamos ocupados en una protesta negativa y discusiones negativas con nadie. Estamos diciendo que estamos determinados a ser hombres; estamos determinados a ser personas. Estamos diciendo…estamos diciendo que somos hijos de Dios. Y si somos hijos de Dios, no tenemos que vivir de la manera en que nos obliguen a vivir.

Pues ahora, ¿qué es lo que significa todo esto en este gran período en la historia? Significa que debemos seguir juntos. Debemos estar unidos y mantener la unidad. ¿Saben qué? Siempre que el faraón deseaba prolongar el período de la esclavitud en Egipto, él tenía una fórmula favorita para lograrlo. ¿Saben cuál era? Él mantenía a los esclavos peleando entre ellos mismos. Pero siempre que los esclavos se unían, algo pasaba en la corte del faraón, y él no podía mantener a los esclavos en esclavitud. Cuando los esclavos se unen, ese es el comienzo de salir de la esclavitud. Ahora, pues, mantengamos esa unidad.

En segundo lugar, repasemos el estado de los asuntos. El asunto es la justicia. El tema es el rechazo de Memphis de ser justo y honesto en sus tratos con sus servidores públicos, que son en este momento los trabajadores sanitarios. Pues ahora tenemos que fijar la atención en ello. Que es siempre un problema con un poco de violencia. Ustedes saben lo que pasó el otro día, y la prensa trató solamente lo de las ventanas rotas. Leí los artículos. Muy pocas veces llegaron a mencionar el hecho que mil trescientos trabajadores sanitarios están en huelga, y que Memphis no está siendo justo con ellos, y que el alcalde Loeb tiene una terrible necesidad de un doctor. Ni llegaron a mencionar eso.

Pues ahora vamos a marchar de nuevo, y tenemos que marchar de nuevo, para poner este asunto en donde se supone que debe estar, y obligar a todos a ver que hay mil trescientos hijos de Dios sufriendo aquí, hay veces que pasan hambre, pasan a través de las oscuras y tristes noches preguntándose cómo saldremos de esto. Ese es el tema. Y tenemos que decirle a la nación, que sabemos como saldremos de esto. Porque cuando las personas se aferran a lo que está bien, y se disponen a sacrificarse por eso, entonces no hay estación intermedia hasta la victoria.MLK & Coretta

No vamos a permitir que un mazo cualquiera nos detenga. Somos maestros en nuestro movimiento de la No-violencia, en desarmar fuerzas policiales; no saben qué hacer. Los he visto muy a menudo. Yo me acuerdo que en Birmingham, Alabama, cuando estábamos ahí en esa majestuosa lucha, día tras día salíamos de la iglesia bautista de la Calle 16. Salíamos por cientos, y el “Toro” Connor decía “¡Suéltenles los perros!”, y ahí venían. Pero nos fuimos delante de los perros cantando “No voy a dejar que nadie me mande de vuelta.”

Después el “Toro” Connor decía: “¡Abran las mangueras de incendio!” Y como les dije a ustedes la otra noche, el “Toro” Connor no sabía de historia. Él sabía un tipo de física que de alguna forma, no tenía que ver con la metafísica que nosotros sabíamos. Y que fue el hecho de que había un cierto tipo de fuego que ningún agua lo podía apagar. Y nos fuimos en frente de las mangueras de incendio. Ya conocíamos el agua. Y si éramos bautistas o de alguna otra denominación, hemos sido sumergidos. Y si fuéramos metodistas, o de alguna otra, hemos sido rociados. Pero conocíamos el agua. Eso no nos pudo detener.

Y nosotros solo fuimos adelante, ante los perros, y los mirábamos; y proseguíamos adelante enfrente de las mangueras del agua y las mirábamos. Y solo seguimos adelante cantando, “Sobre mi cabeza, veo la libertad en el aire.” Y luego nos metían en los furgones, y a veces nos amontonaban ahí adentro como sardinas en lata. Y nos metían adentro y el viejo “Toro” decía: “¡Llévenselos!” Y lo hacían, y nosotros íbamos en el furgón cantando, “Debemos Vencer.” Y de vez en cuando estábamos en la cárcel, y veíamos a los carceleros mirando a través de las ventanillas conmovidos por nuestras oraciones, y conmovidos por nuestras palabras y nuestras canciones. Y había un poder ahí, al cual el “Toro” Connor no se pudo ajustar, así que terminamos transformando al “Toro” en un buey, y ganamos nuestra lucha en Birmingham. Ahora tenemos que continuar en Memphis, tal cual. Los convoco para que estén con nosotros cuando salgamos el lunes.

Ahora…acerca de las órdenes judiciales. Tenemos una y vamos a ir a la Corte mañana a pelear contra esta orden ilegal e inconstitucional. Todo lo que le decimos a Norteamérica es “Que sea verdad lo que dicen en los papeles.” Si yo viviera en China, o hasta en Rusia, o cualquier país totalitario, tal vez podría entender algunos de estas órdenes ilegales. Tal vez podría entender la denegación de ciertos privilegios básicos de la Primera Enmienda, porque no se han comprometido a eso, por allá. Pero en alguna parte yo leí acerca de la libertad de asamblea. En alguna parte leí algo acerca de la libertad de expresión. En alguna parte leí acerca de la libertad de prensa. En alguna parte he leído que la grandeza de Norteamérica es el derecho a reclamar por los derechos. Y así como digo que no vamos a dejar que ningún perro o mangueras de agua nos manden de vuelta, tampoco vamos a dejar que ningún mandato nos eche de vuelta. Vamos a seguir.

Los necesitamos a todos ustedes. ¿Saben? Lo que es hermoso para mí es ver todos estos ministros del evangelio. Es un cuadro maravilloso. ¿Quién se supone que tiene que articular los anhelos y las aspiraciones de las personas, sino el predicador? De alguna manera, el predicador debe tener una especie de fuego encerrado en sus huesos; y dondequiera que esté la injusticia, él debe declararla. En cierta forma, el predicador debe ser un Amós, quien dice: “Cuando Dios habla, ¿quién no profetizará?” De nuevo con Amós, “¡Que la justicia corra como las aguas, y la virtud como un torrente!” En cierta forma, el predicador debe decir, con Jesús, “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido, y Él me ha ungido para tratar con los problemas de los pobres.”

Deseo encomendar a los predicadores, bajo el mando de estos nobles hombres: James Lawson, quien ha estado en esta lucha por muchos años. Él ha estado en la cárcel por luchar; ha sido expulsado de la Universidad de Vanderbilt por esta lucha; pero él sigue adelante, luchando por los derechos de su pueblo. El reverendo Ralph Jackson, Billy Kiles; solo podría seguir leyendo la lista pero el tiempo no lo permitirá. Pero quiero agradecerles a todos ellos, y quiero que ustedes les agradezcan, porque muchas veces los predicadores no están preocupados mas que por ellos mismos. Y siempre estoy feliz de ver un ministro que hace la diferencia.

Está bien hablar de las “largas túnicas blancas del más allá,” con todo lo que simbolizan, pero últimamente la gente quiere trajes, y vestidos, y zapatos para vestirse aquí abajo. Está bien hablar de las “calles que manan leche y miel,” pero el Señor nos ha mandado a preocuparnos por los suburbios de aquí abajo y por sus hijos que no llegan a las tres comidas diarias. Está bien hablar de la nueva Jerusalén, pero algún día el predicador de Dios debe hablar acerca de la nueva New York, de la nueva Atlanta, la nueva Filadelfia, el nuevo Los Ángeles, el nuevo Memphis, Tennessee. Esto es lo que tenemos que hacer.

Pues ahora, otra cosa que tendremos que hacer es esta: Siempre sujetemos nuestra directa acción externa al poder económico del boicot. Ahora somos individualmente pobres, somos pobres si nos comparan con la sociedad blanca en Norteamérica. Somos pobres. Nunca te detengas ni olvides que colectivamente –eso significa, todos juntos– colectivamente somos más ricos que todas las naciones del mundo, con la excepción de nueve. ¿Han pensado acerca de eso? Una vez que te vayas de los Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña, Alemania Occidental, Francia, y podría nombrar otros, colectivamente el negro americano es más rico que la mayoría de las naciones del mundo. Tenemos una ganancia anual de más de treinta billones de dólares al año. Lo cual es más que todas las exportaciones de los Estados unidos y más que el presupuesto nacional de Canadá. ¿Sabían eso ustedes? Hay poder ahí, si es que sabemos cómo armar un fondo común.

No tenemos que discutir con nadie. No tenemos que insultar ni andar actuando mal con nuestras palabras. No necesitamos ningún ladrillo o botellas de vidrio; no necesitamos ningún cóctel molotov. Necesitamos ir alrededor de estas tiendas, y estas masivas industrias en nuestro país, y decir: “Dios nos envió aquí para decirles a ustedes que no están tratando bien sus hijos. Y hemos venido aquí para pedirles que hagan el primer ítem de su agenda, un trato justo para los hijos de Dios. Pues ahora, si ustedes no están preparados para hacer eso, nosotros sí tenemos una agenda que debemos seguir. Y nuestra agenda reclama el retiro del sostén económico de ustedes.”

Y así, como resultado de esto, esta noche les estamos pidiendo que salgan y les digan a sus vecinos que no compren Coca-Cola en Memphis. Vayan y díganles que no compren la leche Sealtest. Díganles que no compren, – ¿cuál es el otro pan? – el pan Wonder. ¿Y cuál es la otra compañía de pan, Jesse? Díganles que no compren el pan de Hart’s. Como ha dicho Jesse Jackson, hasta ahora solamente los basureros de la calle han experimentado el dolor. Ahora tenemos cómo redistribuir el dolor. Estamos eligiendo estas compañías porque no han sido justas en la póliza de empleos, y las estamos eligiendo porque pueden comenzar el proceso de decir que van a soportar las necesidades y los derechos de estos hombres que están en huelga. Y luego pueden ir a la ciudad… al centro de la ciudad y decirle al alcalde Loeb que haga lo que corresponde.

Ahora no solo eso, tenemos que fortalecer las instituciones negras. Les hago este llamado para que retiren su dinero de los bancos del centro, y depositen su dinero en el banco Tri-State. Queremos un movimiento bancario en Memphis. Vayan a la asociación de ahorros y préstamos. No estoy pidiéndoles algo que no hagamos nosotros mismos en SCLC. El juez Hooks y otros pueden decirles que tenemos una cuenta aquí, en esta asociación de ahorros y préstamos de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur. Estamos pidiéndoles que sigan lo que estamos haciendo, pongan su dinero ahí. Tienen seis o siete compañías de seguros negras aquí en la ciudad de Memphis. Saquen su seguro ahí. Queremos tener una aseguradora.

Pues ahora éstas son algunas cosas prácticas que podemos ir haciendo. Comenzamos el proceso de construir una base económica más grande. Y al mismo tiempo, seguimos pidiéndoles que aprieten donde realmente duele, y les pido seguir ahí hasta el final.

Ahora déjenme decir algo, mientras me muevo hacia mi conclusión: tenemos que entregarnos a esta lucha hasta el final. Nada podría ser más trágico que frenarla en este punto en Memphis. Tenemos que verla terminada. Cuando hagamos nuestra marcha, tenemos que estar ahí. Así signifique salir del trabajo, así signifique salir de la escuela, – estén ahí. Preocúpate por tu hermano. Puede que tú no estés en huelga. Pero, en cualquier caso, o nos vamos para arriba juntos, o juntos nos vamos para abajo.

MLK speechDejemos que se desarrolle algo así como una peligrosa generosidad. Un día un hombre vino a Jesús y quería hacerle algunas preguntas sobre unos temas vitales de la vida. Al final, lo que él quería era engañar a Jesús, y mostrarle que él sabía un poquito más que lo que Jesús sabía y hacerle sentir desubicado…

Ahora, esa pregunta pudo fácilmente haber terminado en un debate filosófico y teológico. Pero Jesús inmediatamente descolgó esa pregunta del aire y la ubicó en una curva peligrosa, entre Jerusalén y Jericó. Y habló de cierto hombre que cayó en manos de ladrones. Se acuerdan que un Levita y un sacerdote pasaron por la vereda de enfrente; no se detuvieron a ayudarlo. Finalmente vino un hombre de otra raza. Se bajó de su bestia, decidió no ser compasivo a través de intermediarios. Se bajó hasta él, le administró primeros auxilios, y ayudó a ese hombre necesitado. Jesús terminó diciendo que éste fue un buen hombre, éste fue un gran hombre, porque tenía la capacidad de proyectar el “Yo” en el “Tú” y de preocuparse por su hermano.

Ahora, como saben, nosotros usamos bastante nuestra imaginación para tratar de determinar por qué el sacerdote y el Levita no se detuvieron. Hay veces que decimos que ellos estaban apurados yendo a una reunión de la iglesia, una junta eclesiástica y tenían que ir allá abajo a Jerusalén para no llegar tarde a la reunión. En otras veces especulamos que había una ley religiosa, que si uno estaba comprometido en ceremonias religiosas no podía tocar un cuerpo humano veinticuatro horas antes de la ceremonia. Y de vez en cuando comenzamos a preguntarnos si tal vez no iban a Jerusalén, o a Jericó, mejor dicho, a organizar una Asociación para Mejorar las Calles de Jericó. Es una posibilidad. Tal vez sintieron que era mejor tratar de raíz el problema de la causa, en vez de quedar atascados en un efecto individual.

Pero les voy a decir qué es lo que mi imaginación me dice. Es posible que esos hombres tuvieran miedo. Verán, la calle a Jericó es una calle peligrosa. Me acuerdo cuando la Sra. King y yo estuvimos por vez primera en Jerusalén. Alquilamos un auto y manejamos de Jerusalén hasta Jericó. Y tan pronto estuvimos en esa calle, le dije a mi señora, “me doy cuenta porque Jesús usaba esta escena para sus parábolas.” Es una calle sinuosa, serpenteante. Es realmente ideal para una emboscada. Sales de Jerusalén, que está más o menos a 1200 millas – o mejor dicho, 1200 pies sobre el nivel del mar. Y a la hora que se llega a Jericó, quince o veinte minutos después, estás más o menos a 2200 pies bajo el nivel del mar. Esa es una calle peligrosa. En los días de Jesús llegó a conocerse como el “Sendero Sangriento.” Y ¿sabes qué?, es posible que el sacerdote y el Levita miraran al hombre en el suelo y se preguntaran si los ladrones aún andaban por ahí. O es posible que ellos sintieran que el hombre en el suelo, estaba meramente fingiendo. Y estaba actuando como si le hubieran robado y herido, para agarrarlos ahí, para atraerlos ahí para un ataque fácil y rápido. Así que la primera pregunta que hizo el sacerdote, la primera pregunta que el Levita hizo: “Si me detengo a ayudar e este hombre, ¿qué me va a pasar a mí?” Pero luego vino el buen Samaritano, y cambió la pregunta: “Si no me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué es lo que le va a pasar a él?”

Esa es la pregunta en frente de ustedes esta noche. No, “si me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que le pasará a mi trabajo?” No, “si me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que le pasará a todas esas horas que usualmente gasto en la oficina todos los días y todas las semanas como pastor?” La pregunta no es, “si me detengo a ayudar a este hombre necesitado, ¿qué es lo que me va a pasar a mí?” La Pregunta es, “si no me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que les va a pasar a ellos?” Esa es la Pregunta.

Levantémonos esta noche con toda prontitud. Enfrentémosles con una gran determinación. Y movámonos en estos poderosos días, estos días de desafío, para hacer de Norteamérica lo que debe ser. Tenemos una oportunidad de hacer de Norteamérica una mejor nación. Y quiero agradecerle a Dios una vez más, por permitirme estar aquí con ustedes.

¿Saben?, varios años atrás estaba en la ciudad de Nueva York, autografiando el primer libro que había escrito. Y mientras estaba ahí sentado autografiando libros, vino una mujer negra demente. La única pregunta que escuché de ella fue, “¿Es usted Martin Luther King?” Y yo estaba mirando hacia abajo y le dije, “Sí.” El próximo minuto sentí algo golpeando mi pecho. Antes que me diera cuenta, había sido apuñalado por esta mujer demente. Me llevaron rápido al hospital de Harlem. Era un oscuro sábado por la tarde. Y la navaja se había enterrado, y los rayos x revelaron que la punta de la navaja estaba en la orilla de mi aorta, la arteria principal, y una vez que esté perforada te ahogas en tu propia sangre; ese es tu final.

El día siguiente salió en el New York Times, que si nada más hubiera estornudado, me habría muerto. Y bueno, después de cuatro días, me permitieron, tras la operación, después de que mi pecho había sido abierto y la navaja había sido removida, moverme en una silla de ruedas en el hospital. Me permitieron leer algo de mi correspondencia que había llegado, y de todas partes de los estados y del mundo, me llegaron cartas bondadosas. Leí unas cuantas, pero de una de ellas nunca me olvidaré. He recibido una del presidente y el vice-presidente; se me ha olvidado lo que decían esos telegramas. Recibí una visita y una carta del gobernador de Nueva York, pero se me ha olvidado lo que decía esa carta. Pero había otra carta que vino de una niña pequeña, una niña que era una estudiante en la escuela secundaria de White Planes. Y vi la carta y nunca la olvidaré. Simplemente decía,

Querido Dr. King:

Soy una estudiante del noveno grado en la escuela secundaria de White Planes.

Ella decía,

A pesar que no importa, me gustaría mencionar que soy una niña blanca.

Leí en el diario de su desgracia y su sufrimiento.

Y leí que si hubiera estornudado, se hubiera muerto.

Y simplemente le estoy escribiendo para decirle que estoy muy feliz de que no haya estornudado.

Y yo quiero decir esta noche – y quiero decir esta noche que yo, también estoy feliz porque no estornudé. Porque si hubiera estornudado, no hubiese estado aquí en 1960, cuando los estudiantes en todas partes del sur comenzaron a sentarse para almorzar en los buffets. Y supe que, mientras ellos se sentaban, en verdad estaban levantándose por lo mejor del Sueño Americano y llevando a toda la nación de regreso a esos grandes pozos de democracia, los cuales fueron cavados bien hondos por nuestros padres fundadores, en la Declaración de la Independencia y la Constitución.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1961, cuando decidimos sacar un pasaje hacia la libertad y acabamos con la segregación en los viajes interestatales.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1962, cuando los negros en Albany, Georgia, decidieron enderezar sus espaldas. Y en dondequiera que los hombres y las mujeres enderecen sus espaldas, ellos irán en alguna dirección, porque nadie puede cabalgar sobre tu espalda a no ser que esté doblada.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1963, cuando el pueblo negro de Birmingham, Alabama, elevó la conciencia de esta nación y le dio existencia al proyecto Ley de los Derechos Humanos.

Si hubiera estornudado, no hubiera tenido la oportunidad tarde ese año, en Agosto, de tratar de contarle a Norteamérica un sueño que había tenido.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado allá abajo en Selma, Alabama, para ver el gran movimiento de allá.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado en Memphis para ver una comunidad unirse a esos hermanos y hermanas que estaban sufriendo.

Estoy tan feliz porque no estornudé.

Y me decían que… — Pues ahora ya no importa, ahora. No importa lo que pase ahora. Partí de Atlanta esta mañana y mientras estábamos listos en el avión – éramos seis. El piloto dijo por el sistema de comunicación, “Perdonen por el atraso, pero tenemos al Dr. Martin Luther King en el avión. Y para asegurar que todos los bolsones fueran revisados y asegurar que nada estuviera mal en el avión, tuvimos que revisar todo cuidadosamente. Y tuvimos el avión resguardado, y con vigilancia toda la noche.”MLK quote


Y luego llegué a Memphis. Y algunos comenzaron a decir amenazas, o hablar acerca de las amenazas que circulaban por ahí, o ¿qué me pasaría con algunos de nuestros hermanos blancos enfermos?

Y bueno, yo no sé lo que pasará ahora; se nos vienen días difíciles. Pero de verdad, ahora no me importa, porque he estado en la cima de la montaña.

Y no lo tomo en cuenta.

Como cualquier persona, me gustaría vivir una larga vida – la longevidad tiene su lugar. Pero eso no me preocupa ahora. ¡Yo solo quiero hacer la voluntad de Dios! Y Él me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado, y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue allá con ustedes. Pero quiero que ustedes sepan esta noche, que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida.

Así que esta noche estoy feliz;

No hay nada que me perturbe;

¡Yo no le tengo miedo a ningún hombre!

¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor!

Cuidar de Los Pobres: ¿El Mandamiento Más Ignorado de la Biblia?

Por Tyler Huckabee

En la Biblia, de principio a fin surgen algunos temas recurrentes. La idea de un Dios Creador, el Mesías, y la vida después de la muerte son solo algunos de los más frecuentemente señalados. Sin embargo, cualquier lista que mencione los temas bíblicos más discutidos debe incluir este: una persistente, apasionada e inquebrantable postura acerca de los pobres.

Quizás la Biblia mantenga cierto misterio en otras cosas – cualesquiera que sean sus complejidades y tensiones – pero cierto es que no puede ser más clara respecto a cómo tratar a aquellos que viven en la pobreza. Dios ama a los pobres y nos manda que les demos ayuda.  Tan simple como eso. Y es algo real en ambos Testamentos.

“Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite.” (Deut. 15:7-8).

“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”  (Prov. 19:17).

“Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.” (Lucas 14:13-14).

“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”  (1 Juan 3:17-18).

Dudo que las personas que lean este texto estén completamente sorprendidas con los versículos presentados. Las probabilidades son que estén muy conscientes de lo que la Biblia dice referente a los pobres. Saben que la Palabra dice que debemos ser generosos en nuestra forma de tratarlos. Muy pocos cristianos argumentarían que Dios quiere que seamos mezquinos y desconfiados con ellos.

La pregunta es, ¿Por qué no obedecemos?

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EXCUSAS, EXCUSAS

Un estudio realizado el año pasado por Kaiser Institute y The Washington Post encontró que el 46% de los cristianos son propensos a culpar a la gente pobre por ser pobres, en comparación, solo el 29% de los no cristianos opinan igual. La división es todavía más evidente cuando se separa a los evangélicos blancos, el 53% de los cuales culpa a los pobres de “falta de esfuerzo”.

En contraste, los ateístas, agnósticos y los no afiliados a alguna asociación religiosa son más propensos a decir que las circunstancias difíciles son las culpables de la pobreza, por un margen cercano de dos a uno.

¿Qué nos queda entonces de estas estadísticas? ¿Por qué los cristianos, aquellos que poseen Biblias repletas de instrucciones sobre cuidar y ser amables con los pobres, están más inclinados a considerarlos flojos?

Helen Rhee, una historiadora que estudia la riqueza y pobreza entre la cristiandad, dijo al Washington Post que cree que esto está relacionado con la escatología cristiana. Es decir, como el premilenialismo, –la teología que sostiene que Jesús puede regresar en cualquier momento– se convirtió en la teoría del fin de los tiempos dominante en el evangelismo estadounidense, los cristianos crecieron menos preocupados por hacer del mundo un mejor lugar. Desde esta perspectiva, Rhee comentó al Post: “El mundo ya está perdido. Las cosas irán de mal en peor… tienen que enfocarse solamente en lo que es importante, eso es, la salvación del alma”.

Esto ha llevado a tener una actitud que implícitamente relaciona la pobreza con la moralidad. Al Mohler presidente del Seminario Sureño Teológico Bautista, le describe esta actitud al Post de la siguiente manera: “Hay un impulso cristiano legítimo de considerar la pobreza como un problema moral… creo que con frecuencia  los cristianos conservadores tienen un entendimiento inadecuado de la dimensión estructural del pecado.”

En otras palabras, el pecado es la causa de toda la pobreza, pero no toda la pobreza es resultado del pecado individual. También existe el pecado comunal, aquel que da como resultado la pobreza generalizada: la avaricia y la corrupción que deja pobre a gente inocente.

Podemos ver esto en la Biblia,  donde los autores –lejos de condenar a los pobres– repetidamente los identifican como benditos, incluso a semejanza de Cristo. Más allá de la famosa frase de Jesús “Benditos los pobres”, hay versículos como Proverbios 19:17 que dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”

Y en Mateo 25, donde Jesús dice “Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.”

En estos versos y muchos más, está muy claro que Dios mismo se identifica con los pobres. Lejos de declararlos responsables de su situación actual, Él mismo se manifiesta en ellos.

GRACIA

“Ellos se lo buscaron.”

“Si les doy, ¿Cómo sé que no lo desperdiciarán?

“Esperaré un mejor momento para dar.”

Estas son las excusas que a menudo usamos para no ser generosos con los pobres, pero mientras más leas la Biblia, más poco convincentes te sonarán las frases. ¿Qué pasaría si Dios nos diera de Su gracia con la misma prudencia cautelosa que utilizamos para dar nuestro dinero? “Ella se lo buscó. Si le doy de mi gracia, ¿cómo sé que no la desperdiciará?”

No. En Dios, tenemos la imagen perfecta de cómo luce la generosidad, y ese ejemplo es el que debemos seguir. Quizás hay algo de sabiduría en asegurarnos que no estemos usando nuestro dinero para permitir adicciones insalubres, pero en este punto, muchos de nosotros hemos envenenado nuestro espíritu generoso con esa suspicacia que nos lleva a asumir que cualquier persona pobre va a malgastar el dinero que le demos, en lugar de dar a la manera en que Dios nos dijo: como si le estuviéramos dando a Dios mismo. ¿Realmente queremos pasar nuestras vidas sospechando de Dios, como alguien que malversará nuestro dinero con drogas y alcohol?

La Biblia es clara. La necesidad es clara. La misión es clara. También son claras las excusas que los cristianos han inventado para protegerse a sí mismos de la generosidad financiera, aunque éstas no superan el más mínimo escrutinio. Los mandamientos sobre los pobres quizás no sean los temas más discutidos de la Biblia, pero pudieran ser muy bien los más ignorados.

Es hora de cambiar eso.

Este artículo fue publicado originalmente en: Relevant Magazine.

No Nos Olvidemos

Para muchos alrededor del mundo, un desastre en otro país capta nuestra atención mientras que los medios de comunicación lo cubren. Somos motivados a orar, a menudo a dar, e incluso algunas veces a enviar un equipo de ayuda. ¡Gracias, Señor, por tu Iglesia alrededor del mundo que ha hecho todo esto y ha ayudado a aliviar las enormes necesidades ante nosotros!

Al mismo tiempo, en el Caribe no hemos olvidado la devastación de los recientes huracanes que destruyeron muchas de nuestras islas. Mucho después que los equipos televisivos se han ido, el trabajo de reconstrucción todavía se está realizando. Y seguirá así por los meses y años que vendrán, en lugares como Puerto Rico, Dominica y San Martín. Ministerio Nazarenos de Compasión ha publicado tres videos en el mes pasado que muestran cómo esas tres naciones todavía están sufriendo. Sin embargo, al final de estos videos, ellos han elegido resaltar imágenes de esperanza: una sonrisa de una mujer que perdió su hogar, una congregación orando y abrazándose, un pastor de pie en el púlpito aun cuando las paredes del templo están destruidas. Todavía puedes ser parte de este proceso de reconstrucción. Puedes ayudar a llevar esperanza a miles de familias heridas en esos lugares. Por favor visita www.ncm.org para más información.

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Aquí están los videos. No nos olvidemos. Actuemos.

No Tiene Manos, o Pies, Sino los Tuyos

Navidad y la temporada navideña, han llegado y se han ido. En este blog, en nuestro podcast y, esperemos, en tu iglesia local, te has enfocado en la Encarnación: Dios con nosotros. ¡Él vino para traer gozo y esperanza! El Dios de todo el universo se ha hecho carne y “llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores.” (Is. 53:4). ¡Estas son buenas noticias!

Sin embargo, mientras nos movemos hacia un nuevo año, la Encarnación no solo nos conforta, sino también nos llama. Nos llama a un compromiso más profundo de nuestra parte. El Dios que se hizo como nosotros nos pide que nos hagamos como aquellos que están a nuestro alrededor, para compartir más efectivamente las buenas noticias. Debemos ser las manos y los pies de Cristo en este mundo.

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¿Ese concepto es incómodo para ti? Una vez escuché a un autor decir que deberíamos quitar esa frase. “No podemos ser las manos y los pies de Cristo para nadie,” él sostuvo. “¡Solo Jesús puede ser Cristo para el mundo y es herético asumir que estamos en su lugar!” Él tiene un buen punto: Solo Jesús puede salvar, y cualquier lenguaje que empiece a aludirnos a hacer cualquier parte de eso, es muy riesgoso.

Pero, creo que la frase es valiosa y tiene un sonido teológico. ¡La manera principal que Dios usa para alcanzar al mundo desesperado es a través de la Iglesia! Somos su extensión. ¡Así como el Padre lo envió, Él nos envía (Jn. 20:21)! De hecho, la idea de ser sus manos y pies no viene de un predicador o escritor moderno intentando inspirarnos creativamente a la misión. ¿Recuerdas 1 Corintios 12:27? “Ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo.” Entonces, esto es muy bíblico ¿verdad?

Tal vez la expresión más elocuente de esta realidad fue escrita hace casi 500 años por una monja Carmelita, Santa Teresa de Ávila. Mientras lo lees, sé agradecido porque Dios no solo se hizo hombre por nosotros, pero a nosotros, ¡también se nos ha dado el privilegio de ser su presencia activa en este mundo!

“Cristo no tiene cuerpo, sino el tuyo,

No tiene manos, o pies en la tierra, sino los tuyos,

Tuyos son los ojos con los que ve

La compasión en este mundo,

Tuyos son los pies con los que camina para hacer el bien,

Tuyas son las manos, con el que bendice todo el mundo.

Tuyas son las manos, tuyos son los pies, Tuyos son los ojos, eres tu Su cuerpo.

Cristo no tiene otro cuerpo sino el tuyo,

Sin manos, sin pies en la tierra, sino los tuyos,

Tuyos son los ojos con los que ve

compasión en este mundo.

Cristo no tiene otro cuerpo en la tierra, sino el tuyo.”

–Santa Teresa de Ávila

Encarnación – Se Mudó al Vecindario

Ayer (21 de diciembre) publicamos nuestro episodio más reciente del podcast, Los Siervos Inútiles.  ¡El tema es muy navideño: la encarnación!

La encarnación es un concepto teológico que se usa para referirse al acto de unión de la naturaleza divina con la naturaleza humana…es esa acción que Dios tomó de enviar a su Hijo. Él se comprime y entra en la naturaleza humana para así volverse un hombre y venir a salvarnos.

El Dios soberano llegando a ser humano…llegando a ser carne. ¡Dios se mudó a nuestro barrio!

“El Verbo se hizo carne y sangre, y se mudó al vecindario.” Juan 1:14 (MSG)

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¿Por qué Dios tuvo que venir como un bebé?

Lo que entendemos es la importancia que tenía la salvación del hombre para Dios. El único que tenía las cualidades necesarias para poder llevar a cabo la salvación del hombre era Dios, y este acto de encarnación es un acto de despojo que muestra su gran amor, su gran bondad para con la humanidad.

Fue tan importante para Dios mostrar la humildad que aun hasta decidió venir como bebé, no solo venir como un adolescente…esto creó una relación con la humanidad porque necesitaba de la humanidad, así como nosotros necesitamos de Él…es algo muy bonito, pero muy raro a la vez.

¿Qué tiene que ver la encarnación con nosotros como cristianos, y como misioneros?

Lo que Él hizo, ahora debemos hacerlo nosotros, es decir, encarnarnos, especialmente como misioneros en otra cultura.  Pero, ¿cómo es posible?

Encarnación significa acercarse a las personas…es, al mismo tiempo, identificarse con la necesidad de ellos. Jesús predicó, compartió su mensaje, pero también se identificó con la necesidad y aún con la enfermedad. Convivió con nosotros.

Jesús dejó su cultura, pero no rechazó su cultura celestial.  Fue y es cien por ciento divino y cien por ciento humano. El reto para nosotros es aprender qué necesitamos dejar de nuestra cultura, para poder abrazar otra cultura.

¿Quieres saber más acerca de la Encarnación? Entonces, ¡escucha el episodio completo de Los Siervos Inútiles! Haz clic aquí: mesoamericagenesis-es.org/siervos-inutiles o suscríbete en iTunes, Google Play y Stitcher.

En esta Navidad, que la encarnación de Jesucristo mismo te impulse a encarnar sus buenas nuevas en la comunidad donde tú vives.

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Mil Preguntas

El siguiente video fue publicado hace varios años pero todavía comunica nuestra realidad poderosamente.  ¿Alguna vez has sentido que Dios no estaba presente? ¿Has preguntado si de verdad habrá esperanza para nuestra raza humana tan adolorida y desesperanzada? Que tu pasión sea tal como la de Sharon Irving quien recita esta obra maestra.  Y que tu respuesta también sea “Heme aquí.”

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