Llamados a Santidad – Parte 2 de 3

En la entrada anterior del blog, compartí la introducción de un mensaje de santidad memorable por la Dra. Nina Gunter. Hoy y en la última entrega de la semana, compartiré el resto de su sermón.

En las 11 páginas del Estatuto Histórico de nuestro Manual, las palabras santidad y santificación son referenciadas más de 70 veces.

La Santidad es nuestro llamado.

La Santidad es nuestro ímpetu.

La Santidad es nuestra pasión.

La Santidad es nuestro fuego.

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  • Las personas hacen preguntas sobre santidad.
  • Las principales denominaciones quieren saber más sobre el movimiento de santidad.
  • La iglesia católica romana está haciendo preguntas. De hecho, ellos enviaron un representante a la reunión del Proyecto de Estudio Wesleyano de Santidad.
  • Los jóvenes se sienten atraídos hacia la fuerza integral del mensaje de santidad.

La Junta de Superintendentes Generales con superintendentes generales y obispos de la tradición wesleyana participaron, a través de representación de la Junta, en un consorcio para definir el movimiento de santidad.

El coordinador, Kevin Mannoia, antiguo obispo de la Iglesia Metodista Libre y actualmente capellán graduado de la Universidad de Azusa Pacífico, publicó 10 frases (las primeras cinco las compartiré aquí, las últimas cinco al finalizar la semana) que son elementos descriptivos de características del movimiento de santidad.

  1. Carácter transformado basado, mayormente, en la alteridad de Dios.

Nosotros también seremos “otro.”

Hemos recibido el mandato: “No se conformen a este mundo.”

  • Jesús oró por sus seguidores, “Ellos no son de este mundo, así como yo no soy del mundo.”
  • Como creyentes, estamos “apartados.”
  • Jesús se dio a sí mismo por nosotros y purificó para sí mismo “un pueblo elegido” o “un pueblo especial totalmente comprometido a hacer buenas acciones.” Tito 2:14
  • Esto no significa que somos extremistas—si así fuera, tendemos a ser sectarios. Sino que somosun pueblo especial.
  • La comunidad alrededor entonces verá a los seguidores de Cristo como personas diferentes con valores piadosos, principios cristianos, ciudadanos íntegros.
  • A través de los años, alrededor del mundo, la Iglesia del Nazareno ha ido a donde no somos deseados, nos hemos quedado, hemos vivido como Cristo hasta que la comunidad ha dicho, “No se vayan. No podríamos lograrlo sin ustedes.”
  1. Compromiso responsable basado en la encarnación de Dios.

Dios no estuvo satisfecho siendo “otro,” sino que tomó la iniciativa de vivir con y en nosotros.

Como resultado nosotros tomamos la iniciativa para comprometernos con aquello que está quebrantado entre nosotros. Esta es la Missio Dei que deriva de la naturaleza de Dios.

Un compromiso social y misional—expresiones encarnacionales de santidad personal y social.

Esto incluye ministerio—hacer discípulos semejantes a Cristo en todas las naciones. No puedes separar santidad y misiones.

Este compromiso misional está aquí—allá—en todas partes—e incluye el ministerio entre los pobres, los marginados y excluidos. Nos compromete a compensar la injusticia. Ahora nos unimos con Dios en sus propósitos. Este es el optimismo de la gracia. La gracia trae la plenitud a partir del caos.

La Missio Dei (La Misión de Dios) es comprendida de una mejor manera en el idioma del Reino. Vivir el Reino abraza a Dios en adoración en medio de contextos transnacionales, multilingües, multiculturales y transgeneracionales.

  1. Relaciones saludables basadas en la naturaleza trina de Dios.

Relaciones basadas en el modelo recíproco del Reino.

  • Sumisión voluntaria
  • Unidad a partir de la diversidad

No hay unidad hasta que primero haya diversidad. Si no hay unidad, no hay poder.

  • Tenemos desacuerdos, pero no nos destruimos.

Fue dicho de la iglesia en el Nuevo Testamento, “Miren cuánto se aman unos a otros.” Esto es, “Miren cómo se relacionan, se aceptan y se incluyen unos a otros.”

Las relaciones saludables son una característica de un pueblo santo—una iglesia santa.

El Espíritu Santo es el gran unificador. La prueba del Espíritu son sus obras de amor. Juan Wesley habló de un “amor puro hacia Dios y los hombres.” Dios santifica a todos juntos.

  1. Decisiones sabias basadas en la libre elección de Dios de impartir el libre albedrío.

Dios nos ha dado la gracia de tener libertad para elegir.

La determinación no tiene sentido.

La sabiduría viene de la presencia de Cristo en nosotros.

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.” Santiago 1:5

Dios nos da libertad para usar la sabiduría que Él nos da.

  1. Pensamiento curioso basado en lo impresionante que es Dios.

En su creatividad Dios nos hizo a su imagen. Él desató su creatividad en nosotros. Dios no es un micro-administrador. Él es el Creador y Él la entrega a la humanidad. Dios dijo, “Ve y señorea sobre la tierra. Cuida de mi creación.”

Este pensamiento curioso se relaciona a nuestra filosofía de artes liberales. Buscamos a Dios en todas las disciplinas…con todas las aventuras…todos los grandes descubrimientos. Nos volvemos aprendices de por vida de la verdad de Dios…de su mundo…su gente.

Por lo tanto, la iglesia abraza el aprendizaje—artes liberales—en la educación.

J.B. Champan dijo, “Necesitamos construir escuelas o morir como iglesia. “Necesitamos ser espiritualmente rectos, intelectualmente correctos y académicamente fuertes.” En un movimiento de santidad, hay pensamiento curioso y crítico, basado en lo impresionante que es Dios.

***El resto de este sermón será publicado más adelante en esta semana.

Llamados a Santidad – Parte 1 de 3

Hace varios años, tuve el privilegio de traducir para la Dra. Nina Gunter en la Cumbre de Santidad celebrada en San José, Costa Rica. Su mensaje, así como muchos otros de sus mensajes, tenía que ver con santidad. Mientras reflexionaba nuevamente sobre sus palabras hace algunos días, decidí reproducir su sermón esta semana, con el permiso de ella. La siguiente es la introducción de su maravilloso sermón.

Llamados a Santidad
1 Pedro 1:13-16

Por Nina Gunter

Una reunión de académicos y líderes wesleyanos exploró la misión de las iglesias del movimiento de santidad. Este Proyecto de Estudio Wesleyano de Santidad hizo serias preguntas, tales como, “¿Es relevante el concepto de santidad para los cristianos del siglo XXI o es una reliquia del pasado?”

Ofrezco estas conclusiones para la Iglesia del Nazareno:

  1. La Iglesia del Nazareno inequívocamente insiste que la santidad no solo es relevante sino esencial en el mundo posmoderno.
  2. Los nazarenos están hambrientos de un mensaje coherente y que sea convincente.
  3. Los nazarenos tienen una oportunidad, como nunca antes, de abrazar las realidades emergentes de esta doctrina de santidad y volverse catalizadores de una renovación y crecimiento espiritual en la iglesia cristiana a través del extraordinario poder del Espíritu Santo.
  4. Si los nazarenos invirtieran más esfuerzo en predicar y enseñar la santidad con convicción y claridad, y dando testimonio a la vida llena del Espíritu, habría una victoria y un crecimiento sin precedentes en nuestras iglesias.

Ilustración: Un pequeño niño travieso atrapa un ave y piensa que tendrá un poco de diversión con un viejo y sabio hombre que era ciego. El niño sostuvo el ave en sus manos, se acercó hacia el anciano y dijo, “Señor—si usted es tan sabio—dígame. ¿El ave en mis manos está viva o muerta?”

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El hombre anciano pensó para sí mismo, “Si digo que está viva, el niño va a aplastar al ave hasta que muera. Si digo que está muerta, el niño volteará y soltará al ave.”

Así que el sabio anciano contestó, “Está en tus manos.”

Yo les pregunto líderes en la Iglesia del Nazareno, ¿la doctrina y experiencia de la santidad continuará siendo el bendito mensaje, misión y estilo de vida de las personas que llamadas nazarenos? ¿O la santidad se volverá una parte de nuestra historia, que es bonita, interesante, pero anticuada?

4 Formas de Involucrar a Todos en Evangelismo

Por Ed Stetzer

Muchas personas han caído en la mentalidad de que el evangelismo es un don que algunos creyentes tienen y otros no. La realidad es que, cuando alguien se reconcilia con Dios, Él lo envía para reconciliar a otros. Eso no es un don—todos tenemos la responsabilidad de llevar a Cristo a otros.

El liderazgo pastoral puede recorrer mucho cambiando esas mentalidades. Los pastores pueden y deben equipar al cuerpo de la iglesia para entender su rol en evangelismo. Entre otras cosas, una iglesia puede hacer cuatro cosas para motivar el espíritu y la práctica de evangelismo.

  1. Construir Relaciones

Muy pocos escuchan el evangelio o asisten a la iglesia sin primero estar en una relación. La mayoría de las personas que vienen a Cristo son invitadas por alguien que conocen.

Dios nos llama a evangelizar, incluyendo a nuestra familia, amigos y vecinos. Él nos invita a invitar a otros. Las relaciones interpersonales son la mejor manera de alcanzar a otros.

Tus amigos confían en ti cuando hablas de restaurantes, plomeros, niñeras. Esa misma confianza le da a cada creyente una puerta abierta para presentarle a Jesús a sus amigos.

  1. Motiva al Compromiso

Algunas veces el mundo tiene la idea incorrecta de que ser cristiano significa que nuestras vidas son perfectas. Ellos se sienten desconectados e indignos. Así que cada vez que podemos recordar a nuestra gente y aquellos que están mirándonos, que todos tenemos necesidad de un Salvador, eso ayuda a derribar muros que mantienen lejos de Cristo y la Iglesia a las personas.

La iglesia y su gente deben comprender que nadie atraviesa un mundo quebrantado sin ser quebrantado. Así que mientras ellos se enfrentan a la semana, ellos deben conectar con personas quebrantadas, así como ellos son personas quebrantadas que han conocido a Aquel que restaura todo. Ellos deben ofrecer restauración por medio de Cristo. Eso es evangelismo.

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  1. Eventos Inclusivos

Algunas partes de la iglesia son más exclusivas. La Santa Cena, el bautismo, incluso algunos grupos pequeños son solo para creyentes. Pero la iglesia tiene la libertad, y realmente una responsabilidad de tener reuniones donde los “buscadores” se sienten bienvenidos—lugares donde están listos para el compañerismo. Uno de esos eventos de nivel bajo es la búsqueda anual del huevo de Pascua. Fomentas el compañerismo a través de involucrar a toda la iglesia. Ellos traen a sus amigos, vecinos, y familias.

Realiza estos eventos donde todos pueden estar involucrados. ¿Por qué? Los eventos pueden mostrar amor por nuestra comunidad e incrementar visibilidad para invitar personas a nuestra iglesia. Múltiples relaciones pueden desarrollarse en estos eventos inclusivos y abiertos. Finalmente, estas relaciones pueden llevar a la persona a Cristo.

  1. Enseñar Bien

El evento de la búsqueda del huevo de Pascua, mencionado anteriormente, es un avance. Pero algo más grande sucede cuando realmente predicamos sobre la resurrección–queremos llevar a las relaciones, de algo tan simple como un evento de niños, a algo tan importante como el evangelio.

Y, no solo predicamos acerca de la resurrección en un domingo.

Nuestra gente entiende que después de traer a sus amigos al evento comunitario de la iglesia, existirá un impulso intenso del evangelio en las semanas próximas. Nos llamamos el uno al otro, y los líderes del Grupo de Vida hacen llamadas. Todos saben que todos deben invitar a sus amigos a escuchar sobre Jesús.

Enseñamos el evangelio bien y una y otra vez.

Acercamiento Holístico

Es una asamblea plenaria. Hacemos todas estas cosas en olas al mismo tiempo, pero no las hacemos todo el tiempo. Primavera y otoño, verano e invierno, en misión para compartir a Jesús.

Todos están a bordo. Todos entienden que el liderazgo de la iglesia proveerá oportunidades para que sus amigos escuchen el evangelio, pero sus amigos son su responsabilidad. No conozco a sus amigos. Ellos sí. No puedo invitar a sus amigos. Ellos sí. Y deben hacerlo.

El evangelismo es responsabilidad de todos.

Podemos quejarnos de la falta de actividades evangelísticas en nuestras iglesias, pero esto recae sobre el liderazgo. Que como liderazgo creemos una cultura de evangelismo. Cuando la iglesia ve que somos intencionales y serios sobre crear un camino, es más factible que ellos se comprometan con sus amigos y los inviten a ese camino

¿Qué ha hecho tu iglesia para asegurar que todos participen en evangelismo? ¿Cuál será la razón por la que las personas “dejan caer la pelota” en el área de evangelismo?

*Este artículo fue publicado originalmente en: Edstetzer.com

COM – Oaxaca Norponiente

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Pastor, Tómate Unas Vacaciones, por el Bien de tu Iglesia – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo en la entrada anterior.

4 Compromisos para combatir la ansiedad por las vacaciones

  1. Me comprometo a ser honesto sobre mi ansiedad en vacaciones.

Es apropiado sentir algo de ansiedad. Como líder, soy responsable de asegurar que el liderazgo se eleve y se capacite para hacer el trabajo del ministerio. Mi esposo y yo somos los responsables en última instancia de tener todas nuestras bases cubiertas. Los pastores que se van de la ciudad sin pensar en lo que podría suceder en su ausencia, envían un mensaje de falta de atención, o de no estar comprometidos.

Sin embargo, algunos tipos de ansiedad no solo son inapropiados: son tóxicos para mi alma y conducen al pecado de la idolatría. Tengo que preguntarme,

  • ¿Mi ansiedad está enraizada en el miedo o en una necesidad compulsiva de complacer a la gente de mi congregación?
  • ¿Estoy micro-administrando a las personas a mi alrededor y dudando de su capacidad para hacer un buen trabajo sin mi presencia?
  • ¿He asumido una responsabilidad indebida por el movimiento del Espíritu entre el pueblo de Dios al punto de creer que, sin mi presencia física, el Espíritu no se moverá (o incluso no podría)?
  • ¿Está mi identidad tan enraizada en mi vocación que la idea de estar lejos del trabajo es desorientadora e inquietante?

No son preguntas fáciles de contestar con honestidad, pero mis respuestas revelan las formas en que mi corazón se desvía hacia esa “ansiedad blasfema de hacer el trabajo de Dios por Él”.

  1. Me comprometo a ir.

Sí, en realidad tomaré mis vacaciones. Esto requiere sabiduría y discernimiento. Probablemente no sea ideal tomar dos semanas de vacaciones en medio de Adviento. Pero no me engañaré pensando que cada función de la iglesia requiere que esté allí en la carne. Trabajaré para empoderar a mis líderes, ya sea personal pastoral o líderes laicos, y luego les dejaré hacer su trabajo. Equipar a los santos para el ministerio es trabajo sagrado.

  1. Me comprometo a estar ausente.

Cuando me vaya, estaré tan “ausente” como sea posible. Esto puede no requerir un escape costoso en el extranjero. Unas “vacaciones en casa” simples y asequibles funcionarán igual de bien, si tomo en serio el llamado a la ausencia. Eso significa que tendré que comunicar claramente que no responderé a correos electrónicos, llamadas ni mensajes de texto. Pero eso no es suficiente. Debo seguir y desconectarme de mi teléfono y mi correo electrónico. Probablemente me desconecte de las redes sociales también. Eso tiene el poder de hacernos estar presentes, en mente y espíritu, en las cosas equivocadas, incluso cuando estamos ausentes en el cuerpo.

Por supuesto, dejaré información de contacto de emergencia con alguien en quien confío para que respete mi ausencia, alguien que entienda la definición de emergencia.

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  1. Me comprometo a estar presente.

Estar ausente es solo la mitad de la batalla. Al abrazar el llamado a la ausencia del trabajo, debo aceptar el reto de estar presente: en mi familia, en mi cuerpo y en mi espíritu.

Presente en mi familia. Me comprometo a prestar atención a mis seres queridos de manera intencional. Incluso si no hago un viaje lujoso o incluso si no salgo de la ciudad, encontraré la forma de pasar tiempo de calidad con mi familia.

Presente en mi cuerpo. Gran parte del trabajo pastoral es trabajo de la mente. Después de un largo día de preparación para el sermón, descubro que me he ido de mi asiento quizás solo dos veces, pero estoy agotada por la fatiga mental de estudiar. En momentos de mayor estrés y ansiedad, mi cuerpo me hace saber a través del dolor de estómago, los hombros apretados y la tensión de la mandíbula, una vez fue tan grave que apenas podía masticar. Utilizaré el tiempo de ausencia del trabajo para estar presente en mi cuerpo a través del movimiento físico y el cuidado corporal. El ejercicio, incluso una simple caminata, me recuerda que soy una persona completa, no un espíritu o mente incorpórea.

Presente en mi espíritu. Nunca falla que cuando tengo un momento de quietud, la ansiedad se abalanza sobre mi paz. Mi reacción inicial es huir o distraerme. ¡Apúrate, ocúpate! Si me muevo constantemente, la ansiedad no puede deslizarse. O bien, ¡comienza a consumir Netflix! Mi mente estará demasiado ocupada con el flujo continuo de entretenimiento para dejar que la ansiedad llegue. En su libro No Alimentes al Mono Mental, Jennifer Shannon dice que este es el enfoque equivocado de nuestra ansiedad. Envía el falso mensaje de que el miedo que estamos experimentando es peligroso y debe evitarse. Pero no es peligroso; es incómodo, Shannon alienta a sus lectores a abrir sus mentes y corazones a la ansiedad y sentarse con la incomodidad, desacreditando las mentiras de la ansiedad y robando su poder.

Mientras me siento incómoda, le pido al Señor que me recuerde que soy su amada, y conmigo, el Señor está muy complacido. Confieso las maneras en que he tratado de hacer la obra de Dios en nombre de Dios. Le pido al Espíritu que sane las heridas que me llevaron a estos comportamientos ansiosos.

Vacaciones como compañeros de trabajo

Sin duda, tomar vacaciones como pastor puede ser un desafío. Pero el tiempo libre no es meramente importante; es esencial tanto para el pastor como para la congregación. Aquellos de nosotros que tenemos el manto de pastor necesitamos que se nos recuerde que no somos la cabeza de la iglesia. Cristo lo es.

Los pastores no son, como dice Eugene Peterson, “la pieza clave que mantiene unida a una congregación.” Somos colaboradores de nuestros rebaños, cooperamos con el Espíritu Santo que está haciendo el trabajo de llamar, consolar y condenar. Nuestras congregaciones necesitan un recordatorio de que las vacaciones pastorales también pueden brindar bendiciones. No deben ser consumidores pasivos de lo que el pastor “profesional” tiene para ofrecer, sino ser miembros comprometidos y contribuyentes del cuerpo de Cristo.

Al negarnos a participar en la ansiedad blasfema de hacer la obra de Dios por Él y de confesar la idolatría en nuestros propios corazones, formaremos a nuestra congregación para seguir fielmente a Jesús, con más fidelidad de lo que lo harían 365 días consecutivos de trabajo.

Ahora, tendrás que disculparme. Necesito volver a planificar mis vacaciones.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

Pastor, Tómate Unas Vacaciones, por el Bien de tu Iglesia – Parte 1 de 2

Por Stephanie Dyrness

Tú no eres la pieza clave que mantiene unida a tu congregación.

Me siento en el sofá, hojeando mi calendario digital, tratando de hacer los cálculos. ¿Cuándo podemos encajar algunas vacaciones? Hay muchos factores a considerar: el lanzamiento del servicio combinado de verano, la Escuela Bíblica de Vacaciones, varios campamentos, vacaciones para otros miembros del personal. También me preocupa la caída del verano, que ya está sobre nosotros. ¿Realmente puede la iglesia permitirse la ausencia de sus pastores principales, aunque solo sea por la moral?

Mi esposo y yo, pastores co-líderes de nuestra iglesia, tenemos tiempo de vacaciones. Todos los libros y todos los blogs del ministerio y todos los profesores dicen que los pastores deben atender a sus familias, proteger sus almas y descansar. Sé que en mi corazón necesitamos tomar más de una semana -que de hecho necesitamos dos seguidas- para descomprimirnos verdaderamente y separarnos de la hermosa pero importante vocación que es el ministerio parroquial.

Pero pueden pasar muchas cosas en dos semanas. Mi mente comienza a competir. Podría surgir un conflicto, podría surgir un problema administrativo apremiante, alguien podría terminar en el hospital con solo una buena palabra de mis labios capaz de sostenerlos. A medida que mis pensamientos se descontrolan, las imágenes de una iglesia hecha jirones, un éxodo masivo y posibles explosiones inundan mi mente.

Contrólate, me digo a mí misma.

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El miedo irracional y la ansiedad de tomar solo 14 días consecutivos de mi iglesia ha revelado una herida dentro de mí que necesita atención.

¿Por qué la ansiedad?

La ansiedad por las vacaciones no es exclusiva del ministerio, pero la presión tiene un sabor único con sabor a fe. Las apuestas se sienten elevadas para aquellos en el campo del cuidado del alma.

Preocupaciones prácticas

Hay, por supuesto, preocupaciones prácticas. ¿Quién lo hará en nuestra ausencia? ¿Cómo se completarán las tareas cotidianas e invisibles? ¿Quién honrará el púlpito y predicará fielmente cuando nos hayamos ido? Para aquellos de nosotros que sentimos una sensación de escasez en términos de liderazgo local, estas preocupaciones prácticas pueden paralizarnos.

Percepciones

Pero la ansiedad por las vacaciones es mucho más profunda que las preguntas sobre quién, qué y cómo surgen cuando el pastor está fuera de la ciudad. También está la ansiedad de la percepción. Algunos pastores son más propensos a esta ansiedad que otros, pero merece mención.

Mientras planifico el tiempo libre, me encuentro explicando, casi defendiendo, nuestras vacaciones. No hemos tomado tiempo libre en 6 meses. O, hemos estado ahorrando durante mucho tiempo para hacer un viaje, y lo estamos haciendo a bajo precio, ¡así que no estamos siendo extravagantes ni nada! En secreto me pregunto, ¿mi congregación me envidió el tiempo libre? ¿Me percibirán como desintegrada, egoísta y no comprometida con la iglesia y las necesidades de la iglesia? El hecho de que mi sueldo proviene de sus diezmos y ofrendas agrega una nueva capa de angustia, ya que a menudo siento la necesidad de demostrar que valgo la inversión y que no estoy viviendo a expensas de ellos.

Un corazón idólatra

Pero si soy sincera conmigo misma, mi ansiedad en torno a tomar un tiempo de descanso adecuado va más allá de las preocupaciones prácticas o las percepciones. No puedo decir de buena fe: “¡Son ellos! ¡Es la congregación con sus expectativas irrazonables! “Porque también soy yo, con un corazón idólatra que ha participado y tal vez incluso ha propagado la narración de que la vida de la iglesia fluye, o al menos a través del pastor.

En su siempre oportuno libro El Pastor Competitivo, Eugene Peterson cita a Hilary de Tours, que describe un pecado cometido con frecuencia por los pastores: irreligiosa sollicitudo pro Deo, una ansiedad blasfema de hacer el trabajo de Dios por Él.

Y ahí está: el pecado del corazón de este pastor. Podría culpar al constante diluvio de imágenes que retrata a los líderes como la piedra angular de una organización: la fuente de inspiración, motivación e impulso. Podría culpar a aquellos pastores altamente “exitosos” que venden sus sistemas y teorías como necesarios para la salvación y que son vitales para la vida de cada iglesia en conjunto. Incluso podría culpar a los líderes denominacionales que presentan historias de líderes visionarios y gregarios para imitar y asegurar el crecimiento eclesial y la vitalidad.

Pero mis acusaciones fracasan. Debo asumir la responsabilidad por el estado de mi alma y las mentiras que he creído: mentiras de mi propia importancia personal, mentiras de que mi identidad depende de mi vocación, incluso mentiras sobre el poder del Espíritu para moverse y transformarse sin mi dirección. Con esto en mente, aquí hay algunos compromisos que estoy haciendo mientras planifico mis próximas vacaciones.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

No por Obligación, sino con Amor

Por Freya Galindo

En las ciudades grandes de México existen problemas sociales y condiciones desfavorables para muchas personas que se encuentran en una situación vulnerable. Ciudad Juárez, Chihuahua, no es la excepción y más aún por ser una ciudad fronteriza con Estados Unidos.

Conscientes de esta realidad, hace once años, la 1ª Iglesia del Nazareno de esta ciudad, decidió constituir una asociación civil, dedicada a la formación, desarrollo y fortalecimiento de las familias: “Ministerios Verbo de Vida, A.C.”

En el año 2014, deseando atender una necesidad más específica de su entorno y con el anhelo de servir a su comunidad, a través de una alianza con la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) del Gobierno Federal mexicano, decidieron usar las instalaciones del templo para abrir un comedor comunitario.

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El próximo 4 de agosto del presente año, este comedor celebrará 4 años de haber iniciado sus actividades. De lunes a sábado, en horario de 7am a 9am y de 12pm a 2pm, se da alimento a un promedio de 100 personas, la mayoría de ellos son adultos mayores. Además de los donativos que este comedor recibe por parte de SEDESOL, también es apoyado por otras iglesias, organizaciones no lucrativas y particulares. El pastor Conrado, su esposa Petry, y sus dos hijos junto con algunos otros voluntarios, son quienes regularmente cocinan y sirven en este comedor.

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Recientemente, como asociación civil presentaron un proyecto al Gobierno Federal para obtener ayuda y así abrir 5 escuelas de guitarra en distintos puntos de la ciudad, con el fin de proveer un espacio de enseñanza para capacitar en la música a niños y jóvenes. Es un programa que ya desarrollan en el CERSAI #3 (Centro de Reinserción Social para Adolescentes Infractores), de Ciudad Juárez, con 20 adolescentes internos.

Otro de los sueños de la iglesia es en un futuro abrir un refugio para migrantes (otro problema social presente en Ciudad Juárez).

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Lo hacemos con mucho gusto, no por obligación, sino con amor,” esas fueron las palabras del pastor Conrado al describir la labor que realizan como iglesia, a través de la asociación civil y el comedor comunitario.

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¡Gracias a Dios por las iglesias existentes en la ciudad que están haciendo la diferencia a través de servir a la gente!

Para conocer más de este ministerio visite su página de Facebook: Ministerios Verbo de Vida, A.C.

Cuando tu Llamado se Siente como Muerto

By Mandy Smith

Hacer la voluntad de Dios, incluso en el ministerio, no siempre es divertido y floreciente.

¿Qué te hace florecer?

Es una pregunta útil para hacer mientras discernimos nuestro llamado. Esto asume que el llamado de Dios crece a partir de nuestros dones y pasiones, que experimentamos la bendición mientras obra a través de nosotros para bendecir a otros. Y eso es bíblico y verdadero.

Pero, ¿qué pasa cuando nuestro llamado no parece florecer, sino morir?

Sí, conozco las temporadas en las que seguir a Dios se sentía como vida y crecimiento. Los tiempos en que orar por alguien trajo transformación, cuando obedecer el llamado de comenzar algo nuevo trajo crecimiento. Pero no estoy en esa temporada en este momento. 

En este momento se siente más como obediencia. Como dejar de lado lo que me gustaría hacer y, en lugar de eso, elegir hacer lo que Él me pide. Se siente más como interminables hojas de cálculo y correos electrónicos, comenzando grandes desafíos, y menos como ver vidas transformadas. Temporadas como esta significan entrar en lugares que se sienten inseguros, que me hacen parecer tonto, atreviéndome a preocuparme por cosas rotas que quizás nunca se arreglen. Dios me desafía a orar por la liberación de la persona que parece que está más allá de la esperanza. Personalmente, preferiría no ir allí. Podría estar decepcionado. 

Sí, creo que Dios nos guía hacia la vida y el crecimiento. A veces, sin embargo, creo que Él nos poda.

Tenemos admiración por los mártires, personas que mueren públicamente por su fe. Conocemos sus historias en la Biblia y la historia de la iglesia. Pero, ¿qué pasa con el tipo de martirio que lentamente nos quita la vida, no en una ejecución, sino en una elección diaria de ser entregado como una ofrenda?

En el ministerio de hoy, equiparamos fácilmente nuestro trabajo con el cumplimiento de la vida y los objetivos de la carrera. Entonces, ¿qué hacemos con estas palabras de Jesús?

“Dirigiéndose a todos, declaró:―Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga” (Lucas 9:23).

“Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará” (Marcos 8:35).

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¿Cómo podría ser que el hecho de seguir las indicaciones del Señor me llevó a un lugar donde las respuestas escaseaban y Dios parecía ausente?

En una cultura que adora medir el éxito, ¿cómo aceptamos el ejemplo de los profetas? Fueron llamados a decir y hacer cosas fieles a una multitud que no escuchaba y a la que no le importaba, a martillar sobre corazones duros. Los profetas fueron llamados por Dios para sentir su propio dolor, a anhelar cosas que nunca verían.

¿Nos atrevemos a equiparar nuestra historia con los mártires y los profetas, así tan ordinarios como somos? Puede ser la única forma en que nuestra propia historia tenga sentido. Las historias de mártires y profetas pueden ayudarnos a dejar de lado otras historias que estamos tentados a creer. Historias distorsionadas como estas:

• Cuando no estás viendo fruto, es porque lo estás haciendo mal.

• Cuando las oraciones no son respondidas, es porque eres infiel.

• Cuando los ministerios en otros lugares parecen tener más éxito, es una señal de que algo anda mal contigo.

• Cuando no ves a Dios haciendo todas las cosas nuevas, es porque Dios te ha abandonado, ¿o quizás ni siquiera existe?

¿Cómo podría ser que seguir las indicaciones del Señor nos lleva a lugares donde las respuestas son escasas y Dios parece estar ausente?

Este tipo de incomodidad puede convertirse en un momento para discernir si estamos en el lugar correcto. A veces, la falta de resultados puede ser una señal de que algo debería cambiar. Como líderes, podemos utilizar la incomodidad para motivar a aquellos a los que lideramos (o para hacernos sentir culpables) por intentar más y más: “El ministerio es difícil. Intenta más.” Pero cuando hemos discernido esas cosas y todavía nuestro trabajo es difícil, cuando hemos orado por la liberación y no se produce ningún cambio, puede ser simplemente que esta es la vida a la que la obediencia nos ha llevado.

Esta vida de obediencia podría llamarnos a hacer cosas que realmente no queremos hacer.

Tal vez seamos llamados a decir adiós a personas con las que preferiríamos estar y estar con personas con quienes no elegiríamos estar.

Tal vez seamos llamados a quedarnos en lugares que quisiéramos dejar, y dejar lugares donde preferiríamos quedarnos. Tal vez Él nos llame a anhelar la sanidad de alguien que quizá nunca será sanado, a orar por alguien que quizá nunca será “reparado.”

Rendir nuestro tiempo, energía y control absoluto se siente como la muerte. Tal vez no admiremos estas muertes tanto como las muertes físicas de los mártires, pero ¿qué es una vida, sino nuestra voluntad, tiempo y energía? Eso es un sacrificio vivo.

Según Pablo, llevamos en nuestros cuerpos la muerte de Jesús, para que su vida sea visible en nuestros cuerpos. Mientras vivimos una vida que cada día se vuelve menos nuestra, la propia vida de Jesús se vuelve más y más evidente, no solo en un sermón que predicamos, sino en nuestro testimonio. A medida que nos volvemos menos, Jesús se vuelve más.

Durante esta temporada de servir a una pareja en particular llamada Teo y Lily, compartí a un mentor sabio sobre mi dolor. Sentí al Señor con tanta fuerza en el impulso de cuidar de ellos. Pero cuidarlos significaba trabajar hacia milagros que rara vez veía, esperando cambios que no habían llegado. ¿Cómo podía el impulso que creció de su presencia alejarme de su presencia? Pensé que aquellos que hicieron sacrificios por Él al menos tendrían el placer de sentirlo a Él con ellos. Mi amigo sabio sonrió amablemente y dijo: “Parece que piensas que tu dolor es el tuyo”.

¿Podría ser que estaba sintiendo el dolor del Señor cada vez que Theo se preguntaba cómo cuidaría de su esposa discapacitada todas las noches en que ella dormía en el concreto? ¿Podría ser que al atreverme a cuidar a esta pareja, me mostraron un pequeño rincón del corazón de Dios por cada forma en que este mundo es solitario y frío? Tal vez estaba dándome un vistazo de la obediencia de Jesús para entrar en este mundo roto y pecaminoso. El rostro sufriente de Jesús en la cruz siempre me hizo sentir culpable. No quería que me recordaran que Él sufrió por mí. Ahora sabía que Él sufrió conmigo. Que sufrió con Theo y Lily y con todas las personas solitarias, pobres y cansadas del mundo y de la historia. La obediencia de Jesús al Padre lo había llevado a un intenso sufrimiento. Y ahora sabía que su dolor físico era solo parte del sufrimiento.

Si bien esto puede no traer el agradable florecimiento que nuestro joven ser imaginó cuando seguimos este llamado, una vida de obediencia ciertamente trae otro tipo de florecimiento. Día a día, lentamente morimos según nuestras propias preferencias. Puede sentirse como estar enterrado. Pero con el ejemplo de Cristo, vemos ese entierro como una plantación de algo esperanzador en el suelo, algo que muere solo para irrumpir en la vida. Entonces aprendemos a vivir la propia historia de Jesús:

“Ciertamente les aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero, si muere, produce mucho fruto.”(Juan 12:24).

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

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