El Dios Misionero Se Encarna en Jesucristo

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¡Ya hemos llegado al tiempo de Adviento!

Para los que nacimos en un hogar cristiano, estamos familiarizados con la historia del nacimiento del Hijo de Dios. Todos los años lo celebramos en la iglesia, en las reuniones familiares y entre amigos. Pero para aquel que no es cristiano, o que nació en un hogar musulmán, budista o hindú, la Navidad pasa desapercibida porque, para él, la encarnación de Dios en Cristo no tiene sentido.

Cristo no sólo dejó su hogar para poner su “tienda” y vivir entre nosotros sino que se despojó de sí mismo, para servir y ser igual que los hombres. Jesucristo abandonó su lugar en los cielos y se sujetó voluntariamente a las limitaciones humanas. ¿Y por qué lo hizo? Por amor—el amor más grande que el ser humano haya conocido jamás.

En eso consiste la Navidad: Dios por amor se encarnó para salvar a la humanidad. No usamos esa palabra mucho, ¿verdad? Encarnar significa representar cualidades, acciones, ideas, opiniones, etc. de una persona. De hecho es más que eso; en forma literal, significa vivir en la carne como alguien más vivía o vive en la carne.

Quizás podemos tomar el ejemplo de un embajador. Las funciones de este son representar a su país en uno extranjero, proteger los intereses de su país y sus ciudadanos, negociar, e informarse sobre las condiciones y desenvolvimiento en el nuevo país.

Lo interesante está en las dos últimas funciones.  Algo similar son nuestras funciones cuando encarnamos a Jesús. Somos embajadores de Dios en este mundo (2 Cor. 5:20), entonces la pregunta es: ¿Soy embajador en mi vecindario, en otra cultura, en el trabajo, en la escuela, etc.? ¿Estoy promoviendo relaciones amistosas (y más que eso) entre Dios y aquellos que no lo conocen?

Para comprender las misiones debemos enfocar mayor atención a Jesús, a su misión y al propósito de ésta en el mundo. Durante su tiempo en la tierra él mostró compasión, su ministerio era predicar y enseñar, y llegó hasta la cruz en su sacrificio por los pecadores. Y lo increíble es: ¡Al resucitar mandó a sus seguidores a predicar por todo el mundo, siendo sus manos y pies, encarnándonos en el mundo cómo él hizo por nosotros!

En la próxima entrada hablaremos de esto más, y como somos enviados por él quien fue enviado.

¿Se Reflejan las Prioridades de Dios en Nuestras Finanzas?

Cada miércoles, a partir del 5 de octubre y hasta el 7 de diciembre de 2016, estaremos publicando un artículo enfatizando las diez características de una iglesia Génesis, esto es parte del desarrollo continuo de varias herramientas y materiales que ayudarán a las iglesias a diagnosticar y mejorar su salud.

Por Scott Armstrong

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Hace algunos años mis hijos, mi esposa y yo nos reunimos y platicamos sobre nuestros sueños y las esperanzas que teníamos para la siguiente década. Una de las metas que nos fijamos fue ir a la Copa Mundial del 2022. Todos nos entusiasmamos con la idea, Qatar es hermoso en esa época del año. (¡Nadie se lo imaginaría!).

De vez en cuando hablábamos sobre la Copa del Mundo y lo divertido que sería ir. Incluso ahorramos un poco de dinero aquí y allá. Pero no era mucho y no teníamos un plan. Cuando evaluamos nuestro progreso veinte meses después de aquella reunión, descubrimos que no había forma de ver ese gran sueño volverse realidad si no hacíamos cambios significativos en nuestras vidas.

Había que hacer sacrificios. Decidimos que en los siguientes años no gastaríamos en vacaciones “costosas”; en su lugar, tendríamos vacaciones en casa. Casi todo el dinero de Navidad, cumpleaños y otros regalos monetarios que recibiéramos irían a la cuenta de ahorro para la Copa del Mundo. Ahorraríamos todas nuestras millas de vuelo para que el enorme costo del viaje estuviera eventualmente cubierto. Incluso comenzaríamos a orar para que Dios proveyera para nosotros y nos preparara para la Copa del Mundo.

¿Saben qué ocurrió? Nos dimos cuenta que haciendo esos sacrificios no tendríamos que esperar hasta el 2022. ¡Podríamos lograrlo para Rusia 2018!

Esta historia refleja lo que sucede con frecuencia en la iglesia. Podemos decir que priorizamos el evangelismo mundial. Podemos declarar que queremos alcanzar a nuestra comunidad. Podemos predicar sobre la importancia de los perdidos. Pero si no respaldamos todas estas metas con dinero, los “valores” que poseemos permanecerán vacíos.

Jesús lo dijo así: “Porque donde esté tu tesoro, ahí estará también tu corazón” (Lucas 12:34).

La novena característica de una iglesia Génesis es que generosamente provee recursos económicos para financiar la misión en su ciudad, su distrito y el mundo.

Una iglesia Génesis es generosa. Aunque el mundo nos urge a operar desde el miedo y la escasez, ¡funcionamos desde un manantial de esperanza y fe del Dios que tiene todos los recursos del mundo a su disposición!

Una iglesia Génesis da con sacrificio para impulsar la misión global. No debemos concentrarnos solo en nuestra propia congregación o ciudad. Una iglesia Génesis utiliza su dinero para enviar y sostener misiones y misioneros con el objetivo de impactar incontables culturas y naciones en todo el planeta.

Una iglesia Génesis se asegura que su presupuesto refleje sus valores fundamentales. ¿Es importante para nosotros ayudar a otros a conocer a Cristo?

Entonces mejor asignemos más del 1% de nuestro presupuesto para evangelismo. ¿Servir a la comunidad es parte vital de nuestra misión? Entonces eso debe reflejarse en gran manera en nuestros gastos al final del año.

¿Sabías que muchas iglesias gastan entre el 85 y el 90% (o incluso más) de sus diezmos y ofrendas en solo dos cosas? Salarios para el personal pastoral y los servicios públicos/ mantenimiento del edificio y propiedades. Eso no deja mucho para alcanzar la ciudad, mucho menos a las naciones.

Quizás sea necesario llevar a cabo una auditoría de nuestras finanzas. No estoy hablando de un análisis oficial hecho por un auditor, aunque claro que eso es esencial. Estoy hablando de una auditoría financiera hecha a través de lentes espirituales. ¿Qué aspectos tienen los gastos e ingresos de nuestra familia y nuestra iglesia? ¿Nuestras prioridades se reflejan en la forma en que damos a los demás? ¿Se reflejan las prioridades de Dios en nuestras finanzas?

Después de una auditoría de ese tipo, tal vez lleguemos a la misma conclusión a la que llegó mi familia. Será necesario hacer sacrificios para ver nuestros sueños volverse realidad. Y que el reino impacte nuestras comunidades y el mundo es un sueño que ciertamente vale la pena, ¡una meta por la que vale la pena trabajar!

Una iglesia Génesis generosamente provee recursos económicos para financiar la misión en su ciudad, su distrito y el mundo.

 

Para más información, visita el sitio web www.mesoamericagenesis.org o la página en Facebook https://www.facebook.com/MesoamericaGenesis/

Mirando adelante con esperanza

Escrito por: Dr. David A. Busic.

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Los últimos meses han sido extremadamente difíciles para la familia global. Noticias de violencia, racismo, terrorismo, sufrimiento, y gran tragedia parecen ser los sucesos diarios. Con tantas malas noticias, ¿qué significa ser personas de esperanza? Más específicamente, ¿qué es la esperanza cristiana y cómo esto cambia nuestra perspectiva?

La esperanza cristiana está basada en una persona.

La esperanza cristiana no es el poder del pensamiento positivo. No está basada en las circunstancias, sean buenas o malas. No son las nuevas y mejores ideas, las filosofías utópicas o la política reformada. La esperanza cristiana es enfocada objetivamente en la persona de Jesucristo quien ha sido revelado a nosotros como “la gracia de Dios,” “la salvación a todas las personas,” y nuestra “bendita esperanza” (Tito 2:11-13 NVI). La esperanza en cualquier otra cosa no nos dará lo que buscamos. Jesús es el único que puede satisfacer el hambre profunda en nuestros corazones.

La esperanza cristiana mira hacia un futuro prometido.

La manera en que manejamos nuestra vida presente está completamente determinada por cómo creemos que será nuestro futuro. Si nuestra esperanza está arraigada o fundada en un futuro que es mucho mejor y más grande de donde nos encontramos hoy, es posible enfrentar las tremendas adversidades y grandes dificultades con paz y gozo. Cuando ponemos nuestra esperanza en un futuro prometido que sabemos no fallará, incluso los más grandes sacrificios pueden ser soportados y ser encontrados significativos.

Nuestra esperanza en Jesucristo es la esperanza de que vendrá un día cuando Dios hará que todas las cosas que están mal en el mundo, vuelvan a estar bien otra vez. Nuestra esperanza es que Dios hará que el mundo sea como debe ser. Nuestra esperanza es que viviremos una vida resucitada con Jesús y la familia de Dios por la eternidad en el cielo.

La esperanza cristiana mira hacia un futuro mejor.

Esa esperanza nos cambia.

Mirar hacia adelante en esperanza cambia nuestro comportamiento. De repente nos encontramos a nosotros mismos actuando muy diferente y pensando muy diferente. “…y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas” (Tito 2:12a NVI). La antigua manera de vivir no tiene el mismo empuje en nosotros como antes.

Mirar hacia adelante en esperanza cambia nuestro propósito. Nuestras prioridades cambian. Nuestras pasiones son redirigidas. “…y nos enseña a… vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio” (Tito 2:12b NVI). Empezamos a vivir hoy como si el futuro prometido por Dios ya estuviera a nuestra alcance.

C.S. Lewis dijo una vez, “Si tú lees historia encontrarás que los cristianos que hicieron más por el mundo presente fueron aquellos que pensaron más en el próximo.”

Mirar adelante con esperanza significa que vemos la visión de Dios de un mundo sin más pobreza, ni más guerra, ni más violencia, ni más injusticia. Y porque esa es una fotografía de cómo se ve nuestro futuro, como ciudadanos del reino celestial y como personas que creen que Dios siempre cumple sus promesas, comenzamos a trabajar hacia esa visión ahora mismo, aquí en la tierra. Empezamos a esperar, a orar, y a trabajar por un tiempo donde haya justicia y paz, donde las personas hambrientas puedan comer y donde la gente enferma pueda estar bien. Empezamos a vivir hacia el tiempo donde no hay odio, prejuicio, sistemas injustos, ni racismo. Vivimos hoy a la manera en que Dios quiere que su mundo sea mañana.

La esperanza es el lenguaje de intercambio de el trabajo y ministerio cristianos. Porque tenemos un futuro prometido, nos da la valentía de arriesgar mucho más que si no lo tuviéramos. “Todas las cosas son hechas nuevas” es la esperanza escatológica del mañana de Dios y nos da la fortaleza para orar, “Venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.”

Campamento de Orientación Misionera – República Dominicana 2017

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¿Hay Buenas y Malas Oraciones?

Como cada miércoles, hasta el 7 de diciembre de 2016, continuamos explorando las 10 características de una iglesia misional, una iglesia Génesis.

Por Scott Armstrong

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Vamos a jugar.

¿Qué tienen en común las siguientes cosas?

  • El dedo gordo de la tía Edna
  • Un gato enfermo
  • Un cuarto auto de lujo
  • La destrucción de un jefe
  • Una gran pantalla de TV de plasma
  • Un huracán

¿Adivinaste correctamente? 

Todas las cosas en la lista de arriba en realidad son peticiones de oración que he escuchado y que han sido compartidas por diferentes cristianos durante una clase de escuela dominical o un servicio de la iglesia.

Sí, el dedo gordo del pie que había sido aplastado y un gato que había vomitado esa mañana, ambos hacen la lista.

Sí, creyentes adinerados han pedido por televisores de diseñador y múltiples autos de lujo.

Sí, una maestra que había experimentado conflicto constante con su jefe, pidió que Dios destruyera al director de la escuela. 

Ah, y sí, un niños oró que un huracán golpeara su país para que cancelaran clases en su escuela. 

Tal vez tú eres como yo – ¡no sabes si llorar o reír!

Ahora, necesitamos admitir que los seguidores de Cristo – como la gente en general – vienen en todas las formas, tamaños, trasfondos y personalidades. Así que las peticiones de oración algunas veces van a ser raras; de hecho, ¡estoy seguro que yo he tenido algunas como esas a través de los años!

La Biblia misma también exhorta: “echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7). Entonces, ¿no son todas las peticiones de oración mencionadas arriba, en un nivel básico, solo niños entregando sus cargas a su amoroso Padre? Una pregunta relacionada puede ser: ¿hay oraciones malas y oraciones buenas, y quién decide cuál es cuál?

Veamos esto de otra manera. La oración revela nuestras prioridades más grandes. Lo que oramos deja al descubierto la esencia de nuestra teología, nuestra visión del mundo, y de nosotros mismos.

Y muchas veces, quedamos desnudos, pidiendo por nuestra comodidad, en lugar de pedir por la salvación y el bienestar de quienes nos rodean.

La octava característica de una iglesia Génesis es que toda la iglesia intercede por las necesidades de su comunidad y del mundo.

Si decimos que nuestra prioridad más grande es alcanzar nuestra comunidad, ¿por qué siempre oramos por nosotros? Si decimos que tenemos una mentalidad global, ¿por qué la mayoría de nuestras oraciones tienen que ver con las necesidades y deseos de los miembros actuales de la iglesia?

¿Qué pasa si nuestro anhelo fuera por nuestra comunidad para que conociera y experimentara a Cristo? ¿Qué pasa si nuestro deseo más profundo fuera ver el mundo entero transformado por el amor de Jesús? ¿No sería notorio eso en nuestra forma de orar?

Pero hay otro componente de esto. Una iglesia Génesis involucra a todos en la congregación en interceder…

Todos.

¿Cuántos de nosotros incluimos a nuestros niños y jóvenes en las estrategias claves de oración en la iglesia? ¿La oración está enfocada primordialmente en los santos jubilados de la iglesia, quienes tienen más tiempo para dedicar a esos asuntos?

¿Qué pasa si invitamos niños y adolescentes a ser una parte vital en interceder por nuestra comunidad y mundo, porque creemos que son igual de efectivos que cualquiera para hablar Dios? ¿Qué pasa si no podemos imaginar excluirlos del esfuerzo que mueve montañas y hace que el reino avance, en el cual nos involucramos como iglesia?

Esto requerirá visión. Esto requerirá paciencia y creatividad. Pero si todas las edades de nuestras congregaciones oran fervientemente por la salvación y restauración de nuestras comunidades, ¡veremos realmente un avivamiento realizándose en nuestras naciones!

La tía Edna y su dedo gordo son parte de nuestra comunidad. Así que ora por ella – y por eso. Solo asegúrate que tú y tu congregación están orando mucho más por la transformación de familias, ciudades, y el mundo, que por tu comodidad personal – o la de ellos de hecho.

Una iglesia Génesis involucra a todos en la intercesión por las necesidades de su comunidad y del mundo.

 

Para más información, visita el sitio web www.mesoamericagenesis.org o la página en Facebook https://www.facebook.com/MesoamericaGenesis/

Lo que les cuesta a otros mi obediencia

Escrito por: Oswald Chambers – En Pos de lo Supremo

“Tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz”. Lucas 23:26

Nuestra obediencia a Dios le cuesta más a otras personas que a nosotros, y es ahí donde comienza el dolor. Si amamos a nuestro Señor, la obediencia no nos cuesta nada y, por el contrario, es un deleite. Pero les cuesta mucho a quienes no lo aman. Ya que obedecer a Dios trastorna los planes de otras personas, ellas se burlarán de nosotros, diciendo: “¿A esto le llamas cristianismo?” Podemos evitar el sufrimiento, pero no si vamos a obedecer a Dios. Debemos dejar que se pague el precio.

Cuando nuestra obediencia empieza a costarles a otros un precio, nuestro orgullo humano se atrinchera y decimos: “Jamás aceptaré nada de nadie”. Pero debemos hacerlo, o desobedeceremos a Dios. No tenemos ningún derecho a pensar que las relaciones que tenemos con otras personas deberían ser de una clase diferente de las que el mismo Señor mantuvo (ver Lucas 8:1-3).

llamado-de-diosEl estancamiento en la vida espiritual se presenta cuando decimos que sólo nosotros vamos a sufrir todas las consecuencias. Y realmente no podemos. Por estar muy involucrados en los propósitos universales de Dios, otros se afectan de inmediato cuando lo obedecemos a Él. ¿Vamos a permanecer fieles en nuestra obediencia a Dios y estaremos dispuestos a sufrir la humillación porque rehusamos ser independientes? ¿O tomaremos la actitud opuesta, declarando que “no haremos sufrir a otras personas?” Podemos escoger desobedecer a Dios, lo cual aliviará enseguida la situación, pero contristaremos a nuestro Señor. Mientras que, si lo obedecemos, Él cuidará de aquellos que han sufrido las consecuencias de nuestra obediencia. Simplemente debemos obedecer, y dejarle todas las consecuencias a Él. Guárdate de la tendencia a darle órdenes a Dios con respecto a lo que tú permitirás que suceda, si lo obedeces.

¿Hablar o escuchar? 

Por Freya Galindo

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¿Qué te gusta más: hablar o escuchar? 

Soy de esas personas que les cuesta mucho trabajo estar callada, quienes me conocen saben que hablo mucho y tengo que hacer un gran esfuerzo cuando se trata de guardar silencio. Cuando hablamos decimos lo que pensamos, es más, algunas veces ni siquiera pensamos lo que decimos. Sin embargo, para escuchar necesitamos hacer un esfuerzo de enfocar nuestra atención solamente en quien está hablando y razonar lo que estamos escuchando. 

Muchos han dicho que tenemos una boca para hablar poco, y tenemos dos orejas para escuchar mucho. Pero en realidad, usamos mucho la boca y el oído poco. 

Hay muchos factores que influyen para que NO escuchemos: 

1. Si sólo hablamos y nunca callamos. 

2. Si nos distraemos con algo más (ruido). 

3. Si, simplemente, no queremos escuchar. 

listenPuede haber más razones, generalmente estas son las más comunes. Si revisamos las historias en la Biblia de siervos de Dios, vamos a darnos cuenta que la mayoría de ellos no estaba capacitado para realizar la tarea que Dios les había encargado, más allá de eso, pienso que Dios elegía (y todavía elige), a personas incapaces e imperfectas, pero que quisieran ESCUCHAR. Así es como encontramos la historia de Moisés. 

Dios, por medio de su Ángel, llamó la atención de Moisés, y así él se acerca, cuando Dios tiene su atención, le habla por su nombre: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: “Heme aquí”. Esa fue la primera de muchas conversaciones entre ellos dos. Lo que me gusta de este personaje bíblico es que estuvo dispuesto a ESCUCHAR a Dios, y de esa manera aprendió a escuchar a Dios. Desde Éxodo hasta Números son menos las veces que Moisés le habla a Dios y muchas más las veces que Dios le habla a Moisés. 

Él también aprendió a escuchar a las personas y al pueblo que estaba dirigiendo. Una y otra vez lo que Dios mandaba requería esfuerzo, sacrificio y fe, sin embargo, a pesar de que los mandatos no fueran fáciles, Moisés escuchó al Señor. En otras ocasiones el pueblo de Israel se quejaba de él o murmuraba contra él, aun así él decidió escuchar. 

Lo mejor de Moisés es que OBEDECIÓ lo que Dios le dijo. La Biblia menciona varias veces que “Moisés hizo conforme Jehová dijo…” o “el pueblo hizo conforme Jehová dijo por medio de Moisés…” Dios no quiere solamente buenos oidores, sino que quiere buenos oidores que sean también hacedores. 

En el Antiguo Testamento Dios hablaba a su pueblo y a las personas a través jueces y profetas. Su presencia descendía a lugares específicos sobre personas específicas. También hablaba a través de ángeles, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Y así llegamos a la parte en que Dios se encarnó en Jesús para hablar directamente con quien quisiera escucharle. 

¿Crees que todavía Dios habla? Dios llamó la atención de Moisés a través de un arbusto encendido en llamas que no se consumía… ¿cómo Dios está llamando tu atención? 

Si tú alguna vez has pedido que Dios te hable, ¡no te preocupes! Dios ya te ha hablado o te está hablando: “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.” Juan 16:13 (NVI). 

Dios está dispuesto a hablarte y a dirigir tu vida, de hecho Él está hablando aquí, a través de este artículo, pero ¿quieres solamente hablarle, que Él te escuche y que haga tu voluntad? O de verdad, ¿estás dispuesto a escucharlo? Y, más importante ¿estás dispuesto a obedecerlo?

Lo que Hospicio me Enseñó Sobre el Trabajo en Equipo

Como cada miércoles, hasta el 7 de diciembre de 2016, continuamos explorando las 10 características de una iglesia misional, una iglesia Génesis.

Por Emily Armstrong

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“Él está cansado, Em. Está listo para ir a casa con Jesús. Hemos llamado a un hospicio para que cuiden de él durante sus últimos días de vida.”

Hospicio.

Yo conocía la palabra. Significaba intrínsecamente que alguien, MI alguien, iba a morir pronto. Era el trabajo del “hospicio” asegurarse que mi abuelo estuviera cómodo en sus últimos días aquí en la tierra.

Y mientras mi mamá me daba estas noticias difíciles, estaba agradecida por ELLOS. 

“Hospicio”, consistió en el doctor de mi abuelo y las enfermeras del asilo, su trabajador social y quien era su pastor desde hace mucho tiempo. ELLOS iban a trabajar juntos para asegurar que sus últimos y pocos días fueran cómodos en todas las facetas de la vida, incluyendo el aspecto físico, emocional y espiritual. ELLOS trabajaron hacia una meta común, y solo a través de trabajar juntos esa meta podía hacerse realidad.

El doctor y las enfermeras se asegurarían que él estuviera cómodo, ajustando los medicamentos cuando fuera necesario, mientras el trabajador social estaría atento a las rutinas diarias y horarios a los que estaba sometido. Todo el tiempo, su pastor estaría dando consejo sabido y divino para ambos, a mi abuelo que estaba listo para ver a Jesús, y a los miembros de mi familia que ya estaban lamentando la pérdida. El plan de ninguno, debilitó el de los otros – todos los profesionales tuvieron que trabajar juntos. Esta es la belleza del hospicio – gente trabajando junta para lograr el bien común del paciente.

A mí me suena a que hospicio – cuando se hace bien – se ha apropiado de las palabras de Pablo a los romanos, cuando dice:

“Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener…también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” (12:3,5; NVI)

La séptima característica de una iglesia Génesis es que toda la congregación y los ministerios trabajan en equipo y colaboran con la misión de hacer discípulos. En su carta a los romanos, Pablo exhorta a la congregación a que “nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener.” En mi opinión ésta es la clave para el trabajo en equipo en la Iglesia.

¿Recientemente has escuchado alguno de estos comentarios engañosos en tu congregación?

  • No puedo visitar a John después de su cirugía; estoy muy cansado después del trabajo. ¿No se supone que eso es trabajo del pastor?
  • Tú sabes que yo no trabajaré con niños – ellos son muy ruidosos e irrespetuosos.
  • ¿Limpiar el santuario? Estamos ocupados practicando la música para el siguiente servicio, así que no podemos ayudar.
  • Los niños de este vecindario están arruinando nuestro edificio – si no vienen con uno de sus padres, entonces ¡no deben venir para nada!
  • Oiga pastor, ¡tengo una idea para un proyecto de alcance comunitario! ¿Puede usted planearlo?

Desafortunadamente, comentarios como éstos ¡suenan en los templos cada semana! IGLESIA – humillémonos a nosotros mismos. Colaboremos. Somos los mejores cuando trabajamos juntos para hacer DISCÍPULOS SEMEJANTES A CRISTO. Somos los peores cuando somos ministerios que nos preocupamos por el éxito de MI programa de manera individual.

Hazme caso, si quieres, e imagina los comentarios de una Iglesia que está trabajando junta:

  • Escuché que están planeando una actividad evangelística en un par de semanas – ¿hay algo que podemos hacer para ayudar?
  • ¡Wow, tenemos muchos niños nuevos asistiendo a la escuela dominical los domingos por la mañana! No soy un gran maestro, pero ¿puedo ayudar con el “control de multitudes”?
  • Estamos recolectando algunos bienes para una familia que perdió la mayoría de sus posesiones en un incendio – ¿puedes participar?
  • No puedo ir al viaje misionero del próximo verano, pero me gustaría patrocinar a alguien con finanzas y orar por ella. 

Así como el hospicio que trabajó en conjunto para el buen final-de-la-vida de mi abuelo, yo creo que la Iglesia puede trabajar junta para el bien de toda-la-vida de la humanidad. Ahí es donde se ve la diferencia más grande: nuestra misión no tiene una fecha final. Nuestro trabajo en equipo y testimonio de humildad harán una diferencia eterna mientras más discípulos de Cristo se añadan al equipo.

¿Tomarás el reto? Encuentra una manera de ofrecer humildemente tu ayuda y servicio a otro miembro de tu congregación – busca edificar el equipo, mientras JUNTOS hacemos más discípulos semejantes a Cristo en las naciones.

Una Iglesia Génesis es que toda la congregación y los ministerios trabajan en equipo y colaboran con la misión de hacer discípulos.

Para más información, visita el sitio web www.mesoamericagenesis.org o la página en Facebook https://www.facebook.com/MesoamericaGenesis/

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