5 Pasos que Ayudan a los Líderes de la Iglesia a Mantenerse Fuera de Problemas

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Nadie nunca comienza en el ministerio esperando arruinarlo, fallar o renunciar.

Todos comenzamos con una gran visión, entusiasmo y sueños de cambiar el mundo para bien.

Entonces, ¿qué va mal?

¿Por qué los líderes buenos y piadosos (personal de la iglesia y voluntarios) terminan estrellándose en el ministerio, y acaban fuera de él?

La respuesta a esa pregunta es, obviamente, complicada, pero en esencia no somos capaces de anticipar y prepararnos para tiempos y/o temporadas difíciles en el ministerio.

Esto no tiene el propósito de crear paranoia. No hay ninguna necesidad de vivir en miedo o quemar energía con una preocupación innecesaria. El liderazgo nunca está libre de riesgos. Pero podemos saber que la presión, la tentación y los errores vendrán. Podemos ser inteligentes y anticiparlos. Podemos permanecer cerca de Dios y seguir siendo fuertes.

Hay un viejo dicho en el boxeo que afirma: El golpe que no ves venir es el que te deja fuera. Eso es tan cierto.

Mi amigo Carey Nieuwhof escribió un libro nuevo y fantástico titulado: “No lo vi venir: Superando los siete desafíos más grandes que nadie espera y todo el mundo experimenta.” Es un gran libro. El título lo dice todo.

La intencionalidad es la clave.

Recuerdo bien mi servicio de ordenación. Realmente fue un momento sagrado. El mensaje, el compromiso y la oración al final, todo eso me marcó. Hay un recuerdo después de la ceremonia que todavía me hace sonreír.

El Superintendente de Distrito, a quien amo y respeto, se acercó a mí en la recepción para transmitir unas palabras de sabiduría y ánimo. Él dijo: “Dan, Dios te ha dado la capacidad y la oportunidad, quiero que me prometas que harás tu mejor esfuerzo para no echarlo a perder.” ¡Eso fue todo! No estaba seguro de cómo responder en ese  momento. Me preguntaba si él se lo decía a todos, o solo a mi. Pero todos estos años más tarde, veo la sabiduría. Tenemos que ser intencionales, o lo echaremos a perder.

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Quiero ofrecer algunas recomendaciones que serán útiles para ti así como lo han sido para mí durante muchos años en el ministerio. Estos cinco pasos te ayudarán a ser intencional.

5 pasos que te ayudarán a ti y a tu equipo a mantenerse fuera de problemas:

1) Reconoce que te puede suceder a ti.

Los líderes de la categoría de mayor riesgo son aquellos quienes creen que eso no les puede pasar a ellos. Operan con un enorme y peligroso punto ciego.

La verdad es que cualquiera de nosotros puede quedarse fuera del ministerio. Una vez más, sin intención de causar paranoia – solo es la realidad. Ninguno de nosotros está por encima de la posibilidad arruinar algo a gran escala. Y rara vez se da el caso de saltar directamente a una crisis moral o un incumplimiento ético de carácter. Comienza lenta e inocentemente. Detéctalo a tiempo.

El enemigo trabaja horas extras para tentarte. No lo tomes a la ligera.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23

Este es un consejo muy grande y sabio.

2) No coquetees.

Todos sabemos que es mejor no jugar con fuego. Cuando nos descuidamos, el fuego tiene ventaja y nos quemamos. Coquetear es como jugar con fuego, las llamas te hipnotizan y te arrastran. Entonces, antes de que te des cuenta, la situación se pone demasiado caliente, y te conviertes en pan tostado.

El coqueteo no se trata solo de un comportamiento inapropiado con el sexo opuesto. De hecho, para algunos líderes coquetear con el poder, la fama y la fortuna es una tentación mucho mayor.

La opción de no coquetear es tuya. Es una elección. No ves lo cerca que se puede bailar del precipicio. El coqueteo no vale la pena. En el mejor de los casos es una experiencia hueca, en el peor…bueno, todos sabemos las historias.

3) Conocer tu debilidad.

Todos tenemos un punto débil donde somos más vulnerables. Cuando se trata de postres, mi debilidad son las galletas de chocolate. Son tan buenas; ¡es difícil comer solo una!

El azúcar de comer galletas en exceso puede hacer daño, pero nada parecido a lo que sucede en el liderazgo cuando nuestra vulnerabilidad permanece desconocida o sin vigilancia.

Cuando la presión es alta, y la resistencia es baja, el problema está cerca. Aquí hay una situación común, tú trabajas largas horas en el ministerio y te cansas. El exceso de cansancioconduce al agotamiento. Eso deja la puerta abierta a un punto más débil.

Cuando conoces tu vulnerabilidad, puedes ser inteligente, guarda tu corazón y permanece fuerte. Tú estarás mucho más preparado porque lo verás venir.

4) Trabajar en un ambiente que es lo suficientemente sano como para compartir la verdad.

Nada mejor que un medio ambiente saludable y productivo donde se puede decir la verdad sin repercusión. Ningún líder puede cumplir con éxito sus responsabilidades, manejar la presión, y resolver problemas por sí solo.

Iglesias y en especial los equipos de liderazgo están diseñados para operar en comunidad, no de forma independiente. En pocas palabras, nos necesitamos unos a otros. Cuando nos enfrentamos a la tentación, las inseguridades, los miedos, y la duda,  necesitamos tener un lugar seguro para hablar. Una conversación abierta y honesta puede ayudar a prevenir las situaciones más peligrosas antes de que lleguen demasiado lejos.

¿Con quién puedes hablar, que sea inteligente, fuerte y se interese por ti?

5) Permanece honesto delante de Dios.

Delante de Dios no podemos ocultar lo que nos está pasando. Pero nos perdemos gran parte de la ayuda de Dios cuando pretendemos que podemos manejarlo nosotros mismos.

Habla con Dios. Mantente cerca de Él. Sé honesto acerca de tus luchas. El Espíritu Santo trae sabiduría y poder, aprovecha su ayuda. Todos cometemos errores, pero no hay necesidad de permitir que la tentación se convierta en un patrón que puede poner en riesgo tu ministerio.

Cuando le das un nombre al problema, el pecado o la tentación, se elimina una gran parte de su poder. Cuando también lo resistes, con la ayuda de Dios, puedes superarlo.

Este artículo fue publicado originalmente en: Danreiland.com.

INVASIÓN URBANA – Santo Domingo, República Dominicana

El pasado lunes 29 de abril, 225 nazarenos de todas las edades recorrieron las calles de la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, para compartir el mensaje del Evangelio en el evento denominado “Invasión Urbana.”

La actividad inició con talleres de estrategias urbanas de evangelismo para adultos, jóvenes y niños compartidos por un equipo de líderes que incluyó al Rev. Scott Armstrong, Coordinador Regional de Misiones Globales. Por la tarde el conocimiento fue puesto en práctica realizando evangelismo simultáneo en cinco sectores de la ciudad. Realizaron evangelismo casa por casa, en las calles, en los comercios y zonas recreativas, a través de juegos y mensajes dinámicos. Además, se repartieron kits de higiene personal y ropa en los sectores de mayor necesidad.

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El evento fue promovido en el Distrito Central por Misiones Globales y la iniciativa Génesis bajo el lema: «Un génesis para nuestras iglesias». Teniendo como objetivos despertar el interés en las misiones, equipar a los participantes para la evangelización en áreas urbanas y compartir el mensaje de salvación a más de 600 ciudadanos de Santo Domingo.

La visión era movilizar a 100 nazarenos del Distrito Central, sin embargo, la respuesta de la iglesia fue muy positiva teniendo así la participación total de 225 personas de 19 iglesias de cuatro distritos (15 del Distrito Central, dos del Oriental, una del Nordeste y una de los EUA).

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Este evento finalizó con los participantes concentrados en el parque Eugenio María de Hostos, ubicado en el malecón de la ciudad, allí cantaron alabanzas al Señor al ritmo del merengue, y compartieron el mensaje del Evangelio con pancartas, mensajes de esperanza, oración y predicación a las personas que compartían ese espacio.

«En mis 16 años de servicio misionero, este evento fue uno de los más emocionantes en los que he participado. El impacto en nuestra ciudad fue palpable, pero la transformación en muchos de nuestros participantes fue aún más profunda. Creo que la Invasión Urbana ha comenzado a ayudar a nuestras iglesias a ver nuestras ciudades como Dios las ve, y eso es algo que hay que celebrar», dijo Scott Armstrong, Coordinador Regional de Misiones Globales.

 

 

Si quieres ver más fotos de Invasión Urbana, haz clic en este enlace: facebook.com/pg/MesoamericaGenesis

Fuente: Alexandra Gautreaux y Joán Paulino, Enlaces de Comunicaciones en República Dominicana, y Sugey Barrón, asistente regional de la iniciativa Génesis.

Publicado originalmente en: Mesoamericaregion.org

Sabiduría en la Contextualización: ¿Qué tan Lejos es Demasiado Lejos?

Por Ed Stetzer

¿Cómo te hace sentir la palabra “contextualización”? ¿Libre o preocupado?

La pregunta de los $64 millones de dólares sobre la innovación y el cambio es esta: ¿Qué tan lejos es demasiado lejos? No puedo pensar en ninguna otra pregunta en la iglesia que sea tan controversial como ésta. Hemos estado haciendo esta pregunta por dos mil años y parece que casi nunca estamos de acuerdo.

La mayoría de nuestras discusiones sobre estos asuntos se mueven alrededor de la contextualización. Debemos cambiar nuestra metodología para proclamar mejor el mensaje que no cambia a un mundo que está cambiando constantemente. Pero no todo cambio es bueno, incluso cuando se promueve bajo el disfraz de la contextualización.

Yo estoy a favor de la innovación. Pero debe ser utilizada como medio para contextualizar mejor el evangelio, no simplemente para su propio beneficio. Necesitamos evaluar dónde está esa línea, para que no la crucemos y perdamos la verdadera razón por la que Dios nos ha puesto aquí.

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Midiendo la contextualización

La contextualización se trata, evidentemente, del contexto. Caminar con “mi nariz alzada” puede significar que pienso que soy mejor que tú. O quizá significa que estoy intentando protegerte de mi hemorragia nasal. El contexto provee significado a tu interpretación.

La contextualización del evangelio comenzó en el momento en que Cristo llegó a enseñar a las sinagogas y a predicar las buenas noticias del reino (Mateo 4:23). Cristo presentó palabras y hechos a su audiencia en maneras que fueron significativas en su idioma y cultura.

El idioma fue el arameo. La cultura fue la judía (envuelta en un poco de la cultura romana y griega). La reacción de las multitudes, especialmente los líderes religiosos, deja en claro que las palabras y acciones de Cristo fueron significativas en su contexto cultural.

Cambiar para contextualizar no significa diluir el mensaje de las buenas noticias de Jesús. Lo opuesto es verdad. Contextualizar el evangelio significa remover los impedimentos culturales y lingüísticos en la presentación del evangelio, para que solo la ofensa de la cruz permanezca.

Pero cuando pensamos sobre los cambios y la contextualización hoy en día es fácil pensar que tú eres el único que tiene razón. Todos los de la izquierda han cambiado mucho y han perdido el evangelio. Todos los de la derecha son un montón de legalistas quienes no han cambiado lo suficiente como para tener una conversación con la cultura. Para vencer esta tentación, necesitamos establecer lo que no puede cambiar y buscar señales que nos indiquen si nuestros cambios han ido demasiado lejos.

Más arte que ciencia

Dios la diseñó para que el inalterable mensaje de Jesús pudiera encajar en los cambiantes “recipientes culturales” para alcanzar a la gente en el lugar donde están, y llevarlos al lugar donde necesitan ir. La contextualización es una habilidad que la iglesia misional en los Estados Unidos, así como los misioneros internacionales, deben aprender y usar.

La contextualización, sin embargo, es más una forma de arte que de ciencia. No existen líneas claras que proveen límites firmes y rápidos para cada idioma y cultura, especialmente en lo que tiene que ver con nuestra ortopraxis (la manera en la que vivimos el evangelio). Pero existen ciertas líneas del evangelio que no podemos cruzar.

¿Cuáles son las señales que nos indican que hemos cruzado líneas que no se debían cruzar? Si hemos perdido la clara proclamación del evangelio—la muerte de Jesús en la cruz por nuestro pecado y en nuestro lugar—o si minimizamos el arrepentimiento y perdón, pienso que hemos removido los obstáculos intencionales de la cruz. Eso sería una primera señal de advertencia.

Si enseñamos el mensaje en una manera que excluye o resta importancia a la Biblia, pienso que esa es una dificultad también. Si me encuentro minimizando el rol de Jesús en la salvación o en la necesidad de confesar a Jesús como Señor y Salvador, esa es otra bandera roja.

Lo que funciona hoy en día

Algunos segmentos de nuestras iglesias evangélicas han adoptado algunos cambios y están haciendo todo lo que pueden a través de publicidad, medios de comunicación, redes sociales, cafeterías, cines, música, las artes y otras espacios para tener una conversación significativa con el mundo. Algunos cristianos sienten que ceder cualquier terreno hacia lo que ellos perciben (a menudo con razón) como un compromiso con la cultura eventualmente cruzará la línea hacia un deslizamiento de herejía y pluralismo.

Obviamente, no creemos ser sincretistas con el mensaje del evangelio. Pero la contextualización significa que el cambio ocurrirá. Estaremos buscando nuevas maneras de traducir el evangelio que ayude a otros a comprender su mensaje. Esto no es acomodar la cultura; es construir relaciones significativas con personas y hablar con ellas acerca del evangelio (en términos del evangelio) en maneras que tienen sentido para ellos.

Entonces, ¿cuándo sabemos que un cambio ha ido demasiado lejos? Cuando el evangelio no se ve o no suena como las buenas noticias y Jesús no se ve ni suena como el Jesús encontrado en las páginas de la Escritura. Pero si los pies de aquellos que traen el evangelio son hermosos sobre los montes es, por lo menos en parte, porque aquellos que escucharon el evangelio son capaces de entender de forma significativa la persona y la obra maravillosa de Jesús. Los pies pueden seguir siendo hermosos incluso después de cambiar de zapatos.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

Todos Gritando: ¡la Victoria es de Dios!

Por Ramcely Cózar Castro

Después vi una multitud enorme, que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua: estaban delante del trono y del Cordero, vestidos con túnicas blancas y con palmas en la mano. Gritaban con voz potente: la victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.” Apocalipsis 7:9-10

Este es un hermoso pasaje en el que queda claro que es Dios mismo quien ha puesto todo su interés en que el mundo entero sea salvo.

Cuando leemos estos versículos es inevitable pensar que Dios mira a la humanidad como un solo pueblo, sin fronteras, sin divisiones políticas ni culturales, pero respetando y gozándose de la diversidad, de esa gama inmensa de colores de piel, de expresiones lingüísticas y culturales propias de la creatividad dada por Dios al hombre.

Juan 3:16, un pasaje ampliamente utilizado en la evangelización, menciona que “de tal manera amó Dios al mundo…” Esta última palabra no se refiere solo a un pueblo, sino al mundo entero con todas sus peculiaridades: a cada nación, a cada raza, a cada pueblo y a cada lengua. Dios dio a su único Hijo, a Jesucristo mismo, como un solo sacrificio para todos, porque todos tenemos el mismo valor. “…Para que todo aquel que en Él cree tenga la vida eterna”: a todos nos da la posibilidad de ser salvos, de llegar al Padre.

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La visión de este pasaje en Apocalipsis habla de que todas las naciones estarán delante del trono, frente al Cordero, unificados por unas ropas, que representan la obra redentora de Dios en ellos.  Y todos, sin importar sus contextos, le estarán alabando. El Señor no modifica lo que son.  A cada uno lo ha tomado como es, con sus características propias, gritando a una voz: ¡la victoria es de Dios!, reconociéndolo como único Señor Soberano.

En una ocasión tuve la oportunidad de organizar un campamento de jóvenes donde dos de ellos eran sordos de nacimiento. Aun siendo maestra de educación especial, yo no manejaba una lengua de señas tan fluida que me permitiera evangelizarlos. Me comunicaba de forma muy básica, más apoyada en expresiones paralingüísticas.  En medio del bosque, a las afueras de la Ciudad de México, comencé a predicar un mensaje evangelizador con la fogata alumbrando una noche muy oscura. ¡Pero había olvidado a estos dos jóvenes! Prediqué sin señas, sin apoyos visuales y de pronto la presencia del Señor vino a ese lugar. Uno de esos dos jóvenes fue tocado de tal forma por el Espíritu Santo que entregó su vida a Cristo. Por supuesto no fueron mis palabras ni mis recursos: fue Dios mismo hablando a su vida y rompiendo barreras culturales, lingüísticas y físicas. Él obró, como lo ha hecho y seguirá haciendo en cada rincón de este planeta a través de sus siervos.  Seamos los instrumentos para que más y más personas sean parte de ese coro celestial que a una voz gritan: “La victoria es de Dios.”

*Ramcely Cózar es pastora de la Iglesia del Nazareno La Olímpica en Naucalpan, Ciudad de México.

 

 

Quitando Obstáculos y Construyendo Puentes

Por Ramcely Cózar Castro

“Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible…Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos.” 1 Corintios 9:19, 23

“Cuando alguien está consciente de sus bases culturales, estas dejan de ser un obstáculo para la comunicación eficaz.” – Nobleza Asunción-Lande

1 Corintios es una carta dirigida a la iglesia en esa ciudad, escrita por Pablo, quien era conocido como Saulo de Tarso antes de su conversión al cristianismo.

Pablo, a diferencia de los 12 discípulos de Jesús, no conoció a Jesús antes de su crucifixión. Él era una persona culta y religiosa, y pertenecía a la tribu de Benjamín.  Pero no creció en Jerusalén sino en una ciudad griega de la provincia Ciliciana: Tarso.

Esto colocó a Pablo en una situación privilegiada, pues recibió su primera educación en esta ciudad, destacada por su academia griega y por el alto nivel cultural de sus habitantes. Después, se trasladó a Jerusalén, a estudiar para rabino. Todo lo anterior colocaba a este Apóstol como un conocedor de la cultura griega, de la cultura religiosa judía y también de la cultura romana.

La frase de la autora Asunción-Lande dice que la consciencia de nuestras bases culturales disminuye las barreras de la comunicación de un individuo y otros individuos de su entorno, más aún de otros entornos.

Pablo es un claro ejemplo de que esta frase es verídica: él fue un gran misionero, y logró llevar el mensaje de Jesús al mundo entonces conocido. El idioma no lo limitó, tampoco las divisiones geográficas, mucho menos las diferencias culturales.

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El trabajo de este hombre, profundamente agradecido por lo que el Señor había hecho en su vida, involucró fe y sabiduría de lo alto. Pero también requería echar mano de su bagaje cultural, de sus paradigmas, organizándolos de tal forma que pudiera diferenciar sus conceptos fundamentales de los que no lo eran, y así construir puentes que le permitieran una interconexión con otras culturas.

Todos aquellos que deseamos trabajar en culturas distintas debemos estar conscientes de nuestra forma de vivir, de ver la vida, de entender nuestra propia naturaleza y nuestra relación con el mundo circundante.  Y debemos pedirle a Señor, quien es dueño de todo y quien sostiene todo en sus manos, que nos ayude a tener un pensamiento flexible en lo intrascendente y firme en lo que da verdadero sustento a nuestra fe.

*Ramcely Cózar es pastora de la Iglesia del Nazareno La Olímpica en Naucalpan, Ciudad de México.

 

¿La Mejor Manera de Evitar el Agotamiento Pastoral? Equipar a los Santos

Escrito por Karl Vaters. Trad. por Yadira Morales.

El Nuevo Testamento no enfatiza el papel del pastor tanto como la estructura actual de nuestra iglesia.

De hecho, solo hay un pasaje, ¡uno! – en el que se menciona el papel del pastor (junto con los apóstoles, profetas, evangelistas y maestros).

Sin duda, hay muchos pasajes sobre obispos, supervisores y más que se aplican a los pastores, pero Efesios 4:11-12 podría fácilmente llamarse el mandato principal del pastor. En ese pasaje, el apóstol Pablo nos dice claramente que hemos sido llamados “para equipar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

Cuanto más tiempo pastoreo, más convencido estoy de que una de las razones principales del agotamiento pastoral es que demasiados pastores, especialmente los pastores de iglesias pequeñas, como yo, están ignorando esa simple orden.

Ministrar en una iglesia pequeña no nos exime del mandato pastoral de equipar a los santos.

Muchos pastores de iglesias pequeñas tienen que hacer muchas de las tareas tienen que hacer muchas de las tareas que las iglesias grandes pueden contratar a alguien más para hacer. Pero, no importa lo pequeña que sea la congregación, los pastores nunca deben olvidar que el ministerio en una iglesia pequeña no nos exime del mandato pastoral de equipar a los santos.

De la predicación y la enseñanza al equipamiento

Durante demasiados años, tomé casi toda la carga por el ministerio de la iglesia sobre mis hombros. Y eso casi me mata a mí – y a la iglesia.

Así que volví al primer mandato del pastor. Redoblé mis esfuerzos para equipar a la iglesia para hacer el ministerio en lugar de hacerlo por ellos.

No, el cambio no fue fácil. Los viejos hábitos – tanto los míos como los de ellos – estaban profundamente arraigados. Pero sí sucedió. O, más exactamente, está sucediendo.

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Estos son algunos de los pasos que hemos tomado para lograr ese cambio.

  1. Predicar para equipar, no solo informar o inspirar

Soy más un maestro que un predicador, por lo que es fácil llenar las cabezas de las personas con el conocimiento de la Biblia, pero fallo en hacer que lo pongan en práctica.

Si eres más predicador que profesor, puedes inspirarlos y energizarlos sin darles formas prácticas de canalizar esa energía.

Hay pocas cosas más frustrantes que una iglesia llena de personas que están informadas y/o inspiradas sin estar equipadas para hacer algo al respecto.

Ni la información ni la inspiración son suficientes. Necesitamos ayudarlos a convertirlo en “transpiración.”

No es suficiente abordar una idea de “qué hacer ahora” al final de nuestros sermones. Equipar a las personas para hacer el trabajo del ministerio debe ser siempre un elemento central en todo lo que hace un pastor.

  1. Haz el ministerio con la gente, no solo para la gente

Cuánto más pequeña sea la iglesia, más haremos el ministerio con ellos, entre ellos y al lado de ellos. Pero nunca podemos dejar que nos atrape el interminable vórtice de los agujeros negros de hacer todo o la mayor parte del ministerio paraellos.

En una iglesia grande, a la mayoría de las personas se les enseña, entrena y envía al ministerio sin haber pasado ningún tiempo con el pastor, aparte de escuchar el sermón del domingo.

En una iglesia pequeña, el pastor tiene que (llegar a) ser más práctico. Pero debemos enfatizar siempre hacer todo el ministerio conlos miembros de la congregación, no solo paraellos, o gran parte de él, para ellos. siempre debemos enfatizar el ministerio con los miembros de la congregación, no solo para ellos.

Hacer el ministerio paraellos no es saludable – no lo es para el pastor ni para la iglesia. Pero hacer el ministerio conla congregación equipa a los santos, construye relaciones y mucho más.

  1. Equipar equipos, no nombrar comités

Los equipos hacen cosas. Los comités les dicen a otras personas que hagan cosas.

Una iglesia que sea liviana en equipos y que tenga muchos comités dedicará más tiempo a asignar culpas que a servir en el ministerio.

  1. Involucrar al equipo en el proceso de toma de decisiones.

La gente no se esforzará tanto por el ministerio de otra persona como lo hará por un ministerio en el cual participaron en crear.

Pastor, no solo le diga a la gente qué hacer, pregúnteles a qué han sido llamados y cómo pueden unirse para equiparlos para eso. Incluyendo el ministerio que no tiene nada que ver con tu iglesia y tus programas.

Conviértete en un pastor que equipa

Las iglesias sanas son dirigidas por pastores que equipan.

Los pastores que equipan trabajan junto a la congregación mientras hacemos juntos el trabajo del ministerio.

Es nuestra llamado. Es nuestro mandato.

Y, cuando lo vemos funcionando en la vida de la congregación a la que servimos, es nuestra alegría.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

40 Días de Oración Previos al Pentecostés – 2019

6e2598aa-b43e-4f19-93ef-47369f206b62.JPGEn el siguiente enlace puede descargar los recursos para los 40 días: 40 DÍAS DE ORACIÓN PREVIOS AL PENTECOSTÉS – 2019

¡Hay una Aplicación para eso! Bueno, tal vez no…

Scott Armstrong

Uso aplicaciones en mi smartphone varias horas durante el día. Probablemente tú también.

¿Twitter? ¿Deportes? ¿Conteo diario de pasos? Sí, hay aplicaciones móviles para todo eso.

Pero tú ya sabes eso. ¿Sabías que hay una aplicación para rasurarte virtualmente? ¿Y para ordeñar una vaca? ¿O que hay incluso una aplicación para nada? Es correcto. Literalmente hace nada. La pantalla se vuelve gris y…………hace nada.

Asegúrate de descargarla hoy.

Pareciera que hay una aplicación para todo. Hay millones de aplicaciones para cosas que, verdaderamente, nunca había pensado en toda mi vida.

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Pero en lo que se refiere a ministerio, hay áreas a las que las aplicaciones no han llegado.

¿Darme 26 horas del día en lugar de 24? No hay una aplicación para eso.

¿Ayudarme a encajar sin problemas en una nueva cultura en un periodo de una semana? No existe la aplicación.

¿Hacer que mi vecino al final de la cuadra responda al evangelio y ver su vida transformada? No.

Muchas aplicaciones te ayudan a ahorrar tiempo. Pero no te dan más tiempo. El tiempo es el gran nivelador.

Algunas aplicaciones te ayudan a aprender un idioma o descubrir más sobre una cultura o país. ¿Pero el trabajo difícil de pasar tiempo con gente real, comiendo su comida, empezando a amarlos por quienes son, sin motivos egoístas ni etnocéntricos? Eso no es instantáneo.

He explorado muchas aplicaciones que proveen formas para compartir el evangelio, pero no existe ninguna aplicación que garantice la transformación de vida.

La idea de las aplicaciones usualmente es para hacer la vida más fácil. Ellas nos pueden ayudar a que el trabajo se haga, a interactuar con otros, o a divertirnos. Las aplicaciones son formas prácticas para, de alguna manera, asistirnos directamente y agilizar los procesos diarios que algunas veces son complicados.

Pero el ministerio no es así. Honestamente, me vuelve loco.

Recientemente estaba hablando con mi esposa, lamentándome porque la iglesia local que plantamos en República Dominicana no está avanzando como yo quisiera. Supuestamente estamos preparados, somos ministros capaces quienes han sido efectivos en muchos y distintos lugares y ministerios. No solo hemos asistido a los seminarios de entrenamiento sobre cómo impactar la ciudad; ahora ¡nosotros ENSEÑAMOS esos seminarios de entrenamiento! Entonces, ¡¿cuál es el problema?! ¿Por qué no todos los vecinos que amamos, y por quienes nos preocupamos, acuden al servicio cada semana? ¡¿Por qué los nuevos cristianos toman dos pasos hacia adelante y pareciera que dan tres pasos hacia atrás en su caminar con Cristo?! En un nivel menos espiritual, ¡¿por qué nuestras cuentas siempre están en números bajos y por qué ese tonto baño fuera del santuario sigue sin funcionar?! ¡Qué fastidio!

Mucho en nuestra vida está dominado por aplicaciones que nos ayudan a hacer cosas de forma más rápida, más barata y más eficiente. Pero casi siempre el ministerio – si es un ministerio genuino, arduo, y encarnacional – no es así.

Me gustaría que existieran atajos. Pero no existe ninguna aplicación para eso. El Espíritu Santo necesita hacer un trabajo profundo en las vidas de las personas, las finanzas, e incluso en los baños.

Señor, rápido o lento, con o sin aplicación, empieza ese trabajo en nosotros.

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