La Verdadera Historia de San Nicolás

Escrito por Adam Estle

*Este es un artículo publicado por la organización Evangélicos por el Conocimiento del Medio Oriente (Evangelicals for Middle East Understanding).

¿Te has preguntado dónde se originó la historia de Santa Claus? Tal vez te estés preguntando, “¿Qué tiene que ver Santa Claus con aumentar mi conocimiento del Medio Oriente?” ¡Nos alegra que preguntes!

Para responder esta pregunta centenaria planteada por Virginia O’Hanlon, “Sí, hay un Santa Claus.” El nombre de Santa Claus es un anglicismo del alemán ‘Sinterklass’ que literalmente significa San Nicolás. Los colonizadores holandeses y alemanes de América trajeron a su amado santo con ellos a sus nuevos, mayormente protestantes (y no admiradores de santos) vecinos. La tradición se fusionó con el Padre británico de la Navidad (ver el personaje de Charles Dickens “el fantasma de la Navidad presente” en “El Cuento de Navidad”), y ¡voilá! Santa Claus fue un gran hito.

San Nicolás, el hombre, era ciertamente una persona real. Era un obispo cristiano de Myra en Lycia, que en la actualidad es Turquía. (Aquí está la conexión con el Medio Oriente.) San Nicolás vivió en el siglo 4 (15 de marzo 270 – 6 de diciembre 343). Por si no lo sabes, este fue un tiempo desafiante para ser un cristiano, pues el emperador romano Diocleciano castigaba severamente a cualquiera que se afiliaba a la nueva religión. Afortunadamente esto no desvió a Nicolás. Él se dio a conocer, aunque no a propósito, como alguien que hacía regalos – ayudando a cualquiera que podía, y tratando de hacerlo de manera anónima.

Una de sus hazañas más famosos involucró a un hombre pobre que tenía tres hijas, pero no podía pagar la dote apropiada para ellas. Esto significaba que ellas seguirían solteras y probablemente, en ausencia de cualquier otra posibilidad de empleo, tendrían que convertirse en prostitutas. Al escuchar la difícil situación de las jóvenes, Nicolás decidió ayudarlas, pero siendo muy modesto como para ayudar a la familia en público (o para salvarlas de la humillación de aceptar caridad), él fue a la casa en la oscuridad durante tres noches consecutivas y arrojó por la ventana de la casa una bolsa llena de monedas de oro. La tercera noche el padre se escondió para atrapar y agradecer a quien quiera que les hubiera hecho este regalo. Nicolás le suplicó que lo guardara en secreto. Como pueden asumir, esto no sucedió, en vista de que estás leyendo esta historia después de más de 1700 años.

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Por todas sus obras de caridad, amor, compasión y bondad fue encarcelado y maltratado bajo el mandato de Diocleciano. Cuando Diocleciano murió, Constantino subió al poder. Constantino emitió el Edicto de Milán en 313 que liberó a Nicolás de prisión y lo devolvió a servir a su comunidad. En 325 Constantino llevó a cabo la 1ª reunión ecuménica de cristianos (el Concilio de Nicaea) que procuró establecer unidad en la doctrina cristiana. Nicolás fue un miembro de este concilio y golpeó famosamente a un hombre llamado Arias quien declaró que Cristo no era divino. Después él se disculpó, pero añadió que no podía soportar escuchar que su Señor fuera calumniado. A pesar de esto, él fue alguien determinante en la formación de las ramas de las creencias básicas del cristianismo en la Trinidad.

Mientras la modernidad, por sí misma, es dada a enfocarse más en Santa Claus que en Jesús en esta época, recordemos quién era realmente San Nicolás. Él era un cristiano del Medio Oriente, y así como nuestros hermanos y hermanas en el Medio Oriente hoy, él sirvió a Jesús a pesar de circunstancias difíciles.

Deja que el ejemplo de Nicolás de Myra (aunque lo veamos vestido de rojo y blanco tomando una Coca-Cola) nos recuerde cómo debemos luchar, a pesar de la adversidad, para mostrar el amor que Jesús modeló. A través del alboroto y el consumismo que rodea la visión contemporánea de Santa Claus, recordemos quién fue en realidad San Nicolás y cómo su historia amplía el verdadero significado de la Navidad.

Por favor recuerda orar por nuestros hermanos y hermanas en Cristo en todo el Medio Oriente, donde la Navidad no es una festividad en la mayoría de sus comunidades. Ora que ellos sean capaces de buscar tiempo y oportunidades para celebrar la venida de Jesús a la tierra, no solo durante esta temporada, pero durante todo el año.

Venid Fieles – Y No Tan Fieles – … ¡Todos!

Por el Rev. Chris Gilmore

Uno de mis villancicos preferidos de navidad inicia con la frase: Venid fieles todos, a Belén marchemos, de gozo triunfantes y llenos de amor.” Imagino a los pastores y los sabios cantando estas palabras y pidiéndoles a otros que se unieran a su visita al recién nacido y largamente esperado Salvador. Es una invitación a reunirse alrededor de Jesús para celebrar su venida. Venid, fieles todos.

Pero, ¿qué pasa con los que no son tan fieles? ¿Ellos también están invitados? ¿Solo los triunfantes de gozo y llenos de amor pueden venir a Jesús?

Si es así, la lista de invitados será notablemente pequeña. Incluso aquellos que están más entusiasmados con Jesús son infieles a veces. Todos fallamos en cumplir nuestros propios estándares, mucho más los de Dios. Todos nos hemos sentido derrotados. Honestamente, muchos de nosotros nos sentimos así con frecuencia.

Cuando leemos los evangelios, encontramos que la invitación es mucho más amplia que solo para los gozosos y triunfantes. Ahí vemos que es el mismo Cristo quien hace la invitación. Jesús revela que Su reino, Su mesa, y Su gracia son para toda la gente. Que vino por todo el mundo, e invita a cualquiera a venir a Él. Jesús encarna un amor que es para la gente, quien quiera que sea y donde quiera que se encuentre.

A veces no comunicamos ese mensaje de buena forma. A veces excluimos a las personas que son descuidadas o que pecan de forma diferente a la que pecamos nosotros.  A veces encontramos difícil hacer espacio para la gente que no es como nosotros. A veces actuamos como que hemos sido fieles, pero no es verdad. A veces pretendemos estar gozosos y triunfantes cuando no lo estamos en lo absoluto. A veces nuestro comportamiento levanta barreras entre Jesús y la gente a la que Él ama.

Pero Jesús es más que eso. Y es Su fiesta, no de nosotros. Y Él dice que estás invitado.

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Así que sí, venid fieles todos, y venid también los no tan fieles.

Venid los que se sienten derrotados, los que se sienten sin esperanza.

Venid todos los que están cansados, los que llevan cargas pesadas.

Venid los que están estresados y en la cuerda floja.

Venid los que se sienten sucios e indignos de amar.

Venid ustedes los afligidos.

Venid hombres sabios con regalos para el rey.

Y venid niños con tambores, sin nada de valor para ofrecer.

Venid leprosos, recolectores de impuestos y prostitutas.

Venid los que se sienten rechazados.

Venid pastores y doctores, hoteleros y meseros.

Venid gente de todas las tribus y toda lengua. Venid jóvenes y viejos.

Venid los que se sienten traicionados. Y los que han cometido la traición.

Venid los que fracasaron este año. Y el año pasado.

Venid ustedes que dudan y los escépticos. Venid con sus preguntas y su intelecto.

Venid los hambrientos y sedientos por algo más.

Venid los que tienen cicatrices.

Venid los que tienen temores.

Venid los que tienen roto el corazón y desechos los sueños.

Venid los que han renunciado. Y los que desearían poder hacerlo.

Venid los refugiados y los Ejecutivos Corporativos.

Venid ustedes que son enemigos. Venid ustedes que son extraños.

Venid ustedes ansiosos y ustedes que se esconden detrás de una máscara.

Venid los que apenas pueden musitar una oración, ustedes que lloran diariamente.

Venid vagabundos y buscadores, legalistas y charlatanes.

Vengo yo, ven tú.

 “Cantad jubilosas, célicas criaturas, resuenen los cielos con vuestra canción”.

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Venid a ver que el Señor es bueno.

Venid a encontrar esperanza, ayuda y sanación.

Venid a encontrar descanso.

Venid a encontrar propósito.

Venid a encontrar sentido de pertenencia, una familia.

Venid por perdón y salvación.

Venid a encontrar la luz.

Venid a encontrar un nuevo comienzo.

Venid a hallar gracia.

Venid a encontrar a Jesús. Él es Cristo el Señor.

Cuando vengas encontrarás que Él es mejor de lo que hemos demostrado, y más maravilloso de lo que merecemos. Él es digno de confianza y es verdadero. Está aquí por nosotros. Está aquí con nosotros.

Y tú, quien quiera que seas y donde quiera que estés, como quiera que te sientas, estás invitado. Ven.

Este artículo fue publicado originalmente: iamchrisgilmore.com

Parte del Regalo

Por Charles W. Christian

Una de mis historias favoritas de Adviento es acerca de una pareja misionera en la costa del este de África. Ellos estaban esperando para regresar a Estados Unidos, su país de origen, después de haber servido por veinte años e impactar dos generaciones de personas en el pueblo donde fueron asignados.

Ellos estaban esperando, temporalmente, en un lugar a muchas millas al interior de la costa, hasta terminar todos sus arreglos para poder regresar a los Estados Unidos para Navidad y su retiro.

Una mañana, durante la época de Adviento, algunos días antes de que salieran, alguien tocó a su puerta. Un joven, hijo de una familia a la que habían conocido durante todo su tiempo en la costa africana, les saludó. Él estaba sosteniendo una pequeña caja que contenía un regalo que, les dijo, decoraría su árbol como un recordatorio del amor de su familia hacia ellos.

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“¿Tu familia viajó contigo?” preguntó el misionero. Él sabía que ellos eran una de las pocas familias en esa pequeña comunidad que tenía un vehículo. “No,” dijo el joven. “Yo caminé. Viajé en vehículos cuando pude, pero la mayor parte del recorrido lo hice caminando. Dejé mi pueblo poco después que ustedes tomaran el tren hacia acá, hace un par de semanas.”

La pareja estaba asombrada. “¡Tú no tenías que caminar todo eso para darnos este regalo!” dijeron. “Aunque apreciamos mucho este adorno, lo hubiéramos atesorado de igual forma si tú lo hubieras enviado.” El joven respondió, “¡El largo recorrido es parte del regalo!”

Mientras realizamos el largo recorrido, a través de Adviento, hacia la celebración del nacimiento de nuestro Salvador, recordamos un viaje más largo todavía: el camino de la encarnación, cuando “La Palabra se volvió carne y sangre, y se mudó a nuestro vecindario” (Juan 1:14, The Message).

Que nuestros corazones sean llenos con expectativa y gratitud, mientras caminamos juntos hacia el Salvador y el nuevo reino que Él trae.

Oración para la semana:

Dios de esperanza y promesa, ven a estar con nosotros durante esta época de Adviento, y acércanos más a ti mientras viajamos juntos hacia el establo y el nacimiento de tu Hijo, nuestro Salvador. Amén. (De John Birch en: Faith and worship)

Este artículo fue publicado originalmente en: Holiness Today

 

COM – Nicaragua, 2017

Del 24 al 26 de noviembre del presente año, se llevó a cabo el Campamento de Orientación Misionera en el distrito Norte de Nicaragua, contando con una asistencia de 48 participantes de 4 países de Centroamérica: Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Además, 12 misioneros voluntarios estuvieron sirviendo en el COM. Durante este tiempo, los jóvenes escucharon testimonios de lo que Dios está haciendo en otros países, y lo que está haciendo en la vida de los misioneros que han decidido ser obedientes a la voz de Dios. Muchos participantes confirmaron su llamado y otros encontraron cómo seguir sirviendo dentro de misiones.

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Testimonios de algunos participantes:

Kevin.jpg“Gracias Misión Global por tan increíble trabajo, este fin de semana qué pasó fue único y sin duda Dios me habló mucho e incomodó mi corazón para salir de mi zona de “conformismo.” Enterarme del trabajo misionero que como iglesia hacemos me emocionó, pero saber de toda la necesidad que aún hay en el mundo me conmovió. El hecho de saber que aún no es suficiente, me reta para sumarme de diversas formas: Dando, Yendo, Orando y Ayunando. Quiero ser las manos y los pies de Jesús acá en la tierra, quiero tener un corazón misional como el de Él, que lo entregó todo por amor al más necesitado. Este COM sirvió mucho para cambiar mi perspectiva de las misiones, me inspiró muchísimo para ser parte de ellas y disponer mi corazón para poder servir y sin temor alguno decir: HEME AQUÍ, ENVÍAME.”

– Kevin Rodríguez. El Salvador.

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COM nicaragua 8.jpg“El Campamento de Orientación Misionera es un espacio para que los jóvenes puedan buscar y entender el llamado de Dios para sus vidas, refiriéndonos a las misiones. Es de mucha bendición poder empezar a prepararse, tener un antesala de lo mucho que nuestros hermanos misioneros viven y escuchar sus experiencias, ver cómo Dios se glorifica en sus vidas, y cómo poder hacer misiones desde nuestro propio hogar. Agradezco a Dios la oportunidad de poder participar del COM, y confirmar mi llamado a las misiones. Cuanto más un misionero se deja guiar por el Espíritu Santo, tanto más Él bendecirá su trabajo.”

– Edgar Revelo. El Salvador.

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“Hace 26 años sirvo como pastor de la Iglesia del Nazareno, y nunca había entendido las misiones, hasta que asistí al COM. Antes daba 10 córdobas para las misiones, ahora daré todo lo que pueda.”

– Pastor Modesto Leal. Nicaragua.

 

 

Fily.jpg“Fue una experiencia muy intensa. Los capacitadores tenían la experiencia necesaria para transmitir el mensaje a los jóvenes de nuestra región que están con entusiasmo de servir a nuestro Dios. Agradezco la oportunidad que se les está dando a los jóvenes para sentirse partícipes en las iglesias. COM abre los ojos y el corazón para entender el llamado que recibimos por parte de nuestro Padre Celestial, en muchas maneras. Una de las prédicas me impactó en gran manera, que fue compartida por la hna. Luz Jiménez, me hizo recapacitar, reaccionar y retomar con mucha más fuerza espiritual y física el llamado para las misiones. COM hace conexiones únicas entre la juventud de nuestra amada Iglesia del Nazareno, también nos une entre hermanos. COM hace que compartamos las herramientas que estamos usando para cumplir el mandato dado por Jesucristo hacia su Iglesia. COM marca una huella en el corazón que jamás se olvidará.”

– Filiberto Yat. Guatemala.

Una Misión Insólita

Por Ken Childress

 “Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.” Juan 20:21

Una lectura rápida de este versículo podría darnos la impresión de que Jesús está diciendo, “El Padre me envió primero; ahora es tu turno.” Pero hay más que solo eso en este versículo. Él también está diciendo, “De la misma manera que el Padre me envío, es como yo les envío a ustedes.” La pregunta crucial es: ¿Cómo Dios envió a Jesús?

Filipenses 2 nos da un conocimiento adecuado de la naturaleza de la misión de Jesús. Él se humilló a Sí mismo, Él tomó la forma de un siervo, y se hizo obediente hasta la muerte (Fil. 2:6-11). Jesús fue de las riquezas celestiales a los harapos terrenales; de la exaltación a la humillación; de la autoridad a la obediencia; del significado al rechazo; de la comodidad a la dificultad; de la seguridad al peligro; de la gloria al sacrificio; de la vida a la muerte. ¡Y Él nos llama a ir al mundo exactamente de la misma forma!

Lee la lista de nuevo. Todas aquellas transiciones humillantes van en contra de lo habitual. Tratamos de tener una posición más alta, no vaciarnos de nosotros mismos. Queremos más significado, más seguridad, más autoridad, más atención, más comodidad. Pero Jesús nos llama a morir a nosotros, a tomar nuestra cruz y seguirle. Él nos envía, así como Él fue enviado.

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¿Tu actitud corresponde a la actitud de Jesús? ¿Tomas tu misión tan en serio como para entrar en las profundidades de este mundo –sin importar que esas profundidades estén en otro país, tu propia ciudad, o incluso tu propia familia– y vivir el evangelio de humildad para que otros vean? La misión de Jesús es redimir este mundo, y Él desea hacer brillar la luz en cada vil y oscura esquina –a través de ti y de mí. Él llama a sus seguidores a ir a prisiones y campos de concentración, a antros de opio y burdeles, a colonias de leprosos y pabellones psiquiátricos. También los llama a ir a clubes nocturnos, salas de conferencias empresariales, salones universitarios, y arenas deportivas. No hay ningún lugar demasiado incómodo, peligroso o difícil. ¿Estás dispuesto? Así como el Padre lo envió a Él, Él nos envía a nuestra comunidad.

 

Porque Esperamos

Por Charles W. Christian

“…pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas…” (Isaías 40:31)

La época de Adviento se trata de una espera; no una espera pasiva, pero el tipo de espera que vemos en este pasaje de Isaías es: una espera expectante. Si es que existe un tipo de espera que sea “divertido” ¡es este! Como cristianos, no solamente nos sentamos y esperamos, nerviosos, malas noticias. En lugar de eso, somos personas que esperamos con ansias la mejor noticia de todas: la plenitud de la presencia de Jesucristo.

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Adviento, como todas las épocas centradas en el reposo de Dios, es un recordatorio de que Dios nos ha llamado a esperar para que estemos preparados en lo siguiente que Él está por hacer. En los Evangelios, por ejemplo, Jesús es bautizado y alabado por la voz del Padre, y después es “llevado al desierto” por el Espíritu Santo, para un tiempo de ayuno y reposo enfocado.

Durante este periodo de descanso, Jesús vence la tentación y se prepara para sus próximos pasos. Cuando su viaje por el desierto llega a su fin, Jesús está listo para el siguiente aspecto de su ministerio en conjunto con Dios, avanzando de acuerdo con el Padre y no de acuerdo con el mundo.

Del mismo modo, mientras entramos en la época de espera para el inicio del Calendario Cristiano (Adviento), somos llamados al reposo, la preparación y la esperanza.

¿Podemos comenzar a poner el año pasado detrás nuestro, para entrar en un tiempo dedicado al reposo? ¿Podemos reenfocar nuestros corazones en la plenitud de la época navideña – la plenitud de la presencia de Cristo guiándonos hacia nuevas aventuras? En las palabras del gran teólogo Jurgen Moltmann, los cristianos son “gente de Adviento:” gente que vive sus vidas esperando verdaderamente la guía de Dios y el movimiento hacia el futuro.

Permitamos que el Espíritu Santo cree en nosotros un Adviento, como familias e iglesias. Esto dará la pauta para una época navideña que verdaderamente esté centrada en Cristo. Más que eso, abrirá nuestros corazones a lo que sea que Dios esté preparando para nosotros en los días venideros. Que encontremos reposo, reenfoque y renuevo mientras Adviento nos mueve hacia Navidad.

Oración para la Semana:

Oh Emanuel, Dios con nosotros, realmente en esta época de Adviento celebramos que no estás escondido en una nube remota, pero escogiste estar con nosotros en lo difuminado y misterioso de nuestras vidas.

En medio de listas y prisas, estás con nosotros como una canción que hace eco en nuestras mentes, como la luz de una vela, como la carta de un amigo. Son signos de tu presencia.

Nos dirigimos a ti en esta época y oramos que produzcas en nosotros gozo, sanidad, bendición y esperanza.

Que algo hermoso comience en nosotros – algo sorprendente y santo.

Que tu mano esté sobre nosotros. Que tu amor nos inunde. Que tu gozo nos abrume.

Que nuestro anhelo por ti sea satisfecho en una noche venidera: Emanuel con nosotros, otra vez.

Amén. (Escrito por Rev. Jerry Chism).

Publicado originalmente en: Holiness Today

Familia Verdadera

Por Scott Armstrong

“Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12: 48-50).

Enseñar, predicar, sanar. Mateo hace un buen trabajo documentando el propósito del tiempo de Jesús en la tierra (ver 9:35-38). En Mateo 12, después de viajar mucho, proclamando muchas cosas controversiales y recibiendo amenazas de muerte, Jesús se retira del bullicio de las multitudes (12:15). Al menos es lo que piensa. Muchas personas necesitadas lo siguen y Jesús continúa sanando, echando fuera demonios, y respondiendo a sus críticas. El día se pone caluroso, el maestro se está agotando.

Jesús necesita recargar baterías. ¿Qué mejor manera de hacer eso que pasando un tiempo agradable con la familia? Él probablemente no ha visto a su madre y hermanos en muchos meses. Imagina su gozo, entonces, cuando alguien le dice que su familia está esperando afuera y quieren hablar con él. ¡Ellos lo sorprendieron! Seguramente Él terminaría su sermón, dispersaría a la multitud, y ¡recibiría a su familia con los brazos abiertos!

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Pero eso no es lo que pasa. De hecho, su respuesta parece un poco dura. Parece que Él dice, “¿A quién le importa? Ellos no son mi verdadera familia. Ustedes sí.” Y luego el capítulo 13 dice que ese mismo día Jesús continúa su ministerio como si nada hubiera pasado.

Tenemos que ser cuidadosos aquí. El punto de este pasaje no es que necesitamos abandonar nuestras familias para servir a Dios. La clave se encuentra en la respuesta de Jesús (v. 50). Cualquiera que hace la voluntad de Dios es verdaderamente parte de la familia de Cristo. Hay algo que sustituye la relación sanguínea aquí.

Mi esposa y yo somos misioneros viviendo en República Dominicana. Nuestros padres están en Estados Unidos. Les extrañamos. Valoramos nuestra relación con ellos casi más que cualquier cosa. Digo “casi” porque llegó un punto años atrás, donde nos quedó claro que la voluntad de Dios para nosotros era servirle lejos de casa y familia.

Eso nunca es fácil. ¡Pero no nos arrepentimos! Seguir la voluntad de Dios nos ha acercado más a Dios y de igual manera a nuestra familia, en muchas maneras. ¡No dejes que nadie te diga que seguir la voluntad de Dios y ser parte de la familia de Jesús, no vale la pena o el sacrificio!

¿Qué es lo Que Haces Con el Ladrón?

El Dr. Donald M. Joy escribe en su libro, El Espíritu Santo y Tú, acerca del pecado como un ladrón. Su analogía equipara el principio del pecado con un ladrón armado en el hogar de una persona, un forajido en el corazón. Esto no es exagerado: Juan 10:10 nos dice “el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir.”

Imagínate a ti mismo llegando a casa tarde una noche, para descubrir que un invasor estuvo dentro de tu casa, sosteniendo a tu hijo a punta de pistola. Mientras esperas afuera de tu casa, tienes que tomar una decisión. Debes hacer algo. ¿Pero qué?

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¿Deberías simplemente ignorar el problema y esperar que el criminal decida irse sin hacer daño, saliendo quietamente de tu casa?

¿Deberías entrar lentamente a tu casa, con cuidado de no asustar al forajido, y tratar de negociar con él? ¡Quizá prometa robar solo un artículo por día si lo dejas vivir en tu casa!

O, quizá, debes ir apresuradamente a tu casa, enfrentar al ladrón en potencia, tirarlo al suelo y mantenerlo hacia abajo para que no pueda usar su pistola. Pero después, ¿te sentarías encima de él, día tras día, reprimiendo su intento de maldad hasta que un día te fatigues y él te domine a ti?

Como claramente explica el Dr. Joy, en tus propias fuerzas no puedes destruir al intruso. La única solución real es pedir ayuda de alguien que tiene autoridad y habilidad para eliminar al ladrón.

¿Estás encontrando los paralelismos? Muchos de nosotros minimizamos las capacidades destructivas del pecado. Pero eso nos roba nuestro gozo, mata nuestras relaciones, y destruye nuestras vidas. Si lo ignoramos, el problema empeora. Negociar con el pecado también nos lleva a extraviarnos (¿recuerdas a Adán, Eva y la serpiente?). Tratar de refrenarlo con nuestro propio poder nos deja agotados y, a la larga, derrotados. ¡¿No es esta la descripción de la triste existencia de muchos cristianos?!

La única forma de quitar al intruso es llamar a una autoridad superior, más poderosa. El Dr. Joy finaliza su reflexión exclamando: “¡Aleluya! ¡Dios ha hecho provisión en Cristo para limpiar nuestros corazones de todo pecado!” ¡Sí, aleluya!

Así que, ¿qué estás esperando? ¡El ladrón ha estado presente el tiempo suficiente!

“¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.” (Rom. 7:24-25)

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