Viaje Misionero a Haití

DR Trip 275 Mexicanos, 7 Haitianos  sirviendo juntos en Máxima Misión en tres sitios en Haití (Petite Riviere de L`Artibonite, Gros-Mornes y Majuin) del 31 de Julio al 5 de agosto del 2015.

Fue una experiencia maravillosa y de grandes bendiciones. El grupo de México estuvo bajo mi liderazgo desde la planeación y organización de este viaje. En Haití fue liderado por Kesner Absolu (Coordinador de Misión Global para su país). A pesar de las barreras del idioma, Dios nos mostró su amor, fidelidad y unidad en su Espíritu. Les dejo algunos de los testimonios de los participantes:

“Agradezco a mi Padre Celestial, por tan grande oportunidad. Si alguien hace un año me hubiera dicho que yo iba a participar en una experiencia misionera como esta, quizá no lo hubiese creído. Esta experiencia  ha marcado mi vida porque no solo implicó salir por primera vez del país, sino que fueron muchas horas de viaje, hacer trabajos que pensaba que no podía realizar por algunas limitaciones físicas, Dios me ha mostrado que cuando se trata de su obra no hay limitantes porque él camina contigo. Dios me mostró que soy ese vaso frágil pero útil para él. Muchas veces me pregunté: ¿qué puedo hacer para Dios? otras veces me conformé con sentarme a ver mientras los demás trabajaban, hoy sé que debo caminar para servir a Dios, que debo hablar de él donde yo este,  porque si no lo hago moriré. No importa el lugar: mi casa, mi iglesia, mi país, él dice que vaya hasta lo último de la tierra.

Este es el primero de muchos viajes misioneros que junto con este equipo de personas espero realizar y que se sumen más personas. Me siento muy bendecida”

Ya te lo he ordenado: ¡no tengas miedo ni te desanimes! porque el Señor tu Dios te acompañara dondequiera que vayas” Josué 1:9

                                              – Abigail Carrasco López, La Venta, Oaxaca, MX

“Este viaje tiene un significado muy especial en mi vida, hace mucho tiempo atrás Dios puso un sueño en mí,  el sueño de servir y ayudar a personas de otro país, ese sueño parecía olvidado para mí, pero ahora sé que para nuestro Dios no. He aprendido que mis sueños son sueños que le pertenecen a nuestro Dios, y Sus sueños son mis sueños, y tarde o temprano él los hará realidad.

Este viaje me dio la oportunidad de conocer a mis amados hermanos de una comunidad de Haití, saber que ellos estaban orando por nosotros, saber que estaban muy deseosos esperándonos, eso alegró mi corazón.  Es de mucha bendición conocer a la iglesia, a los niños de la congregación, conocer las necesidades de la iglesia, conocer sus virtudes, saber cómo trabajan, conocer a líderes que trabajan por verdadero amor y muchísimo entusiasmo. Me impacta mucho lo que Kesner ya la iglesia está haciendo allá a favor de la comunidad, el empeño que entrega a nuestro Dios y el entusiasmo con el cual se hace el trabajo, eso es de muchísima bendición.

Tengo muchos deseos de regresar y seguir sirviendo a nuestro Dios, Haití es un buen lugar para demostrar el servicio y el amor a nuestro Dios”

– José Eliut Fuentes Álvarez, Unión Hidalgo, Oaxaca, MX

Estas líneas escritas son tan poquitas comparado con todo lo que sucedió en esos días en Haití, Dios moviéndose grandemente y poniendo sueños y visiones en nosotros. Como coordinadora de MG y líder de este equipo estoy muy agradecida con Dios por la vida de las personas de México, todos los que fueron era la primera vez que hacían un viaje misionero al extranjero, tres de ellos nunca habían hecho un viaje fuera de su país. Y en este tiempo Dios les transformó en la manera de cómo Él desea que le amemos y amemos a las personas, de la forma en que Él desea que le sirvamos, sirviendo a las personas.

Información provista por: Claudia Cruz, Coord. Misión Global México Sur

“Quiero dejar una huella en la humanidad”

Daniela 6

Esta semana nuestros primeros misioneros de Génesis están terminando su periodo de servicio y regresando a sus hogares.  Han experimentado éxitos y fracasos, bendiciones y desafíos a la vez.  Qué lindo poder ver el gozo y la pasión profunda de Daniela González, una de ellos, después de sus años de servicio trans-cultural en Veracruz, México.
Me encantaría siempre tener las palabras correctas para transmitir exactamente todo lo que he visto, disfrutado y vivido en estos dos años.  Ahora termina mi tiempo y moría de ganas de compartir tanto en tan solo algunas lineas e imágenes.
Dios me ha permitido vivir una experiencia inigualable.  Me ha dejado ver su rostro y sus manos en acción.  ¿Por qué yo? Sinceramente siempre me he considerado afortunada con lo que me ha tocado tener y vivir; aunque no es para muchos gran cosa, pero estos dos años de voluntariado han superado hasta el sueño más chiquito que he tenido.Daniela 3
Tuve planes siempre para salir adelante: jamás pensé llegar a la universidad, y gracias a Dios la termine.  Jamás soñé con un cargo alto en la iglesia – mi único interés era servir lo mejor posible.  Y ahora he tenido el privilegio de servir en una ciudad que no era mía (pero ahora lo es), y he conocido personas maravillosas en este trayecto.  He conocido niños maravillosos y lugares alucinantes. He admirado la belleza de la creación divina en cada instante.  No puedo estar más agradecida.
Una vez me preguntaron qué quería ser de grande. Recuerdo y aun sigo empeñada en mi respuesta:
“Quiero dejar una huella en la humanidad”.
Daniela 7Quizás no lo he alcanzado, y sé que jamás lo haré.  Pero sé quién sí lo hará.  Mi mayor satisfacción es que es a Él a quien sirvo, a quien le he dado mis mejores años, todo lo que consideré mio. ¡Jesús es el único que puede dejar esa huella!  Le doy gracias porque me permite ser parte de esta transformación de vidas, milagros, amor, bondad, felicidad, reconciliación y – lo mejor – la redención.
Me trajo a una multitud a hablar de su amor transformador.  Estoy segura que al grupo de personas con los que he compartido seguirán atrayendo a más a sus pies y esa será la huella en la humanidad.
Sigo escuchando esa voz que me dice:

“A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:37-38). 
 —
Aun quiero seguir siendo obrera. Quiero seguir con él en este camino. No tengo idea a dónde y cómo, pero sé que él tiene el mejor plan y sigue repitiendo:
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).
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7 Preguntas para ti mismo después de tu viaje misionero

Escrito por: CJ and Teri Palmer

7qs¡Wow! Qué maravilloso viaje misionero. Ahora que estás en casa, debes estar viendo el mundo alrededor tuyo de una manera nueva y con una perspectiva fresca. Algunas personas llaman a esto “choque cultural inverso”. Algunos dicen que es parte de una experiencia “altamente espiritual”. De cualquier manera, tu vida cambió, pero no por mucho tiempo.  

Lo que pasa es que la motivación y la energía que obtivimos en el viaje se va. Nos sentimos exhaustos a medida que nos vamos “reacomodando” con nuestra rutina seminal. Y lo que lo hace más difícil aun, es que la gente con la que estamos más cerca como familia y amigos, simplemente no lo entienden. Si les dices algo sobre tu viaje, ellos no lo entenderán. Si les enseñas fotos, ellos dirán “ah sí, están bonitas” y esa es la realidad.

Luego la amistad que experimentaste con tus compañeros lejos mientras vuelves a la escuela o al trabajo.  Antes de que te des cuenta, estarás de vuelta en la vida normal. Y tu motivación, pasión, mente y corazón volverán a lo mismo que eras antes. A menos que hagas cambios intencionales.

¿Sabías que el mismo Dios que te dio esa gran experiencia fuera de tu país o casa es el mismo Dios que está en tu ciudad? Dios es el mismo en Uganda, Argentina, Estados Unidos, etc. Es solo que fuiste tú quien cambió y tus ojos fueron abiertos cuando fuiste de viaje. Ahora que sabes que Él es capaz de todo eso, es tiempo de traer ese estilo de vida a casa.

Para “traerlo a casa” tienes que ser intencional. No va pasar al azar. Preguntate a ti mismo las siguientes cosas después de unos días de que volviste de tu viaje. Estas preguntas te ayudarán a asegurar que el cambio de vida que experimentaste en tu viaje es de por vida.

1) ¿Qué aprendí sobre mí durante el viajep?

2) ¿Qué aprendí sobre Dios durante el viaje?

3) ¿Qué cambió en mí durante el viaje?

4) ¿Qué propició el cambio?

5) ¿Qué puedo hacer ahora para nutrir ese cambio que viví?

6) ¿Qué he aprendido del propósito de Dios para mi vida?

7) ¿Cuáles pasos debo dar en mi vida para alinear lo que he aprendido sobre el propósito de Dios para mí?

No te detengas ahora

Si respondiste cada pregunta de forma honesta, felicidades. Estas tomando lo mejor de esa oportunidad que Dios te dio. ¡No te detengas ahora! Mantente enfocado y empieza a tomar los pasos necesarios para alinear lo que has aprendido del propósito de Dios para tu vida. ¡Tú puedes hacerlo!

Publicado originalmente en: http://preparemymission.com/7-questions-to-ask-yourself-after-you-return-from-your-mission-trip/

4 Fases que enfrentarás después de un viaje misionero

Esta semana tenemos el gusto de recibir a nuestros primeros misioneros de Génesis para un retiro de re-entrada después de dos años de servicio en el campo misionero.  ¿Qué significa re-entrada? Este artículo y el que sigue te dará una idea.  Ellos han sido valientes y han plantado iglesias. Estaremos publicando algunos testimonios en las siguientes semanas, pero primero queremos ayudarles mientras ellos regresan a sus casas.  Esperamos que aprendas también después de leer estos artículos de CJ y Teri Palmer en www.preparemymission.com.  Y oremos por los misioneros quienes están volviendo a una normalidad no tan ‘normal’.

Escrito por: CJ Palmer

4Todos decimos lo mismo después de llegar a casa de un viaje misionero: “Recibí más de lo que di.” Lo que queremos decir es que nos vimos más impactados por el viaje, que incluso más que la gente que nos propusimos impactar. ¿Qué dejó el impacto? No importa dónde viajaste, por lo general es una combinación de cuatro elementos: la pobreza intensa, alegría increíble, cultura única, y un Dios poderoso.

Estos elementos crean una única experiencia de “reingreso” de 4 fases después de llegar a casa de su viaje. Estas fases son normales (y saludables); no trates de evitarlas. Abraza las fases y entiende que pueden hacer crecer tu madurez y tu fe.

Fase 1: Agotamiento

¡Whoa! Usted acaba de llegar a casa después de un viaje de misión de dos semanas. Usted ha viajado 5.000 millas, cavó un pozo, pintó una escuela, jugó con los niños, se quedó hasta tarde, despertó temprano y cruzó 5 zonas horarias.

Es tiempo para una siesta.

El agotamiento es normal. En esta fase es importante darse uno o dos días para recuperarse del viaje después de llegar a casa. Si puedes, quédate en casa en vez de la escuela o el trabajo y da a tu mente y cuerpo la oportunidad de ponerse al día con todo lo que has experimentado.

Fase 2: Depresión

Después de un día o dos, el agotamiento por lo general se convierte en depresión. Esta depresión generalmente se deriva de lo que encontró en el extranjero. Tal vez encontraste la alegría en medio de la pobreza y la paz a pesar de las circunstancias difíciles. No importa lo que experimentaste, la gente en casa “simplemente no lo entiende.” Tú quieres volver. La sensación de que la vida está a punto de “volver a la normalidad” es deprimente.

En esta fase es importante recordar que mientras la vida sigue y vuelve a la normalidad, no tienes que volver a la normalidad. El Dios que te dio esas sensaciones increíbles y experiencias en el extranjero es el mismo Dios en casa.

Fase 3: Frustración Cultural

La realidad es lo que tenemos en frente. La gente en casa no van a entender lo que has visto y experimentado. Es frustrante. Lo que es aún más frustrante es que nuestra cultura no parece importarles. No parece que haya nadie que se preocupe por los huérfanos que has visitado en Nicaragua o el agua potable para la tribu que has visitado en Etiopía.

En esta fase es crucial recordar que tu viaje abrió tus ojos, no los ojos de los demás. Eres responsable de la forma en que vives de ahora en adelante, no todos los demás. Esperemos que en respuesta a que vives una vida cambiada por lo que experimentaste, tus amigos y familia se darán cuenta y querrán acompañarte. Sin embargo, tratar de cambiar todo el mundo tan pronto como llegues a casa sólo terminará en frustración y decepción.

Fase 4: Resolución

Estás de regreso en la escuela o el trabajo, y las cosas finalmente se han establecido. En esta fase se resolverá la tensión que has experimentado en el último par de fases en una de dos maneras. Ya sea que “olvides” lo que Dios ha revelado por reanudar tu rutina normal, o vas a implementar un cambio.

Es vital resistir la tentación de dejarse simplemente volver a la normalidad. No tienes que ir a África o iniciar una organización sin fines de lucro durante la noche, pero sí es necesario hacer algo. ¿Recuerdas esas increíbles experiencias y sentimientos de tu viaje? No los dejes ir. Que te motiven a vivir de otra manera.

Vive intencionalmente

Vivir de manera diferente significa vivir intencionalmente. No tienes que estar en un país en desarrollo para vivir intencionadamente, tampoco. ¿Qué medidas puedes tomar para cambiar la forma en que vive en el hogar, la escuela y el trabajo? Tu viaje misionero fue un regalo. Sería una pena desperdiciarlo, ¿no? Ora constantemente a medida que moldeas tu camino por estas cuatro fases, y pídele a Dios que te muestre cómo Él quiere que vivas intencionadamente en el futuro.

Publicado originalmente en: http://preparemymission.com/4-phases-everyone-goes-through-after-an-international-mission-trip/

Máxima Misión en lo alto de la montaña – Parte 2 de 2

unnamed (4)En la entrada anterior compartimos el resumen de lo que pasó en Santa Margarita Huitepec, ahora vamos a compartir más de lo que los muchachos nos cuentan de su propia experiencia.

Claudia Estefani, 25 años:

Nunca podré expresar en palabras los sentimientos que -estando en mí desde siempre-, han despertado ahora. Aún en los lugares inimaginados habita Dios en los corazones de aquellos pequeños, de aquellas familias que sin nada, nos recibieron con el único fin de servir, escuchar y aprender.

mmNo ha sido una experiencia muy bonita, no. En realidad, ha sido una experiencia que me deja con tantas inquietudes y tristeza pero también con ganas de volver y hacer más por ellos. Sé que Dios permitió que yo viviera y conociera a estas personas para hacer un gran cambio en mí y estoy segura que si tú te das la oportunidad, estarás enormemente agradecido de vivirla también.

Giezi Santiago, 14 años:

Debemos darnos cuenta del gran sacrificio que Jesucristo hizo en la cruz (Isaias 53) y hacer de eso una unión, un mismo clamor, juntos, llevando la palabra a todas las naciones, como lo dice la Biblia. 

En Juan 1:8 dice lo siguiente “De la Palabra nace la vida, y la Palabra, que es la vida, es también nuestra luz” lo que nos lleva a la conclusión de que debemos ir a dejar Palabra de vida, Esperanza de vida a las personas que no conocen de esta para que puedan ser salvos y llevar a cabo La Gran Comisión.

Les invito a participar en eventos como este, sin que usted se de cuenta el Espíritu de Dios obrará con usted de formas inimaginables, solo es cuestión de dejar a un lado la comodidad y sacrificar aunque sea un grano de arena comparado con el gran sacrificio que hizo nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Máxima Misión en lo alto de la montaña – Parte 1 de 2

La JNI del Distrito Oaxaca, México, realizó del 1 al 3 de abril de 2016, por segunda ocasión, una Máxima Misión en la comunidad de Santa Margarita Huitepec, municipio de San Miguel Quezaltepec, en la Sierra Norte de Oaxaca.

El grupo formado por miembros de diferentes iglesias, viajó durante ocho horas por caminos difíciles de transitar, llevando una camioneta cargada con tres toneladas que contenía ropa, medicamentos, materiales y pintura. A medida que avanzaron se dieron cuenta de la gran necesidad de los habitantes de las comunidades, entre ellas: alimentación, salud y vestido.

unnamed (2)Se otorgó consulta médica y proveyó medicamentos gratuitos a las personas de esa comunidad y a personas que habitan en rancherías cercanas, ellos caminaron durante hora y media aproximadamente para ser atendidos. A este lugar la brigada médica llega una vez al mes. También se compartió la Palabra de Dios, de lo cual hubo un buen fruto.

El grupo desea volver por tercera vez y reparar un muro de contención que sostiene el templo. “Viajar por más de ocho horas por terracería no es nada confortable, pero vale la pena, sí, porque allí en lo alto de la montaña, existe una Iglesia del Nazareno”

                                            Información provista por: Daniel Santiago Marcos, JNI-Oaxaca

Los jóvenes comparten de su testimonio, entre ellos Lucero Valdez:

unnamedDios tiene planes para la humanidad, y nosotros somos el medio por el cual Dios hará su trabajo, y es una satisfacción saber que así como yo, muchos jóvenes estamos siendo un instrumento por el cual él está reflejando su amor a todos aquellos que necesitan de él, al igual que aquellos que ya conocen, para que nunca se aparten. 
Y así como Jesús estuvo dispuesto a dejar su trono en el cielo, para venir a servir a un mundo imperfecto para salvarnos. Con mucha razón debemos estar dispuestos a escuchar su llamado e ir donde él nos mande. “Pero yo te he levantado para este mismo propósito, para mostrar mi poder y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra”. – Éxodo 9:16

Espera más testimonios de lo que pasó en este gran evento en la próxima entrada.

Jóvenes en Misión: ¡Inscríbete!

En esta semana estaremos compartiendo tres reflexiones de los participantes de diferentes proyectos misioneros que se han llevado a cabo en México, bajo el liderazgo de Claudia Cruz, coordinadora de Misión Global de esta área. La idea es que puedas percibir de lo mucho que han podido aprender y experimentar los participantes en estas experiencias, pero también que te animes a involucrarte durante tus vacaciones. ¡Busca la oportunidad!

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Max al lado derecho

Mi nombre es Maximiliano Pimentel, soy de Chiapas, México. Tengo 21 años y actualmente estudio una licenciatura en ingeniería civil. Decidí participar en Jóvenes en Misión porque necesito aprender muchas cosas y, eventos como éste, permiten obtener experiencia.  Desde hace un tiempo he estado pensando en cómo los nazarenos y quizá los cristianos hemos estado compartiendo el evangelio. He comprendido a lo largo de ese tiempo algunas cosas que aceptamos como datos o hechos verosímiles, pero que no nos tomamos el tiempo para pensar en ellas y evaluar mediante la Palabra si es verdadero o no. Muchas de esas evaluaciones han dejado pensamientos que, a mi mente, son difíciles de expresar. Sin embargo, también durante el proyecto de Jóvenes en Misión he recordado algo que siempre nos enseñan: que Dios es quien obra y no nosotros.

Durante un discipulado, salieron a relucir algunos de esos pensamientos que yo considero complejos. Me sentí un poco confuso, pues mientras los explicaba sentía que no estaba siendo muy claro y, por lo tanto, creí que la mujer -a quien discipulaba- no entendía lo que yo decía. Sucedió en un discipulado que la mujer comentó las muchas ocasiones que otras personas habían llegado a su hogar a hablar sobre religión. Cuando comentó sobre nosotros, ella dijo que a diferencia de las otras personas nos había comprendido muy bien. Gloria a Dios por ello, porque Él tiene cuidado de quienes no lo conocen. No obstante, aunque Dios obra en la vida de las personas, hay muchas enseñanzas que quizá tienen una buena intención, pero que están mal enfocadas. Todas las personas visitadas nos decían muy apenadas que irían a la iglesia. ¿Qué hay de malo en eso? En qué están confiando las personas.

Como iglesia, parece que estamos tratando de llenar una construcción, poniendo tanto énfasis en que las personas asistan al templo, en vez de invitar a las personas a una relación con Jesús. Mientras conversas con las personas puedes darte cuenta de que hay muchas ideas en ellas, que tienen como un collage de ideas que personas de diferentes denominaciones han puesto en ellas. Me azora un poco la enseñanza de que Dios puede resolver tus problemas y puede bendecirte, evidentemente Él tiene el poder para hacerlo, pero no debemos presentar eso como lo más importante que Jesús puede hacer por una persona. Eso es como hacer que las personas pongan su vista en las cosas terrenales y no en las celestiales.

Otra persona dijo: “en esa iglesia piden muchos requisitos” refiriéndose a lo que tenía o no que hacer. Al escuchar cosas como esas, no puedo dejar de pensar en los fariseos, poniendo tanto énfasis en las reglas, en cuidar cosas externas y descuidando el corazón. Es más fácil enfocarse en lo visible y es probable que hasta huyamos de lo invisible y por eso también enseñemos lo mismo.

Debemos empezar a predicar y compartir lo que la Palabra de Dios nos dice, no lo que hemos escuchado, pues muchas veces puede sonar dulce al oído pero quizá estemos llevando un mal mensaje. Tenemos la responsabilidad como iglesia de hacer discípulos, como Jesús dijo, enseñándoles todas las cosas que les he mandado, no cosas que nosotros creemos que son buenas. Cambiemos la cantidad de personas que están en el templo por personas que tienen una relación dinámica con Cristo; las bendiciones terrenales y solución de problemas por la salvación que gracias a Jesús podemos tener; la ley por la gracia. Son cosas que todos sabemos pero tenemos problemas al enfocarnos en eso. Seamos como odres nuevos aptos para recibir el vino nuevo.

Reflejando a Cristo: Un Ministerio Holístico

Escrito por: Howard Culbertson

Bethesda-Pool-ofYo tenía un amigo que parecía obsesionado con “salvar almas.” Nunca lo oí hablar mucho sobre la gente que alcanzó, a excepción de contar si eran salvos. Lo único que parecía estar en su lista de “cosas por hacer” era asegurar que las personas tenían un boleto al cielo.

No me entiendan mal: Estar apasionado porque la gente vaya al cielo no es algo malo… a no ser de que lo único que pienses es asegurarte de que sus “almas” van a ser salvas.

Al leer los evangelios, veo que Jesús se preocupa por más que “salvar almas.” Él no separa a las personas en cuerpos, almas y cualquier otra cosa que mi amigo parecía hacer. Jesús vio a los individuos como pueblo y Él los trataba como tal. Pasó tiempo con ellos. Comió en sus mesas. Jugó con sus hijos. Se fue a la sinagoga con ellos. Él se rió y lloró con ellos. Y, Él anunció: “Yo he venido para que todos tengan vida y la tengan en abundancia.” (Juan 10:10, NVI).

Jesús hizo el ministerio de una manera holística. Por lo tanto, él no vio el lado físico y emocional de las personas como algo totalmente separado de su lado espiritual. Él dispensaba perdón al mismo tiempo que sanaba enfermedades. Él ayudó a la gente en su plenitud espiritual al mismo tiempo que les daba de comer bocadillos de pescado.

En el modus operandi holístico de Jesús, vio a las personas en el contexto de la sociedad en la que vivían. Por esa razón, Él habló sobre formas de fomentar relaciones saludables. La respuesta de Jesús a la pregunta sobre el “Gran Mandamiento”, revela una forma holística de pensar. Su respuesta se dirigió a nuestra dimensión horizontal (amar a los demás), así como a la vertical (amar a Dios).

A través de los años, la mejor difusión de misiones mundiales ha sido la integral del ministerio terrenal de Jesús. Por ejemplo, a principios de 1800 el misionero británico William Carey estableció el patrón para el trabajo misionero protestante. Una de las razones por las que Carey se llama el “Padre del Movimiento Misionero Moderno” es su enfoque holístico a las misiones.

Para estar seguros, Carey hizo esfuerzos de alcance evangelístico, incluyendo la predicación al aire libre, pero también presentó proyectos de desarrollo económico y la alfabetización y ministerios médicos. Él luchó para darle a las mujeres y jóvenes las oportunidades educativas. Luchó contra la abominable práctica de la quema de viudas vivas en las piras funerarias de sus maridos muertos.

Si los misioneros de hoy quieren hacer realmente ministerio en el nombre de Jesucristo, deben acercarse a ello de la manera holística de nuestro Señor y Salvador.

Publicado originalmente en: http://engagemagazine.com/content/reflecting-christ-holism-ministry

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