Informe de Misión: Ventana 10/40

Por Howard Culbertson

Hace unos 30 años, el misiólogo Luis Bush acuñó la frase “Ventana 10/40.” Él hizo esto para enfocar la atención a un área específica del mundo donde millones de personas tienen poco o ningún acceso al Evangelio.

Bush pidió a los creyentes que dibujaran un rectángulo imaginario en el globo, que iba desde 10 grados al norte del ecuador, hasta 40 grados al norte del ecuador, extendiéndose de la parte occidental de África justo hacia el este de Japón. Señalando esa ventana rectangular imaginaria, Bush suplicó a la Iglesia que se movilizara en oración, e igualmente que movilizara personas y recursos, para evangelizar y discipular a la gente perteneciente a grupos de personas no alcanzadas y menos alcanzadas ubicados en la mitad del norte de África, el Medio Oriente y las áreas que una vez fueron gobernadas por los antiguos imperios babilónico y persa, así como una gran parte de Asia, incluyendo India y China.

640px-40_Window_world_map.png

Las estadísticas de la Ventana 10/40 pueden ser impresionantes. Dos tercios de toda la gente en la tierra vive en esa área rectangular. De los 55 países del mundo menos evangelizados, la mayoría está en la Ventana 10/40. De las grandes ciudades menos evangelizadas, la mitad está en la Ventana 10/40. La mayoría de los musulmanes, hindúes, budistas, y sijs, vive en la Ventana 10/40.

Lamentablemente, la Ventana 10/40 es también el hogar de 8 de cada 10 de los más pobres de los pobres en la tierra.

Lady_with_fishing_pond.jpg

Muchas áreas en la Ventana 10/40 son lugares que el Director de Misión Global Nazarena, Verne Ward, describe como “donde la iglesia aún no está.” Siendo que solo 10% de la actual fuerza misionera cristiana es enviada ahí, la situación no está cambiando tan rápido. Desafortunadamente, casi 9 de 10 personas que viven en la Ventana 10/40 permanecen fuera del alcance de los esfuerzos evangelísticos actuales.

En varios países de la Ventana 10/40, los cristianos sufren persecución física e incluso la muerte, a causa de su fe. Debido a la hostilidad anti-cristiana y a las exigentes restricciones del gobierno, muchos misioneros en la Ventana 10/40 se han vuelto creativos en cómo evangelizan y discipulan a las personas. Muchos de los países no otorgan visas a trabajadores religiosos. Por ello, han sido etiquetados como áreas de acceso creativo. Por estas y otras razones, Patrick Johnstone, de Operation World, ha llamado a esta área el “cinturón resistente.”

Atrayendo la atención a la tarea evangelística por realizar, el concepto visualmente dramático de la Ventana 10/40, ha inspirado a muchos para ofrecerse a sí mismos para el servicio misionero en algunos de los lugares más difíciles y desafiantes.

Evidentemente, los países de la Ventana 10/40 no son los únicos lugares que necesitan misioneros. Así que, este no es un llamado a remover misioneros de otras áreas del mundo y enviarlos todos a la Ventana 10/40. Los países de la Ventana 10/40 no son los únicos en el mundo con pecadores que necesitan misioneros que crucen barreras culturales y de idioma para hablarles acerca de la gracia redentora de Dios. Sin embargo, la Ventana 10/40 comprende grandes bloques de personas que, mediante cualquier definición, hoy en día no han sido alcanzados ni evangelizados.

Myanmar_church.jpg

¡Debemos orar para que Dios llame a más y más obreros a los campos de cosecha en los países de la Ventana 10/40!

Este artículo fue publicado originalmente en: Engage Magazine

 

Lecciones de Una Cuerda Floja y Una Carreta

Por Scott Armstrong

“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. (Romanos 4:20-21).

(Leer Romanos 4:13-25)

He escuchado la historia de un famoso equilibrista que decidió cruzar las Cataratas del Niágara en una cuerda floja que había atado de un extremo al otro. Publicitó el gran evento y miles llegaron a presenciar esta impresionante hazaña. Balanceándose sobre las aguas turbulentas, avanzó pulgada a pulgada mientras la multitud lo observaba con asombro.

Luego de que llegó al otro lado, la multitud lo vitoreó en aprobación. Nunca antes habían visto un despliegue tan maravilloso de coraje y talento. Sin embargo, el acróbata no había terminado. Se cubrió los ojos con una venda y caminó nuevamente de vuelta al otro extremo. Exitosamente, y escuchando el estruendoso aplauso de la multitud, el hombre cruzó las cataratas de nuevo, sólo que esta vez, él llevaba puesta la venda y empujaba una carreta poco a poco en la delgada cuerda. La ovación esta vez fue la más fuerte que él había escuchado.

Ahora, éste equilibrista nunca se había caído en una exhibición pública, así que le gritó a la masa de espectadores, “¿Creen que puedo cruzar esta cuerda floja con los ojos vendados y la carreta una vez más?”

DB_0788b.jpg

“¡Sí! ¡Creemos que tú puedes hacerlo!” gritó la audiencia en respuesta.

“Si realmente creen”, replicó el hombre, “entonces, ¿Quién de ustedes se subirá a la carreta?”

Romanos 4:13-25 nos dice que Abraham vivió una vida de fe. Él no sólo hablaba; él caminaba. Él creía contra todos los pronósticos que tendría un hijo a la avanzada edad de 100 años, y así fue. Él creía en el Dios que podía resucitar a los muertos, así que casi sacrificó a su propio hijo antes de que Dios lo rescatara y lo felicitara por su fe. Pero Abraham se mantuvo “plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (v.21).

¿Cuándo fue la última vez que verdaderamente caminaste en fe? Servimos a un Dios que “da vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si fuesen” (v.17). ¿Confiarás en Él hoy a pesar de las circunstancias en tu vida? Es tiempo de no solo decir que creemos en Él, sino también de subirnos a la carreta y vivirlo.

 

Dando el Perdón por Sentado

Por Scott Armstrong

“¡Vengan, volvámonos al SeñorÉl nos ha despedazado, pero nos sanará; nos ha herido, pero nos vendará” (Oseas 6:1).

people-2596890_960_720.jpg

(Leer Oseas 5:15 – 6:6)

Este pasaje graba una conversación entre Dios y su pueblo. El Señor empieza en 5:15 esperando que sus hijos rebeldes lo busquen. Israel responde en 6:1-3 en lo que parece genuino arrepentimiento. Y entonces Dios se pone agresivo en 6:4-6. ¿Por qué responde diciendo que los “cortará en pedazos” “matándolos” y “enviando rayos sobre ellos” (v.5) ¿Esto tiene sentido?

Miremos más de cerca. Israel está tomando el perdón como algo seguro. Dios ha sido tan perdonador antes; ¿por qué no lo sería ahora? “Seguro hemos pecado, pero aún así nos sanará” (v.1). “Dos o tres días de buenos sacrificios y él  nos resucitará al tercer día” (v.2).  Dan el perdón por sentado y piensan que realmente pueden pecar durante la noche, pedir perdón, y tan seguro como que el sol saldría la mañana siguiente (v.3), Dios los perdonaría a ellos.

Cuidado aquí. Este tipo de actitud es falsa y Dios lo sabe. Su amor es como el rocío de la madrugada sobre la hierba que desaparece al mediodía (v.4). El punto es claro. El falso arrepentimiento enferma a Dios. Él no perdonará esos corazones.

De hecho, Dios no tiene que perdonar a nadie. Él desea hacerlo; Él quiere hacerlo (Oseas 11:8-9). Pero el pecado es algo serio. Creo que nada enoja tanto a Dios como cuando su propio pueblo peca y luego pide perdón sólo para cubrir sus posiciones. Mi antiguo pastor lo llamaba “seguro contra incendios” –hacer una pequeña oración para asegurarte que aún vas al cielo y no al infierno. No hay un corazón cambiado y ciertamente no hay una vida cambiada. “Dios me perdonará; voy a hacer lo que quiera y obtendré perdón después.”

Lee los versículos otra vez. Luego lee 1 Juan 1:9. Los mensajes no son contradictorios. Si genuinamente confesamos nuestros pecados, Él nos perdonará. Cuenta con eso. Pero la confesión verdadera no incluye pronunciar una oración sin ningún plan de cambiar nuestras acciones.

¿Hay aún pecado en tu vida, y si es así, cómo lo ves? De acuerdo a nuestro Dios, el pecado lo enferma (Apocalipsis 3:16).  Él nos llama a ser santos –una obra que sólo Él puede hacer. Lo que Él necesita de nosotros es un corazón completamente vuelto hacia Él. Examínate a ti mismo. ¿Es hoy el día para un arrepentimiento genuino?

No Hay Diferencia

Por Scott Armstrong

“Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Romanos 3:22b-26).”

(Leer Romanos 3:22-31)

Los versículos que acabamos de leer nos dan malas noticias. Todos hemos pecado. Ninguno de nosotros es suficientemente bueno para Dios. Tal como dice la versión bíblica The Message: “todos estamos en el mismo barco que se hunde,” y eso nos incluye a todos. Como lo expresa un predicador: “simplemente no hay diferencia.”

Espera un segundo. ¿No hay diferencia? ¿Esto significa que el peor asesino y la persona más generosa y amable del mundo comparten el mismo destino si dependiera de nosotros y de nuestra propia justicia?

Imaginemos que hay una escalera que empieza en la humanidad en la Tierra y llega a Dios en los Cielos. Si apilamos todas las cosas buenas y malas que hemos hecho, ¿dónde estaría el criminal? En el último peldaño, tal vez. ¿Dónde estarían la Madre Teresa o Billy Graham – personas que han servido a Cristo con fidelidad y han cambiado el mundo con sus ministerios? Tal vez estarían en el cuarto o quinto peldaño. Y tú y yo estaríamos en medio. Con unos pocos cientos más de buenas obras podríamos llegar a Dios, ¿verdad?

materiales-para-construir-una-escalera-1_0.jpg

Sólo hay un problema. La escalera tiene un millón de peldaños. Si dependiera de nosotros alcanzar a Dios por medio de nuestra propia justicia, no tendríamos esperanza. Aunque a la vista de nuestros ojos puede haber diferencias entre nosotros y los otros, ante los ojos de Dios todos estamos en lo más bajo de la escalera. Simplemente no hay diferencia.

Pero las malas noticias son seguidas de muy buenas noticias. No depende de nosotros. Depende de Dios. A través de su gracia, Él puede cambiar nuestras vidas y podemos pasar la eternidad con Él. Ya que hemos compilado este largo y lamentable récord como pecadores y probado que somos incapaces de vivir las vidas gloriosas que Dios desea para nosotros, Dios lo hizo por nosotros. En su inmensa generosidad, Él nos saca del desastre en el que estamos y nos restaura al lugar donde siempre ha querido que estemos. Y lo hace por medio de Cristo Jesús.

¿Entonces? ¿Cómo afecta esto la manera en que vivimos? Bueno, vivimos abrumados por su gracia, constantemente agradecidos con Él por habernos salvado. Y también vivimos humildemente. Si todos somos pecadores necesitados de un Salvador, no hay espacio para el orgullo y para pensar que somos mejores que los demás (v. 27). Dios hace la diferencia. ¿Necesitas gratitud o tal vez, humildad en tu vida? ¿Hay alguien en tu vida que necesite escuchar las buenas noticias de que Dios hace toda la diferencia? ¿Cómo puedes mostrar a Cristo en este día?

¡Está Bien, de Acuerdo! ¡Lo Siento!

Por Scott Armstrong

“Oye, pueblo mío, y hablaré; escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo. No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí” (Sal. 50:7-8).

people-2594789_960_720.jpg

(Leer Salmo 50:7-15)

Tengo mucha suerte de tener un hermano. Como él es solamente dos años menor que yo, tuvimos muchos amigos e intereses en común mientras crecíamos. Jugábamos mucho juntos y aún somos buenos amigos actualmente.

Pero obviamente hemos tenido nuestras peleas también. Recuerdo que mi mamá nos separó muchas veces mientras nos golpeábamos, me miraba y exigía, “di que lo sientes, Scott”.  Por supuesto, como un hijo obediente, con sincero remordimiento en mi corazón por lo que había hecho, murmuraba entre dientes, “lo siento,” y esperaba a que mamá saliera de la habitación para hacerle una mueca a mi hermano.

Si tú tienes un hermano o hermana, sabrás exactamente de qué estoy hablando. Hay maneras de decir “lo siento” genuinamente, y maneras de decirlo sin una pizca de arrepentimiento. Hay veces en que hemos pedido perdón de corazón, y hay veces en que sólo lo hicimos porque era lo que se supone que debíamos hacer.

“Misericordia quiero, y no sacrificio” (Mateo 9:13, Oseas 6:6). En el Salmo que acabamos de leer, Dios está exhortándonos otra vez a la obediencia.  Si yo le digo a mi hermano “lo siento”, y cinco minutos más tarde le hago lo mismo para irritarlo, ¿lo habré dicho de corazón? Dios está tratando con el mismo problema.  Muchos de sus hijos oran a Él o, en el contexto del Antiguo Testamento, le sacrifican toros y cabras, sin tener la intención de obedecerle. Él desea gratitud; Él quiere que “paguemos nuestros votos” –en otras palabras, que le obedezcamos (v. 14). Cuando lo buscamos sinceramente, Él nos librará (v. 15), pero quiere que vengamos a Él con humildad genuina y con un deseo real de obedecerle.

¿Cómo ha sido tu relación con Dios recientemente? ¿Has estado sirviéndole porque es lo que debes hacer o porque genuinamente lo deseas? ¿Ha brotado de tu corazón la obediencia, o ha sido meramente externa? Dios quiere que lo obedezcamos por amor y gratitud por lo que Él ha hecho. Ora en este mismo momento. Ese tipo de relación con Él puede empezar hoy.

Nuestro Gran, Gran Dios

Por Scott Armstrong

“Alegraos, oh justos en Jehová; en los íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo” (Sal. 31:1-3).

(Leer Salmo 31:1-12)

Experimentemos juntos estas palabras de adoración por unos pocos minutos…

maxresdefault.jpg

Mientras empezamos este salmo, se nos instruye a hacer música para Dios, cantarle, tocar instrumentos, gritar de gozo, usar toda forma de música posible para alabar a nuestro Señor (v. 1-3). ¿Por qué? Contemos las razones. Lo adoramos porque Él es el Dios:

Quien es Justo y Verdadero (v.4). Él es siempre justo en sus decisiones.

Quien es Fiel (v.4).  Él guarda sus promesas, y siempre podemos confiar en ellas.

Quien Ama la Justicia y la Rectitud (v.5). Él hace lo que es correcto y bueno, y se deleita en que otros hagan lo mismo.

Cuyo Amor Nunca Falla (v.6). Su amor nunca se acabará; Él ama a cada persona, en cada momento y situación en la que estén.

Quien es Creador (v.6, 7, 9). De la nada Él soñó el mundo y cuando lo dijo lo hizo real. De la nada, Él creo una obra de arte como tú.

Quien es Asombroso (v.8). Su grandeza merece nuestra alabanza. A la luz de su insondable gracia, el mundo entero doblará sus rodillas y lo adorará.

Quien está en Control (v.10). Las naciones y los reyes de este mundo no tienen el control; Él tiene siempre la última palabra. 

Quien es Constante (v.11). A través de las edades, sus promesas nunca cambian y su voluntad será cumplida siempre.

A la luz de estas razones, podemos ver por qué el escritor canta, “Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí” (v.12).

¿Cómo alabarás a un Dios tan increíble hoy?

¿Llanto o Milagro?

Por Scott Armstrong

Mientras Jesús hablaba, llegó un jefe de los judíos, se arrodilló delante de él y le dijo: «¡Mi hija acaba de morir! Pero si tú vienes y pones tu mano sobre ella, volverá a vivir.» Jesús se levantó y se fue con él. Sus discípulos también lo acompañaron. En el camino, pasaron por donde estaba una mujer que había estado enferma durante doce años. Su enfermedad le hacía perder mucha sangre. Al verlos pasar, la mujer pensó: «Si tan sólo pudiera tocar el manto de Jesús, con eso quedaría sana.» Entonces se acercó a Jesús por detrás y tocó su manto. Jesús se dio vuelta, vio a la mujer y le dijo: «Ya no te preocupes, tu confianza en Dios te ha sanado.» Y desde ese momento la mujer quedó sana. Jesús siguió su camino hasta la casa del jefe judío. Cuando llegó, vio a los músicos preparados para el entierro, y a mucha gente llorando a gritos. Jesús les dijo: «Salgan de aquí. La niña no está muerta, sino dormida.» La gente se rió de Jesús. Pero una vez que sacaron a todos, Jesús entró, tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. Todos en esa región supieron lo que había pasado” Mateo 9:18-26 TLA.    

¿Dónde te ves a ti mismo en esta historia? Cada personaje tiene un pasado diferente, una necesidad diferente, y reacciona de distinta forma ante a las circunstancias que lo rodean. Quizá te identifiques con la mujer enferma que desesperadamente desea tocar a Jesús. Quizás te veas a ti mismo como el dirigente judío que no se preocupaba tanto de sí mismo como los que estaban con él. ¡Qué gran fe tenía para creer que Jesús podía traer a su hija de vuelta!

Personalmente, me identifico más con los que lloraban (vs. 23-24). No porque esté regularmente triste o algo por el estilo. Pero soy bastante realista y usualmente me gusta ayudar a la gente. Verás, en los días de Jesús, los que lloraban tenían un propósito muy importante. Cuando había una muerte en la familia, los parientes se reunían y llamaban a personas que lloraran para ayudar en el proceso de duelo. De hecho, se requería tener a varias personas que lloraran en voz alta y que cantaran. Aunque eso nos parezca extraño en nuestros días, ellos ayudaban a la familia a liberar los sentimientos de desesperación y dolor que experimentaban.

Así que si yo soy un llorón profesional, estoy haciendo lo que se supone que haga aquí en el versículo 23. Es mi trabajo ayudar a estas personas en el momento más difícil de sus vidas. Entonces, justo cuando ya estaba metido en mi personaje, este hombre llamado Jesús viene y dice que la niña está solamente dormida. Lo siento, pero tengo que reírme. ¿Acaso está loco? Yo sé lo que ven mis ojos. La niña está muerta. No hay esperanza. Es mejor ayudar a la familia en su proceso de duelo.

Pero la visión de Jesús es diferente. Suceden milagros cuando Él está alrededor. Las mujeres enfermas son sanadas. Los muertos son resucitados. Cuando entra en escena, la transformación y sanidad se hacen presentes.

flower-887443_960_720.jpg

El mundo está lleno de muerte, desesperanza y enfermedad. ¿Cuál será tu reacción a la desesperación que está a tu alrededor? ¿Irás por la vida de la manera usual u orarás, planearás y esperarás que Dios haga un milagro en la más difícil de las situaciones?

           

Viviendo y Muriendo Sin Vergüenza

Por Scott Armstrong

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:16-17).

Aún recuerdo el servicio. Darrell Scott, el padre de Raquel Scott, estaba hablando acerca de su hija. Raquel fue la primera en ser asesinada en la Escuela de Educación Media de Columbine, Colorado, la mañana del 20 de abril de 1999. Dos jóvenes armados le preguntaron si creía en Dios y ella respondió que sí mientras miraba fijamente la pistola. Al instante siguiente ya había muerto.

La historia de la muerte de Raquel era conmovedora. Sin embargo, lo que estremeció a la multitud de adolescentes y adultos que asistieron al servicio no fueron los detalles de su muerte. Estaban asombrados por su vida. Darrell nos contó del tiempo que ella dedicaba a sus devocionales. Nos dijo que ella oraba casi cada día para que Dios la usara en su escuela y comunidad. Ella se acercaba a los chicos poco populares de la escuela, e incluso se acercó y oró por uno de sus asesinos semanas antes de su muerte. La manera en que murió fue conmovedora, pero la manera en que vivió fue realmente inspiradora para nosotros.

caminar-luz.jpg

En las semanas que siguieron al testimonio de Darell Scott acerca de su hija adolescente, muchos pasajes vinieron a mi mente. Uno de ellos lo leímos justo ahora. La primera parte hace eco en mi mente, “pues no me avergüenzo del evangelio”. ¿Por qué vivir sin vergüenza es tan importante? ¡Porque una vida sin vergüenza del evangelio es tan poderosa que realmente puede convencer a otros de creer en Cristo y ser salvos! El verso 16 nos lo dice y la vida de Raquel Scott prueba que es verdad. ¡El evangelio que trabajó en su vida fue (y aún es) suficientemente poderoso para cambiar las vidas de otros!

“Porque no me avergüenzo del evangelio.” ¿Puedes honestamente decir eso desde el fondo de tu corazón? ¿Cómo actúas en tu escuela, en tu casa, con tu familia y amigos e incluso con tus enemigos? ¿Estás viviendo sin vergüenza? ¿Es el poder del evangelio evidente en tu vida? En los siguientes minutos, renueva tu compromiso con Dios orando y buscando su rostro. Sin importar lo que haya sucedido en el pasado, dile que quieres vivir tu vida para él, sin avergonzarte del evangelio. Agradécele que Él haya dado su vida por ti.

A %d blogueros les gusta esto: