Conozcamos al Dr. Brent Hulett

Hace algunos meses tuve el privilegio de conocer al nuevo encargado de Movilización para Misiones Globales en nuestra denominación, el Dr. Brent Hulett.  Oficialmente su título es: Coordinador de “Engaging and Equipping” para la Iglesia del Nazareno.  El Dr. Brent se ha tomado un tiempo para compartir su testimonio y darnos un reto en el siguiente video.  Espero que esto te ayude a conocerle un poco, pero también te pido que lo compartas con personas que quieran saber más sobre misiones.

Doy gracias a Dios por Brent y por otros líderes que están guiándonos en la visión de enchufar y equipar a todas nuestras iglesias alrededor del mundo.

Joan Chittister: Reflexiones sobre la Importancia del Calendario Cristiano

Anillos del árbolCon Adviento empezamos el año cristiano.  Desde mi perspectiva personal, nadie expresa el significado de esta realidad mejor que Joan Chittister en su libro, El Año Litúrgico: La Aventura en Espiral de la Vida Espiritual.

Cada año es un punto de crecimiento distinto en la vida, el quitarse de otra cáscara de la vida.  Cada año aporta algo único para nosotros y pide algo diferente de nosotros.

El año litúrgico comienza el primer domingo de Adviento, que normalmente inicia a finales de noviembre… El año litúrgico es una aventura para llevar la vida cristiana a la plenitud, alertar al corazón, y enfocar el alma.

El nuevo año cívico, según lo conocemos, es un evento puramente solar, es decir el movimiento del planeta alrededor del sol.  Sin embargo, el Adviento es más que nada la historia de cada uno de nosotros en el más privado y personal de los medios, el relato de nuestra vida espiritual.  Esa historia comienza y termina, y empieza de nuevo cada año con el viaje del alma a través del año litúrgico.  Ese año marca los momentos importantes en la espiritualidad cristiana, y así sucesivamente los puntos de nuestra propia vida en la misma dirección.

El año litúrgico es el año que tiene por objeto armonizar la vida del cristiano a la vida de Jesús, el Cristo.  Se propone, año tras año, sumergirnos una y otra vez en el sentido y la sustancia de la vida cristiana, hasta que, finalmente, llegamos a ser lo que decimos que somos – los seguidores de Jesús, quien es el camino hasta el corazón de Dios.  El año litúrgico es una aventura en el crecimiento humano, un ejercicio de madurez espiritual.

Ahora sé que es posible crecer físicamente cada día, pero, al mismo tiempo permanecer jóvenes espiritualmente, si nuestras vidas no son dirigidas por un esquema, sino mucho más allá de la marcha de nuestro planeta alrededor del sol.  Al igual que los anillos de un árbol, los ciclos de las fiestas cristianas tienen el propósito de marcar el nivel de nuestro crecimiento espiritual de una etapa a otra en el proceso de crecimiento humano.

Si estamos abiertos y atentos al calendario cristiano, este nos llevará cada vez más alto hacia Aquel que nos invita a unirnos con Él, libertados del Tiempo para poder llegar a ser uno con el universo y su Creador.

Tres Eventos Misioneros Impactan La República Dominicana

En los tres meses pasados, varios distritos de la República Dominicana organizaron eventos que impactaron las comunidades y las iglesias que participaron.

Habiendo visto cómo muchas iglesias han dejado de trabajar en la misión de hacer discípulos, la misionera patrocinada Sugey Barrón organizó junto con su equipo de líderes una “Máxima Misión SIN LÍMITES” los días 6 y 7 de septiembre en Bella Vista, Santiago.  El objetivo fue movilizar a las iglesias de la ciudad y compartir el mensaje de salvación de formas creativas.20190916_151827.jpg

38 participantes de todo el país se sumaron al trabajo de la Iglesia “Nueva Vida”, una congregación con un deseo profundo de ser una iglesia viva y reflejar a Jesús.  Juntos, los obreros tomaron el reto de impactar un barrio llamado: “Cerro del Papatín”, conocido en la ciudad por su ambiente de delincuencia y pobreza.

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Sin tomar en cuenta las limitaciones humanas, planearon con fe e impactaron la comunidad con un evento artístico, deportes, charlas, limpieza en las calles, actividades para niños, compartiendo alimentos, y evangelizando casa por casa, así como en las calles y comercios.  Sembraron la palabra en más de 200 personas, visitaron 50 casas, y con las diferentes actividades se convirtieron cerca de 70 personas.

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Sugey comparte que Dios superó todas las expectativas del equipo y que los participantes salieron del evento creyendo y declarando el lema: ¡NO TE LIMITES!

Tres semanas después, 500 nazarenos del Distrito Oriental de República Dominicana realizaron un culto que se llamó: “Comprometido con la Misión”.  El Pastor Ramón Joseph explica que ese evento es una celebración que se realiza cada año desde el 2010, con el propósito de motivar a la Iglesia a cumplir con el mandato de Jesucristo y la Iglesia del Nazareno: “Hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones”. El 29 de septiembre todo el distrito fue convocado para reafirmar su compromiso y llevar a cabo esa misión.

Durante tal evento, se celebró un bautismo masivo, se recibieron docenas de miembros en plena comunión, y se compartió la Santa Cena.  Los miembros presentes también tuvieron el privilegio de orar y enviar por primera vez a su propia misionera, Elba Isabel Duson, quien ahora está sirviendo con Génesis en Quetzaltenango, Guatemala.  Todos se gozaron al final cuando cerraron la actividad con una orquesta de nombre: Revelación Maranatha.

Un poco más de un mes después, del 1 al 4 de noviembre, el Distrito Sur realizó su primera Máxima Misión, con el título: “REEDIFICA”. El objetivo principal fue reabrir una iglesia y templo cerrados desde hace mucho tiempo en el sector 2C de la ciudad de Azua. 27 participantes asistieron, habiendo viajado desde los cinco distritos de República Dominicana, y contaron con el respaldo y ayuda del Superintendente Luis Daniel Pérez, los presidentes distritales de los diferentes departamentos y la tesorera del distrito.

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Wendy Carolina Rivera, Coordinadora Nacional de Misiones Globales, informa que se alcanzaron a 75 familias en el evangelismo casa por casa, se beneficiaron 44 familias con despensas de comida, 31 con kits de higiene, y también se ofrecieron charlas para  adolescentes y mujeres a quienes se les brindaron faciales, manicuras, pintura de uñas, y mucho más.

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Los jóvenes y hombres adultos de la comunidad recibieron cortes de pelo y meriendas gratis, mientras se organizaban torneos deportivos de recreación.

Otro grupo de nazarenos incansables invirtieron su tiempo en los niños del sector, impartiendo clases bíblicas, lavando cabellos, cortando uñas, jugando, e involucrándose en manualidades también.

En los tres días, ¡el equipo además logró pintar 2 casas de la comunidad!

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Al final, un aproximado de 25 personas recibió a Jesús como su salvador personal para la gloria de Dios y más de 14 personas empezaron un seguimiento y discipulado. Rivera comunica que la comunidad fue muy receptiva al evangelio y, al escuchar que se estaba reabriendo la iglesia, ¡se alegraron y muchos dijeron que volverían a congregarse!

Es asombroso ver cómo Dios está movilizando su Iglesia en la República Dominicana.  ¡Por favor sigue orando para que más y más personas decidan involucrarse en la misión del Señor en este país!

Contemplar A Dios

Por: Scott Armstrong

Casi toda mi vida he luchado con la oración. No estoy hablando de oraciones cortas o de orar sin cesar (1 Tes 5:17) durante todo el día. Tiendo a hacer mucho de eso, y ha sido significativo ver cómo Dios está trabajando en lo mundano de cada situación o relación.

Batallo más con la concentración en los tiempos de intercesión. Algunas veces he visto esos tiempos como cosas por hacer en una lista, otras veces me he descubierto tan distraído que difícilmente puedo mantener una línea decente de pensamiento y mucho menos una conversación con Dios. Todo esto es muy vergonzoso para una persona que ha sido cristiana por 38 años y además resulta que  también es misionero.

Las dos cosas que recientemente me han dado esperanza son: la responsabilidad compartida (orar con alguien más, como mi esposa o mis hijos) y usar música durante la oración, música para reflexionar y adorar. Estoy creciendo en mi entendimiento de la oración, estoy empezando a disfrutarlo, gracias sean dadas a Dios.

Kallistos Ware, obispo de la Iglesia Ortodoxa http://myocn.net/metropolitan-kallistos-ware-prayer/ cuenta esta historia: «Había un anciano que solía pasar muchas horas en la iglesia todos los días, unos amigos suyos le dijeron: “¿Qué haces durante todo ese tiempo?”  A lo que él respondió: “Oro”. Ellos replicaron: “Oh, debes tener muchas cosas que necesitas pedirle a Dios”. Con algo de indignación el anciano contestó: “No le pido nada a Dios”. “¡Oh! – exclamaron sus amigos- ¿entonces qué haces durante todo ese tiempo en la iglesia?” Y él respondió: “solo me siento y miro a Dios, y Dios se sienta y me mira”».

Mis mejores tiempos de oración han sido cuando dejo “mi lista” a un lado y empiezo a contemplar a Dios. Todavía comparto las peticiones, pero el proceso se vuelve más sobre conocer y ser conocido por Él.

En Lucas 11, Jesús nos instruye a pedir, buscar, y tocar incesantemente a la puerta (v. 9-10). Sin embargo, también establece que la mejor respuesta a nuestras oraciones no es la prosperidad económica, la sanidad física, o el cambio de nuestras circunstancias (cosas por las que a menudo oramos), sino más bien su misma Presencia:

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (v. 13)

Richard Rohr, un fraile franciscano, lo expresa de esta manera: “La respuesta a la oración es siempre la misma: es el don del Espíritu Santo”.

Amén, ven Espíritu Santo. Ayúdame a orar. Ayúdame a conocerte abundantemente y a ser plenamente conocido por Ti.

 

Disminuye El Poder De Las Circunstancias Negativas (Parte II)

Por: Laurie Polich Short

Extracto tomado del libro: “Cuando No cambiar Nada Lo Cambia Todo”

Cuando era niño, recuerdo vagamente haber oído acerca de un hombre que cumplía una sentencia de 27 años por querer darle a su gente lo que merecía. Pero mis ojos adultos observaron cómo ese hombre emergía de su celda de prisión y cuatro años más tarde fue elegido presidente de un estado soberano. Bajo el liderazgo de este hombre, una nación entera se transformó.

Durante los 27 años que pasé libremente de la infancia a la adolescencia, y luego de la adolescencia a la edad adulta, Nelson Mandela vivió todos los días en prisión, con el mismo horario, las mismas limitaciones y la estructura debilitante de la vida en prisión. Pasó casi un tercio de su vida en cautiverio. Sin embargo, en más de una entrevista, Mandela dijo que aprendió cosas en esos 27 años que lo prepararon de manera única para su presidencia. Aunque Mandela no hubiera elegido la ruta que se vio obligado a tomar, estaba claro que sus circunstancias lo transformaron en la persona en la que se convirtió. Mientras estuvo en prisión, Mandela plasmó sus ideales en libros que se disciplinó a sí mismo a leer y construyó puentes de amistad con los guardias enemigos de la prisión para ampliar su gracia. Nunca se rindió a una vida sedentaria. Cuando finalmente salió de la cárcel, a su país le tomó poco tiempo reconocer a su nuevo líder. Pero el tiempo que Mandela pasó en la adversidad lo ayudó a convertirse en el líder que resultó ser.

Cuando vemos nuestras circunstancias con la visión a largo plazo en mente, eso nos permite vivirlas bien, porque estamos viendo nuestras circunstancias como una parte importante de nuestra historia. Las circunstancias difíciles dan forma a lo que le sucede a nuestro carácter y, a menudo, nos posicionan para lo que será nuestra historia, pero generalmente lo vemos solo en retrospectiva. Mantener esta perspectiva frente a nosotros nos permite perseverar con promesa y esperanza.

Si no vemos nuestras circunstancias con el objetivo de una visión general, podemos sacar conclusiones basadas en nuestra visión limitada que podrían alterar lo que sucederá a futuro. Ciertamente eso sucedió con Nelson Mandela, ya que en cualquier momento en esos 27 años pudo haberse rendido desesperado ante la aparente realidad de que la prisión sería su vida. La historia ahora muestra que la prisión sirvió como preparación para su vida; sin embargo, Mandela no sabía eso cuando lo vivía. Tomó la decisión de no rendirse a la desesperación, y su firmeza y perseverancia lo ayudaron a tomar la siguiente decisión correcta frente a él. La forma en que creció en gracia y conocimiento mientras estaba en prisión le dio un gran impulso para aprovechar su presidencia.

Si bien nuestra historia está algo limitada por las circunstancias en que se nos presenta, las historias que se encuentran en la Biblia respaldan el hecho de que jugamos un papel importante en la forma en que se escribe nuestra historia. Las narraciones indican que Dios escribe nuestra historia con nosotros, no a nuestro alrededor, y nuestra historia evoluciona según la forma en que respondemos a cada escena. El plan general de Dios puede ser seguro, pero se nos ha dado la libertad de cómo vivimos nuestra parte.

Ver lo que nos está sucediendo mientras construimos algo en nosotros nos ayuda a ver nuestras circunstancias como situaciones que nos dan lo que necesitamos para el camino a seguir. Esto nos puede infundir esperanza y optimismo en esas temporadas cuando estamos esperando que las cosas cambien. Nuestra fe se estira cuando el camino es largo y la ruta parece poco clara. Pero en esos momentos, Dios hace su mejor trabajo al escribir nuestra historia, si podemos aferrarnos hasta que llegue a su fin.

*Laurie Polich Short se desempeña como pastora asociada en la iglesia Oceanhills Covenant en Santa Barbara, California. Oradora en numerosas conferencias y universidades, es autora de: “Cuando no se cambia nada, todo cambia” y “Se encuentra fe en la oscuridad”. Tomado de Al no cambiar nada lo cambia todo por Laurie Polich Short. Copyright 2017 por Laurie Polich Short. Utilizado con permiso de InterVarsity Press, P.O. Box 1400, Downers Grove, IL 60515-1426. www.ivpress.com.

© 2019 Christianity Today

Traducido por: Yadira Morales

Disminuye El Poder De Las Circunstancias Negativas (Parte I)

Por: Laurie Polich Short

Extracto tomado del libro: “Cuando No Cambiar Nada Lo Cambia Todo”

En 1955, Martin Luther King Jr. predicó un sermón titulado: “Mirando más allá de tus circunstancias”. Pasaron ocho años antes de su discurso: “Tengo un sueño” que cambiaría el rumbo de los Estados Unidos. En este sermón menos conocido, el Dr. King sugiere que una de las grandes tentaciones es quedar demasiado absorto en nuestras circunstancias, lo que lleva a la conclusión de que cambiar nuestras circunstancias es la única manera de salir de ellas. Según la mentalidad, dice el Dr. King, nuestra personalidad se vuelve “más y más delgada, y finalmente se desintegra bajo la carga apremiante”. Martin Luther King concluye que somos parte de la ecuación para determinar el resultado que nos dan nuestras circunstancias. Darse cuenta de eso puede cambiarlo todo.

La historia de mi abuelo fue una leyenda que escuchamos muchas veces mientras crecíamos, una verdadera historia incrustada en nuestra historia familiar. Cada vez que la escuchaba, alimentaba los rasgos de perseverancia y agudeza que corrían por mis venas serbias.

Contra todo pronóstico

Todor Pero Polich abandonó Serbia en 1906, cuando su país luchaba bajo el dominio austro húngaro. Al igual que una multitud de inmigrantes en todo el mundo, llegó a Estados Unidos para comenzar de nuevo. Embarcado solo en un bote, viajó dos semanas y media a través del Atlántico, acompañado por personas desconocidas. A la edad en que me gradué de la escuela secundaria, mi abuelo abandonó su tierra natal para no volver jamás.

No sabía inglés cuando llegó a los Estados Unidos. Sus posesiones consistían en un dólar en el bolsillo y la ropa en la espalda. Después de que se bajó del barco en Ellis Island, viajó en tren a California, donde su primo quinto le dio un trabajo para lavar los platos. Con solo unas pocas palabras en inglés y muy pocos contactos, tuvo la suerte de obtener eso. Sin embargo, Todor nunca se limitó a la forma en que podrían haberse dado sus circunstancias. En cambio, vio cada circunstancia como parte de su viaje y perseveró hasta donde lo llevarían en el futuro.

Cuarenta y un años después, mi abuelo vendió su primera compañía de construcción por $ 7.5 millones. Esa cantidad no parece mucho hasta que te das cuenta de que era el año 1947. Después de que Todor vendió su compañía, comenzó una segunda empresa de construcción que entregó a mi padre después de que se jubiló. El dinero que ganó en sus negocios no solo pagó la cuenta de muchos de los estudios universitarios de sus nietos (incluidos los míos), sino que también contribuyó a la construcción de varias iglesias que aún se mantienen en pie hoy en día.

Sin embargo, a pesar de su éxito financiero y material, mi mejor recuerdo de mi abuelo consiste en dos palabras que él repitió una y otra vez hasta el día de su muerte. Hasta el día de hoy no puedo leer esas palabras sin escucharlas en su profunda voz serbia. Se acercaba y me lo repetía cada vez que tenía una oportunidad:

“La moral y el carácter”, decía con un temblor en su voz (aunque con su acento sonaba como modal y chadacter) “es lo más importante”, susurraba agitando su largo y huesudo dedo hasta mi cara, “nunca lo olvides, Lauritza Annitza”. Y nunca lo hice.

La moral se define como el coraje, el optimismo y la determinación de una persona. El carácter consiste en las cualidades distintivas y la reputación que distingue a una persona. Estas dos palabras ayudaron a mi abuelo a perseverar en sus circunstancias en lugar de desaparecer bajo su peso. De alguna manera, creía que la forma en que vivía sus circunstancias, en lugar de las circunstancias mismas, tendría un impacto mayor en la forma en que resultaron las cosas. Él estaba en lo correcto.

Mi abuelo observó que cada capítulo de su vida le daba fuerza y ​​fortaleza, sabiendo que lo estaba configurando para los sueños que estaban por venir. Él creía que cada circunstancia lo estaba equipando para ir a donde iba y allanar el camino a lo que estaba por venir. La visión que tuvo para ver más de lo que estaba inmediatamente delante de él terminó por trazar su curso.

Con la lente de  gran vista, disminuimos el poder que nuestras circunstancias tienen sobre nosotros. Y nos alegra, la verdad, que el aspecto de nuestras circunstancias no siempre sea un indicador preciso de lo que está por venir.

*Laurie Polich Short se desempeña como pastora asociada en la iglesia Oceanhills Covenant en Santa Barbara, California. Oradora en numerosas conferencias y universidades, es autora de “Cuando no se cambia nada, todo cambia” y “Se encuentra fe en la oscuridad”.

Tomado de Cuando no cambiar nada lo cambia todo por Laurie Polich Short. Copyright 2017 por Laurie Polich Short. Utilizado con permiso de InterVarsity Press, P.O. Box 1400, Downers Grove, IL 60515-1426. www.ivpress.com.

© 2019 Christianity Today

 

Levanta Los Ojos

Por: Joselyn García, Misionera de Génesis en la Ciudad de Panamá

“Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 4:35).

Jesús recurría a términos de la vida diaria de los hebreos, como en el caso de la actividad agrícola, para acercar el mensaje. A través de este pasaje, Jesús intentó enseñarles a los discípulos cómo discernir una oportunidad para extender el reino.

Discernir que un campo estaba listo para la siega no era la especialidad de unos pocos entendidos en el tema. El color dorado de miles de espigas claramente indicaba a todos los que pasaban por allí que había llegado la época de la cosecha. Pero para verlo era necesario un detalle: alzar los ojos.

Quiero contarte la historia de Judith, una nueva creyente en Carrasquilla, Ciudad de Panamá. Judith es una señora muy servicial y activa, y la veíamos cada semana cuando íbamos por sus vecinitos para el club infantil.  A veces no estaba de buen humor; siempre la saludábamos, pero no habíamos tenido una conversación más profunda con ella.  Así pasaron algunos meses.Judith3.jpeg

Tomando en cuenta Juan 4, podríamos decir que no habíamos levantado nuestros ojos para ver que había una oportunidad alrededor nuestro. ¡Podemos estar pasando a un lado del campo y no percatarnos de la cosecha!

Un día la conversación con ella se dio en medio de un tiempo de dificultad en la comunidad.  Había caído una gran tormenta, y nosotros decidimos visitar cada familia, orar con ellos, y entregar una despensa.

A partir de esto, nuestra relación con Judith creció.  Le compartimos de Jesús, y comenzamos el discipulado en su casa.  Ella ha crecido mucho.  Es una mujer que nos cuenta cómo su vida ha sido transformada por Cristo y cómo ha dejado atrás acciones y actitudes que no agradaban a Dios.  Hace unos días atrás, dio un paso más de fe. ¡Se bautizó!Judith.jpeg

Damos gracias a Dios por su vida, y lo que seguirá haciendo en ella.

El Espíritu Santo es quien nos ayuda y nos guía, pero muchas veces como iglesia hemos perdido infinidad de oportunidades para compartir el evangelio.  Levantar los ojos es un acto de voluntad.  Decidamos mirar el mundo con los ojos de Cristo, pues Él ha dicho en su Palabra que la cosecha está lista.

Que nuestra oración sea: Señor, danos visión.  Cuenta con nosotros.  Cuenta con nuestras manos para levantar la cosecha.  Levanta nuestros ojos para que podamos ver más allá del rostro de la gente con la que nos cruzamos.  Ayúdanos a ver su corazón.

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Las Dos Caras De La Luna

Por: Marleidy Sánchez, Misionera de Génesis en Panamá

En la vida, la mayoría de las cosas de las que obtenemos mayor aprendizaje son de las derrotas, de las circunstancias complicadas y de aquello que no sale como hubiéramos esperado.  Creo que si recibiéramos todo tan fácil y lo obtuviéramos tal y como lo pensamos, nos perderíamos del valor del esfuerzo, la constancia y sobre todo de la paciencia. Marleidy selfie niños.jpg

Hay una reflexión del autor Pablo Latapí Sarre donde se compara la vida docente con las dos caras de la luna.  En el lado oscuro menciona todas las dificultades y problemas que uno enfrenta, y en el lado luminoso el mayor de los placeres: ver al alumno aprender.

Cuando leía nuevamente este escrito pensaba ahora en la labor misionera.  Todo misionero enfrenta muchas cosas que en el momento parecieran no tener sentido. En el lado oscuro podría mencionar las dificultades en el campo: el choque cultural al encontrarnos en un país distinto al nuestro, los límites en los recursos económicos, la falta de interés de las personas en recibir el mensaje, o aún si reciben el mensaje la falta de interés para crecer en su vida espiritual, etc. Si enfocamos nuestra mente en esta parte, nos podemos perder de lo hermosa que es la parte luminosa. Niños cajas.jpg

¿Qué podemos decir sobre el lado luminoso? En todo el tiempo que hemos estado sirviendo en Panamá he visto muchas luces: niños y adultos escuchando de Jesús e invitándolo a su vida, la Palabra transformando vidas y cambiando las mentes y corazones, las personas dejando su vida pasada y comenzando a llevar una nueva vida en Cristo, una Iglesia reuniéndose cada domingo por la mañana para alabar a Dios en un lugar donde hace meses no había nada. En el ministerio habremos de pasar por luces y sombras.  Confiar en las promesas de Dios nos hace creer que, en medio de la dificultad, Él tiene control.

Hay una frase que encaja perfecto en esto: “No olvides en la oscuridad lo que Dios te mostró en la luz.” Las sombras son parte del ministerio y parte también de nuestro crecimiento.  Cuando todo lo que hacemos lo hacemos con amor, estamos seguros de que (en las palabras de Latapí Sarre) “las luces superan a las sombras, y sabemos que la luna es decididamente luminosa y bella.”

“Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz” (Salmo 36:9).

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