Querida Iglesia Americana…este año no Renovaré mi Membresía

Por Frank Powell

Querida Iglesia Americana:

Déjame ir directo al grano. Estoy cansado de este club social. Me quiero salir y ésta es la razón: yo nunca me inscribí para ser miembro de un club. Quizás hubo algún malentendido. Quizás yo mismo he contribuido a esta confusión. No estoy seguro de cómo llegamos a este punto pero quiero que sepas que las cosas van a ser diferentes. No renovaré mi membresía en este club. Y aquí te explico el por qué.

No estoy seguro de que Jesús muriera por este club. Se supone que la iglesia debe ser misional. Se supone que la iglesia debe tener un enfoque externo. Se supone que la iglesia debe ser un faro de luz en la comunidad. Creo que sí, que empezamos siendo todo lo anterior. Al principio nuestro enfoque era satisfacer las necesidades de nuestra comunidad y nuestro mundo, pero algo ha cambiado. Ahora solo nos enfocamos en nuestras propias necesidades. Nuestra misión es tener comodidad y seguridad sin importar el costo. De hecho, esto no es para nada algo que se pueda llamar “una misión,” pero incluso hemos invitado a más gente a unirse a este propósito. Me temo que hemos creado un monstruo. Hemos creado un club social más.

No estoy tratando de decir que yo puedo solo. Sé lo que estás pensando…pero no soy como muchas otras personas que son engañadas al pensar que no necesitan a la Iglesia. Jesús murió por la Iglesia y yo amo a Jesús. También amo a la Iglesia que Jesús quería establecer y por la cual murió. Creo en el futuro de la Iglesia universal. Creo que la Iglesia es el principal vehículo a través del cual ocurre la transformación, y creo que la Iglesia es el medio principal a través del cual el mundo puede conocer el poder de la cruz y la salvación. Así que, créeme cuando digo que esta decisión no es una declaración para la Iglesia universal. Mientras que el Rey esté en el trono, la Iglesia va a prosperar y será un faro de luz en un mundo oscuro.

Lo mío es más una declaración sobre la cultura de la Iglesia en América.

Déjame destacar algunas de las razones por las que creo que esto es un club social.

La gente de un club despilfarra tiempo y recursos en ellos mismos. 

La gente de los clubes piensa que pagar sus “cuotas”  los convierte en accionistas del club.  La realidad es que sí tienen poder de decisión sobre lo que sucede ahí. La gente en los clubes espera que los recursos sean utilizados en ellos y sus necesidades. La iglesia por la que Jesús murió nunca debe equiparar el dar con el poder, y nunca debe permitir que todos los recursos se usen para alimentar los programas y los eventos internos.

La gente en los clubes valora la comodidad y la seguridad.

Esta es la razón por la que pagamos dinero para entrar a los clubes. Queremos sentirnos seguros y cómodos. El club busca aislarse del mundo exterior. Los clubes valoran la salud y la comodidad.

No estoy diciendo que estemos equivocados al abrirnos paso hacia los suburbios. Necesitamos hombres y mujeres que estén apasionados en todo lo referente a la misión de Dios en esas zonas. Pero decimos que Dios nos ha llamado a trabajar allá y volteamos y condenamos a los que sienten que Dios los ha llamado a trabajar en otras áreas que están descuidadas. Me preocupa que nuestro deseo de abrazar los suburbios esté a menudo más arraigado en nuestra mentalidad que el hecho de seguir la dirección de Dios.

La gente en los clubes mantienen conversaciones superficiales. 

Los clubes mantienen las conversaciones en un nivel superficial. “¿Qué pasó con la selección de futbol? ¿Qué hay de nuevo con la bolsa de valores? ¿Supiste lo que hizo esa chica ayer?”

La siguiente es una historia basada en hechos reales. Tengo una pariente cercana a quien un miembro de su iglesia le preguntó: “¿Cómo estás?” ¿Puedes creer que mi familiar tuvo el atrevimiento de decirle a esa señora que no se encontraba bien y que necesitaba que oraran por ella? Aquella señora entonces le contestó que en realidad no era su intención saber cómo estaba. Esa es la mentalidad del club: “¿Cómo estás?” no es una puerta abierta para que me cuentes tus problemas. Es una forma de decirte que me he dado cuenta de tu presencia. Eso es todo, así que apégate a ello. Seamos realistas, Iglesia Americana, secretamente esperas que ese “¿cómo estás?” no lleve a la gente a contarte sobre sus problemas. No tenemos tiempo para esas cosas. Sin embargo la iglesia debe valorar la comunidad transformadora. Debemos llevar las cargas de los otros. Nadie debe ir solo por el camino. Nadie. Gálatas 6:2 dice que sobrellevemos los unos las cargas de los otros y cumplamos así la ley de Cristo. Esto es bastante pesado. ¿Estás llevando la carga de alguien más?

La gente de los clubes solo invita a su vida a las personas que se ven como ellos. 

Los clubes valoran las mentalidades similares. La iglesia de Jesucristo debería de valorar la diversidad. Honestamente, iglesia Americana, ¿puedes decirme que valoras la diversidad? Atribuimos nuestra falta de diversidad a cosas como las diferencias culturales. ¿En serio?

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La gente de los clubes quieren tener a todo el mundo contento. 

Los clubes no quieren perder a ningún miembro, así que tratan de satisfacer todas las necesidades. Si José no está contento con alguno de los cambios, el club provee algo para él.  Si Juanita no está feliz con ese cambio, el club proporciona algo para ella. La mayoría de las iglesias hoy en día equipara la unidad con la felicidad. Unidad no significa que mantengamos a todas las personas felices y contentas. Algunas personas se alimentan de la atención que reciben para prevenirse de los cambios y salirse con la suya. La iglesia debe estar, sin necesidad de pedir disculpas,  enfocada en hacer discípulos y brillar en la oscuridad. A los clubes sociales no les gustan los cambios,  quieren hacer las cosas de la misma manera en que siempre se han hecho. Dos valores que están casi siempre en conflicto entre sí mismos. Así que dime, ¿Qué valor te domina, iglesia Americana? ¿Hacer discípulos o preservar las tradiciones? Dime honestamente…

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Repito, no estoy dejando la iglesia… estoy dejando el club social. Estoy cansado de pasar mi tiempo y energía contribuyendo a una cultura que busca alimentarse a sí misma. Estoy cansado de pasar mi tiempo convenciendo a otros de que yo estoy bien y ellos están mal. Esto solo alimenta mi tendencia natural de juzgar a los demás. Si estoy en lo correcto, entonces todos los demás están en un error. Pero si Jesús está en lo correcto, de repente el amor, la gracia y la verdad se convierten en los principios con los que miramos al mundo. Me gustan esos principios. Alimentan una tendencia mucho más natural a aceptar y amar.

Quiero pasar tiempo alcanzando a los perdidos. Quiero pasar tiempo averiguando cómo restaurar la vida de mi vecino, cuyo matrimonio está colapsando, o la de mi amigo que se encuentra batallando contra el cáncer, o mi compañero de clases que lucha contra la pornografía. Quiero rodearme de un grupo de hombres y mujeres que sean misionales.

Todavía sigo creyendo que hay esperanza para ti, Iglesia Americana. Hay esperanza porque Dios reina sobre todas las cosas y situaciones. Hay esperanza porque Jesús es la cabeza de la Iglesia. Quizás podamos cambiar las cosas, pero no voy a continuar cómodamente sentado en un club, ya no más.

Yo quiero ser parte de un movimiento. Espero que comprendas.

Atentamente,

Frank Powell.

A Dios sea la Gloria por siempre. Amén.

Este artículo fue publicado originalmente en: FrankPowell.me

Bachillerato en Misiones Transculturales

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Lemas que Despertaron a la Iglesia: Intensamente Misioneros

Por Howard Culbertson

“El espíritu de Cristo es el espíritu de misiones. Cuanto más nos acercamos a Él, nos volvemos misioneros más intensamente.” –Henry Martyn, misionero en India y Persia.

¿Conoces a alguien que piensa que el involucramiento para respaldar a las misiones mundiales solo es para aquellos que realmente están apasionados por ellas? Yo conozco personas que piensan así.

“Es asunto de ellos,” dicen despectivamente.

Henry_Martyn.jpgSi Henry Martyn estuviera vivo, él estaría en desacuerdo. “No solo es asunto de ellos,” hubiera protestado, “Es un asunto de Cristo y, por consiguiente, debe ser ‘asunto’ de cada seguidor de Cristo.”

Martyn, quien fue misionero en India y Persia a principios del siglo XIX, vio el evangelismo mundial como una pasión central del corazón de Dios. Eso significa, según Martyn, que mientras más nos volvemos como Jesús, más compartiremos la pasión de Cristo por el evangelismo mundial.

Las palabras de Pablo en Filipenses 2:5 nos llaman a “tener la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo” (TLA). Aunque esa exhortación está presente en un pasaje sobre la humildad de Cristo, es pertinente a cualquier otro contexto. Ser como Cristo al punto de pensar como Cristo, incluye abrazar su deseo de que todo el mundo escuche las Buenas Nuevas.

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Los pastores algunas veces lamentan que quienes apoyan la misión mundial en su congregación, normalmente sean los miembros ancianos. Si eso es cierto –y algunas veces lo es– puede ser porque aquellas personas mayores, quienes respaldan el evangelismo mundial, han caminado con Cristo muchísimos años. Con el paso del tiempo, mientras se han acercado más a Él, se han vuelto “intensamente misioneros.” Si Jesucristo está apasionado por el evangelismo mundial, no debería ser una sorpresa que nosotros, cuando seamos mayores, creyentes maduros, nos sintamos apasionados por eso también.

Así que, la pasión global en aquellos “santos” mayores, valida las palabras de Henry Martyn: “Cuanto más nos acercamos a Él [Cristo], nos volvemos misioneros con mayor intensidad.” Por otro lado, la declaración de Martyn no limita la pasión misionera a aquellos que han sido creyentes por décadas. Simplemente está declarando algo que, claramente, es un mensaje bíblico: Si nuestros corazones están en sintonía con el corazón de Cristo, nos volveremos más apasionados por proclamar las Buenas Nuevas de que Dios ha venido a través de Cristo para redimir el pecado de los seres humanos.

Este artículo fue publicado originalmente en: nazarene.org

Semana Nazarena Mundial de Oración – 2019

Del 24 de febrero al 2 de marzo, 2019, los nazarenos estaremos intercediendo por muchas peticiones. ¡Únete en oración con nosotros!

Y al orar durante esta Semana Nazarena Mundial de Oración, ¡recordemos que Dios siempre se encuentra presente y activo! Nuestras peticiones de oración simplemente nos animan a unirnos a Él en Sus propósitos redentores alrededor del mundo. ¡Oremos fielmente! ¡Oremos apasionadamente!

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A menudo, cuando pasamos por momentos difíciles y desafiantes, nos olvidamos de todo lo que hemos disfrutado por la gracia de Dios y nos ensimismamos, enfocándonos únicamente en nuestras tribulaciones actuales. Al enfrentarnos a tiempos difíciles o de incertidumbre, enfoquémonos en las personas que están “sin esperanza y sin Dios en el mundo”, así como en quienes procuran traer esperanza y guiar al mundo hacia el Dios de esperanza y de paz.

Recordemos a nuestros misioneros y la obra de la iglesia, a través del año, en oración. A menudo, muchos de ellos se enfrentan a circunstancias desafiantes en los lugares en que sirven. Ellos procuran traer paz y ser agentes de transformación. Ellos necesitan su apoyo a través de la intercesión.

A través de esta Semana Mundial de Oración Nazarena, ¡trabajamos juntos con Dios a través de la oración!

Haz clic en el siguiente enlace para descargar la guía de oración: Semana Nazarena Mundial de Oración – 2019

 

En las Ciudades

Saludos desde Kansas City, Missouri, EEUU. Estoy participando en una Conferencia de Liderazgo Regional y he sido invitado a ser parte del panel enfocado en “Misión a las Ciudades.” Es un gran honor hablar sobre este tema junto con varios líderes de misión urbana y Superintendentes Generales, como parte de este panel.

Cada uno de nosotros estará compartiendo una breve introducción de nuestro contexto ministerial, y quisiera compartir con ustedes lo que estaré diciendo durante la apertura del panel:

Good morning! ¡Buenos días!

Soy un misionero nazareno en Santo Domingo, República Dominicana. Mi familia y yo hemos vivido en cinco países diferentes en los últimos 15 años, y ahora estamos coordinando una iniciativa llamada Génesis. Génesis busca traer un nuevo comienzo a las ciudades grandes de la Región Mesoamérica, lo que es irónico, porque justo hace 8 años, casi no me preocupaba la misión urbana.

Empezamos nuestra carrera misionera viviendo en la ciudad de Guatemala, Guatemala y San José, Costa Rica: dos grandes ciudades con mucha, mucha necesidad. Y, por supuesto, como misionero, ¡yo estaba apasionado por ganar el mundo para Cristo! Pero durante ese tiempo, si me hubieran preguntado por qué las ciudades son importantes para Dios, hubiera titubeado. ¿No se supone que todos los lugares son importantes para Dios? ¿Qué tienen de especial las ciudades?

Fue hasta el 2011 cuando mi familia y yo nos mudamos a la ciudad de Panamá, Panamá, que empecé a entender. Verán, pasamos de vivir en una casa a vivir en el piso 19 de un gran edificio. La vista era asombrosa. Debido a un temor saludable a las alturas, no salía al balcón muy a menudo, pero una noche lo hice. Pensé en que todas esas luces representaban una persona, o incluso una familia. Y en ese momento – no sé de dónde vino – pero por primera vez estiré mis brazos y susurré esa oración que, ahora, he orado miles de veces: ¡Señor, dános la ciudad!

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En aquel momento nuestra región estaba investigando dónde estábamos como Iglesia nazarena, dónde éramos fuertes y dónde éramos débiles, hablando geográficamente. Nos dimos cuenta que el 79% de nuestra región vive en un contexto urbano, pero ¡solo 29% de nuestros nazarenos están ahí! En otras palabras, en los lugares más poblados tenemos menos nazarenos. Nos dimos cuenta que el ministerio en nuestra región tiene que ser ministerio para el centro urbano. Hemos pasado los últimos ocho años entrenando a misioneros urbanos y equipando a nuestras iglesias existentes para alcanzar creativamente sus ciudades. Quizá después exploraremos cómo el ministerio urbano necesita verse diferente, comparado con el ministerio rural y suburbano.

Algunos de ustedes quizá pregunten: “Pero esa es tu región. ¿Qué tiene que ver eso con nosotros?” Bueno las estadísticas en Estados Unidos y Canadá son un poco diferentes. Esta región es, de hecho, la más urbana en el mundo. ¡Casi 9 de cada 10 personas en estos dos países viven en una ciudad de 100,000 habitantes o más!

Como Iglesia del Nazareno en EEUU/Canadá, no somos tan rurales y suburbanos como la Región Mesoamérica. Aún así, ¿sabían que la membresía nazarena es .17% del total de la población en nuestras ciudades grandes? En otras palabras, ni siquiera uno de cada 500 habitantes urbanos en Canadá y los Estados Unidos es un nazareno.

Tal vez son más estadísticas de las que esperaban. Así que simplifiquémoslo.

Tenemos mucho trabajo que hacer.

Y ese trabajo tiene que ser en las ciudades.

Como dice el autor y pastor de Nueva York, Tim Keller, “No necesitamos iglesias solo en las ciudades. Las necesitamos dondequiera que hay personas. Por lo tanto, las necesitamos especialmente en las ciudades.”

 

 

Carta Abierta para las Iglesias de Mesoamérica

Durante las últimas cinco semanas hemos estado viajando a través de 40 Días de Oración por las Ciudades de Mesoamérica. ¡Nos anima ver la respuesta de muchos líderes e iglesias locales movilizando a su gente en oración! Esta campaña se ha convertido en un énfasis anual y, especialmente este año, estamos empezando a ver que la visión se ha arraigado. ¡Gracias a todos los que diariamente han intercedido por los centros urbanos de nuestra región – esto verdaderamente está haciendo la diferencia!

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Hay algunas cosas emocionantes que sucederán en los próximos meses. En primer lugar, ¡la oración no tiene que detenerse! Por favor sigan nuestras actualizaciones y peticiones de oración durante todo el año en Facebook, Twitter e Instagram. Nuestra aplicación móvil (disponible en Android o iOS)  estará comenzando a ser más y más útil con nuestros misioneros en el campo compartiendo historias y también peticiones de oración y acciones de gracias. Y no olviden que en toda la región hemos dedicado las mañanas de los martes a orar y ayunar para que ocurra un génesis en las ciudades de Mesoamérica.

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Sugey Barrón

Segundo, ¿sabías que estamos desarrollando varios materiales y herramientas nuevas para equipar a las iglesias existentes que están en áreas urbanas? Sugey Barrón, quien fue misionera con Génesis enviada de México a Santiago, República Dominicana, ha decidido continuar sirviendo como misionera en R.D., ahora con un enfoque en el entrenamiento de cientos de nazarenos, que viven en nuestras ciudades, para que sean misionales. ¡Estoy muy emocionado con todo lo que ella está desarrollando (sabrás más en los meses venideros)!

En tercer lugar, el próximo mes estaremos entrenando y enviando una nueva cosecha de misioneros Génesis quienes impactarán Monterrey, México y Quetzaltenango, Guatemala. Ellos son algunos jóvenes realmente geniales. Ciertamente leerás más sobre ellos en las próximas semanas, pero por ahora puedo decir que ¡es un gran honor ser testigo de cómo Dios sigue llamando a personas al ministerio transcultural, y cómo ellos continúan respondiendo con pasión y en obediencia a su voz!

Podcast_Spanish_Final.pngTodo eso, y aún no he mencionado los artículos que regularmente proveemos en nuestro sitio web, los episodios del podcast de los “Siervos Inútiles” que subimos cada dos semanas, y mucho más. ¡Hay mucho que está sucediendo! El punto es: necesitamos que continúes orando por todo esto. No permitas que el término de la campaña de 40 días ocasione que se pierda de vista la necesidad de tener iglesias urbanas efectivas (como “ojos que no ven, corazón que no siente”). De hecho, añade a esa oración ¡mucha acción! Involúcrate de alguna forma y ¡ayuda a otros a hacer lo mismo!

Gracias por tu colaboración continua. Dios está usándote – y a otros miles más – para hacer la diferencia. Qué privilegio ser parte de esta aventura con ustedes.

Scott Armstrong
Coordinador de Misiones Globales y Génesis Mesoamérica
8 de febrero, 2019

En esto Pensad

Escrito por Carla Sunberg. Trad. por Yadira Morales.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” Filipenses 4:8-9  (RV1960)

Citando a John Maxwell,“Todo exalta al liderazgo y todo recae sobre el liderazgo.” A menudo éste el caso, ya sea en el mundo secular o en la iglesia. Estas palabras del apóstol Pablo son un recordatorio de que los que están en el liderazgo deben tener cuidado con su actitud. La forma en que los líderes ven el mundo, tendrá una influencia en los que les rodean.

Recientemente leí el libro, “Factfulness: Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo. Y por qué las cosas están mejor de lo que piensas.” por Hans Rosling. En este libro, y en su charla TED, comienza a desafiar nuestras nociones negativas. ¿Por qué menciono esto? Porque me parece que la iglesia a menudo se convierte en un caldo de cultivo para el pensamiento y la conversación negativos. Si fuéramos a creer todo lo que oímos sobre el cristianismo y la iglesia, tal vez todos estaríamos listos para tirar la toalla y darnos por vencidos. Pasar mucho tiempo en las redes sociales o escuchando las noticias, puede sesgar nuestra perspectiva del mundo. Nos hemos convertido en adictos a las noticias negativas, y eso está creando una crisis de ansiedad en nuestro mundo. Pablo estaba tratando de darnos una receta para ese miedo.

Rosling nos dice que hemos permitido que el instinto negativo vaya a alta velocidad, lo que significa que nos centramos mucho más en lo negativo de lo que lo hacemos en lo positivo. Nuestro instinto es “reconocer el mal más que el bien.” Él proporciona tres razones para esto: 1) “omisión del pasado,” 2) “reportajes selectivos de los periodistas y activistas,” y 3) “la sensación de que mientras las cosas estén mal, es cruel decir que van a mejorar.” 

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Imagínense si tuviéramos que poner a la iglesia en este paradigma. A menudo recordamos el pasado y los “buenos viejos tiempos.” Nos gustaría poder volver a aquellos días en que la “iglesia estaba llena” y “todo funcionaba tan bien.” Por desgracia, no somos capaces de recordar las luchas que la iglesia enfrentó en ese entonces, y que las cosas pueden no ser peores que ahora. Al mismo tiempo, tenemos medios de comunicación que están listos para abalanzarse sobre todas las historias negativas que pueden encontrar acerca de un líder de la iglesia. Tanto los diarios religiosos como las noticias seculares, abiertamente las diseccionan, oímos los detalles de los fracasos mayores. Rara vez hay noticias sobre el buen trabajo que está haciendo la iglesia en una comunidad. Nuestros corazones se agitan con empatía por las malas noticias que recibimos regularmente, pero con el tiempo la “fatiga de la compasión” empieza a instalarse, y nos cansamos de responder a la catástrofe más reciente.

Escuchemos de nuevo a las palabras de Pablo. “…Hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Éste es el antídoto que todos necesitamos, ya que nos ayudará a replantear nuestras vidas desde una perspectiva positiva. De acuerdo con Rosling, “La pérdida de la esperanza es probablemente la consecuencia más devastadora del instinto negativo y la ignorancia que causa.” Llevar a la gente a un lugar de esperanza es posible cuando nos alejamos del instinto negativo. 

Los líderes deben guiar y ayudar intencionalmente a la comunidad de la iglesia a desarrollar una manera más positiva de mirar a nuestro mundo. Dios todavía está en el trono. Cristo no ha cambiado de opinión acerca de su esposa, ¡la Iglesia! Recuerden, Jesús dijo, “edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” La realidad es que en muchos sentidos, el mundo es cada vez mejor. Todavía habrá malas noticias y tiempos difíciles, pero en general hay una mejora. Creo que esto es cierto en la vida de la iglesia también. ¿En algunas partes del mundo la iglesia está envejeciendo? ¡Sí! ¿Eso está creando un problema que hace que sea difícil demostrar que hay un aumento neto positivo? ¡Sí! Sin embargo, eso no quiere decir que la iglesia no está alcanzando y llevando a miles de personas a Cristo cada año. En algún lugar alrededor de 120,000 personas hicieron una profesión de fe el año pasado a través del trabajo global de la Iglesia del Nazareno. El año pasado se organizaron 501 nuevas iglesias, y más de 100 de ellas pertenecen a Estados Unidos y Canadá. 

Al momento de escribir este artículo, estoy en Mozambique. Ayer estuve con líderes de este país quienes están apasionados por seguir a Jesús. Hace algunos años, los superintendentes de distrito y otros dirigentes se reunieron para hablar de lo que estaba ocurriendo en su país. Reconocieron una profunda hambre espiritual entre la gente y una puerta abierta al evangelio. Al darse cuenta de que se les había provisto de una oportunidad significativa, ellos sabían que tenían que actuar. La sinergia de Dios y el hombre, trabajando juntos, resultó en un plan estratégico de cinco años para la expansión de la obra del Reino en Mozambique. Esto incluyó la adición de nuevos distritos y centros para discipulado y el desarrollo pastoral. En los tres primeros años, la iglesia creció en un 10 por ciento, y pronto se reunirán para evaluar la eficacia actual del plan. Podrían haber sido rebasados por las malas condiciones en algunas partes de ese país. Podrían haber hecho excusas por la falta de financiamiento y el contexto desafiante. En su lugar, optaron por centrarse en lo positivo y moverse en la dirección donde Dios les estaba guiando. 

Es el momento de cambiar nuestra forma de pensar y permitir que el Espíritu Santo transforme nuestra mente. Entonces podemos dirigir a la iglesia en la dirección donde Cristo va. Esto solo ocurrirá cuando intencionalmente hablemos la verdad, nos enfoquemos en lo que es honorable, hagamos lo que es justo, tengamos pensamientos puros, participemos en acciones amables, practiquemos la excelencia, y pasemos tiempo alabando y elogiando a los demás. Pensemos en estas cosas.

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