Disminuye El Poder De Las Circunstancias Negativas (Parte I)

Por: Laurie Polich Short

Extracto tomado del libro: “Cuando No Cambiar Nada Lo Cambia Todo”

En 1955, Martin Luther King Jr. predicó un sermón titulado: “Mirando más allá de tus circunstancias”. Pasaron ocho años antes de su discurso: “Tengo un sueño” que cambiaría el rumbo de los Estados Unidos. En este sermón menos conocido, el Dr. King sugiere que una de las grandes tentaciones es quedar demasiado absorto en nuestras circunstancias, lo que lleva a la conclusión de que cambiar nuestras circunstancias es la única manera de salir de ellas. Según la mentalidad, dice el Dr. King, nuestra personalidad se vuelve “más y más delgada, y finalmente se desintegra bajo la carga apremiante”. Martin Luther King concluye que somos parte de la ecuación para determinar el resultado que nos dan nuestras circunstancias. Darse cuenta de eso puede cambiarlo todo.

La historia de mi abuelo fue una leyenda que escuchamos muchas veces mientras crecíamos, una verdadera historia incrustada en nuestra historia familiar. Cada vez que la escuchaba, alimentaba los rasgos de perseverancia y agudeza que corrían por mis venas serbias.

Contra todo pronóstico

Todor Pero Polich abandonó Serbia en 1906, cuando su país luchaba bajo el dominio austro húngaro. Al igual que una multitud de inmigrantes en todo el mundo, llegó a Estados Unidos para comenzar de nuevo. Embarcado solo en un bote, viajó dos semanas y media a través del Atlántico, acompañado por personas desconocidas. A la edad en que me gradué de la escuela secundaria, mi abuelo abandonó su tierra natal para no volver jamás.

No sabía inglés cuando llegó a los Estados Unidos. Sus posesiones consistían en un dólar en el bolsillo y la ropa en la espalda. Después de que se bajó del barco en Ellis Island, viajó en tren a California, donde su primo quinto le dio un trabajo para lavar los platos. Con solo unas pocas palabras en inglés y muy pocos contactos, tuvo la suerte de obtener eso. Sin embargo, Todor nunca se limitó a la forma en que podrían haberse dado sus circunstancias. En cambio, vio cada circunstancia como parte de su viaje y perseveró hasta donde lo llevarían en el futuro.

Cuarenta y un años después, mi abuelo vendió su primera compañía de construcción por $ 7.5 millones. Esa cantidad no parece mucho hasta que te das cuenta de que era el año 1947. Después de que Todor vendió su compañía, comenzó una segunda empresa de construcción que entregó a mi padre después de que se jubiló. El dinero que ganó en sus negocios no solo pagó la cuenta de muchos de los estudios universitarios de sus nietos (incluidos los míos), sino que también contribuyó a la construcción de varias iglesias que aún se mantienen en pie hoy en día.

Sin embargo, a pesar de su éxito financiero y material, mi mejor recuerdo de mi abuelo consiste en dos palabras que él repitió una y otra vez hasta el día de su muerte. Hasta el día de hoy no puedo leer esas palabras sin escucharlas en su profunda voz serbia. Se acercaba y me lo repetía cada vez que tenía una oportunidad:

“La moral y el carácter”, decía con un temblor en su voz (aunque con su acento sonaba como modal y chadacter) “es lo más importante”, susurraba agitando su largo y huesudo dedo hasta mi cara, “nunca lo olvides, Lauritza Annitza”. Y nunca lo hice.

La moral se define como el coraje, el optimismo y la determinación de una persona. El carácter consiste en las cualidades distintivas y la reputación que distingue a una persona. Estas dos palabras ayudaron a mi abuelo a perseverar en sus circunstancias en lugar de desaparecer bajo su peso. De alguna manera, creía que la forma en que vivía sus circunstancias, en lugar de las circunstancias mismas, tendría un impacto mayor en la forma en que resultaron las cosas. Él estaba en lo correcto.

Mi abuelo observó que cada capítulo de su vida le daba fuerza y ​​fortaleza, sabiendo que lo estaba configurando para los sueños que estaban por venir. Él creía que cada circunstancia lo estaba equipando para ir a donde iba y allanar el camino a lo que estaba por venir. La visión que tuvo para ver más de lo que estaba inmediatamente delante de él terminó por trazar su curso.

Con la lente de  gran vista, disminuimos el poder que nuestras circunstancias tienen sobre nosotros. Y nos alegra, la verdad, que el aspecto de nuestras circunstancias no siempre sea un indicador preciso de lo que está por venir.

*Laurie Polich Short se desempeña como pastora asociada en la iglesia Oceanhills Covenant en Santa Barbara, California. Oradora en numerosas conferencias y universidades, es autora de “Cuando no se cambia nada, todo cambia” y “Se encuentra fe en la oscuridad”.

Tomado de Cuando no cambiar nada lo cambia todo por Laurie Polich Short. Copyright 2017 por Laurie Polich Short. Utilizado con permiso de InterVarsity Press, P.O. Box 1400, Downers Grove, IL 60515-1426. www.ivpress.com.

© 2019 Christianity Today

 

Levanta Los Ojos

Por: Joselyn García, Misionera de Génesis en la Ciudad de Panamá

“Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 4:35).

Jesús recurría a términos de la vida diaria de los hebreos, como en el caso de la actividad agrícola, para acercar el mensaje. A través de este pasaje, Jesús intentó enseñarles a los discípulos cómo discernir una oportunidad para extender el reino.

Discernir que un campo estaba listo para la siega no era la especialidad de unos pocos entendidos en el tema. El color dorado de miles de espigas claramente indicaba a todos los que pasaban por allí que había llegado la época de la cosecha. Pero para verlo era necesario un detalle: alzar los ojos.

Quiero contarte la historia de Judith, una nueva creyente en Carrasquilla, Ciudad de Panamá. Judith es una señora muy servicial y activa, y la veíamos cada semana cuando íbamos por sus vecinitos para el club infantil.  A veces no estaba de buen humor; siempre la saludábamos, pero no habíamos tenido una conversación más profunda con ella.  Así pasaron algunos meses.Judith3.jpeg

Tomando en cuenta Juan 4, podríamos decir que no habíamos levantado nuestros ojos para ver que había una oportunidad alrededor nuestro. ¡Podemos estar pasando a un lado del campo y no percatarnos de la cosecha!

Un día la conversación con ella se dio en medio de un tiempo de dificultad en la comunidad.  Había caído una gran tormenta, y nosotros decidimos visitar cada familia, orar con ellos, y entregar una despensa.

A partir de esto, nuestra relación con Judith creció.  Le compartimos de Jesús, y comenzamos el discipulado en su casa.  Ella ha crecido mucho.  Es una mujer que nos cuenta cómo su vida ha sido transformada por Cristo y cómo ha dejado atrás acciones y actitudes que no agradaban a Dios.  Hace unos días atrás, dio un paso más de fe. ¡Se bautizó!Judith.jpeg

Damos gracias a Dios por su vida, y lo que seguirá haciendo en ella.

El Espíritu Santo es quien nos ayuda y nos guía, pero muchas veces como iglesia hemos perdido infinidad de oportunidades para compartir el evangelio.  Levantar los ojos es un acto de voluntad.  Decidamos mirar el mundo con los ojos de Cristo, pues Él ha dicho en su Palabra que la cosecha está lista.

Que nuestra oración sea: Señor, danos visión.  Cuenta con nosotros.  Cuenta con nuestras manos para levantar la cosecha.  Levanta nuestros ojos para que podamos ver más allá del rostro de la gente con la que nos cruzamos.  Ayúdanos a ver su corazón.

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Las Dos Caras De La Luna

Por: Marleidy Sánchez, Misionera de Génesis en Panamá

En la vida, la mayoría de las cosas de las que obtenemos mayor aprendizaje son de las derrotas, de las circunstancias complicadas y de aquello que no sale como hubiéramos esperado.  Creo que si recibiéramos todo tan fácil y lo obtuviéramos tal y como lo pensamos, nos perderíamos del valor del esfuerzo, la constancia y sobre todo de la paciencia. Marleidy selfie niños.jpg

Hay una reflexión del autor Pablo Latapí Sarre donde se compara la vida docente con las dos caras de la luna.  En el lado oscuro menciona todas las dificultades y problemas que uno enfrenta, y en el lado luminoso el mayor de los placeres: ver al alumno aprender.

Cuando leía nuevamente este escrito pensaba ahora en la labor misionera.  Todo misionero enfrenta muchas cosas que en el momento parecieran no tener sentido. En el lado oscuro podría mencionar las dificultades en el campo: el choque cultural al encontrarnos en un país distinto al nuestro, los límites en los recursos económicos, la falta de interés de las personas en recibir el mensaje, o aún si reciben el mensaje la falta de interés para crecer en su vida espiritual, etc. Si enfocamos nuestra mente en esta parte, nos podemos perder de lo hermosa que es la parte luminosa. Niños cajas.jpg

¿Qué podemos decir sobre el lado luminoso? En todo el tiempo que hemos estado sirviendo en Panamá he visto muchas luces: niños y adultos escuchando de Jesús e invitándolo a su vida, la Palabra transformando vidas y cambiando las mentes y corazones, las personas dejando su vida pasada y comenzando a llevar una nueva vida en Cristo, una Iglesia reuniéndose cada domingo por la mañana para alabar a Dios en un lugar donde hace meses no había nada. En el ministerio habremos de pasar por luces y sombras.  Confiar en las promesas de Dios nos hace creer que, en medio de la dificultad, Él tiene control.

Hay una frase que encaja perfecto en esto: “No olvides en la oscuridad lo que Dios te mostró en la luz.” Las sombras son parte del ministerio y parte también de nuestro crecimiento.  Cuando todo lo que hacemos lo hacemos con amor, estamos seguros de que (en las palabras de Latapí Sarre) “las luces superan a las sombras, y sabemos que la luna es decididamente luminosa y bella.”

“Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz” (Salmo 36:9).

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El Poder De La Espera

Por: Dr. Dan Schafer

Presidente de World Gospel Mission

* Extracto tomado del libro: Transformational Vision

“Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.” Salmo 27:14

¡Mente alucinante! Sentado en el calor sofocante de una tarde Ugandesa, tecleo y envío un email importante para varios destinatarios. Uno de esos destinatarios está sentado en frente de mí al otro lado de la mesa, los otros andan dispersos por todo el mundo.

“¡Recibido!” fue la respuesta de mi colega aparentemente antes de levantar mi dedo del botón de “enviado”. ¿Cómo es posible que un email viaje desde mi computadora en las profundidades de África, a través del continente, sobre el océano, al corazón de los Estados Unidos y repita el viaje de vuelta, marcando su llegada a la bandeja de entrada de mi compañero de mesa en solo unos segundos?

No solo es posible, sino que se espera que así suceda. Si el mail falla en aparecer dentro de algunos segundos aceptables, crece nuestra impaciencia. ¿Qué salió mal? ¡Debimos recibir ese correo hace 30 segundos!

Como ese email, gran parte de nuestra vida transcurre a una velocidad ultra rápida. Muchos de nosotros hemos crecido acostumbrados a las entregas del día siguiente de Amazon, a descargar películas de manera instantánea, y a tener un Uber-taxi esperando por nosotros a la vuelta de la esquina para darnos el servicio.delivery.jpeg

¡Qué maravillosa es la conveniencia de los servicios y productos ultra rápidos que tenemos en nuestras vidas! Sin embargo, el escritor Tim Elmore comparte que existe una consecuencia inesperada de todas estas entregas tan aceleradas. Hay un peligro significativo de que todo lo demás nos parezca lento o que aquello que nos toma un poco más de tiempo nos parezca malo. Esto resulta de la práctica de evitar cualquier cosa que nos lleve tiempo.

¿Por qué es esto peligroso para nosotros? Puesto de una manera sencilla: necesitamos la resistencia que las actividades que consumen mucho tiempo producen en nuestras vidas. Sin ella, no nos convertiremos en las personas totalmente sanas que Dios quiere que seamos. Son esta clase de actividades las que construyen nuestro carácter en la vida. Por ejemplo, es solo cuando practicamos la espera cuando aprendemos a ser pacientes.

¡Esperar es importante! Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Hay algo en el hecho de apresurarnos en las cosas de la vida que causa que nos perdamos del poder de Dios que está disponible para nosotros. Elías tuvo que bajar la velocidad después de los eventos del Monte Carmelo para poder escuchar la suave voz de Dios.

Esa voz solo puede ser detectada cuando estamos en quietud. Recuerda, la voz de Dios no estaba en el viento. Es solo cuando aprendemos a esperar que podemos de verdad experimentar la fuerza de nuestro Dios.

Reitero, esperar ejercita el músculo de la paciencia. Sin la disciplina de la espera, nos encontraremos faltos de paciencia. Sin paciencia, nos encontraremos faltos de amor.

El amor es paciente (1 Cor. 13:4). La ley matemática de igualdad nos informa que podemos cambiar esta ecuación y reformularla: paciencia es amor. La realidad es que se requiere mucha paciencia para vivir con los demás y amarlos. Debemos aprender que hay momentos en los que es importante ir más lento debido a que eso construye la paciencia que necesitamos para amarnos unos a otros. Y sin esa paciencia desarrollada por la perseverancia, no tendremos lo necesario para mantener con los demás las relaciones que se necesitan para navegar por la vida.

Así que, adelante, disfruta las conveniencias que la velocidad trae a nuestras vidas, pero no descartes todo lo que requiere tiempo y trabajo duro. Esos ejercicios mentales, espirituales y emocionales son importantes para su salud mental, espiritual y emocional.

Mi oración:

Señor, enséñame que algunas de las cosas buenas solo llegan mediante la espera. Amén.

Las 7 Razones Principales Por Las Que Los Invitados Regresan A Tu Iglesia

Por: Dan Reiland

Recientemente nos encontramos con el siguiente artículo y creemos que contiene algunas  sugerencias maravillosas y prácticas para ayudar a cualquier líder de las iglesias locales. Como nuestros lectores sabrán, no estamos de acuerdo con el vocabulario que se refiere a la “iglesia” como un lugar al que vamos o algo a lo que se puede asistir. Confiamos en que la sabiduría proporcionada aquí se obtendrá aun a pesar de ese lenguaje.

La razón más común por la que la gente visita tu iglesia es que alguien los ha invitado. La razón más común por la que la gente abandona tu iglesia es porque no se sienten conectados.

¿Pero cuáles son las razones más comunes por las que las personas regresan a tu iglesia después de sus primer par de visitas?

Hay mucha conversación sobre los patrones de asistencia a la iglesia en estos días, y eso afecta la forma en que medimos la tasa de retención de invitados y la cantidad de tiempo que demora en conectarse con tu iglesia.

Aquí hay una nueva realidad, las nuevas personas se conectan más lentamente que en el pasado y se desconectan más rápidamente de lo que hemos experimentado anteriormente. Es una espada de doble filo. A las nuevas personas les lleva más tiempo conectarse porque no necesariamente asisten todas las semanas. Y se desconectan más rápido porque los mejores “factores de conexión” se basan en las relaciones y, por lo tanto, ¡dependen de la asistencia!

No podemos cambiar la cultura actual, o ¿podemos?

Aquí hay dos grandes razones por las que las personas asisten a la iglesia con menos frecuencia (no están en orden):

  • Las familias están ocupadas ahora más que nunca. Desde las demandas en sus trabajos (viajes, etc.) hasta los deportes de sus hijos los fines de semana, la gente viaja casi siete días a la semana.
  • La gente se aburre más rápido que un relámpago. Si los invitados asisten a tu iglesia y notan incluso un indicio de que está desactualizada, nada nuevo, algo como “he visto esto antes” o de alguna manera están atrasados ​​o  son irrelevantes, ¡seguro que se irán!

Es difícil competir contra eso, así que quizás competir no sea la respuesta.

Podríamos ser prudentes al centrarnos un poco menos en porqué las personas no vienen a la iglesia, e invertir más energía en porqué las personas sí vienen. Centrarse en lo que la iglesia hace mejor es un enfoque más inteligente. Hacer las cosas de la manera en que mejor lo hace tu iglesia, es aún más inteligente.

Eso nos lleva de vuelta a las razones principales por las que los invitados regresan a tu iglesia. Concentra tu energía aquí.

Las 7 Razones Principales Por Las Que Los Invitados Regresan:

1) Se Siente La Presencia De Dios.

Existe una conciencia inequívoca de la presencia y el poder de Dios en acción. Puede ser inspiradora y llena de emoción, o puede ser una agitación tranquila y pacífica en su interior, pero como sea que se experimente, se siente la presencia de Dios.

2) Los Líderes Claves Son Percibidos Como Dignos De Confianza.

Los invitados vienen a tu iglesia en diferentes niveles de “preparación” para confiar en los líderes que se van encontrando. Pero es sorprendente lo rápido que pueden discernir si confían en ti o no. Incluso desde solo un mensaje o dos, o breves conexiones en la recepción, intuitivamente han decidido si pueden confiar en ti. Tu nivel de autenticidad y claridad de comunicación hacen una gran diferencia en este proceso.

3) El Servicio De Adoración Es Positivo, Relevante, Bíblicamente Sólido y Se Ejecuta Con Corazón Y Excelencia.

No tienes que competir con otras iglesias cercanas a ti. Lo importante es ser lo mejor que puedas. Por ejemplo, si el equipo de adoración no es fuerte, selecciona música menos desafiante y hazlo con excelencia. Si la predicación no es fuerte, acorta el mensaje. En todos los casos, sigue practicando, para que todo mejore. Asegúrate de que el servicio sea positivo, claramente bíblico, alegre y que comunique la fe en una atmósfera de gracia.

4) Los Voluntarios Y La Congregación Expresan Amor Y Cuidado Auténticos.

El amor y la atención genuinos son inconfundibles e irresistibles. Cuando la gente los encuentra, es verdaderamente transformador. La fuente es el amor de Dios, pero la expresión y la experiencia provienen de las personas de tu congregación, tanto de los líderes voluntarios como de los asistentes regulares.

5) Escuchan Historias Actuales De Cambio De Vida.

Conectados a una comunicación breve y creativa de tu propósito o misión / visión, hay historias de cambios de vida cada semana. Estas historias necesitan ser comunicadas en una variedad de formas creativas. Eso es muy convincente y atrae a la gente de vuelta. El cambio en la vida de una persona es inspirador y les da a los invitados la esperanza de que ellos también pueden experimentar un cambio positivo y de orientación espiritual.

6) No Hay Defectos “Evidentes”.

No hay iglesias perfectas, todos tenemos defectos. Pero no debe haber nada que pueda ser un desvío inmediato, o tan groseramente fuera de lugar que haga que las personas se sientan mal o incómodas. Por ejemplo, he visto guarderías que estaban sucias e inseguras; he escuchado grupos de adoración dolorosamente no ensayados. O puede ser algo tan simple como que el edificio necesita desesperadamente una nueva capa de pintura o señalización que sea clara y útil. Si no estás seguro, invita a un consultor de la iglesia a un domingo, ¡eso es todo!

7) El Ministerio De Los Niños Es Sobresaliente.

Cada uno de los ministerios es importante, pero el ministerio de niños es el que recibe menos gracia de sus invitados. Los padres son justificadamente protectores y quieren lo mejor para sus hijos. Aún no te conocen o no saben qué sucede cuando dejan a sus hijos. Sinceramente, los invitados le darán otra oportunidad a un servicio “promedio”, pero si su hijo tiene una mala experiencia, es probable que no regresen. Invierte gran esfuerzo y energía en el ministerio de tus niños.

Estos son los elementos que inspiran a los invitados a regresar. Saber esto te da la oportunidad de hacer las “conexiones más profundas”.

Los caminos comunes para una conexión más profunda (a largo plazo, mayor compromiso y poseer la visión) son:

  • Grupos pequeños
  • Oportunidades de servicio
  • Amistades más profundas

Haz tus próximos pasos simples y claros.

Liderar una iglesia local es complicado. Pero a veces desglosarlo de esta manera ayuda a volverse más intencional y saber en dónde invertir mejor tu energía.

 

Seis Misioneros Capacitados para Llevar un Génesis a Dos Ciudades

Por: Alejandra García

El 29 de septiembre de 2019 los nuevos misioneros con asignación en Génesis llegaron a Santo Domingo, República Dominicana para su entrenamiento antes de salir al campo.  Después de haber aprovechado el entrenamiento virtual, estas cuatro semanas fueron el último paso de preparación para la tarea que van a desempeñar: plantar nuevas iglesias en Monterrey, México y Quetzaltenango, Guatemala.75271515_2430500563712655_1334343848062615552_n

Oscar Isem Quej (de Guatemala), Elba Duson (de República Dominicana), Teresa De cuesta García (de México), Diana González (de El Salvador), Edgar Daniel Santiago y Andrea López (ambos de México) trajeron consigo corazones llenos y rebosantes de gozo, mucho amor para dar a su prójimo, ansias por llevar las buenas nuevas de salvación a los necesitados, el deseo de ver vidas transformadas por medio de Cristo y  ser usados para la gloria de Dios, y lo mejor, la convicción de haber sido obedientes y decir “Sí” al Señor.

Una vez que terminaron sus clases sobre Misión Urbana, Plantación de Iglesias, Antropología Misionera, Cuidado Personal, Trabajo en Equipo, y muchas más,  salieron el 25 de octubre hacia Monterrey y Quetzaltenango con muchas herramientas útiles y conocimientos nuevos para poder servir en su ministerio transcultural.  Aprendieron mucho, y más que eso, están seguros de que han tomado la mejor decisión: ¡servir a nuestro Dios!

Conozcamos algunos de sus testimonios:

Elba: “En este tiempo de entrenamiento y convivencia con mis compañeros del Proyecto Génesis, el Señor confirmó más fuertemente ese llamado especial que hace alrededor de 4 años había puesto en mi corazón. Cada uno de los temas tratados fueron de gran importancia para llevar a cabo la obra que nos ha sido entregada. Luego de finalizar este tiempo, estoy más convencida de lo que Dios quiere hacer por medio de nuestra obediencia en aquella ciudad.”

Oscar: “Agradezco a Dios por el tiempo del entrenamiento en República Dominicana porque fue de mucha bendición y ayuda. Doy gracias a Él por todos los facilitadores que nos impartieron los cursos, los momentos de evangelismo y las oraciones de Scott y Emily Armstrong, la ayuda y cuidado de Gary y Naomi Faucett y Alejandra García.  Me siento más preparado luego de ver cómo Dios me está guiando y dando sabiduría para el trabajo en el ministerio misionero. Siento gozo de formar parte de esta misión.”

Diana: “El tiempo de entrenamiento fue muy bendecido y lleno de retos. Sobre todo, Dios habló a mi corazón sobre el amor e interés que tiene por la ciudad. A veces, cuando pensamos en la ciudad vemos abundancia material, vidas ocupadas, individualismo, o personas viviendo su vida como ellos quieren, pero ahora agradezco a Dios la oportunidad de servir en la ciudad compartiendo la esperanza que Jesús nos da.”

Teresa: Sin duda alguna ha sido un tiempo de mucha bendición, lleno de enseñanzas, risas, aprendizaje, lágrimas, pero sobre todo de retos.  Durante este mes Dios ha tocado mi corazón, me ha hecho ver que el Génesis comienza conmigo. Él ha derribado por completo los muros y ahora ha comenzado a construir una nueva ciudad, una nueva vida, reconfortada y con la visión de predicar el mensaje de salvación, estoy segura de que Dios ya está trabajando en los corazones y que estos dos años serán de bendición para Xela.”

Daniel y Andrea: “Desde que llegamos todo era distinto, comenzamos a extrañar varias cosas del sur de México, y Dios nos mostró de una manera sorprendente lo que Él quería para nuestras vidas en cada uno de los temas.  Cuando hicimos la actividad de la urbanización pudimos ver muy marcada la diferencia de clases que hay en la ciudad, y nos impresionó ver la cantidad de casas y personas viviendo en los edificios. Ver la falta de agua y las condiciones higiénicas también fue impactante, ya que el medio que transporta la basura no pasa por ese lugar. En este mes, tocamos vidas, y tenemos la seguridad que la semilla fue sembrada en sus corazones y que Dios seguirá tratando con ellos”.

76762622_2398626683713206_4071879294417108992_n.jpgDemos gracias a Dios por la vida de cada misionero.  Oremos por sus ministerios en los siguientes dos años. ¡Y qué Dios traiga un Génesis a Monterrey y Quetzaltenango!

 

La Iglesia Relevante

Por: Dan Reiland

La cultura está cambiando y está cambiando rápidamente. Más que nunca antes, la iglesia tiene una oportunidad increíble (y la responsabilidad) para marcar la diferencia.

Pero seamos honestos, no podemos liderar con relevancia cultural desde la parte posterior del desfile.

No podemos liderar a las generaciones futuras si no sabemos lo que quieren, cómo experimentan la vida y cómo Dios quiere involucrarlos.

Mantenerse al día es la línea de base. Comprender cómo las personas perciben su mundo es esencial. Es mejor pensar con anticipación, ver alrededor de la curva, anticipar y mantenerse relevante.

Esto no significa que debas entrar en pánico. No es una carrera; se trata de ser deliberado en tu liderazgo.

La relevancia no se trata de ser genial, creativo e inteligente; se trata de la capacidad de conectarse. Las iglesias se vuelven irrelevantes cuando ya no pueden conectarse con la próxima generación. El evangelio nunca es irrelevante, pero tenemos la responsabilidad de descubrir la mejor manera de recibirlo.

¿Cómo se evalúa si eres relevante? ¿Quién decide? Este artículo te brinda información práctica para enmarcar una conversación con tus líderes.

5 Ideas Para Una Comprensión Práctica De La Relevancia Del Ministerio

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1) Ser Relevante, Simplemente Significa Que Importa

La relevancia significa que lo que haces importa. La relevancia significa que tu ministerio hace la diferencia y las vidas de las personas cambian.

La verdadera relevancia sugeriría que la comunidad circundante se da cuenta de tu presencia y aprecia tu ministerio. La relevancia se mide solo en parte por la asistencia, y tal vez una parte más pequeña, realmente se mide por la opinión de la comunidad sobre el bien que haces.

El primer paso en tu ciudad para percibir tu ministerio como relevante comienza sabiendo que te importa.

2) No Confundas Relevancia Con Estilo O Cultura

La relevancia no se trata de tu elección de canciones de adoración o de que tan  informal puedes o no ser, eso es una cuestión de estilo, preferencia y cultura. Ser relevante no se trata de si tu camisa está doblada o no, o si predicas 25 minutos o 45 minutos.

La relevancia del ministerio es más sobre calidad y efectividad. Los pastores me preguntarán si creo que los coros siguen siendo relevantes en la cultura actual. Si el coro es realmente bueno, es absolutamente relevante. Los coros malos son irrelevantes.

Con respecto a la relevancia, simplemente haz la pregunta: “¿Funciona?” Si funciona, es relevante. Pero debes ser honesto sobre la respuesta a esa pregunta.

3) No Contestes Preguntas Que Nadie Está Preguntando

¿Alguna vez has jugado Trivial Pursuit? Es un juego divertido, pero más allá de eso, ¿a quién le importan esas preguntas? Si no estuvieras intentando ganar el juego, a nadie le importarían las respuestas.

Si no tenemos cuidado, podemos responder preguntas como parte del ministerio de la iglesia local que nadie pregunta. Eso es irrelevante.

Como líder, aprendí este principio por primera vez con mis propios hijos. Cuando eran pequeños, hacían cientos de preguntas. En su adolescencia, las preguntas se detuvieron casi por completo. Tenía que encontrar dónde se encontraban, ser pacientes, aprender cuáles eran sus preguntas y ser padres desde esa perspectiva. Entonces podría usar sus preguntas para conducir a la verdad eterna.

No tienes que simplificar tu teología para que sea relevante, pero sí necesitas comprender lo que las personas piden para ser un líder, maestro y pastor relevante. Comienza con sus preguntas y luego guíalos a la verdad bíblica.

4) La Relevancia Requiere Preguntar Qué Necesita La Comunidad.

La innovación que proviene solo de tu sala de juntas probablemente no sea relevante.

Habla con personas que no asisten a la iglesia. Pregúntales a las personas que dejaron tu iglesia. Pregúntales a las personas en tu iglesia que tienen menos de treinta años. Aprende cómo se conectan otras iglesias. (De nuevo, eso no significa que deba hacer lo que hacen, pero puedes obtener ideas y adaptarlas a su contexto).

Una de las mejores maneras de negar la relevancia es hablar con las mismas personas sobre los mismos problemas, hacer un pequeño ajuste y terminar haciendo las mismas cosas.

La relevancia no está en competencia con la cultura; se trata de conectarse con la cultura actual. No se trata de entregar la verdad; se trata de encontrar a la gente en donde estén.

¿Cómo va tu iglesia con eso?

5) Abraza La Innovación Y El Cambio.

No tiene que hacer lo que hacen otras iglesias, pero no puedes hacer lo que siempre has hecho.

El mensaje sigue siendo el mismo, pero nuestros métodos deben cambiar. Solo la tecnología insiste en que cambie tu enfoque al ministerio.

La tecnología cambió la forma en que integramos un equipo ministerial, cómo transmitimos y compartimos mensajes, y cómo nos comunicamos con los voluntarios.

La gente solía llevar sus Biblias a la iglesia; ahora las Biblias están en sus teléfonos inteligentes.

La relevancia importa.

¿Qué estás haciendo realmente bien?

¿En qué está trabajando?

¿Qué no funciona y necesitas cambiar?

 

Dan Reiland es el pastor ejecutivo de la Iglesia Doce Rocas en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente se asoció con John Maxwell durante 20 años, primero como Pastor Ejecutivo en la iglesia Wesleyana  Skyline en San Diego, luego como Vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY.

© 2019 Dan Reiland | El entrenador del pastor – Desarrollando líderes de la iglesia

 

Busca La Virtud En Todo

Por: Scott Armstrong

Un viaje reciente a las redes sociales causó que terminara alejándome de mi laptop y mi celular, con los ojos muy abiertos ante la autopromoción exagerada de tantas voces que proclaman que tienen razón y que la otra parte (quienquiera que sea) está equivocada. Todo aquello me recordó un extracto del libro de Stevenson Willis: “Los Proverbios del Liderazgo”  que he encontrado particularmente perspicaz (pp. 134-136):

“Ya no uses el don de la visión para enfocarte en las fallas y fragilidades de los demás. En cambio, busca la virtud que hay dentro de ellos y tráela a la luz para que todo el mundo la vea. Nunca pongas atención a los susurros del chisme, no permitas que tus oídos escuchen palabras que calumnien o menosprecien. Cuando los ociosos o los agitadores comiencen su charla hiriente, siempre habla por el que está siendo difamado y comparte sus cualidades a todos los que quieran escucharte.

Ya no debes verte a ti mismo como superior a nadie, ya que, aunque próspero o pobre, ¿no volverán tus huesos al mismo montón de polvo? Nunca camines tan erguido como para pensar que nunca podrás tropezar, ni te estimes a ti mismo como sabio e incapaz del error. Todas las formas de arrogancia  y presunción deben ser desterradas de tu espejo, ya que tales autoengaños cegadores distorsionan tu sentido de valía.

Tampoco debes llamar la atención sobre tus fortalezas, ni jactarte de tus talentos para que otros se  asombren. De ahora en adelante dedica el uso de los talentos y dones que te han sido dados a un solo propósito: despertar en los demás una conciencia propia.

El Creador ha dotado a cada alma de potencial y te pide que lo veas en quien sea que te encuentres. Con esta simple verdad las masas te recibirán y abrazarán la causa que tú defiendas. Si no,  te tambalearás, incluso con aquellos a quienes amas. De ahora en adelante, debes ver a todas las personas de una sola manera: no como han sido o como son, sino como fueron creadas para ser.

Porque cuando veas a tu prójimo a través de los ojos de nuestro Creador, la compasión y la humildad fluirán de tu corazón.

Y muchos se acercarán para descubrir la fuente.”

 

 

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