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3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo anterior.

Repítela.

El púlpito (o mesa en mi caso) será siempre un lugar clave para dar forma a los valores y la cultura de la iglesia. Cuando el pastor inserta repetidamente la idea de servir a otros en los mensajes, escritos, o conversaciones, eso tiene un impacto en los oyentes y se trabaja para corregir el enfoque equivocado.

Por ejemplo, en Grace Church, hablé sobre cómo trabajar en la cultura que queremos tener. Nuestra iglesia usa los conceptos: Inicio, Conexión, Prosperidad y Compromiso. Esos son nuestros cuatro valores. Hemos tenido mucha gente en el Inicio y  la Conexión. Pero luego, ¿cómo movemos a la gente a las siguientes dos, Prosperidad y Compromiso, creando una cultura en la que nuestra pasión sea hacer discípulos? ¿Cómo se logra eso?

Tenemos que martillarlo sin descanso (y no somos perfectos todavía en hacerlo; necesitamos hacerlo más).

Conforme las iglesias crecen, aparece con más frecuencia un alto porcentaje de gente que obtiene la cultura deseada cuando se le enseña al inicio, mientras que menos gente la retiene cuando se le trata de inculcar después de cierto tiempo. Se debe ayudar a aquellos que llegaron después (no importa si la iglesia tiene 200 años o 2 años) a tener el nivel de servicio que tenían al principio.

Es esa consistente repetición de la cultura y sus valores lo que nos ayuda a crear una mentalidad de discipulado.

Para perpetuar este valor cultural (o llevar a cabo un cambio cultural) se debe reiterar continuamente a través de líderes claves, los cuales deben ser los primeros en comprometerse. Después hay que motivarlos a repetirlo en sus grupos pequeños y dentro de su círculo de influencia. Usted que trabaja con varios ministros de su iglesia, téngalos a todos consistentemente concentrados en desarrollar una cultura de servicio.

Este no es un proceso de seis meses, es un proceso de muchos años. Hará eco de los valores de su cultura una y otra vez. Aquellos que no estén a bordo al principio, no permitirán que la repetición penetre en ellos y seguirán la nueva cultura o se fastidiarán de escuchar repetidamente sobre el servicio y se irán. A veces eso es lo mejor que puede suceder.

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Celébrala.

He dicho repetidamente que “te conviertes en aquello que celebras.” La Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal celebra la plantación de iglesias dándoles a los pastores broches por plantar o promocionar la plantación de iglesias. No es de sorprender que las últimas dos décadas hayan sido las mejores para ellos en mucho tiempo.

Cuando prediqué en la Iglesia Primitiva Bautista Progresista noté  claramente que celebraban los logros educativos de sus miembros, incluyendo a un joven que tenía una larga lista de logros académicos desde la secundaria hasta su maestría.

Las denominaciones y las Iglesias deben afianzar lo positivo al menos tanto como rechazan lo negativo. La gente en la iglesia debe saber que usted está en contra de lo que no es bíblico, y no debe haber lugar a dudas sobre el tipo de cultura eclesial que apoya.

Usted celebra aquello en lo que quiere convertirse.

Si quiere que su iglesia mantenga una cultura de servicio, debe celebrarla en cada oportunidad. Haga labores de reconocimiento para los voluntarios que colaboran con los niños. (¡Quizá sea apropiado darles algunas medallas!) Cree un artículo mensual en su página web para resaltar a algún miembro que sirvió a otros de alguna forma extraordinaria. Anuncie una gran celebración en la iglesia por cada miembro que se involucre en un viaje misionero durante el año. Cualquier idea que se le pueda ocurrir para continuar recordándole a la iglesia cuál es su valor, ¡llévela a cabo!

Nosotros premiamos a algún trabajador voluntario en nuestras noches de adoración. La semana pasada, hice que todos le aplaudieran al equipo que instaló el montaje para el cine. Hemos tenido cenas de reconocimiento para quienes se ofrecen a hacer algunas labores. Y la lista puede continuar.

Aquellos que visiten su iglesia deben irse con una imagen clara de cuál es su valor, a través de lo que ahí se celebra. Los miembros y los asistentes sabrán que el servicio es apreciado, lo cual los motivará a adoptar la cultura de servicio que usted haya inculcado y repetido en todo el Cuerpo.

La Cultura Desayuna Estrategia.

Así es la cosa, la cultura desayuna estrategia todos los días. Eso no lo digo yo, la cita se le atribuye al último gurú de negocios Peter Drucker. La frase nos recuerda que nuestros planes carecen de sentido si el ambiente en nuestra iglesia los debilita. Su estrategia se convierte entonces en un tipo de complemento con el que muy pocos están comprometidos.

En Juan 20:21 Jesús dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío.” Eso nos dice que todos los que son de Dios han sido enviados a una misión. 1 Pedro 4:10 nos recuerda que los hijos de Dios son llamados al ministerio.

Así que no te equivoques, todos los que son de Dios son enviados en misión y todos los hijos de Dios son llamados al ministerio. La única pregunta es ¿Dónde? ¿Entre quiénes? y ¿Haciendo qué? 

Tener una cultura de servicio establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras. (Hebreos 10:24).

Con esa cultura aplicada, la gente no se estará preguntando si deberían servir. Las preguntas serán dónde deben servir, entre quiénes y de qué formas lo harán.

Eso creará una cultura de servicio —parte de un enfoque misional— en su iglesia.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2014/march/moving-to-missional-part-i-3-steps-to-develop-culture-of-se.html

3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 1 de 2

 Escrito por Ed Stetzer. Trad. por Ariadna Romero

Tener una cultura misional establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla, provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras.

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¿Por qué las iglesias con frecuencia se estancan y se encierran en sus cuatro paredes?  ¿Qué se puede hacer para revertir este enfoque centrado en el interior?

Muchas veces, cuando una iglesia crece en número (o también cuando se hace más vieja) tiende a enfocarse en el mantenimiento y servicio de lo que ya existe. Los ministerios internos agobian la misión hacia el exterior. Cualquier iglesia es susceptible de caer en esa abrumadora tentación.

Sin embargo, en muchas partes de la Escritura se señala a la iglesia como un cuerpo de sirvientes —usados por Dios para ministrarse unos a otros y a un mundo herido. Por ejemplo, 1 Pedro 4:10 dice: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

La frase clave aquí es “a otros.” Cada uno de los miembros de la iglesia está para servir a los otros. La mayor parte del tiempo leemos versículos como estos y entendemos que hay que servirse unos a otros dentro del cuerpo, pero hay muchos otros versículos que hablan sobre los pobres y heridos que conocemos; muchos son llamados a servir también fuera del cuerpo. Me gusta decir que podemos servir en, a través y más allá de nuestra iglesia local. Pero desgraciadamente, hay un gran abismo entre este pasaje y nuestra práctica.

De acuerdo a la investigación para el libro del que soy co-autor junto a  Thom Rainer, Transformational Church, muchas de las personas en la mayoría de las iglesias no están comprometidas con algún ministerio o misión significativos. Llegan por el show —y eso puede suceder en una iglesia contemporánea, tradicional, litúrgica etc. porque los números no muestran diferencias— pero no se quedan para servir.

Así que, ¿Cómo podemos evitar tener una iglesia llena de clientes en lugar de tener una iglesia llena de colaboradores en el Evangelio? 

Desarrollamos una cultura e implementamos una estructura.

Las iglesias necesitan una cultura que los motive y una estructura que le permita a la gente moverse de la pasividad a la actividad, de ser espectadores pasivos a ser participantes activos de la misión de Dios. 

Hoy quiero concentrarme en el desarrollo de la cultura. Aquí hay 3 pasos para desarrollar una cultura con mentalidad de servicio: incúlcala, repítela y celébrala.

Incúlcala.

Un pastor que conozco lo dijo de una forma que considero que fue realmente de mucha ayuda. Dijo que puede ver cuatro categorías de gente que llegan a la iglesia: tres categorías que le agradan y una que no:

  • Categoría uno: El visitante o que anda buscando.
  • Categoría dos: El discípulo en crecimiento que empieza a caminar.
  • Categoría tres: El discípulo maduro que sirve a otros.
  • Categoría cuatro: Las personas que piensan que son maduros pero que no quieren compromisos y no sirven a otros.

Y esto es lo que les dijo a los de la última categoría: “necesitamos sus lugares para los de las otras tres categorías.”

Con algunas contadas excepciones (alguien en transición, con problemas personales, etc.) creo que esa mentalidad es de mucha ayuda. Mientras más rápido se aplique ese enfoque en el ADN de la iglesia, será mejor, porque cuando se alcance a nuevos individuos se querrá que lleguen a un lugar donde la norma sea servir. La persona nueva llegará a ser lo que la mayoría de los miembros ya es.

Se puede ayudar a desarrollar esto dentro de la iglesia. Como Mike Dodson y yo descubrimos en nuestro libro Comeback Churches, el factor principal para la revitalización de la iglesia es el liderazgo. La misma verdad se aplica para el desarrollo de la cultura de servicio. Los líderes, incluidos pero no limitados al pastor y su staff, deben trabajar intencionalmente para injertar la nueva mentalidad en el cuerpo. ¿Cómo se puede lograr eso? Repitiendo una y otra vez los valores de la cultura que se quiere inculcar.

Predíquelo regularmente. Explique por qué es importante. Exprese la idea de que se puede ser maduro y aun así no estar sirviendo a otros. Enseñe servicio.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Tres Cosas que los Musulmanes Pueden Enseñar a los Cristianos Acerca de la Oración

Por Sofya Shahab

Solo porque nuestras creencias son diferentes, no significa que no debemos poner atención. 

Yo sabía que Afganistán me iba a encantar incluso antes de llegar a ese país. Como estudiante de artes, es muy fácil pensar románticamente en el Medio Oriente, atraídos por su misticismo exótico, su historia y cultura. 

Mis primeras noches en Kabul, las pasé escuchando adormilada a los helicópteros pasando sobre mi cabeza, preguntándome qué es lo que estaba pasando y a dónde iban. A las 4 a.m., la ciudad se despertaba, cada Mezquita hacía oír su llamado a la oración, incitando a los afganos así como a los expatriados. 

En cada país, el llamado a la oración es un poco diferente, y mientras Afganistán está lejos de ser lo peor, ciertamente yo no di la bienvenida al muecín local interrumpiendo mi sueño. 

Pero no tomaría mucho tiempo a mi cuerpo silenciar el coro nocturno de Kabul, muy parecido a aquellos viviendo cerca de las vías ferroviarias aprendiendo a acostumbrarse al ruido de los trenes cuando pasan. Ahora, diez meses después, aprecio la intromisión del tiempo de oración a lo largo de mi día, mientras me he dado cuenta cuánto hay que aprender de mis colegas musulmanes, acerca de mi propia fe. 

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Los cristianos y musulmanes obviamente tienen creencias muy diferentes. Como cristianos, necesitamos ser firmes en esto, y no comprometer lo que sabemos que es verdad en la Biblia. Pero tiene que haber dedicación para aprender de nuestro vecindario, mientras sostenemos la verdad hacia nuestra fe. 

Piensa en las declaraciones de Malala Yousafzais hacia Jon Stewart, acerca de la importancia de poner la otra mejilla. O en el tremendo trabajo de Eboo Patel en el area de crear un diálogo religioso. Estos son musulmanes que han vivido algo que es maravillosamente verdad. Y, como es dicho comúnmente, toda la verdad es la verdad de Dios. 

En ese interés, he visto tres cosas que los cristianos pueden aprender de los musulmanes acerca de la Oración: 

Disciplina

La mayoría de los cristianos que conozco pasarían la primera parte de su día en devocionales matutinos, despertándose quizá 30 minutos antes de que comiencen las prisas para alistarse y así pasar tiempo con Dios. Pero no estoy segura cuántos de los que conozco, se despertarían al amanecer, sin importar lo temprano que esto sea, para orar. 

Para mí, levantarme con el sol cada día demuestra una emoción incontenible por Dios. Hay muchas mañanas donde es demasiado fácil presionar el botón de repetición y simplemente relegar a Dios para más tarde en el día. 

Utilizar el llamado a la oración como un recordatorio para tomar tiempo fuera e invertir en una relación con Dios que enseña una disciplina que a menudo está ausente. No importa dónde tú estés o lo que estés haciendo, debes detenerte para leer, adorar o reflexionar. Esto pone a Dios en el centro de tu vida y físicamente demuestra que Él es más importante que cualquier otra de las preocupaciones que tú pudieras tener, mientras ellas toman el segundo lugar. 

Reverencia 

Al observar los preparativos que realizan los musulmanes para la oración, puede cambiar la forma en que nosotros nos acercamos a Dios. Quitan sus zapatos y lavan sus manos, su rostro y sus pies; se están purificando. 

Mientras la sangre de Cristo ha hecho esto ya por nosotros, es un recuerdo emotivo de que nuestro Dios es un Dios Santo, a quien debemos acercarnos con reverencia. Él es nuestro Padre que nos ama, pero eso no significa que nuestro acercamiento hacia Él debe ser a la ligera. 

Una de las cosas bellas de la cruz es que ha removido las barreras entre nosotros y Dios, para que podamos alzar nuestra voz a Él compartiendo nuestras necesidades y gozo, cuando nos ataca. Pero quizá también veamos quién es Dios verdaderamente cuando le hablamos. Él es el Dios que dijo “Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa” (Éxodo 3:5). Y el Dios de Apocalipsis 4, quien brilla desde su trono como piedras preciosas.

Comunidad

Orar cinco veces al día, ya sea en la Mezquita, en la oficina o en el hogar, crea un sentido de unidad entre los musulmanes, ya sea que estén todos juntos literalmente o esparcidos en todo el mundo. 

Fui criado en una iglesia Bautista evangélica, así que no fue hasta que vine a Afganistán que experimenté por primera vez la liturgia. Y me sorprendió lo mucho que lo disfruté. 

Una amiga que recientemente ha estado trabajando en su camino por “Las Divinas Horas” (The Divine Hours), explicó cómo, orar una oración que tú sabes que alguien más en algún lugar retomará, después de que tú aportes a una comunidad que representa el verdadero cuerpo de Cristo, sin importar la denominación o ubicación, crea “una cascada de alabanza ante el trono de Dios,” como Phyllis Tickle dice en su libro The Divine Hours.

En cierta manera, es más fácil ser un cristiano en Afganistán que en Inglaterra. Hay un valor ubicado en la religión que frecuentemente es desestimado en las culturas seculares. A pesar de que los cristianos y los musulmanes obviamente están en desacuerdo en muchos aspectos acerca de quién es Dios y cómo nos relacionamos con Él, hay mucho que podemos aprender los unos de los otros. 

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/worldview/3-things-muslims-can-teach-christians-about-prayer

La palabra más ofensiva en América – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior.

Por Curt Devine

No siempre lo reconocemos, pero nuestro subconsciente piensa que Dios nos da mandamientos para forzarnos a entrar a una rígida línea. Esta mentira hace parecer a Dios como un enojado árbitro obsesionado con reglas y regulaciones inflexibles, como si Él amargamente se paseara por el cielo ondeando una bandera roja y tratando de controlar cada paso y cada palabra nuestra. ¿Quién querría obedecer a un Dios así?

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La realidad es que Dios es más como un Padre amoroso tratando de mantener a sus hijos lejos del tráfico. Cuanto más aprendamos a someternos a sus mandamientos, más nos daremos cuenta que no son reglas tan difíciles, sino señalamientos que nos indican el camino de gozo verdadero, vida y paz. Por ejemplo, yo siempre pensé que el Rey David sonaba un poco loco en el Salmo 19 cuando dice: “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal” Pero cuando comparo la paz del sometimiento con el vacío que deja el pecado, sé que él tenía razón.

Quizás pensemos que lo que queremos es independencia, pero esta viene con un precio muy alto.

Hablando con un ateo que preguntó acerca de la diferencia entre el cielo y el infierno, un renombrado autor y pastor, Tim Keller le dijo: “Nadie nunca va al infierno a menos que quiera ir. La gente va al infierno porque quiere apartarse de Dios, quien les dirá lo que deben hacer. La gente en el infierno diría: esto es bastante miserable, pero no quisiera estar en el cielo con Dios, donde él le dice a la gente lo que tienen que hacer.”

Nuestra cultura nos dice que la verdadera libertad viene de seguir nuestros a deseos hacia donde sea que ellos nos dirijan. Mientras que eso suena agradable y provee la trama para la mayoría de las comedias románticas, la realidad revela por qué esto es falso. Por ejemplo, yo tengo un determinado número de amigos que abusan en extremo de sustancias adictivas. Cuando uno de mis amigos hizo el recuento de su pasada adicción a las pastillas contra el dolor, me dijo: “me había convertido en un completo esclavo de las pastillas. Mis deseos me estaban matando.” En muchas formas, el orgullo desenfrenado, la lujuria, la codicia, el miedo, el control, los celos y la ira tienen el mismo efecto.

Desafiar los mandamientos de Dios puede que nos dé una efímera sensación de poder e independencia, pero esto en realidad deja al descubierto nuestra debilidad y constante necesidad de gracia. Tenemos que tener la humildad de reconocer nuestras propias faltas y la confianza de seguir los mandamientos de Dios, incluso cuando van en contra de nuestros deseos personales. Vale la pena puesto que algo mejor nos espera del otro lado. Dios nos ofrece vida abundante, libertad plena y más amor del que nuestra mente tiene la capacidad de comprender.

Si esperamos alguna vez experimentar estas cosas, tenemos que hacer la cosa más contra–cultural y rebelde que podemos imaginar dentro de nuestra cultura: someternos a una verdad más profunda que nosotros mismos.

 

Curt Devine escribe sobre cuestiones de fe y justicia social, para dar voz a los que no la tienen. Actualmente reside en Washington D.C. donde estudia una maestría en medios internacionales de comunicación.

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/god-our-generation/most-offensive-word-america

La palabra más ofensiva en América – Parte 1 de 2

Por Curt Devine

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Esta palabra es la raíz que enciende a los connacionales. Y por supuesto, afecta tu fe.

En una ocasión me quedé en un convento católico lleno de estrictas y arrugadas monjas en Hyderabad, India. Una noche, mis amigos y yo decidimos salir a divertirnos, ir por comidas y bebidas etc. Pero conforme nos aproximamos a la puerta principal del complejo, nos encontramos a la Madre Superiora. Como la más grande, fría e intimidante de las monjas, nos dio órdenes estrictas: “Vuelvan antes de las 9:00pm o cerraremos las puertas y soltaremos a los perros guardianes antes de que ustedes hayan regresado.”

Por supuesto que esto tan sólo logro que nos sintiéramos más ansiosos de desafiar su autoridad. Nos burlamos de sus órdenes y huimos a comer la picante comida tandoori sin ninguna preocupación en el mundo. Naturalmente que regresamos después del toque de queda y asumimos que estábamos en nuestro derecho porque la monja nos había invadido la libertad de hacer lo que quisiéramos, cuando quisiéramos hacerlo. Y aunque los perros guardianes resultaron ser unos cachorritos de 5kg, nuestras relaciones con el convento se volvieron tensas, y todas nuestras actividades llamadas organizaciones de misiones, se cuestionaban ante los ojos de las monjas.

Más que un incidente aislado de rebelión juvenil, vi esto como el reflejo de una ideología más amplia que impregna nuestra cultura. Somos la tierra de la libertad, el hogar de los valientes, un continente fundado sobre la revolución y la autonomía individual. Estas son cosas hermosas por supuesto, pero también vienen con efectos secundarios.

La palabra más ofensiva para muchos de nosotros es una muy simple de tres sílabas, que insulta nuestras creencias y viola nuestro sistema de valores: someter.

Inherentemente creemos que nadie tiene el derecho de decirnos cómo vivir, a dónde ir o qué hacer. Somos nuestros propios maestros. He oído decir que una cultura puede ser entendida a través de sus celebridades, y así, amamos el ego de músicos como Shakira, la imagen de revolucionarios como el Che Guevara, y a las estrellas del entretenimiento televisivo como el Dr. House. Todas estas figuras representan rebeliones individuales contra las autoridades. Se rehúsan a someterse, y los amamos por ello.

Aunque la mayoría de nosotros no nos rebelamos como los excéntricos mencionados anteriormente, con frecuencia desafiamos la autoridad en formas sutiles. Volamos por las carreteras y luego nos sentimos agredidos cuando el oficial de policía obstruye nuestras rutinas diarias dándonos una multa por ir a exceso de velocidad. ¿Cómo se atreven a decirnos que estamos mal, cierto?

El problema es que esta hostilidad hacia el sometimiento frecuentemente nos deja con muchas ganas de tener una ganancia egoísta sin considerar cómo nuestras acciones afectan a otros. Y lo más importante, endurece nuestros corazones para poder cumplir la voluntad de Dios.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Reflejando a Cristo: Él vivió entre nosotros

Escrito por: Howard Culbertson.

En las palabras iniciales de su evangelio, el apóstol Juan declaró que Jesús el Mesías había vivido “entre nosotros”. La versión bíblica The Message vistosamente interpreta Juan 1:14 como “El Verbo se hizo carne y sangre y se mudó al vecindario” mientras que la versión Common English Bible dice “Él hizo su hogar entre nosotros.”

Estas expresiones variadas recalcan el hecho de que Jesús, claramente, vivió como un judío del primer siglo. Él habló en la lengua materna de la gente. Él comió en sus mesas. Él celebró las fiestas con ellos. Él viajaba a los alrededores con ellos. Él interactuaba con los hijos de ellos. Jesús estaba de verdad como en casa en la cultura judía del primer siglo.

Wedding_feast_at_CanaEn este día de comunicación instantánea, viajes en avión, y traductor de Google, los misioneros novatos pueden estar tentados a probar atajos o incluso optar por evitar el trabajo duro del aprendizaje del idioma y adquisición cultural. Eso puede verse como un movimiento estratégico que les permite lanzarse inmediatamente al ministerio. Sin embargo, omitir el idioma y la adquisición cultural sería una decisión corta de vista para nuevos misioneros. Los misioneros efectivos nunca ven a seguir el ejemplo de Jesús de “moverse en el vecindario” como una pérdida de tiempo. Como Jesús, los misioneros perspicaces aprenden el lenguaje de un grupo de personas. Se adaptan a costumbres que no les son familiares. Abrazan una cultura a la que no pertenecen y llegan a sentirse en ella como en casa. No hay atajos sin dolor en ese camino.

¿Recuerdas lo que Jesús dijo en Mateo 18:2-4 acerca de volverse “como niños”? Sin duda, Jesús usó esas palabras en una línea de pensamiento diferente de ir como un misionero transcultural. No obstante, esa idea de convertirse en un pequeño niño se refiere al tema de asimilar la cultura de las personas a quienes queremos ministrar. Necesitamos convertirnos en niños pequeños mientras entramos en una cultura desconocida. Necesitamos entrar con nuestros ojos bien abiertos, intentando aprender todo lo posible. Claro, eso tomará tiempo, y los misioneros cometerán errores en el camino, pero el proceso incrementará su productividad de largo plazo como embajadores de Cristo.

Si fuéramos a ministrar en la manera que Jesús lo hizo, debemos “colocar nuestra tienda de campaña entre ellos” (como algunos estudiantes dicen que se podría interpretar el verbo griego en Juan 1:14). ¿”Habitar entre ellos” será difícil y algunas veces sacrificial? Sí. Pero debemos hacerlo si vamos a seguir verdaderamente el ejemplo de nuestro Señor.

Publicado originalmente: http://engagemagazine.com/content/reflecting-christ-he-lived-among-us

Reflejando a Cristo: Misericordioso y perdonador

Escrito por: Howard Culbertson

christ-in-the-house-of-simon-the-pharisee-claude-vignon“Juez” está entre los títulos o roles atribuidos a Jesús. Mateo 25, Hechos 10, 17 y 2ª Corintios 5, llaman a Jesús nuestro juez. Dicho esto, la imagen más común de Jesús, que aparece en las mentes de las personas, no es esa de “juez.” ¿No es la imagen más común de Jesús como Salvador misericordioso y perdonador?

A veces, pensamos en la justicia como lo opuesto de misericordia. Eso no es verdad en el caso de Jesús. Él denunció el pecado y advirtió de las consecuencias de hacer las cosas mal. Él condenó la hipocresía de aquellos cuyo caminar quedó extremadamente corto respecto de sus dichos. Él gritó contra los cambistas de monedas que estaban profanando el Templo.

Por otro lado, ¿no oró Jesús: Padre, perdónalos? También está su encuentro con la mujer junto al pozo en Samaria, y su perdón por la falta de Pedro. Al mismo tiempo, debe quedar claro que la misericordia y el perdón de Jesús no se convirtió en una codependencia de pecadores que permanecieron atrapados. La misericordia y el perdón de Jesús fueron transformadores.

Conforme los misioneros transculturales entran a otras culturas, ellos verán fuerzas satánicas trabajando. Ellos verán cómo patrones corrosivos en formas de vivir, destruyen relaciones y hasta personas, y se sentirán impulsados a hablar. Ellos se sentirán llamados a denunciar el pecado. Ellos deben levantarse en contra de los opresores. Incluso haciendo eso, sin embargo, porque son embajadores de Cristo, ¿no deberían también reflejar la parte misericordiosa y perdonadora de nuestro Señor?

Hace algún tiempo, escuché cómo la gente en otro país describía a un misionero de Estados Unidos que había pasado cuatro años en su país. Ellos dijeron que era difícil entenderlo. Cada vez que ese misionero americano predicaba, él parecía muy sensible de corazón, hasta el punto de llorar. Sin embargo, ellos dijeron que fuera del púlpito, era una historia diferente. Cuando no estaba predicando, ese misionero se volvía severo, susceptible e implacable. Las personas con y a las que él intentaba ministrar no cuestionaron el llamado de ese hombre o su determinación de seguir a Jesús. Pero, tristemente, nunca escuché a nadie considerarlo como ejemplo o señalarlo como un mentor espiritual significativo.

En situaciones transculturales, distintas expectativas y malentendidos pueden estar a la orden del día. Los misioneros cometerán errores culturales y se quedarán cortos de alguna forma. Ellos necesitan misericordia y perdón. A cambio, ellos mismos deben ser misericordiosos y perdonadores, siguiendo el modelo transformador de su Señor y Salvador.

Publicado originalmente en: http://engagemagazine.com/content/reflecting-christ-merciful-and-forgiving

Arruinar y Recuperar La Relevancia – Parte 2 de 2

Por: Ed Stetzer / Trad. por: Ariadna Romero

old-bible-1498763-1600x1200Priorizamos la relevancia cultural cuando degradamos a otros que predican el evangelio. He visto los anuncios publicitarios de iglesias que dicen cosas como: “10 razones  por las que todas las demás iglesias de este estado apestan, pero la de nosotros es genial”. A menudo usan palabras como: “relevante, emocionante, fresca, o real” para explicar sus ministerios. Si no somos cuidadosos, mostraremos confianza en nuestra relevancia, no en el evangelio. Si el evangelio está en el centro de nuestro mensaje y ministerio, no comunicaremos nada que permita que la gente devalúe otras iglesias que predican el evangelio. Trabajaremos con ellos y oraremos por ellos.

Priorizamos la relevancia de la cultura cuando el evangelismo personal es un oxímoron para nuestras iglesias. La relevancia como meta hace modernos nuestros servicios de adoración y se convierten en un  lugar donde  la gente se conecta y los pastores son los únicos que le hablan a la gente sobre Jesús. Cuando el evangelio es el punto de relevancia, es una herramienta, los pastores equipan al pueblo de Dios para llevar el evangelio con ellos hacia sus comunidades. Seguro,  invitemos a nuestros vecinos a nuestros servicios de adoración y ministerios. Pero cuando se hace a solas, dificulta el trabajo del evangelio.

Priorizamos la relevancia cultural cuando la asistencia es más celebrada que las conversiones. En uno de nuestros estudios, preguntamos sobre la tasa de conversiones en las iglesias nuevas. Encontramos que la mayoría de las iglesias nunca cuestionan eso, e incluso si lo hacen, a menudo dan una cifra inflada. Una de las iglesias del estudio había hecho un trabajo increíble plantando múltiples iglesias. Tuvieron el valor de investigar a toda su gente y hacerles una pregunta muy simple: “¿Llegó a la fe en Cristo Jesús en esta iglesia?” La meta era el 10% de convertidos en las iglesias nuevas, pero encontraron que el resultado arrojaba solo entre el 2 y el 3%. Nuestro enfoque no puede estar simplemente en la asistencia, sino en buscar que los hombres y mujeres vengan a la fe en Cristo Jesús.

Priorizamos la relevancia cultural cuando no ofender a los creyentes es a menudo más importante que comunicar el evangelio. Dios nos enseñó muchas cosas en su búsqueda de creyentes. Es difícil ser percibido como sensible cuando se habla acerca del pecado y la muerte, sobre la cruz, los elementos centrales del evangelio. Considero que debemos enfocar nuestras necesidades en ser “buscadores comprensibles”: comunicar el evangelio clara y entendiblemente incluso al comunicar un mensaje que no es sensible o cómodo. La relevancia es una herramienta que ayuda a los buscadores a comprender la verdad del evangelio.

La buena noticia es que la relevancia cultural y el evangelio no están reñidos. La relevancia es una herramienta que muchas iglesias usan, porque es una consecuencia necesaria de hacer las cosas a la manera de Dios. Es un principio misiológico que nos ayuda a cumplir la meta de llevar el evangelio a grandes cantidades de gente. En cualquier comunidad en la que te encuentres, usa la relevancia con discernimiento y el evangelio con liberalidad.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/october/calling-for-contextualization-part-8-ruining-and.html

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