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Amor que Rompe Barreras Culturales

Un devocional adaptado del comentario de William Barclay por Claudia Cruz Martínez:

“La mujer se sorprendió, ya que los judíos rechazan todo trato con los samaritanos. Entonces le dijo a Jesús:—Usted es judío, y yo soy una mujer samaritana. ¿Por qué me pide agua para beber?” Juan 4:1-9

La historia de Jesús y la mujer samaritana es muy conocida, hay tantas enseñanzas que podríamos sacar de este pasaje, pero en este pequeño escrito la intención es reflexionar en la preeminencia del amor de Jesús sobre las barreras culturales.

Para iniciar debemos ubicarnos en Palestina, que solo tiene 200 kilómetros de Norte a Sur, pero que en los tiempos de Jesús estaba dividida en tres partes. Al norte se encontraba Galilea, al Sur Judea y en medio Samaria. En este momento Jesús no quería involucrarse en discusiones sobre el bautismo, así que decidió marcharse de Judea por un tiempo e ir a Galilea. Para ir por el camino más corto tenía que atravesar Samaria, esta ruta era la menos usada debido a la enemistad entre judíos y samaritanos. Para un judío la ruta más segura era cruzar el Jordán, subir el norte por la parte oriental, y volver a cruzar el Jordán a la altura de Galilea.  Esta ruta era doblemente larga. Jesús eligió la ruta más corta a través de Samaria, posiblemente no sólo por ganar tiempo sino también para cumplir con parte de su misión.

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En este pasaje podemos observar que Jesús rompe con las barreras culturales y raciales de la gente de su tiempo:

  1. Jesús se atreve a cruzar el territorio de Samaria.
  2. Los discípulos compran comida en alguna aldea samaritana (es poco probable que hubieran hecho esto por ellos mismos, de no ser porque Jesús se los pide).
  3. Jesús nos muestra su carácter real de humanidad, su cansancio, agotamiento y sed.
  4. Jesús muestra su amor y compasión al hablarle a una mujer; en aquel tiempo los hombres no podían entablar conversación con las mujeres, ni siquiera dirigir una palabra a ellas. Esta mujer hubiera huido avergonzada si algún líder religioso de su época le hubiera hablado. Sumado a esto, la personalidad de ella pone al descubierto su condición de pecadora (por la hora en que ella va a sacar agua del pozo).
  5. Jesús rompe con la barrera racial, esta mujer era samaritana. La lucha entre judíos y samaritanos es muy vieja. Por eso la mujer se sorprendió de que Jesús le hablara, Jesús rompe con prejuicios de países y razas.

¿Qué barreras culturales tenemos que derribar hoy? ¿Qué barreras se han infiltrado y cultivado en nuestras iglesias? ¿Cuándo fue la última vez que te atreviste a cruzar fronteras para dar un mensaje de esperanza y amor?

“Aquí estaba el Hijo de Dios cansado, agotado y sediento. Aquí está el más santo de los hombres escuchando comprensivamente una triste historia. Aquí estaba Jesús rompiendo las barreras del nacionalismo y de la costumbre judía ortodoxa. Aquí está el comienzo de la universalidad del evangelio; aquí esta Dios amando al mundo de tal manera, no en teoría, sino en acción.” –William Barclay

*Claudia Cruz sirve como pastora de jóvenes en la Iglesia del Nazareno Betania en Ciudad Hidalgo, Oaxaca y es coordinadora de Misiones Globales para el Área México.

5 Pasos que Ayudan a los Líderes de la Iglesia a Mantenerse Fuera de Problemas

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Nadie nunca comienza en el ministerio esperando arruinarlo, fallar o renunciar.

Todos comenzamos con una gran visión, entusiasmo y sueños de cambiar el mundo para bien.

Entonces, ¿qué va mal?

¿Por qué los líderes buenos y piadosos (personal de la iglesia y voluntarios) terminan estrellándose en el ministerio, y acaban fuera de él?

La respuesta a esa pregunta es, obviamente, complicada, pero en esencia no somos capaces de anticipar y prepararnos para tiempos y/o temporadas difíciles en el ministerio.

Esto no tiene el propósito de crear paranoia. No hay ninguna necesidad de vivir en miedo o quemar energía con una preocupación innecesaria. El liderazgo nunca está libre de riesgos. Pero podemos saber que la presión, la tentación y los errores vendrán. Podemos ser inteligentes y anticiparlos. Podemos permanecer cerca de Dios y seguir siendo fuertes.

Hay un viejo dicho en el boxeo que afirma: El golpe que no ves venir es el que te deja fuera. Eso es tan cierto.

Mi amigo Carey Nieuwhof escribió un libro nuevo y fantástico titulado: “No lo vi venir: Superando los siete desafíos más grandes que nadie espera y todo el mundo experimenta.” Es un gran libro. El título lo dice todo.

La intencionalidad es la clave.

Recuerdo bien mi servicio de ordenación. Realmente fue un momento sagrado. El mensaje, el compromiso y la oración al final, todo eso me marcó. Hay un recuerdo después de la ceremonia que todavía me hace sonreír.

El Superintendente de Distrito, a quien amo y respeto, se acercó a mí en la recepción para transmitir unas palabras de sabiduría y ánimo. Él dijo: “Dan, Dios te ha dado la capacidad y la oportunidad, quiero que me prometas que harás tu mejor esfuerzo para no echarlo a perder.” ¡Eso fue todo! No estaba seguro de cómo responder en ese  momento. Me preguntaba si él se lo decía a todos, o solo a mi. Pero todos estos años más tarde, veo la sabiduría. Tenemos que ser intencionales, o lo echaremos a perder.

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Quiero ofrecer algunas recomendaciones que serán útiles para ti así como lo han sido para mí durante muchos años en el ministerio. Estos cinco pasos te ayudarán a ser intencional.

5 pasos que te ayudarán a ti y a tu equipo a mantenerse fuera de problemas:

1) Reconoce que te puede suceder a ti.

Los líderes de la categoría de mayor riesgo son aquellos quienes creen que eso no les puede pasar a ellos. Operan con un enorme y peligroso punto ciego.

La verdad es que cualquiera de nosotros puede quedarse fuera del ministerio. Una vez más, sin intención de causar paranoia – solo es la realidad. Ninguno de nosotros está por encima de la posibilidad arruinar algo a gran escala. Y rara vez se da el caso de saltar directamente a una crisis moral o un incumplimiento ético de carácter. Comienza lenta e inocentemente. Detéctalo a tiempo.

El enemigo trabaja horas extras para tentarte. No lo tomes a la ligera.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23

Este es un consejo muy grande y sabio.

2) No coquetees.

Todos sabemos que es mejor no jugar con fuego. Cuando nos descuidamos, el fuego tiene ventaja y nos quemamos. Coquetear es como jugar con fuego, las llamas te hipnotizan y te arrastran. Entonces, antes de que te des cuenta, la situación se pone demasiado caliente, y te conviertes en pan tostado.

El coqueteo no se trata solo de un comportamiento inapropiado con el sexo opuesto. De hecho, para algunos líderes coquetear con el poder, la fama y la fortuna es una tentación mucho mayor.

La opción de no coquetear es tuya. Es una elección. No ves lo cerca que se puede bailar del precipicio. El coqueteo no vale la pena. En el mejor de los casos es una experiencia hueca, en el peor…bueno, todos sabemos las historias.

3) Conocer tu debilidad.

Todos tenemos un punto débil donde somos más vulnerables. Cuando se trata de postres, mi debilidad son las galletas de chocolate. Son tan buenas; ¡es difícil comer solo una!

El azúcar de comer galletas en exceso puede hacer daño, pero nada parecido a lo que sucede en el liderazgo cuando nuestra vulnerabilidad permanece desconocida o sin vigilancia.

Cuando la presión es alta, y la resistencia es baja, el problema está cerca. Aquí hay una situación común, tú trabajas largas horas en el ministerio y te cansas. El exceso de cansancioconduce al agotamiento. Eso deja la puerta abierta a un punto más débil.

Cuando conoces tu vulnerabilidad, puedes ser inteligente, guarda tu corazón y permanece fuerte. Tú estarás mucho más preparado porque lo verás venir.

4) Trabajar en un ambiente que es lo suficientemente sano como para compartir la verdad.

Nada mejor que un medio ambiente saludable y productivo donde se puede decir la verdad sin repercusión. Ningún líder puede cumplir con éxito sus responsabilidades, manejar la presión, y resolver problemas por sí solo.

Iglesias y en especial los equipos de liderazgo están diseñados para operar en comunidad, no de forma independiente. En pocas palabras, nos necesitamos unos a otros. Cuando nos enfrentamos a la tentación, las inseguridades, los miedos, y la duda,  necesitamos tener un lugar seguro para hablar. Una conversación abierta y honesta puede ayudar a prevenir las situaciones más peligrosas antes de que lleguen demasiado lejos.

¿Con quién puedes hablar, que sea inteligente, fuerte y se interese por ti?

5) Permanece honesto delante de Dios.

Delante de Dios no podemos ocultar lo que nos está pasando. Pero nos perdemos gran parte de la ayuda de Dios cuando pretendemos que podemos manejarlo nosotros mismos.

Habla con Dios. Mantente cerca de Él. Sé honesto acerca de tus luchas. El Espíritu Santo trae sabiduría y poder, aprovecha su ayuda. Todos cometemos errores, pero no hay necesidad de permitir que la tentación se convierta en un patrón que puede poner en riesgo tu ministerio.

Cuando le das un nombre al problema, el pecado o la tentación, se elimina una gran parte de su poder. Cuando también lo resistes, con la ayuda de Dios, puedes superarlo.

Este artículo fue publicado originalmente en: Danreiland.com.

Quitando Obstáculos y Construyendo Puentes

Por Ramcely Cózar Castro

“Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible…Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos.” 1 Corintios 9:19, 23

“Cuando alguien está consciente de sus bases culturales, estas dejan de ser un obstáculo para la comunicación eficaz.” – Nobleza Asunción-Lande

1 Corintios es una carta dirigida a la iglesia en esa ciudad, escrita por Pablo, quien era conocido como Saulo de Tarso antes de su conversión al cristianismo.

Pablo, a diferencia de los 12 discípulos de Jesús, no conoció a Jesús antes de su crucifixión. Él era una persona culta y religiosa, y pertenecía a la tribu de Benjamín.  Pero no creció en Jerusalén sino en una ciudad griega de la provincia Ciliciana: Tarso.

Esto colocó a Pablo en una situación privilegiada, pues recibió su primera educación en esta ciudad, destacada por su academia griega y por el alto nivel cultural de sus habitantes. Después, se trasladó a Jerusalén, a estudiar para rabino. Todo lo anterior colocaba a este Apóstol como un conocedor de la cultura griega, de la cultura religiosa judía y también de la cultura romana.

La frase de la autora Asunción-Lande dice que la consciencia de nuestras bases culturales disminuye las barreras de la comunicación de un individuo y otros individuos de su entorno, más aún de otros entornos.

Pablo es un claro ejemplo de que esta frase es verídica: él fue un gran misionero, y logró llevar el mensaje de Jesús al mundo entonces conocido. El idioma no lo limitó, tampoco las divisiones geográficas, mucho menos las diferencias culturales.

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El trabajo de este hombre, profundamente agradecido por lo que el Señor había hecho en su vida, involucró fe y sabiduría de lo alto. Pero también requería echar mano de su bagaje cultural, de sus paradigmas, organizándolos de tal forma que pudiera diferenciar sus conceptos fundamentales de los que no lo eran, y así construir puentes que le permitieran una interconexión con otras culturas.

Todos aquellos que deseamos trabajar en culturas distintas debemos estar conscientes de nuestra forma de vivir, de ver la vida, de entender nuestra propia naturaleza y nuestra relación con el mundo circundante.  Y debemos pedirle a Señor, quien es dueño de todo y quien sostiene todo en sus manos, que nos ayude a tener un pensamiento flexible en lo intrascendente y firme en lo que da verdadero sustento a nuestra fe.

*Ramcely Cózar es pastora de la Iglesia del Nazareno La Olímpica en Naucalpan, Ciudad de México.

 

Eligiendo Vivir en la Resurrección

Por Scott Armstrong

La Cuaresma y Semana Santa han sido muy importantes en mi vida y mi caminar espiritual a través de los años. Y no hay nada mejor que, cuando el ayuno y la solemnidad ocasionados, finalmente culminan en el estallido masivo de alegría en el Domingo de Resurrección. ¡Jesús ha resucitado! ¡No hay mejor celebración que la Resurrección!

O al menos así debería ser.

En muchas culturas, las iglesias ven un incremento en la asistencia al culto de Resurrección y muchos se visten muy elegantes. La música es viva y de alta calidad. Hay años donde pareciera que ¡el sol brillara con más fuerza en Resurrección!

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El domingo pasado, Domingo de Resurrección, no fue exactamente así en la iglesia que mi esposa y yo pastoreamos. Servimos como misioneros en República Dominicana y somos pastores (voluntarios) de una pequeña iglesia en un barrio ubicado en los alrededores de Santo Domingo. Habíamos estado hablando sobre los servicios de Semana Santa, durante varias semanas, especialmente sobre el Domingo de Resurrección. Habíamos preparado a nuestro equipo de liderazgo para el importante día, ¡y la celebración estaba lista!

O eso pensamos.

Llegamos temprano y había olvidado las llaves del pequeño edificio de concreto. Normalmente esto no es un problema. Pero este día dos de los laicos, quienes siempre llegan temprano para limpiar y arreglar, no estaban ahí. Después de algunas llamadas y de que nuestro hijo de 15 años tuviera que correr un par de cuadras para conseguir la llave, nos encontrábamos barriendo y limpiando las sillas, cinco minutos antes de que iniciara el servicio.

No es que hubiera mucha gente esperando incómodamente para entrar. Semana Santa es una semana de vacaciones en gran parte de Latinoamérica y la mitad de nuestra congregación estaba fuera de la ciudad. Cuando tienes una iglesia de 45, esto se nota fácilmente. Para cuando inició el servicio, la mayoría éramos niños y algunos adultos somnolientos. ¡Jesús está vivo! Pero ¿y nosotros?

El líder que estamos entrenando para ser el futuro pastor predicó bien, pero el sermón tenía más que ver con el Día del Padre en vez del Día de Resurrección. El Día del Padre se celebra en dos meses.

Tal vez tú eres mejor que yo. Quizá no dejas que nada de esto te afecte. Pero para mí esto ha sido un distractor y me hace sentir desanimado. ¡Qué desalentador! ¡Gente, se supone que estamos celebrando la Resurrección!

Para ser honesto, por mi propia cuenta, estaba adormilado. Necesitaba una Resurrección tanto como cualquiera.

Empezamos a leer el pasaje en Lucas.

“Y hallaron removida la piedra del sepulcro…”

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”

“No está aquí, sino que ha resucitado.”

Con cada frase familiar, mis ojos empezaron a abrirse en asombro de lo que Dios está haciendo en nuestro medio.

La jovencita de sexto grado con quien estaba compartiendo mi Biblia, estaba siguiendo con interés la lectura. Ella no quería leer nada cuando la conocimos en la Escuela Dominical hace dos años.

El estudiante universitario dirigiendo la adoración estaba haciendo un tremendo trabajo. ¡Él de verdad cree lo que estaba diciendo y cantando!

Oye, esta es la cuarta vez consecutiva que José llega al culto; Dios debe estar haciendo algo en su vida.

La evidencia de la vida estaba alrededor de mí. ¿Baja asistencia? ¿Niños inquietos? ¿Mensaje con un tema distinto? ¡No importa! Cristo salió de la tumba ¡y eso cambia todo!

La próxima semana puedo asegurarte que habra muchas cosas que saldrán mal antes, durante y después de nuestros servicios. Pero elijo vivir en la realidad de la Resurrección. Todas esas cosas son irrelevantes comparadas con nuestro Señor, quien triunfó ¡sobre la muerte, el infierno, y la tumba!

¿Te unes a mí en esta semana? La Cuaresma y Semana Santa han llegado y se han ido. Pero la Resurrección permanece. ¿Por qué sigues buscando entre los muertos al que vive?

 

 

¿Qué es el Legalismo?

Por Edgar Hernández

Imagine que se encuentra en una casa enorme; allí viven unos individuos que oyen bien y otros que son sordos. Todos están juntos, pero usted no los puede distinguir a simple vista.  En un salón hay un hombre sentado y usted ve que lleva cierto ritmo con los pies y los dedos de la mano.  Usted sabe lo que está sucediendo, él está escuchando música y obviamente la disfruta.  Todo su cuerpo está reaccionando a lo que sus oídos están percibiendo.

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Repentinamente, uno de los sordos abre la puerta y entra al salón.  Al ver al hombre, lo saluda y piensa: “Este está disfrutando la vida, yo trataré de hacerlo también,” de modo que el sordo se sienta junto al otro y comienza a imitarlo. Con un poco de práctica, el sordo tiene casi el mismo ritmo, sonríe y piensa: “No es tan divertido, pero está bien.”

Enseguida, un tercer hombre entra en el salón y ve a dos hombres aparentemente haciendo la misma cosa. Pero ¿existe alguna diferencia? ¡Claro que sí! Las acciones del primero son una respuesta natural a la música que escucha, en cambio, el sordo solamente está imitando esas acciones exteriores, aunque no puede oír ni una sola nota.  Esa es la diferencia entre el legalismo y el cristianismo real.

Cuando entendemos la vida cristiana de la manera que Dios quiere, nuestras actitudes y acciones son una respuesta a la “música” de amor que escuchamos.  Esa música es la relación de confianza con el Dios que vive en nosotros y a quien estamos aprendiendo a amar más y más cada día.  Sin embargo, a los legalistas no les importa si usted es sordo a la gracia y el amor de Dios, lo que a ellos les interesa es que usted chasque los dedos y mueva los pies al mismo ritmo de los demás.

 

 

 

 

Los Peligros Duales del Legalismo y “Tradicionalismo”

Nuestra oficina de Mesoamérica Génesis está trabajando diligentemente en asesorar iglesias que existen en las grandes áreas urbanas para que sean saludables y misionales. Uno de los primeros pasos para hacerlo es tomar una encuesta de salud de la iglesia para descubrir fortalezas y debilidades. Realmente es valiente someterse a esta tarea. Nadie quiere saber que están enfermos, o peor aún, muriendo.

Una de las razones más grandes que hemos encontrado de la falta de salud en las congregaciones, es una combinación de legalismo y adoración de la tradición. Tener orden y obedecer las leyes de Dios es muy importante para estar seguros. Pero si permitimos que nuestra adherencia a seguir las reglas se coloque en medio de la misión y de amar al mundo a nuestro alrededor, hemos perdido el enfoque. La tradición es una cosa maravillosa, y es un deber como cristianos celebrar nuestra herencia abundante. Pero si pensamos que los métodos de hace décadas son santos en sí y por ellos mismos, estamos en un territorio peligroso.

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El libro de Jean David Larochelle tiene mucho que decir respecto al legalismo y “tradicionalismo,” como él lo llama:

“El mensaje del Evangelio no es negociable. No dudemos.  Todo principio es eterno, todo principio es inmutable, todo principio es espiritual y todo principio es divino.  Pero las estrategias no son ni principios, ni doctrinas; tampoco son eternas.  Reitero que uno de los grandes pecados de la Iglesia es querer alcanzar una generación post moderna con estrategias primitivas.”

Las buenas nuevas no son buenas si no se pueden entender.  Y, cuando no actualizamos nuestros métodos para diferentes generaciones o culturas, podemos estar casi seguros de que ellos no nos comprenderán, ni mucho menos responderán positivamente.  La gracia llega a ser diluida por la importancia que ponemos en las leyes y la tradición:

“Doctrinalmente, el legalismo y el tradicionalismo pueden convertirse en posiciones esencialmente opuestas a la gracia…Dios ha dado libertad a su iglesia, pero muchos siguen atándola con su legalismo y tradicionalismo.”

Hablando de los fariseos en Juan 9 quienes cuestionaban al ciego que había recibido su vista, Larochelle continúa: “Es triste notar que, para ellos, el día de reposo estaba por encima de la persona. Las cosas, los intereses y las leyes, por encima de la persona humana.  Sin embargo, Jesús también les hizo ver que Él estaba en contra de las tradiciones y el legalismo necios que ellos habían inventado con respecto al día de reposo…No se alegraron con el hombre.  Para ellos lo humano se mira a través de lo jurídico.”

Y, concluyendo este tema, el autor nos invita a evaluarnos: “Piense si hay actitudes o pensamientos legalistas o rígidos dentro de usted hacia los demás o hacia usted mismo.  En la historia que estamos analizando, ¿qué papel le gustaría interpretar? ¿El de los fariseos o el de Jesús? Normalmente, ¿qué papel ha desempeñado? ¿Cuál desea interpretar de ahora en adelante?”

Estas son preguntas esenciales para toda iglesia y todo cristiano que desea reflejar el amor de Cristo en su sociedad.

La Evidencia más Convincente

Todos hemos estado en contacto con alguien que ha rechazado el cristianismo principalmente por las acciones poco convincentes o incluso la hipocresía evidente de los cristianos. Mahatma Ghandi dijo, “Me gusta tu Cristo, no me gustan tus cristianos. Tus cristianos son tan diferentes a tu Cristo.” Me duele esa percepción, y debería hacer sentir mal a cualquiera de nosotros que usa el nombre de Cristo y proclama adorarlo.

Al mismo tiempo, si la falta de frutos espirituales en los creyentes aleja a las personas de la Iglesia, lo opuesto también es cierto: una fe contagiosa y auténtica puede ser atractiva e irresistible a los no creyentes.

Un ejemplo de esto es la siguiente historia:

“Una mujer borracha entró el domingo por la noche en nuestra iglesia y fue convertida.  El co-pastor de la iglesia fue a visitar a su esposo al día siguiente y vio que era un mecánico muy inteligente, pero opuesto a la religión y muy escéptico.  Estaba disgustado por la conversión de su esposa y dijo que no tenía ninguna duda de que ella volvería pronto a su vida antigua.

Seis meses después, este mismo hombre vino a ver al ministro del Evangelio, con gran perplejidad en cuanto a su propia situación espiritual. Dijo: ‘He leído todos los libros sobre las evidencias del cristianismo y he podido resistir sus argumentos, pero en los últimos seis meses he tenido un libro abierto en mi hogar, en la persona de mi esposa, que no puedo refutar.  He llegado a la conclusión de que yo debo estar en error, y que ha de haber un poder santo y divino en la religión que puede tomar a una mujer borracha y convertirla en una santa, cantadora, amable, paciente y piadosa, como es ahora mi esposa.’”

¡Gloria a Dios! Verdaderamente “si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17).

Jean David Larochelle comenta sobre esta realidad en su libro, Desarrollo Natural de la Fe:

“Ciertamente los mejores libros sobre el cristianismo cuentan las vidas transformadas de los hombres y mujeres que están en comunión con Cristo.  Si todos nosotros diéramos nuestro testimonio de las obras que Dios ha hecho en nuestras vidas, otras personas cercanas también tendrían muchas historias sencillas y otras asombrosas acerca del poder de Dios; y, más que eso, si los creyentes o quienes profesamos ser discípulos de Jesús viviéramos vidas íntegras y transformadas, con toda probabilidad habría menos incrédulos” (p. 56).

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Quizás la mejor forma de terminar una reflexión como ésta es con la pregunta bien conocida: Si fueras arrestado por ser cristiano, ¿habría suficiente evidencia para condenarte? En otras palabras, ¿dirían tus colegas, parientes, y vecinos que – sin duda alguna – vives como Jesucristo?

La Fe: No es una Póliza de Seguros

*Una reflexión del libro, Desarrollo Natural de la Fe: Una Aventura Personal con Jesús

Por Jean David Larochelle

“Hay algunas creencias nocivas: ‘Si estás enfermo es que no tienes fe’; o ‘si pasas escasez, no te has apropiado de las riquezas del Rey’.  Nada está más lejos de la verdad de la Palabra de Dios.  La fe desde el punto de vista de Dios no es una póliza de seguros…

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Ser cristiano no nos exime del dolor, de las crisis, de las enfermedades, o de las pérdidas, y, aun de la muerte.  La vida cristiana no es de extraterrestres. Nuestro mundo es real donde hay de todo. No engañemos a la gente con un Evangelio y un Salvador superficial.  Demos el mensaje bueno y sólido, y no una droga mental y temporal; demos ‘todo el consejo de Dios’ (Hechos 20:27)…

Si en este momento atraviesan una dificultad o está todo en su contra, o a punto de perder la esperanza por alguna circunstancia difícil o dolorosa, (porque esos momentos van a llegar, como parte de la vida), les animo a ver esas circunstancias difíciles, y si las está viviendo, como las oportunidades para escalar un peldaño más hacia la fe. Por lo general los tiempos difíciles no vienen por casualidad o sin propósitos.  Son para crecer y madurar en nuestra fe.  Así que, cuando todo parezca perdido o todos se van, siempre queda Cristo. Cuando toda gota de esperanza se termina y se siente usted sin fuerzas para seguir, sin fuerzas para luchar, sin fuerzas para continuar en su travesía; cuando mira usted al cielo en busca de alivio a la soledad, al rechazo, al abandono y solamente tiene deseos de llorar, cuando usted lucha y nota que las circunstancias no son favorables, sepa que Dios estará de su lado y premiará la perseverancia y la constancia.  La fe se desarrolla cuando las circunstancias no son favorables.” –pp. 15-16, 33-34

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