Archivo de la categoría: Fe

El Perfecto Amor Echa Fuera El Temor

Por: Emily Armstrong

La vida internacional tiene sus altas y sus bajas, eso es seguro. Una interrogante que me ha fascinado por un tiempo es cuando la gente me pregunta si tengo miedo de vivir en otro país. Y esta semana han pasado algunas cosas que me provocaron a pensar más profundamente en ese tema, así que voy a escribir sobre ello.

Scott y yo teníamos 26 años cuando nos mudamos por primera vez al campo misionero, a kites.jpegla ciudad de Guatemala, para ser exactos. He dicho con frecuencia que Dios nos BENDIJO con un espíritu ingenuo y nos permitió pensar continuamente: “¡Tal vez así son las cosas en el campo misionero!” cada vez que pasaba algo que debía hacernos sentir ansiosos. Recuerdo cuando fuimos a un pueblo conocido por su festival de papalotes, estábamos ahí para verlos y experimentar un poco de la cultura guatemalteca. Lo que no sabíamos, era que cerca de 10 mil personas estaban EMPAQUETADAS en una de las calles principales de un pequeño pueblo, convirtiéndolo en un buen lugar para que la gente meta la mano en bolsillos ajenos sin que nadie lo note. Estuvimos ahí por cerca de una hora y durante ese tiempo nos robaron nuestra cámara (¡la sacaron de una mochila que yo cargaba al frente!) y Scott tenía una abertura en el bolsillo delantero de sus jeans, porque alguien trató de cortar su pantalón para que cayera su billetera. Estos eran PROFESIONALES. Y nosotros caminamos directo hacia ellos – ingenuamente. Por fortuna, la billetera permaneció en su lugar, y la cámara… bueno, lamentamos esa pérdida por un tiempo.

Adelantemos la película 16 años y todavía hay cosas a nuestro alrededor que podrían -algunos dirían que deberían- asustarnos. Como el correo electrónico que recibí ayer de la Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo que se tituló: “Alerta, Alerta de seguridad” y que procedió a advertirme:

Alerta de seguridad – Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo, República Dominicana (7 de enero de 2020)

Ubicación: República Dominicana.

Evento: Mayores tensiones en Medio Oriente.

Existe una mayor tensión en el Medio Oriente que puede resultar en riesgos de seguridad para los ciudadanos estadounidenses en el extranjero.

La Embajada continuará revisando la situación de seguridad y proporcionará información adicional según sea necesario.

Acciones a tomar:

  • Mantener un perfil bajo.
  • Tenga cuidado de su entorno.
  • Manténgase alerta en lugares frecuentados por turistas.
  • Revise sus planes de seguridad personal.
  • Tenga los documentos de viajes actualizados y fácilmente accesibles.

O como la llamada que recibimos ayer de nuestro líder Regional pidiéndole a Scott que viajara a Puerto Rico este fin de semana. Las islas del Caribe han estado hablando durante meses, si no es que años, sobre “El Grande” refiriéndose a un enorme terremoto que sucedería algún día a causa de las docenas de fallas que atraviesan las islas. Los grandes terremotos más recientes en Puerto Rico han aumentado las conversaciones, así como las publicaciones en nuestros periódicos con más recomendaciones sobre: “Qué hacer en caso de un terremoto”.

Estas son solo algunas de las cosas que me hacen pensar sobre PORQUÉ mi familia sirve como misioneros internacionales para la Iglesia del Nazareno. Y la respuesta que obtengo es porque EL PREFECTO AMOR ECHA FUERA EL TEMOR. Juan no escribió esa frase en su primera carta a la Iglesia porque pensó que se vería bien en una impresión o bordada en una almohada. La escribió, porque lo creía. Juan, el mismo Juan que fue exiliado a la Isla de Patmos por predicar el evangelio, nos dice que el perfecto amor echa fuera el temor.

Mi espíritu está tranquilo y en paz, porque Dios me ha llamado a este trabajo que implica vivir, trabajar y servir internacionalmente, y confío que Él tiene el control.  Lo amo con todo mi corazón, alma, mente y fuerzas. Así que, cuando estos eventos suceden –y les puedo asegurar que seguirán ocurriendo- encuentro fortaleza amándole. Ciertamente Él echa fuera el temor. Mi familia y yo somos testimonios vivientes de ello.

Si te encuentras ansioso por la situación de mi familia, o por cualquier misionero viviendo en el extranjero, te pediré que ores por nosotros. Ora para que sigamos firmes en la fe. Ora para que amemos a Dios con todo nuestro ser y también que amemos a la gente alrededor nuestro. Ora para que tengamos el valor de llevar la luz a los lugares oscuros. El Señor escucha y responde estas oraciones y nosotros estaremos agradecidos de que te unas a nuestro ministerio de esta manera especial.

 

Muéstrame tus Manos

Por Leonard Sweet
(European Nazarene College, 18 de enero, 2011)

Le estaba leyendo Salmo 51:10 a mi madre cuando murió: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 

La clave que lleva a la santidad es tener un corazón limpio.  Entonces dame una imagen de un corazón limpio. ¿Qué es lo que lo acompaña? La única persona santa que ha vivido es Jesús.  Santidad pura.

Lo que pasa aquí con Jesús es el Dios mismo que bajó a la tierra.  ¿Qué tanto bajó? ¿Qué tan abajo vino la Encarnación?  ¿En dónde nació Jesús? ¿En un palacio real? ¿En una cuna? ¿En dónde ocurrió el nacimiento? Ocurrió en un establo oloroso, donde lo primero que Jesús experimentó – ¿qué fue?  Piojos.  Esos pequeños animalitos que viven en la paja. Esos que muerden la carne.  Y el olor del estiércol y de los animales.

Pero Jesús en su Encarnación fue más allá, no solo llegó a lo más bajo de los humanos, sino que también hizo algo que ningún otro Rabino de la historia había hecho o permitido que sucediera.  De hecho, hizo algo que molestó a los mismos discípulos. ¿Qué tan abajo vino la Encarnación? Jesús fue el primer rabino de la historia en ¿qué? Lavarle los pies a sus discípulos.  Eso y más hizo Jesús.  ¡Continuó humillándose!

¡Y déjenme decirles hermanos y hermanas, que ninguno de ustedes puede lavar los pies de alguien sin ensuciarse y mojarse en el proceso!

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¡Esto es Santidad! ¿Quieres una imagen de lo que es la santidad? ¿Tienes un corazón limpio? Bien, esto es lo que acompaña a un corazón limpio – manos sucias.  ¿Tú me dices que tienes un corazón limpio? Yo te digo, muéstrame tus manos.

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Leonard Sweet

¿Tienes tus manos limpias? “Oh, la verdad no quiero ensuciarme.”  “Nosotros vivimos en el mundo, pero no somos de él.”  ¿Qué? ¿Entonces tus manos están demasiado limpias como para que las ensucies? Oh, claro, necesitamos rituales de limpieza todo el tiempo para poder estar limpios.  Pero todo el propósito de limpiarnos es para que nos volvamos a ensuciar…

…Mateo 25 nos dice cual será la respuesta en el juicio final: “Por cuanto lo hiciste a uno de estos mis pequeños…” En otras palabras, esta es la pregunta en el Día del Juicio: Muéstrame tus manos.  ¿Están limpias?  Ve a otro lugar.  Porque un corazón limpio implica tener manos sucias.  Esa es la imagen de la santidad.

 

 

Cómo Supe que Dios Estaba Conmigo en el Divorcio de mis Padres

Por Scott Armstrong

Septiembre de 1993. Tenía 15 años. Mi papá y mamá llamaron a una reunión familiar después de la cena. Mi hermano y yo bajamos de nuestras habitaciones, preguntándonos lo que estaba pasando. Normalmente teníamos las famosas “reuniones familiares” una vez al año cuando alguna regla nueva iba a ser implementada o cuando las vacaciones necesitaban planearse o discutirse.

Esta vez era diferente. Había un ambiente estremecedor en la sala. Mi papá exhaló fuertemente mientras mi mamá movía sus manos con nervios e inquietud. Entonces—¡boom!—mi mundo cambió para siempre. Se iban a divorciar. No pudieron resolver sus asuntos. Habían tenido muchas diferencias. Bla, bla, bla.  Aunque no tiene sentido, una parte de mí estaba escuchando todo perfectamente, mientras que otra parte instantáneamente apagó el sonido de sus voces.divorce

Después llegó mi turno. “¿Qué quieren decir, no pudieron resolver sus diferencias? ¿Acaso son una pareja de adolescentes que hoy están juntos y mañana no? ¿Los votos que hicieron hace años significan nada?” Estaba furioso. Estaba triste. Estaba paralizado.

Esa es la realidad #1. Eso de verdad ocurrió. Y, por eso, nunca volveré a ser el mismo.

Aquí está la realidad #2. Dios con nosotros. “…también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré…El Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas” (Josué 1:5,9 NVI). “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). Escuchamos mucho de esta segunda realidad alrededor del tiempo de Navidad, ¿no? La “Encarnación.” Dios con nosotros. Nos hace sentir bien dentro de nosotros mismos, especial y particularmente cuando las cosas van bien en la vida.

Pero ¿qué sucede cuando la Realidad #1 y la #2 chocan? Como adolescente, sabía que la Realidad #2 era verdad—había escuchado sobre eso cada Navidad desde que nací. Y ciertamente sabía que la Realidad #1 era verdad—la estaba experimentando tal y como una planta rodadora experimenta un tornado. Y déjame ser honesto: fue muy difícil ver cómo la realidad de “Dios con nosotros” podía ser cierta aun cuando la realidad del divorcio estaba frente a mí cada día. Los gritos. Mi mamá mudándose. La primera vez que tuve dos cenas de Acción de Gracias, dos árboles de Navidad, dos casas y ninguna se sentía como un hogar. ¿Dónde estaba Dios en todo esto?

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No tengo una respuesta sencilla. En mi cabeza sabía que Dios estaba conmigo, pero mi corazón y mi vida me decían algo distinto. Las personas de la iglesia, con buenas intenciones, pero con poco tacto, se acercaban a mí y me aseguraban, “Tú sabes, Dios siempre está con nosotros, sin importar lo que pase. Vas a superar esto.” Eso es lo que realmente necesitaba–¡un mini-sermón para sentirme mejor! Ya sabía lo que decían las Escrituras, que Dios estaba en algún lugar en todo este desorden de soledad y enojo, pero ¿dónde?

Puedo mirar hacia atrás y ver algunos indicadores de la presencia de Dios en todo ese lío. Primero, aprendí que Dios mismo “se encarna” en y a través de otras personas. Él está con nosotros porque otros cristianos dan de su tiempo y lágrimas para estar con nosotros también. Siempre decimos que somos “el cuerpo de Cristo” y que tenemos que ser “las manos y los pies” de Cristo en el mundo, ¿entonces por qué nos sorprendemos cuando en realidad sucede? Por medio del amor y la compasión de mi pastor de jóvenes y de otros adolescentes y adultos, sentí la presencia de Dios.

Eso no significa que las personas sabían qué decir; muchas veces ellos dijeron cosas demasiado tontas. Tampoco significa que no estaba molesto, frustrado, o incluso deprimido en varios momentos. Todavía, mientras algunos en mi situación deciden hibernar y nunca volver a hablar con las personas de la iglesia, yo tenía que llegar a los servicios de la iglesia cada semana. Ahí fue donde sentí la presencia de Dios—a través de la música y la predicación por supuesto, pero también mediante el pueblo de Dios que me rodeó con amor los domingos y durante la semana.

En segundo lugar, sabía que Dios estaba conmigo por medio de mis tiempos personales con Él. Antes del divorcio de mis padres, tengo que ser honesto: fui un buen chico cristiano que hacía todas las cosas correctas. Aún así, no tenía una relación profunda con Cristo. Bueno, todo esto cambió cuando me encontré sin esperanza y sin alguien con quien hablar. Normalmente en circunstancias difíciles confiaría en mis padres. Eso no iba a suceder ahora; ¡ellos no poseían precisamente una perspectiva objetiva de su divorcio! Pude hablar con mi pastor de jóvenes, pero él realmente no entendía lo que yo estaba pasando porque sus padres aún seguían felizmente casados. Entonces, ¿a quién podía acudir?

Mi única respuesta era Dios. Yo comencé a ver mis tiempos devocionales no como un quehacer de mi lista, sino como el único tiempo en el que podía ser yo mismo. Yo lloraba delante de Dios. Le gritaba. Comencé a luchar con las palabras que estaba leyendo en las Escrituras. Algunas veces lo que leía me hacía enojar; otras veces me confortaba. No siempre escuchaba una respuesta. Nunca escuché voces del cielo ni recibí otras pruebas tangibles de su existencia. Pero en mis tiempos devocionales, empecé a confiar más en Él. En los momentos más difíciles de mi vida, Él se volvió mi amigo más cercano, y continúa siéndolo hasta este día.

Dios con nosotros. Parece absurdo, ¿no? Especialmente cuando tú estás experimentando la realidad de una vida llena de quebrantamiento y vacío. Pero eso es lo que hace la segunda realidad más fuerte—Dios se especializa en estar con nosotros, no solo en los buenos tiempos cuando lo “sentimos,” pero en los tiempos oscuros llenos de miedo y soledad. Deja que hoy Dios hable su realidad en tu realidad. Dios. Con. Nosotros.

Vivificar

Freya Galindo Guevara

A lo largo de nuestra vida seguramente hemos tenido que atravesar por alguna o varias situaciones que nos han desanimado o desalentado, donde nos hemos sentido abatidos, afligidos, y preocupados.  Quizá nos hemos sentido debilitados, sin fuerzas, o como si hubiéramos perdido nuestra energía.  Y muchas veces en lugar de que estos momentos nos acerquen más a Dios, nos alejan de Él poco a poco y terminamos por desenfocarnos.

Vivificar significa dar vitalidad o fuerza a una persona que estaba débil o a una cosa que había perdido la energía.  Lo contrario de vivificar es desanimar o desalentar.

El Salmo 119 es conocido como el capítulo más largo de la Biblia. Hay mucho que se puede decir sobre este Salmo: tiene una división en 22 apartados (de 8 versículos cada uno) que están identificados por una letra del alfabeto hebreo; a lo largo del pasaje hay varios términos que se utilizan como sinónimo de la ley de Dios (palabra, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, testimonios); el salmista hace comparaciones entre andar en los mandamientos de Dios y andar en los caminos propios del ser humano, además de todos los elogios que recibe la Palabra de Dios, entre otros aspectos.

La primera vez que encontramos el término VIVIFICAR en el Salmo 119 es en el versículo 25 que dice: “Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra.” Y al continuar leyendo todo el capítulo el verbo vivificar aparece nueve veces más, ¿no es interesante? Si buscas este mismo término en toda la Biblia aparece 22 veces en total, ¡y diez de ellas están en un solo salmo!  

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Tal vez vivificar no es un verbo que utilicemos muy a menudo cuando nos referimos a las Escrituras, y esto me ha hecho pensar: conocemos que la Biblia es nuestro instructivo, nuestro mapa, y nuestra luz.  Pero, ¿cuántas veces proclamamos que la Biblia tiene la capacidad de VIVIFICAR?

Si estamos desanimados, afligidos, abatidos, si sentimos que no tenemos fuerzas o estamos debilitados, ¿nos acercamos inmediatamente a la Biblia para que Dios, a través de su Palabra, nos dé fuerzas, vitalidad y energía? Quizá sí nos acercamos a la Biblia, pero no inmediatamente. Sin embargo ¡esa es la respuesta! La manera en que el Señor puede vivificarnos es si lo buscamos mediante su misma Palabra: “Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado” (Sal. 119:93).

La próxima vez que te sientas desanimado o desalentado ¡abre tu Biblia! Las palabras ahí plasmadas pueden animarte, alentarte, sí, definitivamente ¡pueden vivificarte!

 

Una Propuesta Riesgosa

Por Scott Armstrong

Recientemente he estado pensando en la parábola de los talentos. Y me ha inquietado.

Conoces la historia, ¿cierto? Mateo 15 nos dice que un hombre le da a uno de sus siervos cinco talentos, al otro le da dos, y al último le da uno. Después de pasar mucho tiempo lejos, el amo regresa para encontrar que los siervos han duplicado el dinero (en aquel tiempo el valor de un talento era de más de mil dólares; ¡esa es una buena inversión!). El tercer siervo fue cauteloso. Él no desperdició el dinero, en sí, pero tampoco lo invirtió. Lo enterró, asegurándose que su amo recibiera de nuevo su talento una vez que regresara; sin problema.

Excepto que, ¡esto fue un gran problema! El juicio contra este hombre fue severo, incluyendo “tinieblas,” y también “lloro y crujir de dientes.”

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Constantemente he escuchado (incluso he predicado) sobre este pasaje, que debemos ser buenos administradores con nuestro dinero, cuidándolo, y usándolo sabiamente para el Reino. Estos son principios buenos para adherir, pero no es exactamente lo que está ocurriendo en esta historia.

La parábola de los talentos es menos sobre “usar nuestros talentos sabiamente” y habla más sobre arriesgar todo por el Amo y su Reino. Quiero decir, ¿qué hubiera pasado si las estrategias de inversión de los primeros dos obreros fracasaban? ¡Por lo menos el último siervo no hubiera perdido mil dólares! En retrospectiva podemos justificar el riesgo, pero verdaderamente ¡fue una decisión radical la de esos dos hombres!

El incremento masivo de los talentos de esos dos siervos, quienes arriesgaron todo, no es una lección sobre una sabia administración del dinero. Es un llamado a dar el paso y salir de lo seguro y lo convencional para vivir por fe. Poner todo en manos de Dios es la mejor inversión que podemos hacer, pero mientras tanto será también una aventura emocionante.

¿Cuándo fue la última vez que tomaste un riesgo que te dejó boquiabierto y con el estómago revuelto? ¿Cuándo fue la última vez que diste un paso de fe a tal grado que sabías que fracasarías si Dios no estaba ahí?

Hay un momento asombroso en el libro de Éxodo cuando la nación de Israel se encuentra a orillas del Mar Rojo. Los carros del Faraón se están acercando rápidamente, Moisés y su pueblo comienzan a rogar a Dios que los salve. La respuesta de Dios es bastante contundente: ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! (Ex. 14:15 NVI). ¿En marcha, Dios? Te refieres, en marcha ¡¿hacia el Mar Rojo?! ¿No ves el problema con esto?

Para ser más claro, Dios estaba diciendo, “¡Dejen de orar y muévanse!”

Creo que éste es un mensaje que muchos de nosotros necesitamos escuchar…y obedecer. Sin embargo, muchos cristianos son las personas que conozco tienen más temor al riesgo. Estamos más preocupados con nuestra propia seguridad que con el anhelo de cambiar el mundo. Preferimos estar cómodos e ir al cielo que compartir con otros para que ellos no vayan al infierno.

Ese no es el evangelio que Jesús predica. Leonard Sweet, en su libro La Vida Bien Jugada, dice “Jesús no quiere que sus seguidores, de cualquier edad, se acomoden y agachen sus cabezas. Los discípulos no son llamados a evitar riesgos de gran escala y desafíos genuinos. Un discípulo de Jesús opera en un mundo de riesgo. Jesús mismo se colocó en la línea de fuego de la historia. Algunas veces, también Él nos llama a colocarnos en la línea de fuego de la historia” (p. 169).

Enlistarse para ir a las líneas de fuego va en contra del sentido común más básico, así como del instinto humano de autoprotección. Sin embargo, parece que encaja perfectamente en el Reino: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará” (Mt. 16:25 NVI).

¿Estás conmigo? Entonces dejemos de enterrar nuestros talentos, y comencemos a invertirlos audazmente. Dejemos de quejarnos sobre el ejército detrás de nosotros y caminemos hacia el Mar Rojo frente a nosotros. Las líneas de fuego y un mundo transformado nos esperan.

 

3 Conceptos Comúnmente Erróneos Sobre Los Misioneros

*El siguiente artículo fue publicado originalmente por Ardeo Global en:

https://www.ardeo.org/blog/2019/8/21/3-common-misconceptions-about-missionaries

Creemos que para ayudarte a obtener algo de claridad en tus próximos pasos en lo que respecta al trabajo misionero, debes saber qué conceptos erróneos existen sobre la vida misionera. Las siguientes son tres cosas que nuestra cultura malinterpreta acerca de lo que es ser un misionero.

1.) Ser misionero es una posición, no un llamado.

Hay una gran diferencia entre tener la vocación y tener el llamado. La vocación está centrada en lo que se hace, es la descripción del trabajo. Es la vista panorámica de tu propósito. Sin embargo, el llamado es más profundo, es el regalo que solo tú puedes darle al mundo. El llamado es cómo se viste tu vocación.

Por ejemplo, la vocación de alguien puede ser dedicarse a la docencia, sin embargo, ¡su llamado puede ser completamente diferente a su vocación! Puede sentirse atraído por la enseñanza pero el propósito dado por Dios no es solo enseñar, es darle a los niños un lugar seguro donde puedan crecer y convertirse en lo que están destinados a ser. El llamado va mucho más allá de la posición que desempeñamos.

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De la misma forma, una persona que sirve en las misiones en un sitio extranjero puede tener el título de “misionero” pero su propósito está arraigado y basado en algo mucho más profundo. Quizás sea darles de su tiempo a las mujeres maltratadas para que así ellas sepan que son dignas de ser amadas. Tal vez sea orar por los enfermos en las calles, mirándolos a los ojos y comunicándoles que son conocidos por el Padre. O quizás es ayudar a otros a conectarse con Dios a través de la adoración. Sea lo que sea, la realidad es que tienes algo que solo tú puedes darle al mundo. Ser misionero no es necesariamente vivir según tu propósito. Profundizar sobre lo que fuiste creado para ser, también es la manera de vivir guiado por tu propósito.

Esto no niega que Dios nos llama a una misión específica en el campo. Aun así, es importante reconocer que ser misionero no cumple completamente con tu llamado.

El Padre tiene algo mucho más profundo para que tú lo descubras. ¿Estás emocionado por saber qué es?

2.) No verás milagros todos los días.

Cuando la gente piensa en la vida que debe llevar un misionero, piensan en el movimiento evangélico más grande que se puedan imaginar. Visualizan a los misioneros orando constantemente por las personas, viendo a la gente sanar y observando a las personas aceptar a Jesús como su Salvador sin parar. Ven avivamientos en carpas que viajan de ciudad en ciudad, demonios siendo arrojados a diestra y siniestra. Se imaginan el libro de los Hechos anunciado en tiempo real.

A decir verdad, ser misionero puede ser decepcionante algunas veces. Mucha gente va al campo misionero con una gran expectativa de que van a ver a la gente correr hacia Jesús en masa. Sin embargo, con frecuencia suele suceder que es una batalla simplemente lograr que las personas se presenten a reuniones de café preparadas para hablar acerca de la Biblia.

¡Qué no se malentienda! Los milagros si ocurren en el campo misionero pero ¿por qué hay más expectación por ver milagros en las misiones de sitios extranjeros que en tu propia vida, ahí donde estás ahora? Dejemos esa pregunta para que cada quien la medite por su cuenta.

Los milagros si suceden en el campo misionero, y generalmente ocurren después de mucha oración y de pasar tiempo con el Padre. Con frecuencia, después de una temporada de sequía en el ministerio, un misionero aprende en verdad lo que es una dependencia total de Dios. Todo el trabajo que esperamos ver en la vida de las personas ha sido hecho por Él en la cruz muchos años atrás. Depende de Él llevar a cabo su increíble misterio a través de nosotros en el campo misionero. La única forma en que podemos verlo hacer lo que anhela es a través de la intimidad con Él.

Lo que nos lleva al punto 3.

3.) Los misioneros son realmente muy especiales y santos.

Esta es probablemente una de las peores mentiras que creemos acerca de cualquier posición ministerial. Tal vez pienses: no creo que los misioneros sean más santos que yo” y sin embargo vale la pena decir que muy en el fondo hay un poco de temor en la idea de ser misionero porque no te sientes a la altura. ¿Por qué no estarías a la altura si todos estamos en el mismo plano ante Dios?

Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.” Col.3:11

¡El mismo espíritu que está en ti estaba en la Madre Teresa y en Pablo! Buenas noticias, no hay presión de ningún tipo. No tienes  que igualar a nadie. Solo tienes que vivir para ti mismo. No tienes que llenar los zapatos de nadie. ¡Solo usa tus zapatos!

Elegir participar en misiones a largo plazo es una decisión muy importante. Saber que hay un llamado más profundo que simplemente ser misionero, que los milagros no suceden todos los días, y que los misioneros no son personas especiales, puede ayudarte a darte cuenta que tú lo puedes hacer.

Misioneros en Paraguay Sacrifican sus Sueños por Seguir a Dios

Yoan y Astrid Camacaro recientemente aceptaron el llamado a ser misioneros en Paraguay para la Iglesia del Nazareno después de servir como pastores en Ecuador por más de cinco años.

Aunque son humildes y están dispuestos a ir a donde Dios los guíe, su llamado a las misiones no pasó de la noche a la mañana. 

Yoan creció en Venezuela en la comunidad desfavorecida de Andrés Bellos. Comenzó a asistir a la Iglesia del Nazareno al entrar a la adolescencia y se involucró en muchos aspectos de la iglesia.

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Desde que era niño, el sueño de Yoan era ser un jugador profesional de béisbol y sacar a su familia de la pobreza. Su abuela le dio un guante de béisbol como regalo cuando era joven, y su familia rápidamente se dio cuenta de que era muy talentoso. 

Mientras iba creciendo, iba mejorando y era observado por los cazatalentos profesionales. Un día, recibió una llamada telefónica de los Atlanta Braves, quienes le hicieron una oferta para firmar un contrato para ir a Estados Unidos a jugar béisbol. Ese mismo día, recibió una llamada de su superintendente de distrito local quien creía que Yoan tenía un don para el ministerio y le sugirió que asistiera al Seminario Nazareno en Quito, Ecuador. 

Sin saber qué hacer, Yoan fue a su Biblia y encontró el versículo en Mateo 6:33: “Pero busca primero su reino y su justicia, y todo lo demás será añadido”.

En ese momento, Yoan sabía lo que tenía que hacer. Rechazó la oferta de jugar béisbol profesional, y fue al seminario. 

Durante su tiempo en el seminario, Yoan conoció a su esposa, Astrid, quien nació en un hogar cristiano en Ecuador y sintió el llamado al ministerio a los 15 años. 

Mientras crecía, Astrid se desempeñó como líder de jóvenes y maestra de escuela dominical. Ella tiene una fuerte pasión por el discipulado y el mentoreo de jóvenes para involucrarlos en el ministerio y las misiones.

Desde entonces, han terminado el seminario; se casaron en 2011 y vivieron en Venezuela por un tiempo donde nació su hijo, Yared. Yoan también está cursando actualmente una maestría en estudios interculturales en el Seminario Nazareno de las Américas en Costa Rica.

En 2013, los Camacaros plantaron una iglesia en Ibarra, Ecuador, donde han pastoreado hasta su reciente llamado a las misiones. 

“Estamos muy contentos de comenzar esta nueva aventura y servir a Dios con amor y pasión”, dijo Yoan. “Sabemos que vienen grandes cosas para el país de Paraguay y estamos listos para desarrollar estrategias de crecimiento”.

Ahora, Yoan espera que Dios use a su hijo para cumplir su sueño de convertirse en un jugador de béisbol profesional. 

Celebramos el Ingreso de la Iglesia del Nazareno a un Nuevo País

El siguiente artículo fue publicado originalmente en: Nazarene.org.

La Iglesia del Nazareno ha ingresado a un nuevo país en la Región de Eurasia a través de un plantador de iglesias y evangelista de la localidad llamado Sam*.

Para los misioneros no es fácil ingresar a este país ya que el gobierno prohíbe las actividades cristianas de evangelismo; así que cuando Sam expresó el deseo de plantar Iglesias del Nazareno en su propia nación, los líderes regionales se reunieron con él para discernir la dirección de Dios.

Como resultado, el joven y su esposa se han convertido en nazarenos y representan el primer paso de la denominación para establecer su presencia allí.

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El primer Nazareno
Sam creció en una familia sin ningún trasfondo religioso, pero cuando su hermana menor tenía 7 años, se convirtió al cristianismo a través de su involucramiento con una iglesia protestante local.

“No nos alegramos por eso”, dijo Sam. “Estábamos completamente en contra del cristianismo”.

Varios años después, su hermana se enfermó de muerte. Sam, que se había mudado para buscar trabajo, corrió a casa a su lecho de muerte, donde todo lo que le quedaba eran piel y huesos.

Miembros de su iglesia la visitaron para orar por ella.

“Un miembro me habló de la grandeza de Dios y de lo que es posible en Él”, dijo Sam. “Ella comenzó a compartir el amor de Cristo. Ella me compartió acerca de Juan 11:25 – Jesús le dijo: ‘Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera'”.

Al recibir estas palabras, Sam tuvo la esperanza de que si llegaba a creer que Jesús era real y confiaba en Él, su hermana podría ser sanada.

“Entonces, acepté a Jesucristo como mi salvador personal”, dijo Sam. “Pude ver que de inmediato ella estaba mejor. Aunque había estado enferma durante seis meses, una semana después se pudo levantar y caminar. Pasó por una operación exitosa, y ahora está sana. Ella es un testimonio vivo.”

Llamado al ministerio
Este milagro sanador llevó a Sam a entregar su vida a Cristo. Fue a India y se inscribió en Instituto Bíblico del Sur de India(South India Bible School). Aquí es donde Sam se encontró por primera vez con la Iglesia del Nazareno.

Completó su educación y regresó a su país de origen equipado para compartir el evangelio con su pueblo. Él compartió pacientemente acerca de Jesús con su familia y amigos, y eventualmente, toda su familia aceptó a Cristo.

“Tenemos una iglesia allí en mi aldea”, dijo Sam. “Mi tío está encargado de la iglesia. Estoy tan emocionado y feliz porque ahora todos estamos en el mismo lugar, siguiendo a Dios”.

Asociación con la denominación nazarena
En 2017, Sam volvió a contactar a un líder nazareno en India quien estaba supervisando las Iglesias del Nazareno en varios países.

El año siguiente, se reunió con otros líderes nazarenos regionales. Sam recibió la invitación de unirse a la denominación y a establecer la Iglesia del Nazareno en su país de origen.

“Admiro el trabajo que él y su esposa están haciendo con su gente”, dijo un líder de área en la localidad. “Me encanta la pasión y el compromiso que tienen para compartir el evangelio con las personas”.

Evangelismo de amistad
Sam primero establece amistades con las personas antes de hablar sobre lo que Dios ha hecho por él y su familia.

“Comienzo estableciendo una relación [con las personas]”, dijo Sam. “Después de crear una amistad íntima y cercana, los llamo y tal vez vamos a tomar un café o algo, y luego comienzo a compartirles de Cristo”.

En una ocasión, fue invitado a predicar en una iglesia de una aldea fuera de la ciudad. Después, se detuvo en una carnicería.

“Tuve una conversación con el chico que estaba trabajando”, dijo Sam. “Hice una amistad con él y su familia. Tuve el privilegio de alcanzarlos, y les compartí el amor de Cristo. Ahora todos están en Cristo. Este mes los bautizaré”.

Ante la persecución
A pesar del derecho legal de practicar la fe cristiana, Sam y su esposa enfrentan discriminación por su fe.

Recientemente, se mudaron a una ciudad más grande. Sin embargo, una serie de propietarios se negaron a alquilarles un apartamento cuando descubrieron que la pareja era cristiana. Finalmente, la pareja encontró a una persona cristiana que les alquiló un apartamento.

A pesar de estas circunstancias hostiles, Sam abrió su propio negocio para poder compartir a Cristo a través de conversaciones normales.

“Comenzamos el ministerio en este país en septiembre pasado, y ahora ya tenemos un pequeño grupo de compañerismo que adora al Señor Jesús”, dijo el coordinador de estrategia de área. “Esperamos ver más cosas hermosas que sucederán a través del ministerio de Sam y su esposa en un futuro cercano”.

*Nombre ficticio por seguridad.

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