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Vivificar

Freya Galindo Guevara

A lo largo de nuestra vida seguramente hemos tenido que atravesar por alguna o varias situaciones que nos han desanimado o desalentado, donde nos hemos sentido abatidos, afligidos, y preocupados.  Quizá nos hemos sentido debilitados, sin fuerzas, o como si hubiéramos perdido nuestra energía.  Y muchas veces en lugar de que estos momentos nos acerquen más a Dios, nos alejan de Él poco a poco y terminamos por desenfocarnos.

Vivificar significa dar vitalidad o fuerza a una persona que estaba débil o a una cosa que había perdido la energía.  Lo contrario de vivificar es desanimar o desalentar.

El Salmo 119 es conocido como el capítulo más largo de la Biblia. Hay mucho que se puede decir sobre este Salmo: tiene una división en 22 apartados (de 8 versículos cada uno) que están identificados por una letra del alfabeto hebreo; a lo largo del pasaje hay varios términos que se utilizan como sinónimo de la ley de Dios (palabra, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, testimonios); el salmista hace comparaciones entre andar en los mandamientos de Dios y andar en los caminos propios del ser humano, además de todos los elogios que recibe la Palabra de Dios, entre otros aspectos.

La primera vez que encontramos el término VIVIFICAR en el Salmo 119 es en el versículo 25 que dice: “Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra.” Y al continuar leyendo todo el capítulo el verbo vivificar aparece nueve veces más, ¿no es interesante? Si buscas este mismo término en toda la Biblia aparece 22 veces en total, ¡y diez de ellas están en un solo salmo!  

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Tal vez vivificar no es un verbo que utilicemos muy a menudo cuando nos referimos a las Escrituras, y esto me ha hecho pensar: conocemos que la Biblia es nuestro instructivo, nuestro mapa, y nuestra luz.  Pero, ¿cuántas veces proclamamos que la Biblia tiene la capacidad de VIVIFICAR?

Si estamos desanimados, afligidos, abatidos, si sentimos que no tenemos fuerzas o estamos debilitados, ¿nos acercamos inmediatamente a la Biblia para que Dios, a través de su Palabra, nos dé fuerzas, vitalidad y energía? Quizá sí nos acercamos a la Biblia, pero no inmediatamente. Sin embargo ¡esa es la respuesta! La manera en que el Señor puede vivificarnos es si lo buscamos mediante su misma Palabra: “Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado” (Sal. 119:93).

La próxima vez que te sientas desanimado o desalentado ¡abre tu Biblia! Las palabras ahí plasmadas pueden animarte, alentarte, sí, definitivamente ¡pueden vivificarte!

 

Una Propuesta Riesgosa

Por Scott Armstrong

Recientemente he estado pensando en la parábola de los talentos. Y me ha inquietado.

Conoces la historia, ¿cierto? Mateo 15 nos dice que un hombre le da a uno de sus siervos cinco talentos, al otro le da dos, y al último le da uno. Después de pasar mucho tiempo lejos, el amo regresa para encontrar que los siervos han duplicado el dinero (en aquel tiempo el valor de un talento era de más de mil dólares; ¡esa es una buena inversión!). El tercer siervo fue cauteloso. Él no desperdició el dinero, en sí, pero tampoco lo invirtió. Lo enterró, asegurándose que su amo recibiera de nuevo su talento una vez que regresara; sin problema.

Excepto que, ¡esto fue un gran problema! El juicio contra este hombre fue severo, incluyendo “tinieblas,” y también “lloro y crujir de dientes.”

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Constantemente he escuchado (incluso he predicado) sobre este pasaje, que debemos ser buenos administradores con nuestro dinero, cuidándolo, y usándolo sabiamente para el Reino. Estos son principios buenos para adherir, pero no es exactamente lo que está ocurriendo en esta historia.

La parábola de los talentos es menos sobre “usar nuestros talentos sabiamente” y habla más sobre arriesgar todo por el Amo y su Reino. Quiero decir, ¿qué hubiera pasado si las estrategias de inversión de los primeros dos obreros fracasaban? ¡Por lo menos el último siervo no hubiera perdido mil dólares! En retrospectiva podemos justificar el riesgo, pero verdaderamente ¡fue una decisión radical la de esos dos hombres!

El incremento masivo de los talentos de esos dos siervos, quienes arriesgaron todo, no es una lección sobre una sabia administración del dinero. Es un llamado a dar el paso y salir de lo seguro y lo convencional para vivir por fe. Poner todo en manos de Dios es la mejor inversión que podemos hacer, pero mientras tanto será también una aventura emocionante.

¿Cuándo fue la última vez que tomaste un riesgo que te dejó boquiabierto y con el estómago revuelto? ¿Cuándo fue la última vez que diste un paso de fe a tal grado que sabías que fracasarías si Dios no estaba ahí?

Hay un momento asombroso en el libro de Éxodo cuando la nación de Israel se encuentra a orillas del Mar Rojo. Los carros del Faraón se están acercando rápidamente, Moisés y su pueblo comienzan a rogar a Dios que los salve. La respuesta de Dios es bastante contundente: ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! (Ex. 14:15 NVI). ¿En marcha, Dios? Te refieres, en marcha ¡¿hacia el Mar Rojo?! ¿No ves el problema con esto?

Para ser más claro, Dios estaba diciendo, “¡Dejen de orar y muévanse!”

Creo que éste es un mensaje que muchos de nosotros necesitamos escuchar…y obedecer. Sin embargo, muchos cristianos son las personas que conozco tienen más temor al riesgo. Estamos más preocupados con nuestra propia seguridad que con el anhelo de cambiar el mundo. Preferimos estar cómodos e ir al cielo que compartir con otros para que ellos no vayan al infierno.

Ese no es el evangelio que Jesús predica. Leonard Sweet, en su libro La Vida Bien Jugada, dice “Jesús no quiere que sus seguidores, de cualquier edad, se acomoden y agachen sus cabezas. Los discípulos no son llamados a evitar riesgos de gran escala y desafíos genuinos. Un discípulo de Jesús opera en un mundo de riesgo. Jesús mismo se colocó en la línea de fuego de la historia. Algunas veces, también Él nos llama a colocarnos en la línea de fuego de la historia” (p. 169).

Enlistarse para ir a las líneas de fuego va en contra del sentido común más básico, así como del instinto humano de autoprotección. Sin embargo, parece que encaja perfectamente en el Reino: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará” (Mt. 16:25 NVI).

¿Estás conmigo? Entonces dejemos de enterrar nuestros talentos, y comencemos a invertirlos audazmente. Dejemos de quejarnos sobre el ejército detrás de nosotros y caminemos hacia el Mar Rojo frente a nosotros. Las líneas de fuego y un mundo transformado nos esperan.

 

3 Conceptos Comúnmente Erróneos Sobre Los Misioneros

*El siguiente artículo fue publicado originalmente por Ardeo Global en:

https://www.ardeo.org/blog/2019/8/21/3-common-misconceptions-about-missionaries

Creemos que para ayudarte a obtener algo de claridad en tus próximos pasos en lo que respecta al trabajo misionero, debes saber qué conceptos erróneos existen sobre la vida misionera. Las siguientes son tres cosas que nuestra cultura malinterpreta acerca de lo que es ser un misionero.

1.) Ser misionero es una posición, no un llamado.

Hay una gran diferencia entre tener la vocación y tener el llamado. La vocación está centrada en lo que se hace, es la descripción del trabajo. Es la vista panorámica de tu propósito. Sin embargo, el llamado es más profundo, es el regalo que solo tú puedes darle al mundo. El llamado es cómo se viste tu vocación.

Por ejemplo, la vocación de alguien puede ser dedicarse a la docencia, sin embargo, ¡su llamado puede ser completamente diferente a su vocación! Puede sentirse atraído por la enseñanza pero el propósito dado por Dios no es solo enseñar, es darle a los niños un lugar seguro donde puedan crecer y convertirse en lo que están destinados a ser. El llamado va mucho más allá de la posición que desempeñamos.

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De la misma forma, una persona que sirve en las misiones en un sitio extranjero puede tener el título de “misionero” pero su propósito está arraigado y basado en algo mucho más profundo. Quizás sea darles de su tiempo a las mujeres maltratadas para que así ellas sepan que son dignas de ser amadas. Tal vez sea orar por los enfermos en las calles, mirándolos a los ojos y comunicándoles que son conocidos por el Padre. O quizás es ayudar a otros a conectarse con Dios a través de la adoración. Sea lo que sea, la realidad es que tienes algo que solo tú puedes darle al mundo. Ser misionero no es necesariamente vivir según tu propósito. Profundizar sobre lo que fuiste creado para ser, también es la manera de vivir guiado por tu propósito.

Esto no niega que Dios nos llama a una misión específica en el campo. Aun así, es importante reconocer que ser misionero no cumple completamente con tu llamado.

El Padre tiene algo mucho más profundo para que tú lo descubras. ¿Estás emocionado por saber qué es?

2.) No verás milagros todos los días.

Cuando la gente piensa en la vida que debe llevar un misionero, piensan en el movimiento evangélico más grande que se puedan imaginar. Visualizan a los misioneros orando constantemente por las personas, viendo a la gente sanar y observando a las personas aceptar a Jesús como su Salvador sin parar. Ven avivamientos en carpas que viajan de ciudad en ciudad, demonios siendo arrojados a diestra y siniestra. Se imaginan el libro de los Hechos anunciado en tiempo real.

A decir verdad, ser misionero puede ser decepcionante algunas veces. Mucha gente va al campo misionero con una gran expectativa de que van a ver a la gente correr hacia Jesús en masa. Sin embargo, con frecuencia suele suceder que es una batalla simplemente lograr que las personas se presenten a reuniones de café preparadas para hablar acerca de la Biblia.

¡Qué no se malentienda! Los milagros si ocurren en el campo misionero pero ¿por qué hay más expectación por ver milagros en las misiones de sitios extranjeros que en tu propia vida, ahí donde estás ahora? Dejemos esa pregunta para que cada quien la medite por su cuenta.

Los milagros si suceden en el campo misionero, y generalmente ocurren después de mucha oración y de pasar tiempo con el Padre. Con frecuencia, después de una temporada de sequía en el ministerio, un misionero aprende en verdad lo que es una dependencia total de Dios. Todo el trabajo que esperamos ver en la vida de las personas ha sido hecho por Él en la cruz muchos años atrás. Depende de Él llevar a cabo su increíble misterio a través de nosotros en el campo misionero. La única forma en que podemos verlo hacer lo que anhela es a través de la intimidad con Él.

Lo que nos lleva al punto 3.

3.) Los misioneros son realmente muy especiales y santos.

Esta es probablemente una de las peores mentiras que creemos acerca de cualquier posición ministerial. Tal vez pienses: no creo que los misioneros sean más santos que yo” y sin embargo vale la pena decir que muy en el fondo hay un poco de temor en la idea de ser misionero porque no te sientes a la altura. ¿Por qué no estarías a la altura si todos estamos en el mismo plano ante Dios?

Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.” Col.3:11

¡El mismo espíritu que está en ti estaba en la Madre Teresa y en Pablo! Buenas noticias, no hay presión de ningún tipo. No tienes  que igualar a nadie. Solo tienes que vivir para ti mismo. No tienes que llenar los zapatos de nadie. ¡Solo usa tus zapatos!

Elegir participar en misiones a largo plazo es una decisión muy importante. Saber que hay un llamado más profundo que simplemente ser misionero, que los milagros no suceden todos los días, y que los misioneros no son personas especiales, puede ayudarte a darte cuenta que tú lo puedes hacer.

Misioneros en Paraguay Sacrifican sus Sueños por Seguir a Dios

Yoan y Astrid Camacaro recientemente aceptaron el llamado a ser misioneros en Paraguay para la Iglesia del Nazareno después de servir como pastores en Ecuador por más de cinco años.

Aunque son humildes y están dispuestos a ir a donde Dios los guíe, su llamado a las misiones no pasó de la noche a la mañana. 

Yoan creció en Venezuela en la comunidad desfavorecida de Andrés Bellos. Comenzó a asistir a la Iglesia del Nazareno al entrar a la adolescencia y se involucró en muchos aspectos de la iglesia.

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Desde que era niño, el sueño de Yoan era ser un jugador profesional de béisbol y sacar a su familia de la pobreza. Su abuela le dio un guante de béisbol como regalo cuando era joven, y su familia rápidamente se dio cuenta de que era muy talentoso. 

Mientras iba creciendo, iba mejorando y era observado por los cazatalentos profesionales. Un día, recibió una llamada telefónica de los Atlanta Braves, quienes le hicieron una oferta para firmar un contrato para ir a Estados Unidos a jugar béisbol. Ese mismo día, recibió una llamada de su superintendente de distrito local quien creía que Yoan tenía un don para el ministerio y le sugirió que asistiera al Seminario Nazareno en Quito, Ecuador. 

Sin saber qué hacer, Yoan fue a su Biblia y encontró el versículo en Mateo 6:33: “Pero busca primero su reino y su justicia, y todo lo demás será añadido”.

En ese momento, Yoan sabía lo que tenía que hacer. Rechazó la oferta de jugar béisbol profesional, y fue al seminario. 

Durante su tiempo en el seminario, Yoan conoció a su esposa, Astrid, quien nació en un hogar cristiano en Ecuador y sintió el llamado al ministerio a los 15 años. 

Mientras crecía, Astrid se desempeñó como líder de jóvenes y maestra de escuela dominical. Ella tiene una fuerte pasión por el discipulado y el mentoreo de jóvenes para involucrarlos en el ministerio y las misiones.

Desde entonces, han terminado el seminario; se casaron en 2011 y vivieron en Venezuela por un tiempo donde nació su hijo, Yared. Yoan también está cursando actualmente una maestría en estudios interculturales en el Seminario Nazareno de las Américas en Costa Rica.

En 2013, los Camacaros plantaron una iglesia en Ibarra, Ecuador, donde han pastoreado hasta su reciente llamado a las misiones. 

“Estamos muy contentos de comenzar esta nueva aventura y servir a Dios con amor y pasión”, dijo Yoan. “Sabemos que vienen grandes cosas para el país de Paraguay y estamos listos para desarrollar estrategias de crecimiento”.

Ahora, Yoan espera que Dios use a su hijo para cumplir su sueño de convertirse en un jugador de béisbol profesional. 

Celebramos el Ingreso de la Iglesia del Nazareno a un Nuevo País

El siguiente artículo fue publicado originalmente en: Nazarene.org.

La Iglesia del Nazareno ha ingresado a un nuevo país en la Región de Eurasia a través de un plantador de iglesias y evangelista de la localidad llamado Sam*.

Para los misioneros no es fácil ingresar a este país ya que el gobierno prohíbe las actividades cristianas de evangelismo; así que cuando Sam expresó el deseo de plantar Iglesias del Nazareno en su propia nación, los líderes regionales se reunieron con él para discernir la dirección de Dios.

Como resultado, el joven y su esposa se han convertido en nazarenos y representan el primer paso de la denominación para establecer su presencia allí.

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El primer Nazareno
Sam creció en una familia sin ningún trasfondo religioso, pero cuando su hermana menor tenía 7 años, se convirtió al cristianismo a través de su involucramiento con una iglesia protestante local.

“No nos alegramos por eso”, dijo Sam. “Estábamos completamente en contra del cristianismo”.

Varios años después, su hermana se enfermó de muerte. Sam, que se había mudado para buscar trabajo, corrió a casa a su lecho de muerte, donde todo lo que le quedaba eran piel y huesos.

Miembros de su iglesia la visitaron para orar por ella.

“Un miembro me habló de la grandeza de Dios y de lo que es posible en Él”, dijo Sam. “Ella comenzó a compartir el amor de Cristo. Ella me compartió acerca de Juan 11:25 – Jesús le dijo: ‘Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera'”.

Al recibir estas palabras, Sam tuvo la esperanza de que si llegaba a creer que Jesús era real y confiaba en Él, su hermana podría ser sanada.

“Entonces, acepté a Jesucristo como mi salvador personal”, dijo Sam. “Pude ver que de inmediato ella estaba mejor. Aunque había estado enferma durante seis meses, una semana después se pudo levantar y caminar. Pasó por una operación exitosa, y ahora está sana. Ella es un testimonio vivo.”

Llamado al ministerio
Este milagro sanador llevó a Sam a entregar su vida a Cristo. Fue a India y se inscribió en Instituto Bíblico del Sur de India(South India Bible School). Aquí es donde Sam se encontró por primera vez con la Iglesia del Nazareno.

Completó su educación y regresó a su país de origen equipado para compartir el evangelio con su pueblo. Él compartió pacientemente acerca de Jesús con su familia y amigos, y eventualmente, toda su familia aceptó a Cristo.

“Tenemos una iglesia allí en mi aldea”, dijo Sam. “Mi tío está encargado de la iglesia. Estoy tan emocionado y feliz porque ahora todos estamos en el mismo lugar, siguiendo a Dios”.

Asociación con la denominación nazarena
En 2017, Sam volvió a contactar a un líder nazareno en India quien estaba supervisando las Iglesias del Nazareno en varios países.

El año siguiente, se reunió con otros líderes nazarenos regionales. Sam recibió la invitación de unirse a la denominación y a establecer la Iglesia del Nazareno en su país de origen.

“Admiro el trabajo que él y su esposa están haciendo con su gente”, dijo un líder de área en la localidad. “Me encanta la pasión y el compromiso que tienen para compartir el evangelio con las personas”.

Evangelismo de amistad
Sam primero establece amistades con las personas antes de hablar sobre lo que Dios ha hecho por él y su familia.

“Comienzo estableciendo una relación [con las personas]”, dijo Sam. “Después de crear una amistad íntima y cercana, los llamo y tal vez vamos a tomar un café o algo, y luego comienzo a compartirles de Cristo”.

En una ocasión, fue invitado a predicar en una iglesia de una aldea fuera de la ciudad. Después, se detuvo en una carnicería.

“Tuve una conversación con el chico que estaba trabajando”, dijo Sam. “Hice una amistad con él y su familia. Tuve el privilegio de alcanzarlos, y les compartí el amor de Cristo. Ahora todos están en Cristo. Este mes los bautizaré”.

Ante la persecución
A pesar del derecho legal de practicar la fe cristiana, Sam y su esposa enfrentan discriminación por su fe.

Recientemente, se mudaron a una ciudad más grande. Sin embargo, una serie de propietarios se negaron a alquilarles un apartamento cuando descubrieron que la pareja era cristiana. Finalmente, la pareja encontró a una persona cristiana que les alquiló un apartamento.

A pesar de estas circunstancias hostiles, Sam abrió su propio negocio para poder compartir a Cristo a través de conversaciones normales.

“Comenzamos el ministerio en este país en septiembre pasado, y ahora ya tenemos un pequeño grupo de compañerismo que adora al Señor Jesús”, dijo el coordinador de estrategia de área. “Esperamos ver más cosas hermosas que sucederán a través del ministerio de Sam y su esposa en un futuro cercano”.

*Nombre ficticio por seguridad.

¿Sabueso del Cielo…o León Africano?

El Sabueso del Cielo” es un poema escrito por Francis Thompson, en el cual el autor habla de un Dios que lo persigue (metafóricamente, por supuesto, como un sabueso) a través de dificultades e incredulidad, e incluso, ocasionalmente, a pesar del deseo del autor de conocerlo. Ese título ha menudo ha sido utilizado para ayudar a describir lo que algunas denominaciones cristianas llaman “gracia preveniente.” Tal gracia va delante, preparando el camino para conocer a Dios y prevenirnos del daño en muchos casos, incluso cuando en realidad no merecemos tal protección. Esta gracia nos atrae a una relación con él. El apóstol Juan hace eco de esta verdad cuando dice, “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Jn. 4:19).

Recientemente me encontré con una historia que me hizo pensar en el sabueso del cielo desde una óptica diferente. Espero que esto te permita ver la gracia preveniente de una forma distinta.

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“A Father Donovan, que llevaba diecisiete años con los masai de Tanzania, un viejo cristiano le estaba explicando lo que es la fe: –No es como cuando un blanco dispara y mata a distancia, simplemente moviendo un dedo. No, la fe se parece a cuando un león se lanza contra su presa.  Su nariz, sus ojos y sus oídos la descubren.  Sus patas le dan velocidad.  Toda la fuerza de su cuerpo se pone en tensión para dar el salto terrible y el zarpazo mortal.  Y cuando la víctima queda presa, el león la atrae hacia sí y la convierte en parte de sí mismo.  Así es como mata el león.  Así es como cree el hombre.  Esa es la fe. 

Father Donovan pensó que lo entendía.  La fe supone un esfuerzo, a veces doloroso, en busca de Dios. Nuestra alma se pone en tensión, como el león.  Pero el anciano africano no había terminado.  –Nosotros los masai no fuimos a buscarle, Father, ni queríamos que viniese, nos dijo que teníamos que buscar a Dios.  Pero fue Él quien nos buscó y nos encontró.  Siempre nos creemos que somos el león, pero, en realidad, el león es Dios.”

 

¿Intachable? ¡Eso es Imposible!

“Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo:—Yo soy el Dios Todopoderoso. Vive en mi presencia y sé intachable. Así confirmaré mi pacto contigo, y multiplicaré tu descendencia en gran manera.” (Génesis 17:1-2)

Por Emily Armstrong

Dios está renovando su pacto con Abraham de que la promesa de una gran nación vendría de Abraham y Sarah. El versículo 1 del capítulo 17 de Génesis dice que Abraham tiene 99 años cuando Dios tiene esa conversación con Él. Solo puedo imaginar lo que Él estaba pensando, “Bueno, Dios, seré padre por primera vez, pero solo con tu ayuda.” Mientras estamos hablando de hacer lo imposible, ¿nos perdimos la pequeña pero significativa frase en el versículo 1 que dice, “vive delante de mí, y sé intachable.”? Otra vez, Abraham tiene que estar pensando, “Bueno, Dios, pero solo con tu ayuda.”

¿Realmente Dios esperaba que Abraham se convirtiera en padre a la edad de 99? Sí.

¿Realmente Dios esperaba que Abraham anduviera delante de Él y fuera intachable? Por supuesto. Y Dios espera lo mismo de nosotros. ¿Es una expectativa justa? Sí, pero solo porque tenemos el Espíritu Santo en nuestras vidas. El Espíritu Santo nos ayuda a tomar las decisiones correctas, y nos ayuda continuamente a andar delante de Dios y ser perfectos. Esto no significa que el Espíritu Santo decide por nosotros, sino que continuamente nos está guiando por los caminos correctos, si se lo permitimos.

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Recuerdo que cuando estaba en la universidad, de verdad empecé a luchar con el concepto de ser intachable. He sido cristiana desde que era pequeña, pero el Espíritu Santo empezó a hablarme acerca de la música que escuchaba. No era una música MALA, pero ciertamente no era la mejor. Realmente tuve que luchar con el Señor y ver si lo que estaba escuchando era para ayudarme a que mi relación con Él creciera y se fortaleciera. Estoy segura que no te sorprende descubrir que me di cuenta que el Espíritu Santo estaba en lo correcto, así que hice algunos cambios en la música que escuchaba. Fue difícil y fue un proceso, pero sé que eso me ha ayudado hasta este día a andar de forma intachable delante de Dios.

Entonces, ¿estás listo? ¿Has sentido que el Espíritu Santo te ha hablado sobre algunos de los hábitos que tienes y que te detienen de andar intachable delante de Dios? Si es así, empieza a evaluar los cambios que necesitas hacer, y comienza a hacerlos. Muy pronto aprenderás como yo, que caminar siendo intachable es posible, con la ayuda de Dios.

*Esta reflexión pertenece a una serie de devocionales escritos por Scott y Emily Armstrong para adolescentes y jóvenes. 

No Estoy Avergonzado

“Así que no estén avergonzados de testificar acerca del Señor.” Ahí está, en blanco y negro en el versículo 8 del primer capítulo de 2ª de Timoteo. Sin alejarse de eso; testificar acerca de lo que Jesús está haciendo en nuestras vidas es la expectativa. Es lo que los cristianos hacen. Entonces, ¿por qué hacerlo es tan difícil?

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He sido un misionero en varios países por los últimos años, y me he dado cuenta que durante ese periodo de tiempo yo, también, entro en la categoría de estar “asustado” de compartir con no creyentes lo que Dios hizo en mi vida. Como misionero, parte de mi descripción de trabajo es estar listo para compartir de Jesucristo todo el tiempo con cualquier persona que encuentre. Pero es lo suficientemente asombroso que eso, también, era parte de mi descripción de trabajo antes de que me convirtiera en misionero. Es algo que he tenido que estar haciendo diariamente desde el día en que me convertí en cristiano.

Tal vez tú estás pensando que no has experimentado suficiente. ¿De cualquier forma qué dirías? Bueno, ¿Dios está trabajando en tu vida? ¿Has visto su mano sanadora, o su mano de protección, o su mano de misericordia? Esas son historias que tú puedes compartir – nadie puede decir que eso no sucedió. Quizá ellos no creerán que Dios hizo todo, pero eso no debería detenerte de compartirles. Cada vez que compartes acerca de la grandeza de Dios, una semilla ha sido plantada.

Entonces, ¿estás listo para empezar a compartir con tus amigos lo que Dios está haciendo en tu vida? No te avergüences de testificar acerca de lo asombroso que es Dios. De hecho, una vez que empiezas a hacerlo, te darás cuenta que se vuelve más fácil. Así como todo lo demás, la práctica hace al maestro.

*Esta reflexión pertenece a una serie de devocionales escritos por Scott y Emily Armstrong para adolescentes y jóvenes. 

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