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El Hinduismo: Parte II

Una Imagen Artística de la Madre Krishna

En la entrada anterior iniciamos una reseña muy breve sobre el hinduismo.  Pero quedaba una duda.  ¿Cómo se pueden lograr las buenas obras, romper el ciclo de nacimientos y conseguir la libertad? El hinduismo tiene tres caminos: la actividad, el conocimiento y la devoción.

El primer camino tiene que ver con ofrendas y sacrificios a dioses, diosas y espíritus en ceremonias que pueden hacerse en templos u hogares.

La creencia primordial del segundo camino es encontrar en todas las cosas la simple esencia del alma universal. La práctica del yoga facilita la experiencia mística del alma individual con el alma universal.

El camino número tres ofrece al hindú un dios personal que le da valentía para vencer el karma malo.  El hindú debe apoyarse en la deidad a través de la fe y la devoción. Note las diferencias que hay entre los tres caminos. El último es el más practicado por decenas de millones de hinduistas.  Pues es más atractivo.  Por eso es la creencia más conocida en el hinduismo.

Hablemos ahora un poco de Krishna. Se ha convertido en una deidad muy venerada no solo para los hinduistas si no para mucha gente en el mundo. Krishna puede hacer muchas cosas para sus seguidores que otras deidades no pueden lograr con facilidad. Por ejemplo, puede eliminar las leyes de karma o romper el ciclo de la transmigración. Todo esto si se logra a través del amor y la gracia al individuo por medio de Krishna y sobre todo a través de una respuesta amante y obediente del individuo para Krishna.

Por el favor que Krishna hace, se convierte en el amigo y ser amado, pues hacer para ellos lo que ellos no pueden hacer por ellos mismos. Con este tipo de devoción no es necesario apartarse a los bosques, ni realizar prácticas extremas de meditación. El hindú sencillamente debe permanecer con Krishna en compañía de otros practicantes.

En la siguiente entrada nos enfocaremos en los puentes que existen entre el cristianismo y el hinduismo y el evangelismo potencial que nos pueden ofrecer.

El Pecado: ¿Acto o Condición? (Parte II–“El Bebé Llorón”)

Con la entrada de hoy terminamos nuestro tiempo en el libro “Visual Leadership: The Church Leader as ImageSmith” escrito por Rob Weber. Él sigue hablando del pecado y mantiene que el pecado es más una condición o un estado que un acto de un momento (p. 74):

“Personas han dicho, ‘No creo en el pecado original.  Si has visto a un bebé, ¿cómo puedes creer en el pecado original? No han hecho nada malo.  Son regalitos hermosos de Dios.’

¿Escuchas el entendimiento de la naturaleza del pecado implícito en esa pregunta? El pecado se ve como algo que se hace.  El bebé no ha pecado–todavía.  ¿Qué cambia cuando el concepto del pecado gira no alrededor del acto de desobediencia sino que la perspectiva del egoísmo?

Cuando los bebés tienen hambre, usualmente no dicen, ‘Déjame comenzar expresando mi aprecio por el regalo de vida.  Sin ustedes yo no sería nada.  Gracias también por el amor que tienen por mí y la casa que están proveyendo.  Me han dado alojamiento y un lugar donde recostar la cabeza.  Gracias por ser mis padres.  Ahora, yo sé que están extremadamente ocupados, y que hay muchas cosas que tienen que hacer, pero cuando tienen un momentito, ¿pudieran por favor traerme algo para comer?’ Los bebés demuestran una perspectiva diferente.  Su diálogo interno quizás sería más algo así: ‘Yo tengo hambre.  Yo quiero comer.  Aliméntenme ahora.  ¿Y qué es esto que está en mi pañal? ¡¿No pueden ver que estoy incómodo?! ¡Cámbienme ahora mismo! ¡Yo! ¡Ahora! ¡YO! ¡AHORA!’  Algunos adultos nunca salen de esta perspectiva.

Las actividades asociadas con el pecado son los resultados de una actitud de egoísmo.  Es en este contexto donde Cristo, el Redentor, el Salvador, entra nuestro mundo.”

El Pecado: ¿Acto o Condición? (Parte I)

Rob Weber habla del pecado en su libro “Visual Leadership: The Church Leader as ImageSmith”.  ¿Qué opinan sobre lo que dice abajo (p.73)?

“Mucha gente piensa en el pecado como si fuera algún tipo de actividad.  Si yo soy pecador, significa que estoy pecando.  ‘Pecando’ se define como una lista de acciones no aprobadas por las Escrituras ni la sociedad–‘No tomes, no fumes, no salgas con chicas que lo hagan.’  Pero, ¿qué pasa cuando miramos las Escrituras para ver el concepto de pecado como parte de nuestra condición en lugar de una lista de acciones que se deben evitar? En la historia del Huerto de Edén, en muchos casos, el pecado se ve como el comer el fruto.  El acto de desobediencia fue el pecado.

Piensa otra vez: Comer el fruto fue un síntoma de un cambio de perspectiva y orientación.

La situación en el huerto antes de que comieran el fruto era una de libertad para hacer y estar en un lugar de hermosura y posibilidad.  La historia se centró en Dios y además en la mente del individuo centrada en relación con ese Dios.  La serpiente introdujo la situación y desvió el enfoque al egoismo.  Ese cambio–el alejarse de Dios y acercarse al ‘yo’–precede al ‘crujir del fruto‘.  El pecado no es el acto de desobedecer; al contrario, la desobediencia emerge de la perspectiva egoista.”

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